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Arco De La Iniciación
ArcoDeLaIniciacion
Información
Número de capítulos 5
Anterior N/A
Posterior Arco El Pueblo Kondoru
Creador Jorgetaker
El Arco De La Iniciación, es el primer arco de la primera saga de La Leyenda De La Kumiho Pirata, que cuenta las aventuras de los Piratas Del Zorro

Capítulo 1: ¿Quién Es Ella?

Era una tarde soleada en el sur de Jonia, una chica sentada en la arena, veía las mareas tranquilamente, pensando en que habría más haya de su hogar mientras jugueteaba con sus colas, para sentir el agradable clima.

A lo lejos, pudo divisar un barco que se acercaba a gran velocidad, ¿quiénes serán?, ¿qué querrán?, fueron unas de las preguntas que le llegaban a la mente, la embarcación llegó al muelle que estaba justo delante de ella, pudo notar que su bandera evocaba una calavera con una nariz roja gigante. - Piratas… - pensó.

De aquel barco, bajaron 3 hombres musculosos, curiosamente, los tres llevaban una nariz roja redonda, justo como la de la bandera, al verla, se le acercaron.

- ¿Quién eres y qué haces aquí? - preguntó el hombre más alto.

- ¿No crees que eso debo de preguntar yo?, llegaste a mi isla - sonrió mientras se levantaba - así que dime, ¿quiénes son ustedes?

- Somos los piratas de…

- La nariz roja supongo - interrumpió la chica - ¿Qué es lo que quieren?

- ¿Y tu quien te crees que somos nosotros para que nos hables así? - dijo el hombre con voz amenazante - Si supieras quienes somos ya hubieras salido huyendo.

- ¿Huyendo?... - estiró sus colas - No creo que deba huir, he oído de ustedes y no son de lo más peligroso, creo que hasta he escuchado que son los peores piratas de todos.

- Tranquilo Omir - dijo otro hombre, era el de estatura más baja - Ella tiene 9 colas, y por lo confiada que se ve, puede que sea peligrosa.

- ¿Omir? - rió levemente - ese es tu nombre… pues Omir, escucha a tu compañero y no me hagas enojar.

- ¿Creés que te tendré miedo a ti pedazo de zorra? - contestó Omir enojado - no eres más que eso una zorra que no debería estar aquí, así que vete antes de que…

- Dejenla en paz - una voz detrás de los hombres se acercaba - ¿No han oído hablar de ella verdad imbéciles?, además no venimos a pelear, solo por comida.

- Pero capitán ella dijo que…

- No me importa lo que halla dicho - volteó a ver a la chica - Solo te advierto, si te entrometes, te mataré.

- Quiero verte intentándolo - esbozo una leve sonrisa -

El capitán desenfundo su espada de su pierna izquierda - No le quiero hacer daño a una mujer tan bella como tu…

La chica dio dos pasos hacia atrás y levantó su mano derecha, produciendo una gran esfera azul.

- Debiste hacer caso a tu propio consejo, capitán - diciendo de una forma burlona esta última palabra.

El capitán atacó, la mujer esquivó su ataque fácilmente, los 3 hombres desenfundaron también sus espadas y se prepararon para el combate.

-¿Estás seguro de estos chicos? En verdad hoy no tengo muchos animos de pelear.

Omir fue el que atacó primero por la izquierda, la chica solo dio un paso hacia la derecha para esquivar el ataque. - Les doy otra oportunidad, pidan perdón y se podrán marchar sin daño alguno.

Los otros dos hombres se le acercaron de forma simultánea y la atacaron, la chica saltó hacia atrás haciendo un giro completo, mostrando su agilidad.

- Última oportunidad - dijo de forma burlona la chica

- Acaben con ella! - gritó el capitán mientras se abalanzaba hacia ella.

La chica esquivaba ataque tras ataque, los pirata no podían asestar un solo golpe.

- En serio esto es fácil - dijo la chica.

- Veremos qué te parece esto! - gritó el capitán mientras clavaba su espada en la arena - Ittoryu Iai: Embestida de rinoceronte!

El capitán sacó la espada y se dirigió hacia la chica con una velocidad impresionante, la chica lo observó hasta que sacó una pequeña navaja con la cual paró el ataque con poca dificultad.

-¿Eso es todo? Pensé que sería más fuerte

El capitán mostró una leve sonrisa - No te estaba atacando… estaba haciendo tiempo.

La chica movió un poco su oreja izquierda, oyó más de 10 tripulantes que se acercaban alrededor de ella, todos con espadas y con la característica nariz roja.

- Vaya, una trampa, que descuidada soy… - lo dijo seriamente.

- Antes de que mueras, quiero saber tu nombre, quiero saber el nombre de aquella extraña chica de 9 colas que se atrevió a amenazarme.

- ¿Quieres saber mi nombre? - sonrió de lado - con gusto.

De un gran salto, la chica salió de aquél circuló donde la tenían rodeada y esbozó una sonrisa tierna al mirar al capitán.

- Mi nombre es Ahri - Sus colas se expandieron para lanzar aquella esfera azul que llevaba en la mano hacia el capitán lo cual lo traspasó sin hacerle mucho daño.

-¿El poder de la kumiho ancestral es tan pobre? Pensé que para tener un gran precio por ti en el mercado negro, serias un poco más fuerte.

- Fue un gusto conocerlos chicos - Ahri sonrió.

El capitán recibió un gran golpe en su espalda, era la esfera que regresó a la mano de Ahri, cayó inconsciente al recibir el impacto.

- Bueno chicos, siguen ustedes.

Ahri hizo el mismo movimiento con los demás piratas hasta acabar con ellos fácilmente.

- Acabaste con nosotros muy rápido, tenías razón, somos débiles… - dijo una voz detrás de ella. - Pero yo no!

Omir estaba detrás de Ahri, apuntándole con una pistola.

- Pudiste dejarnos tranquilos pero no lo hiciste, ahora verás porqué no deben meterse con nosotros!

Ahri sonrió y le mando un beso a lo lejos, Omir tiró el arma, sus mejillas se llenaron de un color rosado, y comenzó acercarse a Ahri prácticamente embobado. La kumiho se acerco a el y le dijo dulcemente en su oído. - Ustedes no debieron meterse conmigo…

Ahri le encajó elegantemente su navaja en el torso, para después ir al mar a limpiarla, observando el panorama de los cuerpos de piratas derrotados.

- Ser pirata no parece tan malo… hasta parece divertido - pensó. - Creo que es hora de salir de aquí y ver qué más puede mostrarme el mundo además de Jonia… lo único que me falta es encontrar a alguien que sepa navegar.

Ahri avanzó hacia el cuerpo de capitán, le quitó su brújula y su catalejo, para después avanzar hacia la isla en busca de un navegante, en las profundidades de Jonia.

Capítulo 2: El Placidium.

Pasaron 3 días desde que Ahri derrotó a los piratas, se dirigía a la capital de Jonia, la Kumiho caminaba por las calles mientras la observaban con cierto desprecio, nadie olvidaba que ella iba a ser la anciana de la capital.

Jonia tiene una de las más inusuales estructuras gubernamentales que hay, esto es debido en parte a su neutralidad imparcial política ya que los jonios, generalmente, han evitado conflictos con el propósito de continuar con su interminable misión en busca de la Iluminación. El poder y sabiduría de aquellos que la encuentran son considerados bendecidos o iluminados, estos seres normalmente tienen una fuente de poder inagotable que los hace ser vistos como dioses en cierto modo.

La falta de presencia militar ha prevenido que Jonia necesite un único líder como en otros sitios, en lugar de eso, Jonia se divide en provincias, representada cada una por un anciano. Para determinar quien sera el anciano, se celebra una competición cada 5 años denominada La Distinción. Esta competencia tiene varios ensayos que ponen a prueba a sus candidatos a través de una amplia gama de habilidades, las escuelas de cada rincón de Jonia envían a sus mejores estudiantes (hombres y mujeres que han formado sus cuerpos y mentes en el camino hacia la iluminación) para representarlos en la Distinción. Estos ancianos se reúnen en la Convergencia de Ancianos 3 veces al año denominada Elder para formar una asamblea y compartir información sobre el estado de sus provincias.

Sorprendentemente, nunca ha habido una lucha por el poder registrada dentro de este sistema, pero esto es generalmente probada debido a la prueba de la humildad, una de las pruebas más importantes y venerados de la Distinción.

Habían pasado ya 2 años desde que fue propuesta como anciana, era la única de todos los demás estudiantes que no había estudiado en una escuela Joniana, fue propuesta por el anciano en ese entonces, Elliot Peach, por el respeto que le tenían a este, la Kumiho fue aceptada aunque todos la miraban con desprecio por su forma física.

Al derrotar a todos, fue la innegable gobernadora de Jonia, pero por la forma en que los jonios ven su gobierno, como una religión, fue vista prácticamente como una criminal a pesar de sus continuos argumentos de que ella no se sentía preparada para el puesto, solo tenía 18 años en ese entonces, ¿como alguien tan joven iba a gobernar una ciudad-estado como Jonia?, pero la gente no lo entendía así.

ElPlacidum

El Placidium

Ahri se detuvo, miró hacia arriba, el lugar de su destino, El Placidium, un lugar sagrado en Jonia, donde se reunían los guerreros más fuertes del estado en forma de tributo a sus creencias, el sitio era concurrido por todo tipo de guerreros, no importaba la secta, la facción, si eras pirata o marine, en El Placidium, le daba la bienvenida a todos y los unía. Sabía que ahí encontraría a el perfecto candidato para el puesto de navegante.

La Kumiho entró y observó un mapa del edificio donde se encontraba la información de cada piso del edificio, la primera planta era un bar la alegria se disparaba por todos los rincones, la segunda planta era donde se

encontraban un sin fin de juegos de azar, era el piso de apuestas, la tercera planta era la sala de meditación, se respiraba armonía, pero abajo, en el sótano, era donde se llevaban a cabo las batallas. Camino hacia el bar y se pidió un trago, observaba a las personas que se encontraban bebiendo felizmente, otras bailando, el mesero le entregó su bebida, bebió un poco, ¿realmente quería dejar su ciudad para aventurarse en el mundo?, Jonia había sido su hogar desde su nacimiento, tal vez no muy aceptada por la gente por su aspecto pero en general, muchas personas la habían ayudado en diferentes aspectos, se pudo relacionar con unos teniendo amistades incluso noviazgos pero después de que rechazó el puesto de anciana, varias amistades se esfumaron y prevalecieron unas cuantas que se habían ido, buscando nuevas aventuras, nuevas vidas, pero ella era diferente, se sentía conectada a sus bosques, a su cultura, pero también sentía esa curiosidad de saber que le depara el mundo. Acabó su bebida y pidió otra, sacó la brújula que guardaba, sabía que para ser una pirata una brújula como esa no serviría de mucho, necesitaba un Log Pose, aparte de un navegante, necesitaba este dispositivo. Pagó sus bebidas y bajó al sótano, era inmenso, había 3 arenas chicas, 1 mediana y una última gigante, para los eventos importantes dedujo, recorrió el lugar con su mirada y vió que un hombre se situó delante de ella.

- ¿Qué hace alguien tan bella como tu en estos lugares? ¿No sabes que es peligroso? - habló

- No necesito que me protejan - sonrió -

- ¿Puedo invitarte un trago? - preguntó el hombre

- Gracias pero estoy buscando a alguien

- Llevo tiempo aquí, igual y lo he visto, ¿Quien es?

- Aún no lo sé - suspiro -

- ¿Estás reclutando gene? Vaya, no pensé que fueras de ese tipo de chica, pero este lugar es famoso por ser uno de los principales en reclutar gente útil. ¿Qué necesitas?

- Solo un navegante

- ¿Un navegante sin más? - puso su mano en el hombro de la Kumiho - Si piensas que el mundo en el mar es fácil te equivocas, no necesitas a un navegante sin más, necesitas a él navegante.

- ¿De que hablas?

- Sé que estás pensando en formar una banda de piratas, lo notó por la brújula, aquí no tendrás problema al navegar, pero en el Grand Line, será muy diferente.

- ¿Porqué me estás ayudando? - preguntó

- Simplemente ayudo a una bella dama en problemas - le observó los ojos y sonrió - no eres una chica cualquiera, eres la 9 colas.

- ¿Sabes quién soy? - dió un paso hacia atrás, normalmente los que la conocían querían cazarla.

- Tranquila no planeó nada, simplemente será un favor qué después me devolverás - guiño el ojo - pero la verdad estoy algo sorprendido, no pensé que te interesaría ser pirata.

- No quiero ser pirata, solo navegar.

- Por favor, nadie quiere eso, uno va en busca de aventuras - paso su brazo por el cuello de Ahri y la acercó hacia él - Sé que quieres ser pirata, navegar simplemente es aburrido y se ve que estás hambrienta de sentir verdaderas emociones.

- A todo esto… ¿cuál es tu nombre?

- ¿Mi nombre? Vaya… que descortés soy, ya intentando ayudarte y no sabes mi nombre, soy Kaleb y soy pirata.

- ¿Eres pirata? - frunció el ceño - por eso quieres que lo sea

- No me malinterpretes, sé lo que es ser un pirata pero por ahora estamos en una pausa, venimos aquí a descansar, el Grand Line es peligroso y contiene gente verdaderamente fuerte.

- Aún no se sin en verdad ser pirata - suspiró -

- Solo piensalo, mira te propongo algo, hoy disfrutemos, tomemos, bailemos y mañana cuando estes decidida a ser una pirata o una simple turista del mundo, buscaremos el navegante perfecto.

- ¿Porqué no lo hacemos ahora?

- Mañana vendrá gente interesante, creeme, además no sabemos si necesitas a un navegante cualquiera o a el navegante - estas últimas palabras con tono sensual.

- Cualquier navegante estaría bien.

- No lo está creeme, hazme este favor a mi, te diviertes conmigo esta noche y mañana te ayudó.

- Te habré pagado el favor

- Auch, entonces hagamos una apuesta, si decides ser pirata me deberás ese favor. ¿Que dices?

- Estás muy seguro de que elegiré ser un pirata.

-  Te contaré algunas aventuras que he pasado junto con mis nakama, bastante interesantes - sonrió de medio lado - creeme que si no eliges ser pirata, te perderás de mucho.

- Esta bien - le guiño el ojo - acepto tu apuesta Kaleb, veamos si puedes convencerme.

Pasaron unas horas, bebieron y bailaron, se divirtieron, mientras Kaleb contaba historia tras historia para ver si lograba convencerla. Pasaba ya un poco más de la media noche, cuando Ahri se percató que una chica encapuchada entraba al lugar y se sentaba en una mesa sola, por alguna razón esta chica llamaba su atención.

- ¿Pasa algo? - preguntó Kaleb.

- No nada… simplemente creo que ya es un poco tarde.

- Vamos, aun la noche es joven y tengo unas cuantas historias más que contarte!

- Solo si tu pagas la próxima ronda -sonrió la Kumiho, por algún motivo, la compañía de este le resultaba agradable.

Pasaron unas horas más hasta que decidieron irse a una posada de varias que estaban fuera del Placidium, iban ambos con copas de más pero aún así, Ahri no le mostraria su casa a un recién conocido.

Llegaron a la posada y rentaron la única habitación disponible, tenian que compartir cama, al entrar Kaleb fue a remojarse la cara, la Kumiho inspeccionaba la habitación, una ventana frente a ella, una cama para dos, un tocador y una pequeña mesa de té, camino hacia la ventana a observar la vista, de noche, Jonia realmente se veía espectacular, extrañaría no volver a ver noches así, pero por otro lado, tenía que admitir que Kaleb la estaba convenciendo, esas historias sobre cómo luchaban contra demás piratas, marines y criaturas sorprendentes, después de todo, ella no era una chica común y corriente, ella comió una fruta del diablo, esta fruta era diferente a las demás, era tipo Zoan, pero una Zoan mítica, la diferencia era que la fruta elegía quién debe ingerirla, al morir su consumidor, aparece al momento del nacimiento (o temprana edad) del ser elegido, si es ingerida por otra persona, esta puede morir y la fruta volvería a renacer donde mismo. Ella la ingirió cuando empezó a tener uso de razón, jugaba con sus padres en su casa y esta fruta apareció en su comida, sus padres al querer protegerla (y creer que ellos eran los elegidos) comieron la fruta resultando la muerte de ambos. Juró que no la comería pero al pasar los meses la comida escaseo y tuvo que hacerlo por necesidad.

Le tocaron el hombro haciendo que sus pensamientos se esfumaran, era Kaleb que la miraba de una forma alegre.

-¿Todo bien?

- Todo en orden -suspiró de agotamiento- estoy cansada, bailamos demaciado…

- Demasiado bien diría yo -dijo animadamente Kaleb - para ser una persona con 9 colas no te mueves nada mal.

- Te acostumbras más rápido de lo que crees - se sentó en la cama -

- La verdad es que yo también estoy agotado - miró hacia la ventana - creo que esto es lo que no nos ha dejado abandonar Jonia… sus noches son mágicas, belleza natural todo es hermoso… - observó a la Kumiho - incluso tu…

- ¿Incluso yo eh?, ibas ganando puntos Kaleb pero gracias por decirme que soy una abominación! - dijo burlonamente.

- No me referia eso!, simplemente, digo que eres hermosa es todo… - se acercó a la Kumiho - la pase muy bien hoy pero es hora de descansar.

Diciendo esto Kaleb beso en la mejilla a Ahri haciendo a esta sonrojarse un poco, su vista se puso nuevamente en la ventana y sonrió. - Todo en Jonia es espectacular… - Kaleb se quitó la camisa y se acostó del lado izquierdo de la cama, preparándose para dormir - duerme ahora, mañana nos despertaremos a primera hora para buscar a tu navegante.

- ¿Sabes la hora que es? Ni el ser más poderoso podría levantarse!

- Esta bien, simplemente descansa y mañana será otro día.

Capítulo 3: La Joven De Pelo Ceniciento.

Al día siguiente, la Kumiho despertó primero y observó al joven pirata a su lado que todavía dormía, sonrió para si misma, sin duda alguna la convenció de ser pirata, tal vez no con la intención de ser la Reina de los Piratas, si no con la intención de conocer el mundo y vivir aventuras como las que Kaleb contaba, se levantó de la cama y vió el amanecer en la ventana, su hogar tan hermoso como siempre, Jonia podía ser un lugar donde llegar a la Iluminación era como una religión, las personas se la pasaban meditando y esto hacía que fuera vista como un lugar pacífico hasta cierto sentido. A lo lejos de su vista, vio de nuevo a la mujer encapuchada que vió la noche anterior, caminando hacia el campo, nunca la había visto, podría ser un turista, pero estos no tienen el valor de ir a los bosques de Jonia, donde se encuentran criaturas extraordinarias, pero no todas amigables, menos con lo que pasaba al norte de la isla, se escuchaba cierto rumor sobre unos seres que obtenían su poder de las sombras, la práctica del arte de las sombras estaba prohibida porque otorga un gran poder, pero tanto te consume y te corrompe. Kaleb despertó y le sonrió, a pesar de ser un joven pirata hasta cierto punto torpe, le parecía atractivo.

- ¿Cómo durmió la futura capitana? - preguntó el pirata.

- Sorprendentemente bien, a pesar de tus ronquidos - bromeó -

- Pues no creas que soy el único que ronca eh - se levantó de la cama y se sacudió el pelo - además es un poco tarde, debemos irnos rápido o te quedarás sin navegante.

Después de ducharse, ambos se dirigieron al Placidium, donde había una mayor cantidad de gente, se sentaron en una mesa que se encontraba en el rincón del lugar y el joven pidió unas bebidas.

- Y bien, ¿Qué es lo que buscas para tu navegante? - preguntó Kaleb.

- Tal vez que sepa navegar, y que sea muy atractivo.

- Eso será algo difícil, normalmente los piratas no somos muy agradables para la vista.

- Eres de lo mejor que que hay, no te sientas tan mal - le dió un sorbo a su bebida - ¿té?

- Así es, tenemos que encontrarte un buen navegante y no lo lograremos si nos ponemos como anoche - sonrió - y empezando a escoger, me parece bien ese tipo - señaló a un joven con varias cicatrices en el rostro -

- ¿Como sabes que es navegante?

- Porque tiene un Log Pose en su muñeca izquierda.

- Que observador

- Es un don y una maldición, a veces veo cosas muy desagradables - hizo una mueca de asco la cual hizo reir un poco a la Kumiho.

- Te dije atractivo, además no parece que siga las reglas, si dirigiré mi propia tripulación me gustaría que me hicieran caso.

- Buen punto. - hizo un gesto con su mano pensativo - pero también necesitamos alguien que se sepa defender, una banda de piratas debe de ser fuerte como su capitán.

Las puertas se abrieron de golpe, entraron unos hombres altos y musculosos, daban la sensación de ser peligrosos.

- Su atención por favor - dijo el hombre al centro y frente de todos, por su posición y forma de hablar, se podría deducir que era el líder - estamos buscando a una chica de pelo ceniciento, ¿alguien la ha visto?... - guardó una pausa pero nadie contestó - bien, quien me la traiga viva, le daré una recompensa de 50,000 bellies.

Las personas del lugar se empezaron a entusiasmar, ambos notaron que en el lugar se encontraban mayoritariamente piratas y cazarecompensas.

- Me encontraré aquí en ese asiento - señaló una mesa del centro - ahí me llevaran a la mujer y con ello obtendrán su recompensa.

La mayor parte de personas salieron en busca de aquella joven, pero ¿quién era ella? ¿que hizo para que su recompensa fuera tal?.

- ¿Quieres ir a buscarla? seria como tu primera aventura como ya toda una pirata.

- No lo se Kaleb, no sabemos quién sea.

- Tal vez sea una navegante, no lo sabemos, de todos modos te vendría bien el dinero para comenzar con el estómago lleno tu aventura.

Finalmente Ahri aceptó, así que se dirigieron hacia el centro de la ciudad, pero, ¿y si era la chica que había visto?. Buscaron a la chica por varias horas sin encontrarla, hasta que decidieron ir al bosque, en el camino un grupo de hombres rodearon a ambos.

- ¿Quiénes son ustedes? - preguntó Kaleb amenazante.

- No tenemos ningún problema contigo niño es con la zorra que esta justo a tu lado.

- Pues resulta que viene conmigo y por lo tanto me concierne, ¿qué quieren con ella?

- De seguro son más cazadores… - comentó Ahri.

- No nos recuerdas… veremos si esto te hace recordarlo!

El hombre sacó su espada y se puso en posición de combate - Ittoryu Iai: Embestida de rinoceronte! - fue lo que gritó para después arremeterse en contra de ambos, la Kumiho al instante recordó la técnica, los piratas de aquella vez pensó, Kaleb con un movimiento ágil empujó a su acompañante fuera de peligro y sacar su propia katana para detener el ataque con dificultad.

- Parece que tienes muchos fans - bromeó Kaleb, dio un giro con su katana para rechazar el ataque enemigo, observó el panorama, eran 10 hombres que los rodeaban.

- Son los piratas que te comenté - dijo Ahri incorporándose - los derroté y parece que su orgullo pirata no permitió que una mujer los venciera tan fácil.

- Admitó que nos confiamos niña, pero esta vez no será así - gritó el capitán.

- Y yo te daré otra oportunidad o no responderé - amenazó la futura capitana.

- Y ahora esta conmigo grandulones - se puso en guardia - Kaleb siempre está listo para una batalla.

Los hombres se prepararon para atacar, Kaleb dio un paso hacia atrás y sonrió - Comanse esto! Spiral Hollow! - de los brazos brotaron hojas circulares que giraron con una gran velocidad, prácticamente su brazo era un taladro, embistió contra la tripulación acabando con todos de un solo golpe, dejando solo al capitán de estos. - En verdad tenías razón, son débiles.

- ¿No notas algo raro zorrita? - preguntó el capitán.

- Solo parece que cada vez son más débiles. - contestó Ahri.

- Bueno te diré, no llevamos la nariz roja, eso significa que vamos en serio, y cuando digo en serio, es que hoy vas a morir!

Ahri sintió una presencia tras ella, notó que era Omir golpeándola fuertemente tirandola al suelo.

- ¿Me extrañaste? - se burló Omir - sigues tu! - se abalanzó sobre Kaleb pero este se quedó inmóvil al decir - Spider - Omir lo golpeó en la cara pero el mismo se rompió su mano, la cabeza del acompañante de Ahri era más dura que una piedra. Omir gritó de dolor tumbandose al suelo, Kaleb se recobró y miró al capitán de este.

- Se llama Supa Supa, si es lo que quieres saber, y soy un hombre espada - dijo Kaleb - retirate o te juró que de aquí no se irán vivos.

- ¿Crees que no puedo derrotarte niño?

- Solo si puedes cortar el acero, que lo dudo con tus habilidades.

La Kumiho se levantó del suelo y sonrió, Kaleb se mostraba bastante confiado y eso le gustaba.

- Veremos si eres tan duro como dices niño - el capitán nuevamente se posicionó frente a Kaleb intentando cortar a este, pero antes de que llegara a su objetivo, Ahri lo pateó haciendo que tirara su arma al suelo.

- Un espadachín sin su espada no es nada - comentó la Kumiho - lárgate de aquí o en serio le diré a mi compañero que no tenga piedad, y mira que es famoso por ser un sanguinario - se burló ahora ella.

El capitán los observó - nos volveremos a ver, muchachos retirada! - Poco a poco se fueron retirando del lugar mientras Ahri y Kaleb los observaban.

- ¿En verdad, hombre espada? ¿para que cargas dos katanas si eres un hombre espada? ¿no crees que es absurdo? - preguntó la mujer.

- Lo que pasa es que no hace mucho que comi la fruta, ya era espadachín y mi capitán insistió en que la comiera, pero tu los ha dicho, un espadachín sin su espada no es nada, en mi caso, mis katanas y yo llevamos una conexión importante, además de que solo uso la fruta en momentos que me sienta superado, o intente impresionar a una chica. - sonrió - ¿Funcionó?

- Es algo raro que tengas katanas si eres un hombre espada, más que impresionada estoy preguntándome, ¿qué diablos? -bromeó-

- Bueno, algo es algo -suspiró decepcionado - estos piratas de hoy en día son absurdos.

Kaleb sintió que algo se aproximaba, volteó hacia el bosque, era algo extraño, ahora la Kumiho fue la que volteó a ver hacia el mismo lugar por un sonido que más tarde se convirtió en una explosión, sin esperar se dirigieron hacia el lugar rápidamente.

Al llegar presenciaron cómo la chica encapuchada que Ahri había visto anteriormente, derrotaba a un par de piratas con su gran espada, al percatarse de su llegada, la mujer se puso en guardia.

- ¿Qué es lo que quieren? - dijo amenazadoramente.

- Tranquila, solo escuchamos la explosión y venimos a ver si necesitaban ayuda - contestó Kaleb.

- ¿Esperas que te crea? Sé de la recompensa que ofrecieron por mi.

- No necesitamos el dinero, solo queremos saber quien eres y porque te buscan. - habló la Kumiho.

- ¿A que te refieres? - preguntó la del pelo ceniciento.

- Somos piratas, tenemos tesoros recogidos y no necesitamos el dinero, simplemente paramos aquí a descansar, pero al oir tu recompensa nos llamó la atención. - respondió Kaleb. - ¿como fue que llegaste aquí?.

Al terminar su pregunta, llegaron 5 hombres más empuñando katanas, iban a capturar a la chica. Ahri, con un salto se puso a un la de la chica y gritó - Agachate!! - en ese momento de su mano salió un orbe azul y esté poco a poco fue tomando una iluminación verdosa. - Orbe de ladrona de esencias! - exclamó, lanzó su orbe alcanzando a 3 hombres a los cuales atravesó dejándolos debilitados. - ¿Qué me pasa? su ataque no me hizo daño pero mi fuerza se fue - al acabar de decir esto, el orbe regresó a su lanzadora como un boomerang, golpeando por la espalda a estos, causandoles un daño devastador, dejándolos inconscientes.

- ¿Qué les has hecho?.- preguntó atemorizado uno de los dos hombres que quedaban.

- Robe su esencia vital al primer ataque, al regresar fue un daño verdadero - sonrió seductoramente -

Kaleb sacó una de sus katanas, observó a los hombres faltantes, uno de ellos atrás esperando tranquilamente.

- No se metan en nuestros asuntos, sólo queremos a la chica - dijo el hombre atemorizado.

- Viene con nosotros campeón, llegamos primero -guiño el ojo sensualmente - pero para que veas lo humilde que soy, dejaré que acaricies una de mis colas -sonrió-

El hombre pacífico sonrió y en un instante llegó al lado de Kaleb con una espada en mano listo para herirlo pero antes de que tocara su cuerpo, la mujer buscada detuvo el ataque con su propia espada. Kaleb pudo notar que la espada de ese tipo era mucho más delgada que una katana, el atacante dio un salto hacia atrás y suspiró.

- Son fuertes.

- Tu espada es demasiado delgada, ¿porque? - preguntó el hombre-espada.

- Vaya… te diste cuenta -sonrió de lado - es por el estilo de espada que usó - el hombre se acercó a gran velocidad a Kaleb y lo golpeó varias veces con el mango de este, tirándolo varios metros lejos.

- Eso parece… ¿Esgrima? - dijo la del pelo ceniciento.

- Mi estilo se desempeña en cortes rápidos y sigilosos.

- Ese estilo, es usado para el espionaje - la mujer se puso en guardia - un estilo veloz pero igual de eficaz… ¿que es lo que quieres?

- Cirilla… creo que es obvio, eres buscada por todo el mercado negro, no vengo a llevarte con el estupido que está en el Placidium, si no venderte yo mismo, y además… estas junto a la legendaria zorra de 9 colas… es tan extraña que tiene un gran precio también, premio doble.

- ¿También eres buscada? - preguntó la Kumiho.

- Te lo contaré después, tenemos que derrotar a este tipo - contestó la mujer que se preparaba para un ataque.

- No creas que soy igual de débil como mis compañeros… - golpeó a su único compañero consciente con su brazo para dejarlo inconsciente - soy el espadachín más veloz que hay - apuntó su espada delgada hacia la mujer que llamó Cirilla - no podrás detenerme.

Ahri intento acercarse pero la detuvo la mujer.

- Vinieron por mi, tengo que acabar con él yo misma.

La Kumiho asintió, su determinación le parecía asombrosa.

- Parece que los rumores eran ciertos, vienes por tu espada - dijo el hombre.

- Mis asuntos no te interesan, créeme.

- Tengo un manejó mucho mejor de la espada que tú, ¿crees que podrás vencerme?

- No lo creo, lo sé.

Ambos tomaron sus espadas, dieron un paso hacia delante y se pusieron en guardia, la batalla del cazador contra la cazada, estaba por comenzar.

Capítulo 4: El Cazador VS La Cazada.

¿Estaba bien dejarla pelear sola?, se preguntaba Ahri, ese hombre había mandado a volar a Kaleb de 2 movimientos, pero la chica estaba muy segura de sí misma, ¿era realmente tan fuerte?. Kaleb regresaba a un lado de la Kumiho, parecía bastante molesto.

- Ese tipo, me las pagará - dijo.

- No, no lo harás, la chica acabará con él, no te preocupes.

- ¿Crees lo logrará? digo, sabes bien que soy un hombre-espada, no es fácil mandarme a volar - argumentó Kaleb.

- Esa chica, me pidió que le dejará pelear sola, como capitana debo de ser una persona de palabra, así que ni yo, ni tú entrarás.

- No eres mi capitán, ¿crees qué te haré caso?

- Fue tu idea hacerme pirata ¿lo recuerdas?, así que vas a hacerme caso.

- Tsssk, tienes razón - cerró sus manos y apretó sus puños - veremos si esa mujer tiene lo suficiente.

- Cirilla… ¿en serio quieres pelear? no me contendré - dijo el enemigo.

- No te contengas, verás que ni con todo tu poder, podrás acabar conmigo - contestó la del pelo ceniciento.

El espadachín se acercó a gran velocidad y con una gran patada en las costillas dejó sin defensa a la joven.

- No eres rival! - gritó el hombre para después caer al piso.

- ¿Qué diablos? - preguntó Kaleb.

- No pensé que fueras tan rápida.

- ¿Qué sucedió? - ahora la de la pregunta fue Ahri.

- Lo pateé en el estómago - contestó la llamada Cirilla.

El hombre se levantó en un movimiento y atacó con su espada, la joven bloqueó su ataque y dió un salto hacia atrás.

- Eres buena niña, veamos qué más tienes - el hombre apuntó su espada hacia la ella y empezó a darle varias vueltas con una velocidad impresionante - Torunēdosonikku! - gritó, tomó impulso y lanzó una especie de tornado con gran poder, Cirilla intentó bloquear el ataque con su espada pero al final cedió y fue lanzada por los aires. El hombre con un gran salto nuevamente lanzó un ataque - Kami sori no ha! - dió un golpe al aire con gran velocidad y fuerza, saliendo el corte brillando dirigiéndose hacia la joven, a la cual le dió de lleno el ataque estrellando violentamente su cuerpo contra la tierra y haciendo un gran agujero.

- Te dije que no ganarías… - dijo el hombre - sigues tu, zorrita.

- Teníamos que ayudarla, si me hubieras dejado, ese tipo ya estuviera pidiendo piedad - Kaleb cerró sus puños - No se que pensabas Ahri pero esa chica no es tan fuerte!

- El combate no ha acabado - los dos hombres se sorprendieron al ver lo dicho por la Kumiho.

- ¿De que hablas?, esos ataques eran poderosos, ni tu podrías aguantar tal ataque.

- Calla y observa - añadió la futura capitana, aquella mujer a la que llamaban Cirilla le agradaba de sobremanera.

- No me hagas perder el tiempo zorrita, prometo no ser tan brusco - se puso en guardia - tu amiguita cayó, tu tambien caeras.

- ¿Crees que me derrotaras tan fácil?... - la joven de pelo ceniciento se levantaba con dificultad.

- No te levantes mocosa, si vuelvo atacarte igual acabarás muerta y valdrás menos.

La joven sonrió - Es mi turno de ir al ataque… -

- ¿Crees que te daré el tiempo para hacerlo? - gritó el hombre y fue corriendo tras ella, por su parte, la joven envainó su espada en su espalda sin soltarla- Ittoryu Iai: Shishi Sonson - desenvainó su espada y ambos soltaron su ataque con una rapidez que no dejo ver a simple vista los ataques.

- Mierda… - susurró Kaleb, observando el panorama, a su vista el hombre atacó a la joven quedando esté detrás de ella.

- No pensé que fuera tan rápida… - dijo Ahri orgullosa.

- ¿De que hablas? - preguntó Kaleb.

- Que gané - le contestó la joven de pelo ceniciento, envainó nuevamente su espada, acto seguido se abría una gran herida en el pecho del hombre detrás de ella y se desplomaba.

- ¿Pero cómo? - nuevamente preguntaba Kaleb.

- Tienes que observar bien los ataques, los de ambos en particular fueron a gran velocidad que era imposible de ver si no te concentrabas… este último ataque, ella le dio un corte limpio y esquivó su ataque - contestó la Kumiho.

- Tienes buen ojo - sonrió la joven -

- Y tu eres más fuerte de lo que aparentas - guiño el ojo - bonita y podera… me agradas - agregó Ahri.

- Vamonos, si seguimos aquí no pararan de llegar más tipos fastidiosos… ¿conocen un lugar?

- Conozco el lugar indicado, síganme - dijo la Kumiho y empezó a caminar, mientras la seguían Kaleb y la joven.

- Esperen… - dijo alguien detrás de ellos.

- Perdiste, sigue con tu vida, no quiero tomarla - dijo la espadachín.

- Esto no se acaba - tosio - todavía no… - tosio - no puedo permitirme perder ante un ataque… - tosio pero esta vez con la tos algo de sangre,

- No puedes ni levantarte, no podrás ganarme entiende…

- Tal vez… pero me derrotarás con dos ataques… no uno - se levanta con mucha dificultad.

- ¿Porque quiere seguir peleando? - preguntó Ahri.

- Un espadachín carga un orgullo bastante grande, para nosotros, perder de espaldas, por un solo ataque, o perder sin tu espada u katana, es perderlo todo - respondió Kaleb - muchos espadachines han caído, y no todos son privilegiados con muertes diferentes a las que te mencione, solo su oponente decide si lo merece o no.

- Levantate - exclamó la joven - no robaré tu honor.

- Preparate… - el hombre sonrió - Torunēdosonikku! - el tornado fue directamente hacia la chica, que tomó rápidamente su espada y la desenvaino - Kurokku settei - giro su espada al contrario de las manecillas del reloj, deteniendo el ataque y desviándolo hacia su lado derecho causando una gran explosión.

- Doragon no mō kōgeki! - el hombre se acercó de un salto a la joven y atacó a pinchazos con una velocidad enorme, la joven intentó bloquearlo pero era tal la velocidad que salió disparada hacia atrás quedando en una sola pierna.

- Torunēdosonikku! - nuevamente uso el tornado dandole un golpe directo.

- Buena combinación de ataques - comentó Kaleb - sabe leer los combates bastante bien.

- ¿De que hablas? - le cuestionó la 9 colas.

- El hombre sabe que tiene desventaja, pero vió que necesita tiempo y estar en guardia para atacar o defenderse, si la chica no lo está, los ataques llegarán.

- Y ahora… mi ataque más potente…. - puso su espada apuntando hacia su derecha - Jigoku no sukuratchi - el hombre en un instante llegó delante de la joven que se estaba recuperando, de derecha a izquierda tiró el corte potente haciendo que saliera explotada hacia atrás chocando y derribando con varios árboles.

- Vaya… - miró hacia el cielo el tipo - esta chica… ser de la vieja sangre tiene sus ventajas.

- ¿Qué? - preguntó Kaleb - ¿vieja sangre?

- Yo tardé muchos años en poder hacer uso de esta velocidad y poder de ataque, no había visto a alguien tan fuerte y joven, esta chica… puede llegar a ser un demonio.

El cuerpo donde hacia la joven se prendió en llamas.

- ¿Que mierda? - exclamó el hombre-espada.

- Es mi ataque… después de el corte se prende en llamas… normalmente es mi ataque final al derrotar… pero esta vez seré yo el derrotado.

En donde estaban las llamas se escuchó una voz - Kurokku settei - después de unos segundos se apagó el fuego y apareció la joven caminando con algo de dificultad y con una gran cortada en el pecho.

- Por poco me ganas… - dijo

- Esta vez pudiste contra mi niña, te subestime - el hombre se puso en guardia - pero no dejaré que me venzas tan fácil

- Vaya… - sonrió y dio un salto a un lado de él - pensé que ya había acabado… - le dio un rodillazo dejándolo inconsciente.

- Pensé que lo derrotarás - dijo Ahri

- Fue una derrota, pero si lo atacaba de gravedad nuevamente podría morir, además, me gustaría enfrentarme a él nuevamente, sin que me subestime - sonrió la joven -

- Bien, entonces vamonos chicas, hemos durado demasiado aquí y hecho mucho ruido.

Ambas asintieron y caminaron hacia el lugar que la Kumiho mencionó anteriormente.

Llegaron al lugar, era una cabaña abandonada, había polvo por todas partes, las paredes con plantas que buscaban expandirse más y más dentro del lugar.

- ¿Qué es este lugar? - preguntó el único hombre.

- Hace tiempo, este sitió era mi lugar de tranquilidad, nadie me molestaba, solo era la naturaleza y yo - contestó Ahri.

- Buen lugar… - dijo la joven para después sentarse en un banco.

- Prendere la chimenea… - dijo Kaleb y salió a buscar leña.

Ahri se acercó a la chica y abrió su mano, un orbe verdoso se formaba.

- ¿Qué haces? - preguntó angustiada la chica.

- Tienes un gran corte, no te sanará del todo, pero la cerrará y la limpiará… tenemos que buscar a un médico - dicho esto, la Kumiho suavemente paso el orbe por la herida de la joven y el cuerpo de esta lo absorbió, acto seguido, su herida se fue cerrando lentamente.

- Gracias… eh… perdona… pero no sé tu nombre...

- Soy Ahri - sonrió - el hombre que salió es Kaleb.

- Un gusto yo soy Cirilla… - le devolvió la sonrisa.

- Lo supuse, el hombre de hace rato te llamó así, pero, ¿porqué te buscaba?

- Bueno… - entraba Kaleb con leña y fue hacia la chimenea para encenderla - vienen por mi sangre

- ¿Porque tu sangre? - cuestionó Ahri.

- Verás… soy de la vieja sangre

La Kumiho hizo una expresión de que no entendía nada, la había dejado igual.

- La vieja sangre eh… - susurró Kaleb

- ¿Sabes algo sobre ella? - preguntó Cirilla

- Un poco… - acabó de encender la fogata y se sentó a un lado de la joven de pelo ceniciento - esa sangre, era de los primeros pobladores del mundo, básicamente los dioses.

- Se podría decir que si... - suspiró Cirilla - soy descendiente de una familia, que podía controlar el espacio-tiempo…

- ¿Es eso posible? - cuestionó la 9 colas.

- Con el tiempo estas habilidades se han ido mermando, mi familia ha venido siendo cazada de generación en generación, buscando lograr controlar el poder

- ¿Tu puedes usarlo? - preguntó Kaleb

- La verdad no sé si es posible, lo que sé es que la sangre me da un gran poder

- Eso explica porque eres tan fuerte - habló la Kumiho - Y dime… ¿que haces en Jonia?

- El tipo mencionó una espada, ¿es eso? - nuevamente preguntó Kaleb.

Ciri se acomodó en su asiento - Así es… una espada única y poderosa, ha estado en mi familia por generaciones y me fue robada

- ¿Por quien? - preguntó de nuevo Kaleb.

- Le dicen el principe de las sombras...

- Así que es cierto… - susurro Ahri.

- ¿De que hablas? - preguntó la del pelo ceniciento.

- Se empezó a escuchar un rumor, que al norte de Jonia se armó una especie de organización que usan las sombras

- ¿Sabes donde se encuentra? - cuestionó Ciri.

- Específicamente no, pero se donde empezar a buscar - contestó la Kumiho

- Ayudame a recuperar mi espada por favor… sé mi guía en esta tierra - le pidió Ciri.

- ¿Y que gana ella?, será peligroso, también he oído algo sobre esa organización y al parecer son fuertes - agregó el hombre-filo.

- Te deberé una grande - junto sus manos - por favor, esa espada es muy importante para mi.

- No lo sé Ciri… hace tiempo que no voy al norte, además, será muy peligroso - dijo Ahri

- Haré lo que quieras, en serio!

- Vale… pero solo si nos acompaña este hombre - dijo la 9 colas, refiriéndose a Kaleb.

- ¿Yo? No me metas!

- Ya lo dije Cirilla… es mi única condición

- Anda Kaleb, sé que quieres conocer mi espada, te la prestare - rogó la espadachín.

- Esta bien, pero solo porque quiero ver esa espada - aceptó Kaleb con gesto de que no quería pero se notaba que en realidad quería hacerlo.

- Por ahora descansemos y mañana iremos a una posada cercana para abastecernos e ir por tu espada - dijo Ahri.

- ¿Qué necesitaremos? - preguntó Kaleb.

- Es un largo viaje, y necesitaremos ciertas cosas para pasar por Jonia sin ser tan llamativos, Jonia es un lugar hermoso pero peligroso - respondió la Kumiho.

- Escuchala, ella es de por aquí, lo sé por sus colas -bromeó Kaleb.

- El problema es que no tengo mucho dinero… - comentó Cirilla.

- Tranquila, aquí entre nosotras, el macho presente es todo un caballero y pagará todo - sonrió sensualmente la Kumiho.

- Que Que?! - exclamó sorprendido el hombre - Estan locas

- Eres un gran pirata anda - guiño el ojo sexymente la 9 colas - te lo pagaremos después

Cirilla rápidamente captó la estrategia de Ahri y se le unió.

- Anda… - también guiño el ojo sexymente - te juro que te lo pagaremos muy bien.

Kaleb se sonrojo y sintió que una gota de sangre salía de su nariz que se limpió rápidamente.

- Esta bien… me han convencido damas… pero solo porque soy un caballero!

- Claro! - dijo Ahri con sarcasmo.

- Por ahora descansemos por lo que queda del día y mañana partiremos… ¿les parece? - sugirió la espadachín.

- Me parece una buena idea… caballero, ve por algo de comer mientras limpiamos un poco para descansar - dijo irónicamente la 9 colas.

Kaleb fue lo que hizo, salió a buscar algo de comer mientras las chicas limpiaban un poco el lugar para poder descansar y prepararse para empezar su búsqueda por la espada de Cirilla.

Capítulo 5: La Pareja Danzate.

Al día siguiente, el trío se dirigía hacia La Posada Del Leñador, conocido por ser un lugar donde se encontraban mercaderes del mercado negro, Ahri sabía que podían encontrar provisiones así como buenas armas.

Al llegar al lugar, todos los presentes los observaron, más que a nada a la 9 colas que se encontraba en medio, y a su izquierda, observaban a la joven de pelo ceniciento, ambas buscadas en el mercado negro a un gran precio.

Kaleb por su parte dio un paso para adelante y sonrió.

- ¿Qué es lo que ven? - habló el pelinegro.

- Tranquilos chicos, todavía no me capturan, ni a mi ni a esta joven que ahora esta conmigo, pero ya saben las reglas, nada de caza hasta 3 Kms lejos de aquí - sonrió la Kumiho, esas reglas eran principalmente hechas para ella.

Los tres entraron y se sentaron en la barra que estaba al fondo del lugar, la espadachín pidió un trago para los tres, mientras Kaleb veía la mercancía para ver que llevar de provisiones.

- Y bien… ¿A qué venimos aquí Ahri? - preguntó Kaleb

- Venimos por provisiones - contestó Ciri

- Justamente aquí, en el centro del mercado negro de Jonia, estamos aquí por alguien o algo… ¿estoy en lo cierto? - nuevamente preguntó Kaleb

- Tienes razón pirata - sonrió Ahri juguetonamente - venimos por ambas opciones, por algo y por alguien, mejor dicho una pareja.

- ¿Quiénes? ¿Qué? - preguntó la joven.

- Ya lo verán cuando llegue el momento - dijo la Kumiho mientras le daba un sorbo a su bebida - por el momento compremos lo que necesitemos.

- No me gusta ese misterio - comentó Kaleb

- A mi si - sonrió seductoramente - y no olvidé pirata, es un caballero y no dudará de una dama

Ciri rió un poco mientras Kaleb hizo una mueca de desprecio mientras le tomaba a su trago.

La espadachín compro algunas provisiones para el viaje, mientras que Kaleb jugaba ajedrez con las personas de aquél lugar, Ahri, por su parte,  veía a unos hombres los cuales discutían por una mujer, sonrió, extrañaría este lugar.

- Tengo lo necesario - dijo Ciri llegando por detrás

- Es hora de irnos - comentó Ahri

- ¿A que te refieres? - cuestionó la espadachín

- Digamos que tenemos una cita - sonrió la 9 colas - y ya es hora

Fueron por Kaleb que estaba terminando una partida, después salieron del lugar y se percataron que estaba nublado.

- Hace un momento estaba hermoso el día… - dijo Kaleb

- Las hermosas somos nosotras - bromeó Ciri mientras un carruaje pasaba delante del trío.

- Justo a tiempo - dijo la Kumiho y el carruaje de un momento a otro, salió volando por los aires.

- ¿Que mierda?! - exclamó el hombre-filo.

Dos siluetas a lo lejos se veían caminando hacia su dirección, ambos espadachines desenvainaron sus espadas y se pusieron en guardia.

- Tanto tiempo… - susurró una voz femenina

- ¿Como haz estado? - susurró otra voz, este era de un hombre

- Xayah… Rakan… ¿Como han estado? - sonrió Ahri.

- ¿Los conoces? - preguntó Ciri.

- Bajen sus armas chicos - dijo la mujer mostrándose, una chica de una altura similar a la de Ahri y con unas orejas similares pero mucho más grandes, de tez blanca y pelo rojizo.

- No queremos herirlos  - dijo juguetonamente la silueta masculina, más alto que la mujer, de tez blanca y pelo blanco con ciertos toques rojizos, orejas similares a las de la Kumiho y la mujer a su lado, solamente que estas no estaban en la parte superior de su cabeza, si no a los lados.

- ¿Herirnos? - gruñó el espadachín - Inténtalo hombre.

- Chicos tranquilos - intentó calmar Ahri las cosas - estamos del mismo lado

- Diles a tus amiguitos entonces que bajen sus armas - añadió la mujer

- No nos digas que hacer - amenazó la espadachín

- Xayah, Rakan, tranquilos… - pidió la capitana

Detrás de estos, salieron 4 hombres armados.

- Pagarán por lo que hicieron! - gritó uno de los hombres

- Ciri, Kaleb, atentos - ordenó la Kumiho, ambos asintieron

- Déjanoslo a nosotros Ahri - pidió la mujer

- Esta bien Xayah… - contestó la capitana

- Rakan, vamos! - exclamó la mujer y se abalanzaron sobre los hombres.

- Cálamo Reluciente! - gritó Rakan arrojando una pluma a un enemigo atravesándolo y derrotandolo.

- Dagas dobles! - ahora era el turno de Xayah, lanzó dos plumas en forma de dagas atravesando a un enemigo y cayendo justo detrás de este.

- Gran entrada! - dijo Rakan saltando hacia los dos enemigos faltantes, aterrizando elegantemente justo en frente de ellos, tomándose una pausa para después de un giro lanzarlos a ambos al aire, uno de los hombres alcanzó a lanzar un disparo hacia Xayah. - Danza de combate - al decir esto, Rakan saltó hacia Xayah poniéndole una especie de escudo protegiéndola de la bala. Los hombres cayeron al suelo aturdidos y solo escucharon un susurró - Invocadora de Cuchillas… - Xayah levantó su mano y las plumas-dagas que tenían detrás de ellos por su anterior ataque, se dirigieron hacia ella atravesando a ambos hombres derrotandolos.

- Otra victoria más… - dijo Rakan.

- Fue más fácil de lo creí - agregó Xayah

- Tan vistosos como siempre - sonrió Ahri

- Sus piernas… - susurró Kaleb

- Tienen patas de pájaro! - dijo sorprendida Ciri

- ¿En serio?, se sorprenden de nosotros y no de una zorra como ella - dijo Xayah apuntando a Ahri

- Pero somos espectaculares - dijo Rakan elegantemente

- ¿Como es posible eso? - preguntó Kaleb

- Somos poseedores de las habilidades de las frutas del diablo - respondió Xayah

- Eso explica mucho - dijo Kaleb

- Y bien Ahri, ¿a que se debe nuestro encuentro? - preguntó Xayah

- Directo al grano eh… - respondió Ahri - no haz cambiado nada

- No es como si nos frecuentaramos como grandes amigas, así que supongo que tienes alguna petición - habló Xayah

- ¿No crees que es muy pronto para esa pregunta amor?, acabamos de verla - dijo Rakan

- Pues debe de ser para algo, trae consigo 2 personas que no son mucho de mi agrado - dijo Xayah, refiriéndose a Ciri y a Kaleb

- ¿Quieres pelear pájaro? - amenazó Ciri

- No podrías ganarme, acéptalo - contestó Xayah

- Chicas tranquilas - susurró la Kumiho - no tenemos porque pelear… - vió hacia Ciri - baja la espada - Ciri asintió y envainó su espada, Kaleb hizo lo mismo.

- Ahora si responde la pregunta, Ahri - hablo Rakan

- Vamos a un lugar más tranquilo - dijo la Kumiho, al decir esto, varios hombres salieron de la posada.

- ¿Qué paso aquí? - preguntó una mujer

- Nos atacaron unos bandidos, pero nos vamos de aquí, quédense con las armas - dijo Xayah mientras empezaba su camino

- ¿Armas? - preguntó Kaleb, para después percatarse que en ese carruaje que parecía que llevaba flores, en realidad llevaba distintos tipos de armas.

- Vámonos - ordenó la 9 colas.

Los 5 empezaron a caminar hacia el bosque, Rakan se percató de cierta incomodidad del espadachín.

- ¿Pasa algo hermano?

- No confió en ustedes - contestó el hombre-filo

- Es momento que empieces a hablar - dijo Xayah

- ¿A donde nos llevan? - preguntó Ciri sin dejar contestar a la Kumiho

- Se podría decir que a un lugar mágico… - hizo una pausa - literalmente - Rakan rió

- ¿A que te refieres? - cuestionó nuevamente la espadachín

- Jonia es un lugar lleno de lugares mágicos, a donde vamos es donde por el momento vivimos Rakan y yo - la vió de reojo - no te pasara nada primor.

Ciri le vió molesta pero no dijo nada.

- Y bien Ahri… ¿Que sucede? - preguntó Xayah

- ¿Recuerdas aquél favor que me pediste hace tiempo? - preguntó Ahri, Xayah asintió - Pues vengo hacerlo

- ¿Qué te motivó a cambiar de opinión? - preguntó Rakan

- Digamos que ahora tengo motivos suficientes

- Sabía que querrías llevar algo a cambio, ¿qué es?

- ¿A que te refieres?

- La famosa Kumiho de 9 colas no hace nada sin obtener algo a cambio - contestó Xayah - ¿Que es lo que buscas en ese lugar?

- ¿De ese lugar? - hizo mueca de pensativa - la verdad es que nada - sonrió

- ¿Entonces qué es lo que buscas?

- Los busco a ustedes

- ¿De que hablas? - cuestionó Rakan algo asombrado

- Quiero que se unan a mi tripulación de piratas.

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