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Capítulo 896: ¿Quién lo asegura?

Ciudad Ciudadela… 

Rotilius: El golpe dado por las fuerzas de la traidora es grande. Ahora no solo hemos perdido a Lord Gelacius y Baluarte. Puerto Castro ha sido totalmente diezmado, el Segundo Príncipe está herido y la Princesa ha sido secuestrada. 

Agamenon: Debemos salvarla. 

Pero Maximus habla bajo y serio. 

Maximus: No… no podemos salvarla. 

Agamenon: ¡Mi Señor! ¿¡Qué está diciendo!? 

Maximus: ¡Al menos no por ahora, general! ¡No sabemos donde está o que hizo con ella la maldita de Rosolynde! 

Después de ese grito repentino, algunos le ven con cierta extrañeza. Pero el Príncipe Mayor se aclara la garganta y vuelve hablar. 

Maximus: Es… por eso que debemos conseguir información al respecto. 

Albertanus: Concuerdo con mi señor.

Nemo: Podríamos… enviar brigadas de vigilancia a las regiones ocupadas por los disidentes, para obtener la inteligencia de la Princesa. Luego, realizar un ataque. ¿No? ¿General? 

Agamenon: Si, podría ser una opción. Pero eso depende de lo que diga su alteza. 

Maximus: Si… está bien. 

Cristian: Sin restarle importancia al secuestro de la Princesa, el ataque de Puerto Castro tambien ha causado un problema en relación al proyecto en el que estaba trabajando. 

Esto pone a Maximus inmediatamente en alerta máxima. 

Maximus: ¿Qué clase de problemas? 

Cristian: Destruyeron el cargamento de materiales que iba destinado al proyecto. 

El Púrpura se ve mortalmente serio ahora, pero trata de mantener la compostura. 

Maximus: ¿Y esto…. Impedirá su finalización? 

Cristian: Por… por supuesto que no, mi señor. Aunque tal vez tenga que reducir levemente las defensas. 

El Príncipe se levanta de su lugar y da vueltas, poniendo tensos a varios de sus altos mandos hasta que finalmente chasquea la lengua. 

Maximus: Tsk… que remedio. Ponga más hombres en su proyecto, ministro. Quiero esa arma antes. 

Cristian: Si, señor. 

De regreso a Espadaña… 

La Princesa continua explicando sus intenciones, así como el que será el siguiente movimiento de las Fuerzas del Auténtico Ejército Real. 

Nadine: Si bien, yo y mis primos teníamos supuestamente el mando de todo el Ejército, aun teníamos fuerzas especificas asignadas. Debido a los sucesos de las Batallas de Baluarte y Espadaña, me obligaron a retirarlas temporalmente de servicio, pero, estas aun deben encontrarse apostadas y esperando mis ordenes. 

Ink: Solo para resumir. Nos esta diciendo que tiene…. ¿Cuántos soldados? 

Nadine: No sé el número exacto, pero son varios miles. Es aproximadamente una quinta parte de todas las Fuerzas del Triunvirato. 

Brusianos del Auténtico Ejercito y Todos somos Esclavos se oyen sorprendidos por la cantidad, además de que eso diezmaría muy significativamente al ejercito enemigo. 

Nadine: Lo único que deben hacer para reclamar esas fuerzas, así como una masiva cantidad de recursos, es llevarme a la Región de Fortaleza, mi señorío. La región, como saben mis compatriotas, tambien es muy prospera en el campo ganadero así que no tendrán más problemas alimentando a los soldados. 

Todos reaccionan cautelosamente optimistas sobre esto, bueno, todos excepto Jean, que con desdén, no tarda en hacer llegar sus “inquietudes”. 

Jean: Todo esto suena “muy bonito”, pero, ¿Cómo sabemos que no nos está engañando? ¿Quién nos asegura que no se escapará a la primera oportunidad? ¿O que no es una trampa para matarnos con esas fuerzas que dice tener? 

Nadine: Yo lo aseguro. 

Jean:*sarcasmo* Oh, si… eso me da muchísima confianza. 

Sinceramente, el peliazul tiene un punto. Que la Princesa enemiga se una a ellos de un día a otro es sospechoso. No obstante, Rosolynde habla en su favor. 

Rosolynde: Yo creo que Lady Nadine dice la verdad. La escoltaré yo misma a la Región de Fortaleza. 

Nadine: Gracias, Dame Rosolynde. Y por favor, mis señores y señoras aquí presentes. Les aseguro que esto nos llevará a la victoria. 

Pero, por mucho que vean todo a su favor, las cosas podrían cambiar en un momento.

Bastantes días atrás…

Cinco figuras se mueven en la oscuridad de la noche y la luz de luna en la costa de Night Howler. Dos de ellas son muy pequeñas para pertenecer a seres racionales y otras dos de ellas no parecen humanas. La ultima es la que guía, un hombre, definitivamente humano, de aspecto fiero, armado hasta los dientes y con una horrorosa mirada de cicatrices. Parece que se dirigen a la Ciudad Estado de Ominous, pero mientras andan por la playa, se detienen al encontrarse con algo. Una estructura con fotografías y carteles de un muchacho rubio.

No-Humano 1: ¿Una tumba?

No-Humano 2: *con voz femenina* Definitivamente no es una buena señal... Para ellos sobre todo.

Hombre: De igual si es una buena señal, o no. Es prueba de que pasaron por aquí. 

Capítulo 897: Disculpa pública

El aviso del cambio de bando de la Princesa se ha hecho no mucho después esa misma noche, y ha causado un gran revuelo. Después de todo, no todos los días uno de los líderes enemigos abandona su causa y se une a la de uno. Se ha establecido que Nadine, acompañada por Rosolynde y un contingente, partirán a la ciudad de Fortaleza antes del alba. 

Rosolynde: En el tiempo que nos queda hasta entonces, mi lady, le recomiendo que descanse. Mañana nos espera otro día largo. Su habitación ya está preparada. 

Nadine: No hará falta, Dame Rosolynde. Si lo permitiese, me gustaría recorrer el campamento. Si voy a ayudar con esto, debería familiarizarme primero. 

Rosolynde: Oh. Si ese es el caso, adelante, mi lady. Lord Emeric, Capitán Brimstone. ¿Acompañarían a la Princesa? 

Shade: Si. 

Emeric: Por supuesto… 

La Princesa anda entonces en todos los lugares del campamento que puede. Las tiendas de los soldados, la armería improvisada, donde guardan sus recursos… 

Shade: Este es el comedor. 

La Plateada se sorprende y se llena de tristeza al ver lo austero del lugar. Apenas unas lunas pars cubrirse de la nieve y unas mesas tan viejas o mal armadas que podrían venirse abajo en cualquier momento. Además, no solo soldados comen ahí,  tambien sus familias, asi como las familias de los que ya han perecido en combate y civiles desplazados de otros lugares. 

Nadine: Ya… veo… 

La visión es inusual porque, incluso habiendo dirigido ejércitos anteriormente, nunca había interactuado de cerca con los soldados. Tambien, nota algo a cualquier lugar que va. Todos la miran con ojos inquisitivos, o hasta odiosos. Es fácil saber porque, pero se vuelve más evidente cuando Nadine llega al último punto de su recorrido. La enfermería. 

Nadine: Santo cielo… 

Ahí,  aun hay centenares de soldados siendo tratados por sus heridas. Algunos de ellos muy graves y con los doctores trabajando a marchas forzadas para hacer que se recuperen.

Nadine: ¿Son… heridos de la batalla de hoy? 

Emeric: Solo unos cuantos. La mayoría son del último ataque a aquí. 

Entre toda la gente de ahí,  Nadine alcanza avistar bastante cerca a una cierta pelirroja charlando con un médico, tambien pelirrojo.

Angélique: Mia les manda esto. 

Taylor: Ah, rico estofado. 

Nadine no reconoce en un inicio quien es, hasta que logra ver su cara y la recuerda por completo. 

Nadine: Angélique “Tacón Escarlata”. 

La navegante alcanza a oír como pronuncian su nombre y voltea a ver la fuente, frunciendo el ceño al encontrarse con la noble. 

Angélique: Usted… 

La Princesa se le acerca amistosamente, hace una pequeña reverencia y extiende su mano para saludarla. 

Nadine: Ahora si se quien es usted. Y aunque me sorprenden sus… antecedentes, le doy las gracias por apoyar esta causa tan desinteresadamente. 

No obstante, Angélique nunca corresponde su saludo de mano, por el contrario, la mira furiosamente. 

Nadine: ¿Pasa algo? 

Esto pone a la pelirroja aun más furiosa, pero no intenta nada agresivo, solo espeta sus siguientes palabras. 

Angélique: Perdón por la frialdad, “alteza”. Pero, ¿usted saludaría de mano a alguien que intento y casi mató a alguien cercano a usted? 

Es solo entonces que Nadine nota que entre la pelirroja y el medico con los mismos colores de cabello estan a ambos lados de una camilla, en la cual esta Evangeline, con el cuello vendado, viéndola con miedo. 

Nadine: Yo… 

Shade: *aun con vendas el mismo y susurrando * No, quien lo haría… 

Nadine lo comprende completamente ahora. A pesar de su genuino deseo de corregirse , en los corazones de todos, aun es el enemigo.

Emeric: Si ya terminamos aquí , pasemos al siguiente lug… 

Nadine: Lo siento. 

Emeric: ¿Perdón? 

Nadine: Lo siento. 

Ahora todos en la improvisada enfermería la escuchan y observan, aun inquisitivos y curiosos. 

Nadine: Lamento lo  que le hice, señorita. Lamento lo que hice a usted, capitán. Lamento  todos los errores que cometí, a toda la gente que pude haber lastimado presente aquí o no presente. Lamento todas mis decisiones pasadas, creía que accionaba bien y con justicia, pero no es así… espero poder enmendar el daño algún día. 

Algunos se sorprenden por eso, incluidos los piratas ahí presentes, pero la mayoría aun actúa con desdén hacia ella y la ignoran tan rápido como le pusieron atención. 

Emeric: Vayamos al siguiente lugar está vez. 

Emeric es parte de estos últimos, pero mientras salen, ella habla directamente hacia él. 

Nadine: Lamento haber secuestrado a Lord Adrien. 

El noble se detiene en seco al oír esto, pero trata de hacer parecer que no es así. 

Emeric : ¿Y me lo dice por… ? 

Nadine: Se que él es muy cercano a usted, “muy” cercano. Hare todo lo posible por ayudarlo a que vuelva sano y salvo con usted. 

Emeric no dice nada más ,  solo se queda sorprendido y sonrojado 

Capitulo 898: Valiente

Un rato después… 

Jean da vueltas en el exterior, hundiéndose y ya habiendo hecho circulo con la nieve en su andar. Se le ve algo turbado. No deja de pensar en lo que dijo más temprano su camarada de las alas. 

… 

Evangeline: Aprovecha que tu aun tienes la oportunidad. 

… 

Justo en ese momento, Angélique sale de la enfermería, y se queda de pie unos momentos, acomodándose el abrigo. 

Jean: (Muy bien. Ahí esta ella. Aghh. Valiente, Jean. Se valiente) Hey, Angélique. 

La chica voltea y sonríe al ver a su capitán viniendo hacia ella. 

Angélique: Oh. Hola, Jean. Creo que no te veía desde la mañana. ¿Ya estas mejor? 

Jean: ¿Mejor? 

Angélique: Actuabas algo extraño… 

Al decir esto, Jean se sonroja, pero sería fácil atribuirlo al viento helado. 

Jean: S… si, si. Estoy mejor. 

Angélique: Ah, me alegro. 

La manera dulce en que dice esto, podría fundir la escarcha ya formada en las botas del peliazul y toda la nieve a su alrededor. Es tan cálido. Su pecho se siente tan cálido cuando ella habla. Eso sin contar lo bella que se ve, su rostro enrojecido por el clima frio la hace combinar con su hermosa cabellera escarlata, y sus ojos grises refulguran con los destellos de la nieve cuando la toca la luz, Jean se siente perdido en ellos. Aunque pronto, ellos mismos lo sacan del trance.

Angélique: ¿Seguro que estás bien? ¿Pasa algo? 

Jean: ¿¡Qué !?  No, no es nada… bueno si…  digo… es que. No pasa nada malo… es solo que…  *ehem* hay algo que quiero decirte.

Angélique: Oh… ¿Qué cosa? 

Jean: Ahmmm, bueno…

El peliazul traga saliva y frota sus manos contra sus piernas, visible y entendiblemente nervioso. Luego, por un segundo, aunque parece una eternidad en su mente, aprieta fuerte los ojos. 

Jean: (¡Aghhh! Calmate, Jean. Evangeline tiene razón. Sabes lo que sientes y ella merece saberlo, así que hazlo).

Luego abre los ojos… y la boca…

Jean: Angie… 

Pero ninguna palabra más alcanza a salir de su boca, pues las de otra persona le interrumpen. 

Fitz: Oh, ahí estas, linda.  

El Representante del Bufón de los Vientos aparece aparentemente de la nada, justo por detrás de Jean, congelándolo más que la nieve que le cae en la cabeza. 

Angélique: Oh, ahí estás. Te estabas tardando.

Fitz: Lamento . Lady de Bourgh me pidió que ls ayudara con algo, y se me hizo descortés decirle que no. 

Jean comprende entonces que hacía Angélique  sola afuera y en la nieve. Esperaba a Darcy, y al verla como sonríe cuando este deposita un suave beso en su mejilla, su corazón se hunde. 

Fitz: Oh, hola Jean.

Jean: Hola… 

Fitz: ¿Vamos ya? 

Jean: ¿Vamos? 

Fitz: Angélique yo habíamos quedado para cenar juntos.  Acompáñanos. 

Jean: No, nooo… no hace falta que me invites. Vayan juntos. 

Fitz: ¿Seguro? 

Jean: Seguro, seguro, no quiero ser mal tercio.

Fitz: Bueno, como gustes. Vamos, linda.

Angélique: Si. Oh, pero espera un segundo. Jean, me ibas a decir algo,  ¿no? 

Esta podría ser la oportunidad, pero, Angélique con Fitz, Angélique y Fitz, los dos parecen tan felices juntos... 

Jean: No… no era nada tan importante, descuida. 

Angélique: ¿Seguro? 

El peliazul sonríe, de forma muy bonita por fuera, pero falsa al completo por dentro. Y ninguno frente a él nota la diferencia. 

Jean: Seguro… Los estoy deteniendo, vayan a cenar. Mañana es un día importante.

Angélique:… De acuerdo, no vemos. 

Fitz: Que pases buena noche, Jean. 

La pareja se retira, y Jean se queda ahí, parado en la nieve y el frio hasta que los pierde de vista, tras lo cual, se tira en la nieve con los brazos y las piernas completamente abiertos, como si fuera a hacer un ángel de nieve, solo que, no se mueve para nada. Se queda ahí,  con el cabello cubriendo sus ojos, cubriendo la humedad que tiene en ellos. 

Jean: Si… fuiste muy valiente, Jean. 

Al día siguiente… 

Nadine: ¿Ya está todo listo?

La Princesa Nadine, la General Rosolynde y su contingente se preparan para viajar a Fortaleza y reclamar el ejército que ahí se encuentra. Con ellos ira Jean y varios de sus camaradas, ya una constante en las contingentes de Dame Rosolynde, su siempre leal Lord Emeric, y una buena cantidad de soldados de Wind Jester, encabezados por Fitz. 

Jean:… ¿Y Monsieur Winchester? 

Fitz: Revisará unas cosas respecto a las defensas de la frontera. 

Jean: Ah… 

A diferencia de un contingente del Triunvirato, este no cuenta con carros ni caballos, todos irán a pie. 

Rosolynde: Si, ya esta todo listo. En cuanto de la orden, partiremos.

La Princesa suspira muy fuerte, esta algo nerviosa, y como no estarlo con todo lo que le ha sucedido recientemente. Pero aun así, con determinación, dice las palabras.

Nadine: Vamos. Rumbo a Fortaleza.

Rosolynde: ¡Rumbo a Fortaleza!

Todos:  ¡Rumbo a Fortaleza!  

Capítulo 899: Yo me encargo de esto

Al amanecer… Fortaleza… 

Al interior de una gran casona lujosa, hay una habitación en la oscuridad. En esta hay una gran cama, y a su vez, en esta, hay un hombre durmiente que ronca a toda potencia. 

Hombre: *romquido*.  Hmm…. Seeeeh… pongale más queso….  *ronquido*

Pero su placido sueño se ve interrumpido por un toquido en su puerta y  no uno normal, uno de pánico. 

Hombre: Ugh… vayanseeeeee… 

Per el sonido no para, y a pesar de que el hombre trata de cubrirse los oídos, no logra evitarlo pro completo. 

Hombre: Maldición… adelante. 

Una sirvienta de edad madura es la que aparece, con una cara que pareciera vio al mismo demonio.

Sirvienta: Mi señor… hay alguien que desea verlo. 

Hombre: ¿¡A esta hora?! A menos que sea del Triunvirato, no estoy para nadie. 

• Señor interino de la Región de Fortaleza. Lord Niel. 

Sirvienta: Pues… De hecho si, mi señor. 

Ante esta contestación, el noble casi salta de la cama, con los ojos bien abiertos. Y se dispone a vestirse rápido además de ordenar preparar refrigerios y una sala para recibir a su invitado. 

Niel: ¿Cuál de todos vino? ¿Uno de los Príncipes? ¿El consultor? ¿El general? ¿Todos? 

Sirvienta: E… es… la princesa. 

Si no estaba lo suficientemente exaltado, ahora lo esta. El noble, que se estaba poniendo calzoncillos detrás de un biombo, los deja caer de la impresión. 

Niel: Imposible… ¡Hágala pasar! 

El noble no tarda mucho mas en ponerse presentable y elegante, aunque su rostro y postura no es para nada el de un noble. Tras esto, baja para recibir a su inesperada invitada. Cubierta con un manto azulado y aun en ropas de soldado, es algo difícil de reconocer, pero es definitivamente ella. 

Niel: ¿¡Lady Nadine!? Oh, santo cielo, alteza.  De verdad es usted. Pensé que era una broma de mal gusto. Escuche que había sido secuestrada. 

Nadine: Es complicado… Es bueno verle de nuevo, Lord Niel. 

El hombre frente a ella la reverencia, pero entonces nota que no estan solos en la sala. Otras cuatro personas estan ahí, cubiertas con mantos también.

Niel: ¿Y ellos son…? 

Nadine: Oh, vienen conmigo.

El hombre esta un poco histérico, y ni deja de dar vueltas mientras habla muy rápido y sin parar alrededor de la sala. 

Niel: ¿Cómo logro escapar de las garras de esa mujer? ¿Fue gracias a estas personas? ¿Quiénes son? Oh, perdón, estoy siendo descortés. ¿Cuales son sus….? ¡Santo cielo! ¡Sus primos, los príncipes! No saben que usted está a salvo! ¡Hay que informarles de inmediato! 

El hombre ya esta a punto de ponerse de pie y tomar un Den Den Mushi, pero la Princesa lo detiene antes con un gesto de mano

Nadine: Antes de que haga cualquier cosa, Lord Niel. Hay algo importante de lo que debemos de hablar con usted. 

El hombre parece confundido, pero asiente. Luego, su confusión se convierte en pánico cuando los acompañantes de la Princesa se quitan sus mantos, revelando ser Jean y Fitz, a los que no reconoce, pero a quien si reconoce, es a los otros dos, Rosolynde y Emeric. 

Niel: ¡Ustedes! 

El señor interino retrocede y de inmediato coge una arma que se encontraba sobre una repisa, un revolver de chispa. Intenta apuntar pero Nadine le detiene con la voz. 

Nadine: Lord Niel. Por favor. Déjeme explicar. 

Aunque nervioso y confundido por ver a la princesa recién aparecida junto a sus enemigos, Niel baja su arma, y suspira fuerte con los ojos cerrados, antes de decir… 

Niel: Muy bien.

En los minutos siguientes, Nadine explica todo lo que en realidad ha sucedido. Los ataques que nunca aprobó, los sucesos de los que “nadie sabia”. Neil parece afectado mientras le dicen, pero  por alguna razón no es el único que se ve afectado y Jean lo nota. Se siente antipático al inicio, pero al final, como la situación continua, decide actuar. 

Jean: *en voz baja* Fitz. ¿Todo bien? 

Fitz: Si, no es nada. Solo tuve la impresión de que… nah, es estúpido . 

Jean: ¿El qué? 

Fitz: Me pareció que conozco a ese Lord de otro lado, pero, nah, es imposible. 

Para cuando Nadine termina de contarle todo a Niel, este se ve un tanto horrorizado.

Niel: Entonces, ¿quien mató al rey… ? 

Nadine: *suspiro* Si, debió ser uno de mis primos. 

Rosolynde: Llevan demasiado tiempo haciendo lo que les place. Deben ser detenidos. 

Nadine: Por eso he venido aquí.  Si queremos una oportunidad, necesitamos la tropas que me obligaron a apostar en Fortaleza.

Niel: Entiendo… les ayudare a reunirlas y luego podremos planear algo.

Esto hace a todos sorprenderse. 

Emeric: ¿Podremos? 

Nadine: Lord Niel. No tiene que formar parte de esto. 

Rosolynde: Es peligroso. Si desea hacerse a un lado , nadie pensará menos de usted. 

Pero el Lord niega, sonríe y regresa entonces a donde estaba el Den Den Mushi que pretendía usar antes, lo hace a un lado...

Niel: No se preocupe, Alteza. ¡Yo me encargo.

…vuelve a tomar su pistola y dispara.    

Capítulo 900: Una voluntad temible

900

¡Fiesta de Neon! ¡Wuuuuuuuh! (La verdad se me olvidó hacer el dibujo hasta un día antes xD) 

Cuando empecé mi historia, o la empezaron ustedes, ¿se imaginaron o pensaron una vez “Seguro llega a 900 caps”? . Admitámoslo, la respuesta es no. Pero con el pasar de los centenares, empezó a verse posible. 100 era improbable, para el 300 posible, al 500 ya era evidente y para el 800, inminente. Ahora que estamos aquí, ya todos lo sabemos, eventualmente no serán centenares, sino un millar o más, y les doy las gracias por acompañarme tanto tiempo. Mes aseguro que las sorpresas no pararan, y también, aunque no lo crean, que son cosas buenas.

El disparo retruena y reverbera a lo largo de toda la sala y sus exteriores.¿ El objetivo?  Lady Nadine por supuesto.  Pero antes de que esta le hiera letalmente, algo se interpone entre ella y la bala, algo negro y emplumado, un ala. 

Jean: ¡Geflugelter Schild! 

Con su haki, Jean ha prevenido sus intenciones y ha salvado a la princesa. Niel, viendo su intento fallido, se dispone a disparar una vez más, pero antes de que pueda, una taza, o más bien, los pedazos de ella, le son disparados de una patada. 

Fitz: ¡Propeller! 

Neil: ¡Aghhh! 

Siendo efectivamente desarmado  y herido por ello, Niel solo se hace para atrás,  con un rostro entre enojado y asustado. 

Nadine: Tsk…  ¿usted tambien? 

Fitz: No solo eso. Ya se porque se me hacia familiar. Es un esclavista. “Venial” le decían. Jefe de la banda de Los Pecadores. 

Ante esta respuesta, los aliados se llenan de rabia, y Niel, tambien, aunque en el rostro de este tambien hay una cierta intriga. 

Niel: Tsk… ¿y tu como sabes eso, mierdecilla afeminada? 

Fitz: Fácil. Porque el señor Winchester te saco la mierda a puñetazos hace como nueve meses. ¿O tal vez tu lo recuerdes como Bushel Ferrante? 

Niel se pone aun más serio con esta contestación, y luego suspira enormemente, aferrándose la cabeza con su mano sin lastimar mientras deja que la otra se extienda y escurra sangre.

Niel: Tsk… ¿Porqué tienen que darme tanto trabajo? Quería matar a la Princesa, así lo que sabe se muere con ella y puedo echarle la culpa a ustedes, idiotas. Hubiéramos podido convertir a la buena princesa en una mártir del Triunvirato…

Nadine: Tsk… 

Niel:... Pero nooo, ahora todos saben de mi, así que tengo que matarlos a todos. ¿O podría hacer lo mismo  aue antes y echarles la culpa ? Nadie les cree nada de todos modos. 

Emeric: Quiero verlo intentarlo, “Niel”

Nadine: Entonces tambien eres un criminal. Un criminal y te deje a cargo de mi señorío. Te confié a mi gente. Tch… 

Rosolynde: ¿Qué pretendes? ¿Que pretenden los príncipes con esto? 

Ante esta afirmación, Niel se ríe súper sonoramente, mientras se va haciendo para atrás. 

Niel: Jajajajaja. No tienen ni idea. No saben, no saben nada. Todos son unos imbéciles y por eso, Brusian será nuestro. 

Jean: Hablas muy seguro, escoria. 

Jean torna su mano en garra negra, Lord Emeric hace algo similar con sus espinas, Rosolynde alza su espada y Fitz su pierna, lo que hace que “Venial” se siga haciendo para atrás, hasta la pared. 

Niel: No solo hablo seguro, estoy seguro. 

Jean: Espera, ¿Qué estas…? 

El peliazul alcanza a sentir que Niel va a golpear la pared, pero ¿para que? No puede evitarlo de todas forma, y entonces, una alarma comienza a sonar y luego se oyen pasos corriendo a donde están. 

Rosolynde: Maldición… 

De inmediato, unos veinte soldados del Triunvirato llegan corriendo. Y a pesar de ser a eso a lo que vinieron Nadine y compañía, a hablar con los soldados de su propio ejército, el que estos vean a su “señor” herido no ayuda en nada, y menos con lo que dice este. 

Niel: ¡Esa mujer personifica a la Princesa para Rosolynde! ¡Intentaron engañarme! ¡Mátenlos a todos! 

Rosolynde: ¡Espera! ¿¡Que!? 

Soldados: ¡A ellos! 

Nadine: ¡No! ¡Esperen! ¡Soy la Princesa de verdad! 

Pero lo soldados no escuchan, yo todos se ven obligados a ponerse en guardia y pelear.

Rosolynde: Tchh…  ¡Karmic Cycle! 

Con su escudo recién soldado de vuelta a su gloria previa, Rosolynde lo hace rebotar para despacharse a unos cuantos soldados. Mientras que Emeric rueda hacia otros mas en su forma de hibrida, llevándoselos de calle y acabando rodando por las escaleras con todo y ellos. 

Emeric: ¡Codol! 

Fitz hace una serie de extravagantes movimientos que consisten en caminar sobre las cabezas de sus enemigos con tal fuerza que los deja noqueados nada más pisarlos. 

Fitz: ¡Head Walker! 

Mientras que Jean usa simplemente sus alas par descontarse a los que se acercan demás. 

Jean: ¡Ara Schlag! 

Pero alguien ni ataca, Nadine, la cual simplemente se dedica a marear a sus propios soldados que la atacan con su látigo haciéndolos girar rápido. 

Nadine: (Ribbon of Circulation) ¡No los lastimen! ¡No venimos a eso! ¡Venimos a reclutarlos!. 

Soldados: ¡La impostora intenta engañarnos! ¡Acaben con ella! 

Pero a pesar de todo, estos no se detienen y van llegando más y por ende, tampoco puede parar el grupo de aliados, lo que genera la burlesca mirada de Niel. 

Jean: ¡Me temo que no tenemos opción… a menos que…! Perdónenme por lo que pueda pasar.

Nadine: ¿eh?

Los soldados ya van a abalanzarse  sobre todos, pero aparentemente de la nada, todos caen noqueados. Una fuerte presión de aire se siente en todo el lugar, con una fuerza abrumadora, sorprendiendo a todos, porque esto proviene de Jean.

Rosolynde: Es…

Nadine: ¡Haki del Rey!

Tras esto, todos los soldados en la casa estan noqueados, aunque tambien empleados sirvientes y acompañantes, incluso habitantes fuera de la casa. Los únicos despiertos y de pie son el grupo del que genero la onda de voluntad y Niel, aunque este último se esta casi cagando del miedo.

Niel: ¿¡Que… que fue eso!?     

Capítulo 901:Tormenta al alcance de una bala

Todos siguen sorprendidos por el despliegue de Haki del Rey, excepto el propio Jean, claro. Este sabe perfectamente lo que ha hecho, aunque sus aliados no tardan en cuestionarlo. 

Nadine: ¿Sa… sabe usar haki del Rey? 

Jean: Mmmmsip. 

Rosolynde: ¿Por qué no lo dijo antes?

Emeric: Podría haber evitado muchas batallas. 

Fitz: Ni siquiera yo lo sabia, aunque bueno, no es mucho tiempo más el que llevo de conocerte. 

Jean: *suspiro* Es porque no lo controlo del todo. Si no conozco a todos los que no quiero afectar, podría noquear a quien no quiero, y en una guerra como esta no seria conveniente. De seguro ahora me he de haber cargado a algún pobre diablo que nada tenia que ver. Prefiero usarlo cuando solo hay enemigos. 

Rosolynde: Oh, entiendo. 

Nadine: Eb todo caso, le agradezco. De no haberlo hecho, hubiéramos tenido que recurrir al regimiento externo y eso solo habría empeorado la situación. 

La única otra persona que no ha sido noqueada, Niel, sigue ahí,  aunque definitivamente se ve afectado a pesar de no estar noqueado, no puede dejar de temblar.

Niel: ¿Qué…. Qué pasa conmigo? *golpea sus piernas temblorosas* ¡Deja de temblar, maldita sea! 

Sus enemigos lo notan rápido, y se acercan armados y listos. 

Nadine: Sera mejor que se quede quieto, criminal. 

Rosolynde: Ríndase ahora y quizá tengamos clemencia. 

Una serie de balbuceos sale de la boca de Niel por un segundo, pero casi inmediatamente después, al fin logra recomponerse, o algo así. 

Niel: ¡Jamás! 

Y entonces atraviesa la ventana que hay en el lugar, saltando un segundo para luego salir corriendo.

Nadine: ¡No! 

Jean: ¡No escapará! 

El peliazul sale entonces, tambien por la ventana, aunque él no tarda en volar. Venial, por su parte, busca repetir su engaño con soldados fuera de la casona de Fortaleza, pero resulta que Jean tenia razón, por accidente ha noqueado a muchas personas que no estaban cerca.

Niel: Maldición. ¡Maldición! 

Jean: ¡Ya te tengo, bastardo! 

No obstante, cuando va a abalanzarse sobre él, su haki de observación le advierte de que Niel esta a punto de hacer algo. El antiguo esclavista saca de su abrigo otra pistola y dispara en dirección de Jean. 

Niel: ¡¡Ahhhhhh!! 

Pero debe tener una pésima puntería porque Jean ni siquiera tiene que moverse para esquivar. ni cubrirse para bloquear, la bala pasa directamente al cielo. No obstante, Jean decide que ni así puede dejarlo hacer lo que quiere, por lo que Niel vuelve hacer desarmado, esta vez por una pluma endurecida con haki. 

Jean:  ¡Ara Pfeilspitze!

Niel: ¡…! 

Una vez más, el hombre sale corriendo, con los pies hundiéndosele en la nieve. Jean, de nueva cuenta, va a ir tras él, pero entonces nota un olor extraño. 

Jean: ¿Humo? No, parece, pero es diferente.  

Luego, nota que el arma derribada de Niel deja una pequeña mancha verde en la nieve, y súbitamente siente mucho, mucho más frío del que debería. 

Jean: ¿Q… Que demonios…? 

Una tormenta de nieve ha comenzado de la nada, y para evitar helarse hasta los huesos, tiene que bajar al suelo, destransformarse y usar un dial de calor, por desgracia , causando queque Niel logre escapar, pues se pierde rápido entre la nieve. 

Niel: Uff… pensé que no funcionaria.. 

Pronto,  el resto del grupo de Jean llega con él, sorprendidos por ver el clima actual. 

Nadine: ¿Qué pasó? 

Jean: No se… lo lamento… el escapó. 

Tratando de seguirle la pista, Lord Emeric se encuentra con el arma que uso antes, reconociendo muy rápido la sustancia verde a su alrededor. 

Emeric: Tsk… Dance Powder. Pensé que lo habíamos confiscado todo. 

Rosolynde: Parece que no. Asi que eso uso para escapar. 

Esto pone de mal humor a todos, no obstante, Nadine se mantiene muy compuesta a pesar de ello. 

Nadine: No importa. De todos modos no vinimos a aquí por él. Que vengan los hombres, ayuden a los soldados noqueados. Tambien, necesito llegar a los barracones para hablar con el resto de soldados.

Rosolynde: Por supuesto. Joven Black, Joven Darcy, ¿pueden encargarse de lo primero?

Jean: Si.

Fitz: Será un placer, señorita.

Y así lo hacen.      

Capítulo 902: Un discurso con verdad

Una hora más tarde…

Todos los afectados por el haki, que han resultado ser cerca de un centenar fuera de la casa, se han despertado y se recuperan favorablemente, aunque con jaqueca.

Soldado: Aghh… ¿Qué paso?

Los soldados del Auténtico Ejercito y los de Wind Jester les traen agua, aunque se quitan sus armaduras azules para no alarmar a los que aun son enemigos. Nadine, mientras, ha encontrado al comandante al mando de las tropas, y tras reconocerle este como la verdadera Princesa, ella le explica la situación.

Comandante: ¿Entonces… los Príncipes… ellos… nos han estado engañando?

Nadine: Me temo que si, comandante. Pero ya no más, los haremos que paguen por sus transgresiones, pero para eso necesitamos su ayuda.

Comandante: ¿Necesitamos? 

Y luego, el hombre casi se va de espaldas al encontrarse con Rosolynde de frente.

Comandante: ¡Gahhh! ¡Ex – general…! Digo… ¡General! 

Rosolynde: Comandante. 

Más tarde… 

El efecto del Dance Powder ha pasado y, por ordenes del comandante, todos los soldados de la región, y tambien los civiles, se reúnen frente a la casa del señorío, aun confundidos de que esta sucediendo. 

Soldado 1: ¿Qué hacemos aquí? 

Soldado 2: Ni idea. 

Y luego, todos se asombran al ver a la Princesa saliendo de un balcón, junto a varias personas más, entre ellos su comandante y otras que les son irreconocibles. 

Soldados: ¿¡Que demonios!?

Nadine:¿ Esta listo el sistema de megafonía?

Jean: ahmmm…. Algo así. Sonya, por favor. 

Sonya: (Megáfono) 

La anunciadora de los Piratas del Zafiro es la otra persona que esta ahí, y usando sus poderes, crea una pequeña esfera brillante en su dedo, que al poner sobre el cuello de Nadine, (con un poco de incomodidad de ella  por la necesidad de contacto), amplifica su voz para que todo el mundo pueda escucharla.

Nadine: ¡Soldados y Gente de Fortaleza! ¡Yo soy Nadine, señora de esta región, Princesa de Brusian y… sobrina del difunto Rey Lauritz!

La mujer de la realeza hace una pausa, pensando en que decir y avergonzada por gritar pues el volumen de Sonya a resultado ser mucho mayor de lo que creía. A pesar de tantos años de vida publica, este discurso no tuvo mucha planeación, además de que la pone nerviosa por las circunstancias. 

Nadine: Primero que nada. Muy seguramente fueron conocedores de las noticias de mi captura o secuestro por parte de las fuerzas de la “Malvada General Rosolynde. Asesina de nuestro anterior monarca”. Pero déjenme afirmarles que estoy bien, y que, por el contrario, la General Dame Rosolynde, aquí presente, solo ha procurado mi protección y seguridad.

Ante estas palabras y el hecho de que Rosolynde se aparece tambien , el barullo general se hace presente. Con civiles asustados y soldados confundidos o furiosos, cuyas fuertes voces se oyen hasta el balcón.

Soldado 1: ¿La esta usando?

Soldado 2: ¡Hay que ayudarla! 

Pero Rosolynde disipa las dudas, y con otra falange amplificadora de Sonya, habla tambien.

Rosolynde: Le aseguro que su señora dice esto por propia voluntad, y si no fuera así, que termine con mi vida de inmediato.

Acto seguido, la General entrega su espada a la Princesa y se agacha, pero Nadine niega con la cabeza y la hace levantarse, para asombro de todos los presentes. Luego, Nadine prosigue.

Nadine: Si alguien ha estado usando a alguien les aseguro que no es Dame Rosolynde, por el contrario, quien nos a estado usando son los Príncipes.

Soldado 1: ¿Lord Maximus?

Soldado 2: ¿Lord Konstantine?

Nadine:  A mis espaldas, los Príncipes han estado acciones totalmente inaceptables. Establecieron campos de esclavos en Baluarte. Pusieron a criminales buscados en posiciones de poder, incluyendo el propio interinato de Fortaleza. El supuesto Lord Niel, que yo misma puse aquí por recomendación, trato de matarme hace unas horas y luego huyo al verse descubierto. 

Un sonido de sorpresa en el público se hace general, mientras que Nadine sigue hablando.

Nadine: Instauraron el Triunvirato junto conmigo solo para que me creyera su cuento, y cuando ya no les servi me hicieron cada vez más a un lado. El que ustedes, mis tropas, estén aquí, es prueba de ello, y el que no haya habido ni un solo intento de su parte por rescatarme de mi “secuestro” a estas alturas solo lo confirma.

Esta última frase hace  a Rosolynde recordar algo de manera súbita. Mientras, Los soldados, aunque aun anonadados por todas estas revelaciones, escuchan con atención.

Nadine: Es por esto, y por las acciones de Dame Rosolynde que puedo decir sin temor a equivocarme que no fue ella quien tomo la vida de mi querido tío, sino que tanto ella como mi tío son más víctimas de los engaños y el deseo de poder de los Príncipes.

Ahora, todos estan indignados contra el Triunvirato, y son las últimas palabras de su Princesa la chispa que termina de encender su fuego.

Nadine: Pero no lo harán más, no los dejaré, Por eso les pido hoy, mis soldados, mi gente. Únanse a mi… no, a las Fuerzas del Auténtico Ejército Real, los primero que lucharon verdaderamente por lo que es correcto en este reino, y ayuden a acabar con el Reino del terror de Lord Konstantine y Lord Maximus. Díganme, ¡¿Lucharan por Brusian!?

Ni una sola palabra más sale de la boca de la Princesa, y no hace falta, pues como respuesta, recibe un si multitudinario y enardecido.      

Capitulo 903: Propuesta arriesgada

Un día después… Fortaleza

La Región Señorío de la Princesa Plateada recibe a muchísima gente, los cuales llevan muchos materiales. Mientras, los altos mandos presentes se reúnen en la casa de Nadine. Una vez más, convirtiendo un comedor en salón de Guerra. 

Emeric: ¿Segura que trasladar nuestro cuartel general a Fortaleza no será problemático? 

Nadine: Ya se lo dije a usted y los otros altos mandos, no es ningún problema. Fortaleza esta bien abastecida y la conozco como la palma de mi mano. 

Jean: Hmmm… aun me preocupa lo cerca que estamos de la capital. 

Nadine: No tiene porque preocuparse por eso, joven Black. 

Rosolynde: Podría ser una ventaja tambien. Además, aunque Lord Adrien accedió a darnos su hogar y recursos a nuestra disposición, me da pesar hacerlo válido cuando él se encuentra ausente. 

Esto pone serios a todos, especialmente al Señor de Baluarte, pero nadie ahonda en esto. 

Fernand: Entonces, Espadaña se quedara solo como puesto de avanzada y nuestros barcos se quedaran en el Puerto de Muralla. 

Rosolynde: Exactamente, Señor Winchester. Los hombres de la señorita Betula se quedaran.

Betula: Justo eso. 

Afuera, la nueva enfermería ya ha sido instalada, y ahí,  Gareth ayuda a Taylor a enrollar y guardar vendas y gasa que el genera de su cuerpo para uso futuro. 

Gareth: Me sigue sorprendiendo lo útil que es tu habilidad para esto. 

Taylor : Je, a mi también. 

Gareth: Y tambien me alegra que no pensaras en convertirte en sastre o algo con un poder así, ja. 

Taylor: Jejeje, nah. Ya era médico cuando me comí la Fabu Fabu. 

Ambos ríen de forma un poco estúpida por ello, pero estas se detienen de golpe cuando avistan a alguien entrando a la enfermería. A Wendy, flotando en su burbuja pero teniendo que ser ayudada a moverse por su marido y su cuñada, con la mano sobre su abdomen redondo y respirando ruidosamente. 

Wendy: Les digo que estoy bien… 

De inmediato, ambos médicos corren hacia ella y la ayudan a sentarse en una de las camillas que ya tiene lista. 

Gareth: ¿Qué sucede? 

Shane: Empezó a sentirse incomoda hace como una media hora. Con esas… contracciones de Barton Hills de los últimos días que habías dicho que no debíamos preocuparnos. 

Gareth: Son de Braxton Hicks, pero es igual. 

Taylor: ¿Te duele, Wendy? 

Bestrix: Si. Obvio que debe dolerle. 

Wendy: Tch… Que no. Pero son más fuertes que antes. Siento que se me mueven las tripas y Axolotito esta muy inquieto ahí dentro. 

La mirada de preocupación es evidente en los rostros de Shane y Beatrix, pero Taylor y Gareth, con todo su profesionalismo, sonríen a la familia. 

Gareth: Bien, te vamos a revisar a ti y a tu bebe, Wendy. Les aseguro, no hay de que preocuparse. 

Y aunque nerviosos, la familia sonríe de vuelta. 

De regreso al Salón de Guerra… 

Los altos mandos siguen  comentando sobre todo lo que están haciendo o se debe hacer. Pasando punto por punto hasta que llegan a uno muy importante. El paradero de “Lord Niel”. 

Jean: Entonces, su búsqueda resulto infructuosa. 

Rosolynde: Por desgracia. La tormenta de Dance Powder nos impidió enviar a una escuadra tras el de forma inmediata. Para cuando salieron los soldados en su busca, ya era tarde. 

Emeric: Tch… Eso significa que podría ya haber avisado al “Triunvirato “  de que Lady Nadine les ha abandonado en pos nuestra. 

Betula: Vaya. Con eso perdemos una ventaja. Antes podíamos usar hacerlos creer que la Princesa era un rehen para obligarlos a ser más cautelosos. Ahora no les importará.

Pero la aludida se muestra con expresión ensombrecida. 

Nadine: No. Nunca fue ventaja. Me querían fuera ya, y lo que me pasó fue la excusa perfecta. A ellos nunca les importe. 

Y precisamente… en Ciudad Ciudadela… 

Niel, con una taza de te caliente, las manos vendadas y una manta en los hombros cubriéndolo de cuerpo completo, habla con sus alteza, Maximus y Konstantine (este aun con vendas en el cuerpo), sobre lo sucedido con Nadine, el día anterior. 

Niel: Y eso fue lo que paso… los hubiera contactado antes pero me vi obligado a escapar por  las circunstancias, mi Den Den Mushi se congelo y me pareció más seguro ir a la capital directamente que arriesgarme a encontrar a las fuerzas de la Ex General en otros pueblos. 

Nada más oír las noticias, las caras de ambos Príncipes se descomponen por completo. La de Konstantine, en pesar, la de Maximus, en pura rabia. 

Maximus: ¡Esa maldita! 

…. 

Nadine: Lo único que esto ocasionara es que tienen una excusa para ser más crueles en sus ataques. Por eso, una vez terminado el traslado de todo a Fortaleza, podremos empezar con lo que sigue. 

Esto hace que casi todos los presentes alcen una ceja. 

Todos: ¿Lo que sigue?

Rosolynde: Lady Nadine cree que es posible, y yo tambien creo que estamos listos. 

Todos observan, o en algún caso, escuchan por den den mushi, con atención lo que tiene en mente, quedando enormemente sorprendidos por lo que les dicen los dos mujeres. 

Nadine: Proponemos un asalto a Ciudad Ciudadela.       

Capítulo 904: Servir

Jean: ¿Un asalto a Ciudad Ciudadela? ¿Es… Es en serio? 

Nadine: Muy en serio. 

Emeric: Pero… ¿creí que se había dicho que era imposible? 

Rosolynde: Exacto. Se había dicho y era, en pasado. Pero está vez, tenemos verdaderamente los hombres y los recursos para intentarlo. Como ya mencione, conozco todo sobre la Ciudad y sus defensas. 

Nadine: Y yo sobre el palacio. Sería un ataque decisivo. Si ganamos, podríamos terminar con el “Triunvirato”. Sería el fin de la guerra de forma tajante y definitiva. 

Es un gran punto el que han, hecho, pero rápidamente, uno de los presentes( aunque no exactamente) hace notar algo que ha dicho la Princesa. 

Hollow: *vía Den Den Mushi desde Baluarte* Dijo si ganamos. ¿Qué pasa entonces si perdemos? 

El silencio prevalece entonces, pues aunque no lo saben con certeza, si saben, y de sobra, que si su cruzada termina en derrota tendrá consecuencias absolutamente catastróficas. 

Rosolynde: Se que es tomar un riesgo inmensurable, pero está guerra ha durado no solo suficiente, sino demasiado. La mayoría lleva poco aquí,  pero por meses, la sangre de soldados y civiles ha sido derramada, incluso en la victoria. La gente sufre hambre, frio, es obligada a huir de su hogar. 

Nadine: Incluso cuando estaba en el otro bando, notaba eso y me dolía verlo. Pero si tenemos una oportunidad de acabarlo al fin, y la tenemos, yo la tomaría. 

Rosolynde: Igualmente, esperamos su consenso. ¿Qué es lo que deciden? 

Una vez más, silencio. Todo el mundo se ve pensativo, pero, poco a poco, se alzan las manos en aprobación, así como las voces de los que se 3 lejos. 

Rosolynde: Bien. Ya saben lo que tenemos que hacer. 

Solo unas horas más tarde, cuando la base se ha instalado por completo , Fortaleza empieza a bullir por completo. Todos se mueven de arriba abajo y de abajo a arriba. Transportando recursos, moviendo armas y pólvora, entrenando los soldados. Alistándose para poner el fin a la guerra… y algunos discutiendo un poco. 

Gareth: Ya hable con Betula. Te quedaras vigilando la flota.

Wendy: Querrás decir que me quedare haciendo nada.

Gareth: Wendy… 

El medico hace un buen rato ha terminado de revisarla y al bulto de su pancita.. Y aunque todo ha resultado estar en orden, las ordenes de cuidado que el le sugiere no le gustan nada. 

Wendy: ¡Pero tu mismo dijiste que fue una falsa alarma! 

Gareth: Aunque haya sido una falsa alarma, tienes 39 semanas de embarazo. Ese bebe podría nacer en cualquier momento. Y tu y yo sabemos que no es buena idea que entres en labor de parto en pleno campo de batalla. ¿Quieres ponerte a ti o a tu bebe en riesgo mortal? 

Obviamente, la respuesta es no, y Wendy suspira con fuerza. 

Wendy: Vale…

Su esposo va con ella en todo momento, pero no dice nada. Cuando Gareth se va al fin, ella se le, queda viendo con mirada frustrada. 

Wendy: ¿Y tu que harás? ¿Comandar al escuadrón acuático en el frente?  

Shane: En realidad, también me toca cuidar las naves. 

Es fácil saberlo. Tanto para compartir el aburrimiento como para estar a su lado por su amor y preocupación , él ha elegido esa consigna, por lo que ella sonríe. 

Nadine, como señora, princesa y comandante, vigila todos los preparativos de cerca. No obstante, a pesar de su determinación previa, justo ahora, su mirada revela otro sentimiento, cosa que su ahora aliada nota. 

Rosolynde: ¿Mi Lady? ¿Todo en orden? 

Nadine: Si… si… estoy bien. Solo… Algo distraída, es todo

La general alza una ceja, muestra clara de que no le cree. A lo que la princesa confiesa. 

Nadine: Es solo que…  aun no me creo todo lo que está pasando. Hace solo unos días estaba en el palacio, planeando mi propio ataque en contra de sus fuerzas. Y ahora, planeo uno a mi propio hogar, contra mi propia familia, porque resulta que toda mi vida de los últimos seis meses es una mentira. Trato de ser la figura de autoridad que debo ser y ser valiente pero… Es… difícil de procesar.  

Rosolynde: Lo comprendo. Yo había jurado servir a la familia real cuando me uní al ejercito... Me alegra por lo menos poder servirle a usted. 

Esto intriga a la Plateada, la cual le mira con extrañeza. 

Nadine: ¿Servirme usted? Pero…. Mi tío … su voluntad era… 

Rosolynde entiende de inmediato a que se refiere, y se ve culpable por ello por alguna razón., pero se pone firme de inmediato, como la general que es, y habla con una seriedad abrumadora. 

Rosolynde: Le ruego me acompañe un momento. 

La General lleva a Nadine hasta una de las tiendas de los soldados, nada ostentosa, y hasta un poco destartalada. Al entrar, hay un orden perfecto para las pocas cosas que ahí se encuentran. Solo un catre, unas mantas. Ropa de mujer negra perfectamente doblada, una mesa con una lámpara de aceite y un poco de papel y tinta.

Rosolynde: Siéntase como en casa. 

Ante estas palabras, la princesa reacciona sumamente sorprendida. 

Nadine: ¿Aquí duerme? 

Rosolynde: Si. 

Nadine: Oh, cielos, no. No tiene porqué. Mandaré a arreglar un cuarto para…

Rosolynde: No es necesario, alteza. Ahora, ¿Dónde…? 

La mujer busca debajo del catre y saca una cajita de metal cerrada con una cerradura extraña. Luego, toma un pequeño alfiler y usando los poderes lo lanza de cierta forma a la cerradura, activando su mecanismo y abriéndola mientras el alfiler vuelve a su mano. Al levantar la tapa, Nadine casi se va de espaldas. 

Nadine: Esa… Esa es… 

Rosolynde : Si

La General sostiene el objeto con sumo cuidado, el cual descansa en un precioso cojín de terciopelo. La corona real.        

Capitulo 905: Trabajo duro y gobierno

Nadine: La corona… Real. 

La Princesa se siente sumamente abrumada. Por meses, había buscado recuperarla. No… eso era mentira, la había deseado por años, aun antes de saber lo que significaba. 

Hace 24 años… 

Su majestad, El Rey Lauritz, en aquel entonces un caballero gallardo y no mucho mayor y cadi idéntico a su sobrino Maximus de la época actual. Este se encuentra en un su estudio, leyendo y escribiendo los que parecen ser papeles importantes. 

Lauritz: “Medidas de seguridad extra como resultado de la nueva ola de Piratería… Hmmm… “

No obstante, su pluma se detiene al escuchar unos pasitos, seguidos de una risita, lo que le hace sonreír. 

Jijiji

El hombre alza la vista, buscando el origen, cuando de repente, unos bracitos le rodean la cabeza. 

Nadine: ¡Te atrape, Tío!

La pequeña princesa es quien le abraza, luciendo su hermosa cabellera plateada en un par de trencitas que la hacen ver adorable y con un vestido tan pomposo y esponjoso que es un misterio como puede saltar y juguetear. Su tío la toma entre sus brazos, sonriente y la alza un poco para ponerla sobre su regazo. 

Nadine: ¿Te asuste, tío? 

Lauritz: Siiii, me asustaste. 

Nadine: Jijiji, perdón. 

La pequeña se ríe, pero luego, se queda viendo fijamente algo por encima de la cabeza de Lauritz. 

Lauritz: ¿Qué pasa? 

Nadine: Tío, ¿me prestas tu corona?

Lauritz: *señalando su cabeza* ¿esta corona? Lo siento, Nadine,pero edta corona es solo para el Rey. 

La niña deja escapar un aww y baja la mirada, junto con sus bracitos que ya esperaban poder alcanzarla. Pero, su tío no ha dejado de hablar. 

Lauritz: Pero si eres buena y trabajas muy duro, un día, cuando seas mayor, puede que puedas usarla. 

Nadine: ¿Cuando sea grande? ¿En serio? 

Lauritz : Claro, mi pequeña princesa. 

Nadine: ¡Entonces trabajare duro!... ¿En que tengo que trabajar? 

Y con una risa, el hombre le enseña algunas cosas en las que el mismo esta trabajando en el momento.

Rosolynde: ¿Alteza? Se encuentra bien. 

Una lágrima traicionera se le ha escapado a la Plateada, pero se la seca rápido

Nadine: Si, si estoy bien. 

Rosolynde: Bueno. Como ya le he dicho, yo nunca tuve la intención de reinar, y aun no la tengo. Si todo esto terminaba a mi favor, planeaba dar la corona a alguien más, alguien más confiable. Pero, ahora que usted esta aquí, creo que usted debe tenerla. 

La General extiende la caja, con la intención de que Nadine tome la corona. Esta lo hace, y la admira por breves segundos, pero luego, vuelve a ponerla en su cojín y cierra la caja. 

Rosolynde: ¿Mi lady? 

Nadine: No. No debo ser yo. Mi tío tenia razón, ni yo ni mis primos somos aptos para gobernar. Ellos son unos megalómanos y yo caí en todos sus engaños. Usted no lo hizo, se defendió defendió al reino. Usted debería gobernar. 

Ante esto, Rosolynde agacha la cabeza una toma la caja cerrada entre sus brazos.

Rosolynde: Tenemos que pensar bien todo esto. 

Mientras tanto, en Ciudad Ciudadela… 

Cristian: ¿¡Que le parece, señor!? 

En su laboratorio y campo de pruebas, Cristian acaba de hacer una demostración a Lord Maximus de su nueva arma, y este se ve serio pero no enojado. 

Maximus: Nada mal. Nada mal debo decir. ¿Cuándo estará listo? 

Cristian: Dos días. Y antes de que me diga que lo apresure, no puedo. Es lo más que puedo acelerarlo. 

El Príncipe Mayor hace una mueca pequeña, para finalmente decir…

Maximus: Bien. Pero no tarde más de eso. Lo necesito… él reino lo necesita. 

Cristian asiente mientras su lord abandona el cuarto, para que luego, se le una Lord Albertanus en su caminata. 

Albertanus: ¿Todo bien, señor? 

Maximus: Hmmm… podría decirse. 

Albertanus: ¿Y lord Konstantine? 

Maximus: En sus aposentos. Indispuesto dice. Ni siquiera quiso ir a la prueba del arma hoy. 

Albertanus: Ya veo… ¿quisiera usted que trate de hablar con él? 

Maximus: No. Solo mande a decirle que si quiere dignarse a salir de su cueva para cenar, es bienvenido. 

Y así lo hacen. Más tarde, los dos caballeros estan en el gran comedor. Cenando solos. El de Nadine, vacío obviamente. El de Konstantine, con su comida enfriándose. 

Maximus: En serio no va a venir, ¿no?  *a una doncella* mande llamar a mi primo otra vez. 

Albertanus: Tenga paciencia. Mi Lord. Con la muerte de su majestad, y ahora… la traición de Lady Nadine. Seria normal no sentirse algo decaído. 

Albertanus mira fijamente al Príncipe Mayor al decir esto, a lo que este se molesta.

Maximus: ¿Pasa algo? 

Albertanus: No, mi señor. Solo pensaba que tal vez, usted no sea ha dado el tiempo para el luto y… 

Maximus: No tenemos tiempo para eso, Lord Albertanus, y lo sabe. 

La doncella de hace un momento regresa muy apurada junto a otro sirviente, pero se los ve nerviosos. 

Maximus: ¿Y ustedes que no hablan? ¿Qué paso con Lord Konstantine? ¿Va a venir o no? 

Doncella: De hecho, mi señor… no lo encontramos. 

Maximus y Albertanus : ¿Qué?         

Capítulo 906: Audiencia inusual

Maximus: ¿¡Como que no lo encuentran!? 

Sirviente: No lo encontré desde que Lord Albertanus me pidió que lo invitara al comedor. Yo y otros servidores suyos llevamos buscándolo desde entonces. 

Albertanus: ¿Nadie lo ha visto? 

Doncella: No, señor. Ya se ha buscado por todo el palacio. 

Esto pone algo nervioso al consultor real, pero el Príncipe Mayor se pone casi histérico, levantándose de la mesa y agarrando al sirviente por el cuello de su camisa. . 

Maximus: ¿¡Y porque no nos avisaste desde el principio! ? 

Sirviente: ¡…! Porque… no quería darle una preocupación más si es que simplemente estaba en otro lado. 

Maximus suelta entonces al hombre, pero no se le ve feliz en lo absoluto. 

Maximus: ¡Búsquenlo bien! ¡No puede desaparecer así como así! 

Sirviente: ¡S… si, señor! 

Y buscan y rebuscan en todas partes. Pero no aparece, entonces se unen soldados a la búsqueda. Se unen incluso Lord Maximus y su consultor. Barren el palacio, y al no encontrarlo ahí,  sus terrenos exteriores. 

Maximus: ¡Maldita sea! ¡Tiene que estar en algún lado!

Pero la cosa se pone realmente seria cuando un soldado llega corriendo y hace reverencia frente al príncipe, visiblemente nervioso. 

Soldado: ¡Mi señor! 

Maximus: ¡¿Lo encontraron!? 

Soldado: No, señor. Pero tenemos una pista. 

Maximus: ¿pista? 

Soldado: En las caballerizas nos dicen que les falta un una yegua bermeja. La favorita del Príncipe.

Y luego, otro soldado llega corriendo. 

Soldado: ¡Señor! La puerta del Noreste registra una salida no programada hace algunas horas. 

Eso indica una sola cosa, que hace que el Príncipe Mayor apriete los dientes.

Maximus: ¡Ese idiota! ¿¡Que preten…!? 

Pero entonces, una idea atraviesa su mente, una que no le gusta nada. 

Maximus: No me digas que fue a buscarla… 

No mucho más tarde, en Fortaleza… 

Todos en la región siguen con sus esfuerzos para  terminar la nueva base y prepararse para la batalla que habrán de librar pronto. Por su puesto, es una tarea agotadora, así que hay que descansar de vez en cuando. Un par de soldados del Auténtico Ejército Real aprovechan uno de sus recesos para tomar una bebida caliente, y a su vez, congeniar con alguno de los piratas de Todos somos Esclavos, muy cerca de la frontera. 

Soldado 1: ¿Y… como es ser pirata entonces? Porque no parecen muy del tipo de saquear pueblos y violar mujeres. 

Pirata 1: Uff, bonita reputación, jeje. 

Pirata 2: Pues… hay muchas formas de ser pirata supongo. Nosotros hacemos… más o menos lo opuesto a lo que dicen. Eso y andar por el mar enloquecido que cambia de humor como un niño caprichoso. 

Soldado 2: Suena divertido. Yo alguna vez pensé en ser marino mercante. Pero en Nuevo Mundo es un poco como ser suicida. 

Pirata 2: Más o menos, jeje.

Pero los hombres se callan súbitamente, cuando aparentemente de la nada, ven aparecer un solo caballo entre la nieve. Una yegua bermeja. Y su jinete tambien viste ese color. Principalmente, los soldados se llenan de alarma al verlo, tirando incluso sus bebidas. 

Piratas: ¿¡Qué pasa!? 

Soldados: ¡El Carmesí! ¡¡Es el Carmesí!!  ¡El Príncipe Konstantine! 

Los soldados toman sus armas y los piratas les imitan cuando el hombre de la realeza baja de su caballo y toma su espada. Con lo temible de su reputación, ys se están temiendo lo peor. Pero grande es su sorpresa cuando este la deja caer al suelo. 

Konstantine: No traigo conmigo intenciones de atacar, soldados. Vengo a hablar con la Princesa. Os ruego que me lleven ante ella. Solicito una audiencia. 

Los hombres parpadean, confundidos en inicio, pero luego, actúan.

Soldado 1  a 2: *murmurando* Ve a avisar a la General. 

Al que  le dicen esto sale corriendo, mientras que el otro toma con mucho cuidado la espada del Príncipe del suelo, y los otros permanecen con su guardia alta hasta que un grupo mayor de soldados aparece. 

Soldado 2: Lo escoltaremos hasta Lady Nadine. Pero aun es considerado un enemigo asi que debe cumplir con las siguientes precauciones. 

Konstantine: Muy bien. ¿Cuáles son? 

Para su no sorpresa, el Príncipe es esposado, vendado de los ojos y rodeado por los soldados, que lo llevan por el campamento del Autentico Ejército ante las miradas anonadas de casi todos los presentes. Finalmente, el Príncipe es llevado al interior de la Finca de Fortaleza, justo al comedor, en donde le quitan las restricciones de sus brazos y ojos. Los soldados que le escoltaban rodean la habitación, entonces y saludan cuando entran dos personas. La primera, su general... 

Konstantine:... ella otra vez… 

Y luego, la persona que pidió ver y con cuya presencia se va toda la expresión hostil de su cara. 

Konstantine: Nadine… 

Nadine: Tch…  no se que pretendes, Konstantine…          

Capítulo 907: Mentira

Nadine: No se que te crees viniendo aquí. 

La Princesa tiene una mirada furiosa pero también temblorosa, no obstante, logra esconderla muy bien, danto fuertes pisadas al avanzar hacía su primo con palabras duras.

Nadine: ¿Qué demonios quieres? ¿Obtener inteligencia? ¿Jugar a la víctima? ¿Burlarte de mí? ¿O acaso tus amiguitos del “Triunvirato” están afuera?

Pero Konstantine no dice nada, se ve solamente sorprendido por la hostilidad de la mujer que es su familia, por extraño que parezca. Esto desespera a Nadine, que habla todavía mas fuerte, y con el temblor de su voz notándose un poco. 

Nadine: Anda. Dicen que solicitaste una audiencia conmigo, ¿Qué esperas?  Habla.

Pero el príncipe, con un ceño más serio, solo responde.

Konstantine: No voy a hablar contigo, Nadine. No con toda esta gente aquí.

El Príncipe hace un circulo con el dedo, señalando discretamente a todos los soldados que le escoltaron en principio.

Nadine:… Bien. *mira a Rosolynde*. 

Rosolynde: Descansen, soldados.

La pequeña escuadra se retira, más no así su general, cosa que molesta al Príncipe de sobremanera.

Konstantine: ¿Y “ella”? Repito. Solicite una audiencia contigo. No con esa…esa “mujer”, si es que se le puede llamar así. Asesina maldita. 

El que le llamen así no debería resultar sorprendente para Rosolynde viniendo de “El Carmesí “. No obstante, resulta que si lo hace, incluso se queda sin palabras. No obstante, Nadine solo enfurece más, hasta pierde el tremor de su hablar. 

Nadine: Ya puedes parar con ese juego. Konstantine. Tu y yo sabemos perfectamente que no fue Dame Rosolynde es inocente. 

Ante esta contestación, la cara de Konstantine se desfigura por el asombro y la ofuscación. 

Konstantine: ¿¡Perdón!? 

Nadine: ¡No te hagas el loco! 

El rostro de Konstantine se llena de una rabia serena. 

Konstantine: No quería creerlo… De verdad nos has traicionado. Pensé que tal vez te tenían amenazada o algo. Pero ahora veo que no es así. ¡Te ha lavado por completo el cerebro!

Pero Nadine se ríe amargamente.

Nadine: Habla por ti, Konstantine.

Konstantine:¿¡Ahora a qué demonios te refieres!?

Nadine: ¿Qué a que me refiero dice? Si alguien intento lavarme el cerebro fuiste tu, y si alguien fue traicionado aquí fui yo y el reino que juraste defender.

Konstantine: ¡¿Traidor!? ¡Yo no hui con la asesina de su Rey!

Nadine: ¡Y yo no le mate!

La cara de Konstantine se pone blanca completamente ante esta afirmación, ¿¡Qué!? Es lo único que el alcanza a balbucear.

Nadine: ¡Maximus y tu son los que mataron a nuestro… a mi querido tío! ¡No ella!

Pero, que pasa con el rostro del Carmesí. Porque parece que se siente herido por éstas palabras. Rosolynde lo nota pero aun no dice nada, mientras que Nadine sigue afirmando. 

Nadine: ¡Y no solo eso como pudieron hacer esclavos! ¡Poner criminales en la corte real! ¡Mandar a matar marines del Gobierno Mundial!  ¡Las armas de contrabando!

Konstantine pone la más completa cara de “no tengo ni la más mínima idea de que hablas”, pero Nadine tajante, sigue.

Nadine: Y para colmo, sabias que fui secuestrada y ni tu ni Maximus intentaron rescatarme. Porque les estorbaba, ya no les era útil. 

Konstantine: No. Eso es mentira. ¡Y si intente rescatarte!

Nadine: Mentiroso. 

Rosolynde: En realidad… si lo hizo.

Ambos familiares de la realeza se ven sorprendidos que la única intervención de la General hasta el momento sea esa, pero no la detienen.

Rosolynde: Cuando el joven Black y la señorita Angélique le capturaron… El príncipe gritó su nombre una vez, intentó ir tras de usted. Pero no pudo porqué peleaba contra mi.

Nadine mira sorprendida a su primo y luego a la Dame.

Nadine: ¿Por qué no lo dijo antes?

Rosolynde: Discúlpeme. Pero con el caos de la batalla en ese momento y la perdida de sangre que tenía, no estaba segura de si lo había visto en ese momento era real. 

Konstantine: ¡Por supuesto que fue real! ¡De verdad que trate de ayudarte! ¡Hasta pedí refuerzos…!

Esto conecta algo en la mente del Príncipe, recordando lo que pasó en ese momento y todo lo ue le hadicho Nadine sobre la traición a Brusian.

Konstantine: Pedí refuerzos a Albertanus, y el los pidió  a la capital pero… nunca llegaron. Y cuando confronte a Maximus por eso… él no dijo nada.

La mirada de Nadine cambia por completo, siendo suave y confundida pero aliviada. En contraste, Konstantine parece estar aturdido.

Nadine: Tu tampoco sabías, ¿no?

Konstantine: No. Estas mintiendo. Eso que dicen no puede ser real.

Pero el rostro compungido de las mujeres les dice lo contrario.

Rosolynde: Tengo mucho que mostrarle.            

Capitulo 908: Doble Agente

Después de una muy larga conversación sobre el tema que ha estado rondando una y otra y otra vez, con una carpeta llena de información y pruebas recopiladas en las manos, Konstantine se deja caer en un sillon de la sala, completamente serio, pero tambien con una mirada que denota cansancio absoluto.

Konstantine: No puedo creerlo… no, si puedo. Más bien no quiero creerlo.

Nadine: Lo se, Konstantine. Yo me sentí igual cuando me entere.

La Princesa pone su mano en el hombro de su primo en señal de apoyo y como un intento de conforte, cosa que el aprecia pues termina rodeando sus dedos con los suyos, aunque su mirada aun esta ausente.

Konstantine: Cundo fui a Barbacana… todos se veían felices de verme… o eso creí. Pero todo este tiempo, hemos estado… 

Nadine: Del lado equivocado, si. 

Konstantine se aferra entonces la cabeza, abatido, y luego se frota la cara con las palmas hacia atrás, desordenando su cabello en el proceso. 

Konstantine: ¿Cómo pude dejar que pasará?

Rosolynde: No se aflija, Lord Konstantine, que no ha sido su culpa, al menos no directamente. Lord Maximus es el que ha convertido a todos en sus marionetas. 

La mirada de Konstantine se trastorna al oír esto. Se torna furiosa.

Konstantine: No ir a buscarte, Nadine. No enviarme refuerzos. Maximus lo hizo todo. Para deshacerse de nosotros de una vez y sin sospechas sobre el. Mártires de la guerra. ¿Cuanto tiempo estaría planeando deshacerse de nosotros?

Esta tan molesto que casi rompe los papeles y pruebas que tiene en las manos. Pero Nadine lo calma hablándole lento, claro y directo.

Nadine: Ya no importa ahora lo que Maximus ha querido hacernos. Lo que importa es lo que sigue haciendo. Tiene a este reino a su merced. Tenemos que pararle los pies, ya.

Ante estas palabras, Konstantine se alza y se pone de pie, con el rostro tremendamente serio y determinado.

Konstantine: Si. Tienes razón.

Rosolynde: En ese caso, Lord Konstantine. Hay unas perdonas con las que necesitamos que hable.

Más tarde…

Los altos mandos de la Alianza se reúnen una vez más. Ys es habían informado de la aparición súbita de Konstantine y esperaban lo peor, pero ahora, se ven una vez más sorprendidos de que “este de su lado” y  es Rosolynde y Nadine quienes les ponen al tanto de lo sucedido.

Nadine: Y eso es lo que pasó.

Fernand: Entonces… usted también fue manipulado, Lord Konstantine.

Konstantine: Tsk… por desgracia. No tenia ni idea de todo lo sucedido. Y por la sangre que derrame por ignorancia les pido disculpas.

El hombre agacha la cabeza en reverencia, aun sumamente avergonzado, pero unas palabras de la general lo hacen pararse de golpe. 

Rosolynde: No llore por sus pecados pasados, mi lord. Luche por arreglarlos mejor.

Emeric: Mi lady tiene razón. Tenemos que pensar en el ahora, tenemos mucho que planear y hacer.

Betula: En todo caso, solo ha hecho más imperativa nuestra operación.

Esto hace que Konstantine alce una ceja.

Konstantine: ¿Operación?

Nadine: Planeábamos acabar con esto de un golpe. Asaltaremos la capital. 

Ante esto, los ojos de Konstantine se crecen enormes.

Konstantine: ¡¿Atacar Ciudadela!? ¡Es una locura! 

Emeric: Antes talvez. Pero tenemos suficientes efectivos con las Fuerzas de Lady Nadine y de Todos somos Esclavos, así como mis hombres liberados en Baluarte.

Jean: Y con usted aquí, deberían mejorar nuestras posibilidades. 

Betula: Es cierto. Usted debe tener refuerzos en su Señorío. 

Hollow por Den Den Mushi: Además de inteligencia valiosa, ¿no?

Pero ante éstas afirmaciones tan entusiastas, Konstantine baja la cabeza.

Konstantine: Mis fuerzas no estan en Barbacana. La Región quedo solo un contingente diminuto después del ataque a Puerto Castro. El resto esta en la capital.

Nadine: Tsk…

Rosolynde: Pero, inteligencia debe tener.

Konstantine: Algo, pero no esta actualizada. Maximus me prohibió asistir a las reuniones del consejo hasta que me “recuperara de mis heridas”.

El hombre alza un poco sus mangas, revelando aun vendas que cubren heridas por sanar.

Konstantine: Me parecía valido en ese momento pero es una excusa patética en retrospectiva.

Nadine: Tch… tambien a ti, ¿eh?

Jean: Entonces , estamos igual que antes.

Pero con la mano en la barbilla, Konstantine parece estar pensando en algo.

Konstantine: No del todo… En primera. ¿Saben sobre el superarma?

Ahora son los ojos de los demás los que se abren.

Rosolynde: ¿Superarma?

Konstantine: Ah, entonces no lo sabían. En segunda, en teoría, Maximus no sabe aun que me cambie de bando. Lo que es más, dudo que sepa todavía que no estoy en el palacio.

La General reacciona con sumo interés al oír esto último.

Rosolynde: ¿Esta proponiendo lo que creo, mi lord?

Konstantine: Exactamente.

Doble agente            

Capítulo 909: Cacería

Al día siguiente, Ciudad Ciudadela… 

Agamenon: Lo lamento, mi lord. No hay ningún rastro de él. 

El General da la noticia a Lord Maximus con un terror absoluto en su cara, pues la rabia que hay en la del Príncipe parece no conocer límites. Eso y que las ojeras de sus ojos son visibles incluso con sus lentes puestos. 

Maximus: ¡Imposible! 

En su rabia, saca su espada y de un tajo… despedaza una mesa cercana, para terror de todos los presentes, especialmente del General que se soba el cuello, casi sintiendo la hoja encima. El que menos reacciona es Albertanus, y aun así se le ve algo turbado

Maximus: ¡No puede desaparecer solo así como así! 

Ya esta apunto de romper algo más pero solo rasguña la madera, da un respiro profundo y soba la muesca que el mismo dejo en la madera. 

Maximus: No puede desaparecer así… No debe… ¡No debería! 

Una vez más, rabia, pero antes de poder alzar su espada de nuevo contra el mueble, alguien aparece corriendo y se arrodilla a sus pies y a los del General Agamenon. 

Nemo: ¡General! ¡Alteza! 

Agamenon: No es buen momento, capi… 

Maximus: ¿Viene a traerme otra mala noticia, capitán? 

La mirada del Príncipe Mayor se siente como dagas atravesándolo, pero a pesar de lo intimidado que se siente, habla. 

Nemo: La puerta noreste acaba de dar el aviso. Lord Konstantine entró por ahí, hace unos minutos. Va a las caballerizas. 

Agamenon:… entonces si estaba afuera… 

Albertanus: ¿Qué estaría haciendo? 

La mirada de Maximus se relaja un momento por ello, pero de nuevo se vuelve severa. 

Maximus: No tengo idea, pero ese idiota me va a oír. 

Raudo como saeta, el Príncipe y sus allegados se dirigen rápido a las caballerizas. Tan rápido que la capa del primero va revoloteando en su andar. Finalmente, cuando llegan ahí, los dientes de Maximus crujen, pues se encuentra con su primo, totalmente quitado de la pena, solo acariciando a su yegua mientras le quita las riendas y la silla. 

Maximus: ¿Dónde demonios te crees que estabas? 

Su voz es grave y tremebunda, pero Konstantine solo pone una cara de hastío, la cual cubre su verdadero sentir, toda su rabia interna.

Konstantine: De Cacería. 

Maximus: ¿¡Cacería!? 

Unas horas antes… Fortaleza… 

Después de mucha plática y planeación cuidadosa, Konstantine esta preparando a su yegua para el viaje a Ciudadela. Su idea de actuar como doble agente ha sido aceptada y va de regreso a su hogar. Un soldado le entrega su espada que le había sido incautada al llegar y un pequeño hato de provisiones y el Príncipe las toma. 

Konstantine: Le agradezco. 

Junto a él está Fernand Winchester, el cual también le entrega algo, un pequeño Den Den Mushi que se le parece. 

Fernand: Mis hombres prepararon este especialmente. No  puede ser interceptado. Contáctese con él de forma segura. 

Konstantine: Gracias, Señor Winchester. 

El Bufón de los Vientos se retira, dejando solo al Príncipe con otra persona más, su prima, cuyo rostro expresa preocupación.

Nadine: *suspiro* Todo listo. 

Konstantine: Si... 

Ella lo mira fijo, el lo nota pero no la mira de vuelta. Solo habla.

Konstantine: De lo que tengo que hacer. Obtener inteligencia, sabotear la megarma, y obstaculizarlos si puedo con la influencia que aun tengo. Puedo hacerlo. 

Nadine: Yo se que si.. Pero… ten cuidado… eres la única familia que me queda, no quiero perder eso también. 

Konstantine: Nadine… 

El hombre abraza a su prima con fuerza y ella lo aferra con fuerza. 

Konstantine: Tambien tu ten cuidado. 

Y tras soltarse, sube a su caballo y se marcha a su misión. 

… 

Konstantine : Si. Cacería. 

La calma con la que lo dice solo pone al Príncipe Mayor más enervado. 

Maximus: ¿¡En que demonios estabas pensando!? ¡Con la situación actual salir como si nada, sin avisar a nadie y por un día entero!  ¿¡Quien demonios te crees que eres!?

Konstantine: El Príncipe.  ¿Y tú?

La manera en que se lo dice deja a Maximus sin palabras, solo se queda refunfuñando a lo bajo. No obstante, la pregunta de otra persona si se oye. 

Albertanus: ¿Y que fue lo que cazo, Lord Konstantine?  ¿Conejo? ¿Pato? ¿Venado? Para llevarlo al cocinero real y que lo preparé. Debe tener hambre dado que se saltó la cena de ayer.

Konstantine nota cierta inquisición en el Consultor Real, pero en lugar de dejarse sobresaltar, dice algo que en su lugar, sobresalta al resto.

Konstantine: Nada que pueda comerse, pero si algo que les gustará. ¿Qué les parecería… información del ataque de las Fuerzas de Rosolynde a la región de Atalaya?            

Capitulo 910: Estar seguro

Toda la rabia o sentimientos negativos se transforman en sorpresa al oír esas palabras, incluso necesitan confirmación.

Albertanus: ¿Perdón?

Maximus: ¿Bromeas verdad? ¿Un ataque a Atalaya? ¿Cómo en “Mi Atalaya”? 

Konstantine: ¿Crees que bromearía con un tema tan serio? Planean atacar Atalaya en tres días. 

Pero con la sorpresa y la información, inevitablemente viene la sospecha.

Albertanus: Perdón, alteza. ¿Pero, cómo es que sabe está información?

El Segundo Príncipe permanece en silencio un momento, pero no se ve nervioso, por el contrario, se ve muy seguro. 

Konstantine: En mi búsqueda para cazar algo, me encontré con…

Rosolynde: Una escuadra enemiga. Dirá que se encontró con una escuadra enemiga. Los siguió sin que lo detectarán y…

Konstantine: Los escuche hablando sobre la misión que tenían. Están preparándose para un ataque de escala superior a Atalaya.

Maximus se muestra un poco escéptico, pero no por desconfianza, sino mas bien, por exceso de confianza.

Maximus: ¿¡Quieren atacar mi región!? Pshe… Rosolynde esta verdaderamente loca… maldita psicópata.

Agamenon: Aunque… Tiene sentido, mi señor. De las regiones que son regidas por… ustedes y la… ¿Princesa?... ehem… Fortaleza ya es suya. Barbacana está debilitada por el ataque a Puerto Castro.

Konstantine: Si… y de ahí, sea lo que sea que querían, ya lo obtuvieron.

Albertanus: El General tiene razón. Y Atalaya es una región fuerte, llena de recursos. Es un movimiento arriesgado pero…

Rosolynde:… pero lógico. No sería difícil para ellos creerlo. 

Konstantine: Cierto…

Nadine:  Con esto. No sospecharan nada del ataque a la capital. 

… 

Y hasta el momento va bien, no sospechan en absoluto de Konstantine. 

Maximus: Tch… Si esa mujer Rosolynde… y la “Princesa “ Nadine planean esto, debemos prepararnos.

Albertanus: ¿Puedo sugerir nos movamos al Salón de Guerra entonces? 

La sugerencia es muy valida, pues solo entonces todos recuerda que están en una caballeriza húmeda y fría, rodeados de animales y sus desechos. El que lo ha sugerido incluso se tapa la nariz con un pañuelo.

Maximus: Concuerdo…

Una vez llegados a la Sala de Guerra, siguen comentando sobre lo que Konstantine les ha dicho muy acaloradamente, además de que se reúnen más personas, incluyendo al “refugiado” Lord Niel, así como Lord Rotilius.

Rotilius: Mis señores, sugiero un ataque a Espadaña. Destruir su campamento los debilitara. Podríamos enviar las tropas desde mi región. 

Albertanus: Eso si siguen ahí.

Maximus: *sobándose el puente de la nariz* Conociendo a Nadine, deben haberse movido ya a Fortaleza. 

Niel: Tendría sentido ya que me sacaron a palos de ahí. Quería las tropas, dudo que las mueva  de ahí todavía. 

Konstantine: Tch… (tiene razón) 

Rotilius: Pues ataquemos Fortaleza en ese caso. 

Agamenon: Además, eso no los detendrá. Son como cucarachas. Hemos atacado sus campamentos al menos nueve veces. Incluso… ehem… incluso la Princesa lo hizo antes de traicionarnos.

Albertanus : Es cierto. Además, con Espadaña, Baluarte y Fortaleza como suyas, podrían moverse a donde quieran si tuvieran que huir.

Cristian: Eso si pudieran huir…

La vista de todos los presentes se gira a Lord Cristian, recién llegado a la sala, cubierto de grasa y sudor.

Albertanus: Ah, Lord Cristian. Ya está aquí. Veo que le informaron de todo.

Cristian: Si. Lamento no estar más presentable.

Maximus: La presentación da igual en este momento… Ahora, ¿a que se refiere con “si pudieran huir”?

Konstantine: Si, yo tambien quiero saber sobre eso. 

Cristian: Bueno, me han dicho que el enemigo planea atacar en 3 días, ¿no? Bueno, el arma estará lista antes que eso.

Ante esto, la sonrisa tanto de Maximus como la de Albertanus se hace presente.

Maximus: Había dicho dos días, ¿no?

Cristian: Uno. Ya pasó otro día. Cuando este lista, podemos moverla a Atalaya y destrozar al ejercito que mande.  Y luego, enviarla directo a Fortaleza para acabar con todas esas ratas rastreras que sobrevivan al primer ataque.] 

A Maximus parece gustarle el plan, a Albertanus y el resto de mandos tambien. Solo Konstantine permanece serio, muy serio.

Cristian: ¿No le gusta el plan, alteza?

Konstantine: Está… bien. Pero, ¿esta seguro que puede acabar con todos los enemigos?

Maximus: Cierto. Tu no viste la última prueba. Lord Cristian, seria tan amable de dar otra demostración.

Cristian: Por supuesto, alteza.

Y así lo hace. Para cuando termina, La cara de Konstantine es de impacto absoluto, junto a la de asombro y hasta felicidad de los otros altos mandos.

Cristian: ¿Ya está seguro de que puede acabar con todos, Alteza?

Konstantine: Si… Estoy seguro.

Y esta seguro en definitiva. Seguro de que tiene que acabar con esa cosa.             

Capítulo 911: Lo que vine a hacer

Tras el despliegue del superarma, aun sin terminar, pero muy próxima a su termino, los altos mandos del “Triunvirato” salen de la sala de pruebas comentando muy entusiasmados los resultados. 

Rotilius: Los resultados son superiores a los que esperaba. De verdad impresionante. 

Albertanus: Muy cierto, Lord Cristian se ha superado a si mismo. 

Maximus: En efecto.

Una sonrisa se esboza en el rostro del Príncipe Mayor.

Maximus: Estoy ansioso de probar esa arma. 

Konstantine: Se nota…

Por obvias razones, el único anti entusiasta es el Segundo Príncipe, pero antes de que las miradas sospechosas empiecen a anidarse encima suyo, este crea una fachada válida.

Konstantine: Le pido me excusen, señores míos. La jornada de ayer es fue larga y preferiría retirarme a mis aposentos. 

Rotilius: Por supuesto, mi lord. 

Albertanus: Descanse, Alteza. Enviare a sus donceles con algo de comer para usted. 

Konstantine: No hay necesidad… 

Maximus: ¿No hay necesidad? Por supuesto que hay necesidad, eres el Príncipe, además… 

Para sorpresa de Konstantine, su primo pone su mano sobre su hombro y le da una palmadita, lo que, aunado a su sonrisa, lo hace sentir extremadamente incómodo. 

Maximus:… te lo has ganado. 

No se dicen más palabras, y Konstantine se retira a su habitación, en apariencia, calmado. Pero, nada más cerrar la puerta de sus habitaciones, toma el Den Den Mushi que le entrego Fernand e informa de todo a sus aliados, los cuales no toman bien la noticia.

Nadine: ¿Mañana? 

Konstantine: Si. Mañana. Podrán moverla a cualquier parte del Reino después de eso

Rosolynde: Maldición, no estamos listos aun para el asalto a la capital, necesitamos más tiempo. 

Ink: Pero, dijo que se creyeron lo del ataque a “Átala ya” o como se llame ese lugar. Eso nos da un día extra. 

Konstantine: ¡No, no lo entienden! No importa la preparación o la cantidad de soldados que enviemos. Esa arma es demasiado peligrosa. ¡Los hará pedazos! Sea cuales sean las circunstancias. 

Nadine: Entonces… ¿Qué hacemos?

Nadie lo sabe… o más bien, todos se hacen los que no saben. La solución ya la habían considerado pero pedirlo a sabiendas del riesgo extremo, no es algo que les guste. Al final, ni siquiera tienen que decirlo, quien debe hacerlo lo sabe. 

Konstantine: No se preocupen. Lo tendré hecho. 

Rosolynde: Mi señor… 

Nadine: Konstantine, no, espera… 

Konstantine: Ya te había dicho cual era mi objetivo al venir aquí, Nadine. Haré lo que deba, está vez si haré lo que deba.

Nadine:…De acuerdo. 

Ka’cha. La llamada termina y los aliados de Konstantine se quedan un silencio un momento. Luego, comentan lo que se han enterado. 

Nadine: Debemos redoblar esfuerzos. El ataque debe hacerse lo más pronto posible. 

Rosolynde: Lord Emeric, habra que recortar todos los descansos. 

Emeric: Si, mi lady...

El hombre hace un silencio, antes de atreverse a decir lo que va a decirse. 

Emeric: Alteza, Mi lady…  no estoy sugiriendo que lo que lo que Lord Konstantine pretende no funcione pero, creo que es buen momento de aplicar el plan de última contingencia. 

Todos suspiran ante está mención, parece que saben exactamente a lo que se refiere. 

Rosolynde:… Estoy de acuerdo. 

Mas tarde ese mismo día… 

Cristian: *murmurando para  si mismo* Cable Rojo, cable azul, el negro va a tierra. 

El ministro de ciencias y tecnologías trabaja incansable en la superarma, curiosamente, lo hace completamente solo a pesar de haber pedido mucha mano de obra para ello a los Príncipes en su momento. Aun así, sus manos robóticas le permiten acciones que nadie más podría, por lo que avanza con celeridad… al menos hasta que le interrumpen. 

Doncel: Lord Cristian. 

Cristian: Ocupado. 

Doncel: Lo se, Lord Cristian, pero mi Lord Konstantine me pidió que le llamará a la sala de estar del cuarto piso. Tiene algo urgente que hablar con usted. 

El noble tecnológico suspira fuerte y coge su trapo para la grasa antes de salir a ver asu alteza con gran hastío. Detesta que le saquen de su trabajo y además  esa sala está lejos de su taller. No obstante, a los segundos de haber dejado el lugar, la misma persona que le llamo se presenta ahí. 

Konstantine: Hmmm… 

Acto seguido, da una mirada al superarma y toma su espada, para luego realizar su misión. 

Konstantine: (¡Ahí!) 

Sabotaje.

Konstantine: (Espero que esto funcione) 

Con movimientos ágiles, corta una serie de cables conectados al arma, una gran cantidad de hecho. Una vez destrozados, literalmente, de tajo, Konstantine envaina su espada y sale del lugar tan rápido como entró. 

Konstantine: *suspiro* Con suerte, salió todo bien. 

Pero cuando deja el pasillo de la habitación, no se da cuenta de que alguien va entrando y que ese alguien se le queda viendo.              

Capítulo 912: Es imposible

Fortaleza… A la par que ocurre el sabotaje… 

Las preparaciones para el ataque final se han redoblado y todos los soldados, piratas y demás trabajan a marchas forzadas. Pero hay algo que añade caos extra a toda la escena. 

Soldado: Vamos, vamos. No se detengan. 

Cientos de personas, todas ellas civiles, salen de su casa con lo mínimamente necesario. ¿A donde van? Al cercano Puerto de Muralla, en donde están los barcos de la Alianza. 

Rosolynde ¿Cómo va  todo? 

Shade: Todos los habitantes de Fortaleza ya han salido de sus casas rumbo al puerto. El capitán Wine en Baluarte y el contingente en Espadaña tambien ya han comenzado. 

Ese es su plan de última contingencia. Evacuar a los civiles lejos del fuego cruzado. 

Rosolynde: Solo espero que toda esta gente este a salvo si nosotros… no logramos vencer. 

Emeric: Lo estarán. Porque venceremos. 

Tambien serán evacuadas, y no solo eso, sino que ya estan listas para ello, las esclavas rescatadas del Devil’s Divine. Originalmente, se irían de ahí en cuanto marchará la alianza de Brusian, pero ahora, por su seguridad, es mejor que partan antes. Altos mandos de Wind Jester así como Shane y Wendy son los que supervisan, que todo este en orden. 

Shane: ¡Listo! 

Belle Marie: El barco ya esta listo zarpar. 

Fernand: (vía Den Den Mushi) Excelente, Lady de Bourgh. 

Entre las mujeres que partirán, se encuentra Jane. Con ella, llega Jean a despedirse, a lo que ella le da un fuerte abrazo. 

Jane: Gracias por todo, Jean. 

Jean: De nada. Cuando esto termine, iré por ti a Eiyuu y te llevaré a ver a tu hermano. 

Jane: Bien. Mucho cuidado, Jean. 

Apenas se sueltan, el peliazul debe salir volando, pues la nave zarpa ya. Por un rato, extiende su mano para decir adiós mientras la nave se aleja, y se retira cuando esta ya se ha alejado lo suficiente. 

Wendy: El primer barco ya zarpó. Que empiecen a subir los evacuados al siguiente. 

Por desgracia, nadie llega siquiera a imaginarse que alguien los mira desde muy, muy lejos, y luego, esta persona llama desde Den Den Mushi a alguien más. 

¿???: Aquí el Capitán Jacobus…

Palacio de Ciudad Ciudadela…

El Príncipe Konstantine ha regresado ya a sus aposentos después de su audaz acción y de encontrarse con Lord Cristian para que este no sospeche de su llamado previo. Respira fuertemente por la emoción, como si hubiera corrido pero se le ve satisfecho por lo que ha logrado. Acto seguido, toma de nuevo su den den mushi especial y llama a través de.

Emeric: ¿Pudo sabotearlo entonces? 

Rosolynde: ¡Excelente noticia, mi lord! 

Nadine: Bien hecho. 

Konstantine: Con eso al menos nos gané algo de tiempo. El suficiente para acabar con esto de una vez por todas.

Rosolynde: Nosotros avanzaremos en dos días más, por la noche. 

Konstantine: Muy bien. Los mantendré al tanto si algo más pasa. 

Ka’cha

Pero justo en el momento en que cuelga,  al Príncipe casi le da un infarto, pues Lord Albertanus asoma la cabeza por la puerta.

Konstantine: ¡…! L… lord Albertanus… ehem… ¿Qué hace aquí?

El Consultor lo mira un poco extraño, lo que le pone muy nervioso. ¿Escucho acaso lo que ha dicho?

Albertanus: Perdón por la intromisión, pero toque varias veces y no respondió, además de que parecía estar hablando solo y me preocupe un poco. La puerta estaba abierta así que…

Konstantine: Entiendo…

Si pudiera hacerlo sin parecer sospechoso, el Segundo Príncipe suspiraría de alivio , pero en lugar de eso, habla tajante para mantener su fachada.

Konstantine: Lo de hablar sólo es un mal hábito. Y la próxima vez, espere a que se lo permita para pasar.

Albertanus: Desde luego, señor. Lo lamento, señor. No volverá a pasar.

Konstantine: ¿Algo más a lo que hayas venido además de oírme hablar sólo?

Albertanus: Ah, si. Lord Maximus solicita su presencia. 

Konstantine: Entiendo.

El Príncipe va tras el otro noble a paso raudo. Pero, ¿porqué tanta prisa? Su apuesta es que ya deben haberse enterado del arma, y parece que es el caso, pues es ahí a donde lo lleva Albertanus. Afuera, en la puerta del laboratorio , ya esta su primo, varios soldados que parecen investigar, y un consternado Lord Cristian.

Cristian: Imposible… es absolutamente imposible…

En su interior, quiere sonreír, pero solo enuncia una pregunta cuya respuesta ya sabe.

Konstantine: ¿Qué sucede aquí ? ¿Por qué hay tanta gente?

El que le responde es su primo, el cual está evidentemente furioso.

Maximus: ¡Han saboteado el arma!

Konstantine: ¿¡Qué!?

Cristian: *aferrándose la cabeza* Es imposible, es imposible…

Maximus: ¡La han dejado absolutamente inservible!

Konstantine: ¿¡Pero como!?

Maximus: Míralo tu mismo.

Maximus da un empujoncito a su primo en la espalda para que entre al laboratorio para que vea lo que han encontrado, y Konstantine, sabiendo de sobra que ha pasado, entra confiado. No obstante, en el momento en que sus dos pies estan en la habitación, la cara de Cristian esboza una sonrisa, mientras que Maximus descubre su muñeca y descubre un aparato, del cuál presiona un botón… 

Cristian: ¡Es imposible destruir esa arma! Jajajaja

Causando que una luz empiece a brillar en el arma, cegando a Konstantine antes de que un laser le dé de lleno, causando una explosión.               

Capitulo 913: Emperador

Polvo, humo y pequeñas cantidades de escombro vuelan tras el disparo de aquel laser. Las capas, bata, ropas y cabellos de los nobles y soldados presentes se agitan mientras sus cuerpos permanecen inmóviles y sus miradas varían de uno a otro. Cristian se ve jubiloso, Albertanus impávido, Maximus iracundo, con ojos sombríos y boca torcida.

Cristian: Jajajajaja.

Pero las de todos se tornan en impacto y rabia cuando el aire al fin se aclara, mostrando a Konstantine, de pie, con los brazos cubriendo su cuerpo. En el último segundo, se ha cubierto del frente con haki de armadura, salvándose del brutal ataque.

Cristian: ¿¡Pero que demonios!? ¡Pero si debía morir!

No obstante, el príncipe deja caer los brazos, seriamente quemados , para luego empezar a toser sangre sonoramente. El ataque, sumado a sus heridas aun sin sanar, lo han dejado demasiado mal parado.

Cristian: Ah, ahí va. Jajajaja.

Y es que Konstantine no solo esta herido, en sus ojos hay impacto y un miedo profundo.

Konstantine: ¿¡C… como!? Si yo… sabo…

Maximus: ¿Saboteaste el arma? ¿Cortaste los cables? Si, lo sabemos. Lord Albertanus te vio entrar y salir. Nos dijo todo.

Albertanus: Exacto… además de su llamada a la Princesa Nadine y compañía. 

Cristian:  Sabotear se diría si lo hubiera hecho. Pero ja, es imposible. Lo que cortó simplemente eran conectores para carga. Y ya estaba casi así que, de nada sirvió su “desplieguito”. Solo debo conectarlo otra vez. 

Konstantine se hace para atrás con todo el dolor del mundo. Los soldados en la sala lo estan empezando a rodear, pero especialmente, Maximus camina hacia el lento y directo, con voz que de alguna forma es a la vez calmada y furiosa.

Maximus: Entonces, te uniste a Rosolynde, ¿eh? Igual que Nadine… tan patético eres… tan desesperado estás. Pshe…  Y yo que creí que eras mejor que eso. Pensé que tu si te quedarías a mi lado.

Konstantine: ¡Jamás me quedaría al lado de alguien como tú! ¡Repugnante sanguijuela!

Esto hace que Maximus se quede quieto y se calle por un segundo, pero luego, la rabia regresa a su rostro.

Maximus: Si… Si, ya lo note. Prefieres a esa mujer manchada de bajeza. Con sus soldados sin lealtad y los piratas tan llenos de basura que les acompañan.

Konstantine: Tch…tu no tienes ningún derecho a hablar así de ellos.

Este comentario hace que Maximus alce una ceja.

Maximus: Tal vez pienses eso pero da igual. Acabaré con toda esa escoria. La armada se dirige a destruir sus naves mientras hablamos. 

Konstantine: ¿Sus naves? 

El Segundo Príncipe recuerda entonces que sus aliados  había decidido evacuar a los civiles. ¡Solo hay inocentes ahí! 

Konstantine: ¡No, no pueden! 

Maximus: ¡claro que puedo! ¡Porque soy Maximus de Brusian! ¡Príncipe Mayor y sobrino del Rey Lauritz! ¡Yo puedo acabar con lo que sea que se me ponga enfrente, e incluso si no puedo, eso lo hará por mi!

El hombre señala la superarma, pero al hacerlo, recibe un fuerte golpe en la mejilla. Konstantine, a pesar de sus graves heridas, se ha lanzado contra él, con el puño imbuido en haki, y lo hace caer al suelo

Albertanus: ¡Mi Lord!

Konstantine:¡Pues yo soy Konstantine de Brusian! ¡También Príncipe y sobrino del Rey Lauritz! ¡Y no te dejaré! ¡Brusian no será tuyo jamás! 

Los soldados ya estan a punto de írsele encima y Cristian ya esta a punto de activar la superarma él mismo, pero, para su sorpresa,  Maximus los detiene con un gesto de mano a la par que se soba la cara. Luego, se pone en pie, se acomoda los lentes y deshace unas arrugas que se hicieron en su ropa.

Maximus: ¿Ah si? ¿Y de quien será entonces? ¿De esa mujer de sangre sucia? ¿De Nadine? ¿Tuyo?

El castaño se queda quieto un segundo. No se había detenido a pensar en eso, pero sacude la cabeza. No es el momento, no dejará que jueguen con sus ideas.

Konstantine: ¡Mientras no sea tuyo da igual!

Acto seguido, el Carmesí desenvaina su espada y se abalanza contra su primo, pero en un segundo posterior, está estalla en mil pedazos, para el horror del segundo Príncipe.

Maximus: Kizoku Giri… 

En un milisegundo, Maximus ha desenvainado su propia espada imbuida en haki y a desarmado a Konstantine, acto seguido, se mueve a una velocidad extraordinaria y de una patada, lo estampa contra una pared. 

Maximus: Tsk… Siempre fuiste peor que yo en batalla, y lo sabes. 

Los soldados rodean al Segundo Príncipe, pero este está completamente inconsciente. 

Soldado: Mi Lord, ¿Qué hacemos con él?

Por un momento, Maximus pretende retomar su espada, pero Lord Albertanus le detiene tomando su muñeca.

Albertanus: *Susurrando* No, mi Lord. No es el momento correcto.

Maximus: Si… si, tienes razón.  Lord Cristian. ¿Cuánto tardara en reconectar esos cables?

Cristian: Una hora o menos. Nada serio.

Maximus: Bien. *señala a Konstantine * Llévenlo al calabozo. Ya recibirá su castigo cuando terminemos con esto. Y llamen al General Agamenon. Quiero el estatus de las tropas terrestres. 

Soldados: si, mi lord.

El Príncipe, los soldados y lord Albertanus salen entonces a sus respectivos caminos. Albertanus acompaña a su alteza al no tener que hacer nada el mismo, y andan en silencio un momento, hasta que Maximus al fin.

Maximus: Que ultraje… preferir a esa mujer por sobre mi. ¡Igual que Nadine, igual que mi tío! 

Albertanus: Lo se, mi lord. Lo se.

Maximus: Al  menos los leales como tu se han quedado. Gracias por el aviso de lo que vio, y por su consejo todo este tiempo.

El consultor real no puede evitar emitir una sonrisita ante esas palabras.

Albertanus: No se preocupe, yo siempre serviré al único señor de Brusian. Su verdadero Príncipe , su Rey… su Emperador.

Maximus: Basta, Lord Albertanus, me halaga demasiado.

Albertanus: Solo digo la verdad, solo sirvo al Emperador de Brusian.                

Capítulo 914: Como si tuviera que estar aquí

Shane: ¡Barco listo! 

El siguiente barco zarpa sin problemas. Wendy y Shane supervisan todo, a fin de cuentas, es simple y no la pone a ella en ningún riesgo. No obstante, ella se ve incomoda de nuevo. 

Wendy: Au… tranquilo, Axolotito. 

Shane: ¿Todo bien, mi amor? .

Wendy: Si… solo que sus patadas se hacen dolorosas. 

Shane: Talvez no son patadas, tal vez son coletazos...o contracciones. 

Wendy: Creo que se distinguir la diferencia, bobo. 

Los dos se dan un corto beso. No obstante, su muestra de cariño se ve interrumpida por los gritos de varios de sus camaradas. 

Marcel: ¡Chicos! 

Shane: ¿Qué pasa, Marcel? 

Marcel: ¡Hombre al agua! ¡Una refugiada cayó al agua! 

Los dos van tan rápido como pueden a ver en que pueden ayudar. Siendo Marcel un Tritón, no debería tener problemas en sacar el mismo a la persona, aunque lo helado del agua si podría ser peligroso.

Wendy: Pero… 

Shane: ¿¡Que esa no es…!? 

Tiritando y prácticamente azul esta la mujer que Marcel ayuda a sacar del mar, la cual no es otra que… 

Shane y Wendy: ¿¡Jane!? 

Ese día pero más temprano, Puerto Alcázar… 

Un extraño navío más parecido a un submarino que aun barco desembarca en el muelle del marginal puerto. Una escotilla se abre y salen de su interior cinco figuras. Las mismas que días antes estaban en Night Howler. Todas ellas estremecen un poco de frío, pero superado el escalofrío inicial, avanzan. 

No-humana: ¿Es aquí?

Humano: En teoría. 

No-humano: Pshe… ¡Esta isla es inmensa! ¡¿Como los vamos a encontrar!? 

El líder del grupo se pone la mano en señal de pensamiento, luego enuncia…

Humano: Su barco. Si encontramos su barco los encontramos a ellos. 

No-humana: ¿Qué no eso es igual de difícil? 

Humano: No si seguimos la línea costera. No es como que el barco pueda subir a tierra. 

Ni-humano: Hmph… cierto.

Y dicho esto, regresan a su vehículo y empiezan a rodear la isla. 

Regresando al punto del día en que estábamos , Ciudad Ciudadela… 

En los helados calabozos del Palacio Real, Lord Adrien yace sentado en el suelo de su celda. Se acurruca en posición fetal en un intento de darse calor, usando su propia capa como manta. En ese momento, un soldado aparece. 

Soldado: La cena, “mi lord…” 

Este, por una rendija en los barrotes, le arroja una charola con un solo vaso de agua y un plato con algo que parece avena… o engrudo, para luego irse tan pronto como llego. 

Adrien: Tch…  

En sus primeros días prisionero, Adrien se negó a ingerir eso por orgullo, pero ahora, vencido por el hambre y la lógica de que no resistirá mucho tiempo sin alimentarse, es lo que lo hace comer esa cosa que no solo se ve como engrudo, sabe a engrudo.

Adrien: Hmph… si salgo de aquí, mejoraré los comedores de caridad de Espadaña. Nadie merece comer algo como esto.

Súbitamente, la puerta se abre de nuevo, interrumpiendo su comida. ¿A que vendrán los soldados hoy? ¿A burlarse? ¿A golpearlo? ¿A hacerle otro interrogatorio? Aunque eso último no ha sucedido desde el primer día que estuvo allí. Pero la respuesta a todo es no, grande es su sorpresa cuando ve a Konstantine, seriamente herido, ser arrastrado y luego arrojado a la celda contigua por los soldados del Triunvirato. 

Soldado 1: Listo. Ahí quedo ese traidor.

Soldado 2: Tch…primero Lady Nadine y ahora Lord Konstantine. Pobre Lord Maximus, en nadie puede confiar. 

Los soldados se retiran, sin conocimiento o más bien, sin darle importancia a que Adrien les ha escuchado decir. Traidor, es lo que han llamado al Príncipe. Traidor, tal como lo han llamado a él.

Adrien: ¿Lord Konstantine? 

El Príncipe no responde al ser llamado, por lo qué Adrien intenta alcanzarle a través de los barrotes de su celda. Por fortuna, lo han arrojado cerca y sus brazos delgados pasan sin dificultades, pudiendo moverlo lo suficiente para acostarlo de espaldas, pero viendo para su horror, lo malherido que se encuentra. 

Adrien: Dios mío… 

De vuelta al Puerto de Muralla, Fortaleza… 

Ya con ropa nueva y calentita, una gruesa manta a sus hombros y una bebida caliente en las manos, Jane es interrogada por el matrimonio Gyojin/sirena sobre lo sucedido. 

Shane: ¿Segura que te sientes bien? ¿No llamo al médico? 

Jane: Estoy bien, segura. 


Wendy: ¿Qué fue lo que pasó? Jean nos había dicho que te irías con el primer barco a Eiyuu. ¿Te caíste? 

Jane: En realidad… Yo… ¿salte? . 

Wendy: ¿¡Qué!? ¿¡Estás loca!? 

Jane: Ya se, ya se, pero… no se porqué, pero tuve una necesidad muy fuerte de volver. Como si algo fuera a pasar y.. Tuviera que estar aquí. 

Shane: Pues a la próxima vez roba un esquife o algo. 

Wendy: No le  des más ideas locas… ¡…! 

Súbitamente, Wendy se retuerce. Se ve evidentemente que esta sufriendo mucho dolor, para preocupación de su marido y de Jane. 

Shane: ¿Cielo? 

Jane: ¿Esta bien, señorita? 

Wendy: *jadeando* Si… si.. Estoy bien. *sonríe* ¿Por qué preguntan? 

Pero ni su sonrisa ni sus palabras logran ocultar el líquido claro que escurre en su cola de sirena, manchando su vestido. 

Wendy:… ok, eso es problemático. 

Shane: Llamaré a… Gareth. 

Sus palabras casi se cortan a la mitad cuando se da la vuelta para buscar un Den Den Mushi, una gran cantidad de naves extrañas va dando vuelta en la bahía donde esta el puerto. Y antes de poder verificar si son amigos o enemigos, estos lo revelan por si mismos a cañonazos. 

Beatrix: ¡Nos atacan! 

Shane: No…. ¡No ahora!                 

Capítulo 915: Voy a estar bien

Jacobus: ¡Las ordenes son no dejar a nadie con vida! ¡Así que no lo hagan! 

Balas vuelan por todo el Puerto de Muralla y el caos reina. Los evacuados que estaban yendo hacia los barcos corren desperdigados y aterrorizados. 

Pirata: ¡Contramaestres! ¿¡Qué hacemos!? 

Pero ninguno de los aludidos responde. Una está en trabajo de parto. El otro, está preocupado por la primera. 

Shane:  Tranquila… todo estará bien. Todo estará bien. 

El le toma de la mano, pero ella se la hace para atrás con gentileza, y aun en su dolor, le sonríe. 

Wendy: Exacto… aghh… todo estará bien. Yo estaré bien. *se aferra el vientre *Estaremos bien. 

Shane: Wendy… 

Wendy: Nuestros camaradas te necesitan… los refugiados te necesitan. Así que ve… aaaagh… y haz lo que mejor sabes. Ayuda a la gente. 

Pirata: ¡Contramaestres! 

Con estas palabras, Shane sonríe y luego da un beso en la mejilla a su adorada sirena, para luego levantarse, imponente y lleno de autoridad. 

Shane: ¡Que alguien llame al resto de la Alianza! ¡Informen de lo que sucede aquí! ¡La prioridad son los civiles! ¡Protéjanlos! ¡Llévenlos al campamento! 

Pirata: ¡Si, señor! ¡Ya lo escucharon! ¡Protejan a los civiles! 

Luego, el gyojin tintorera se gira a Jane, la cual ayuda a su esposa a sostenerse. 

Shane: ¿Puedes llevarla dentro hasta que venga un médico? 

Jane: S… si,si.

Acto seguido, Cruz Marina salta de la nave hasta el agua y de ahí  se propulsa a hasta el primero de los barcos enemigos, arrastrando agua tras él con las manos, como si cargara una cortina gigante que inunda la cubierta, arrastrando a sus tripulantes contra las barandas o directamente fuera del barco . 

Shane: ¡Shin'en Beru! 

Soldados del Triunvirato: ¡Gaaaaaaah! 

Solo uno de los hombres no se ve afectado. El tal capitán Jacobus, el cual salta hasta un mástil de manara inusualmente ágil para un humano, para luego, mirar a Shane con sorna en sus brillantes ojos aguamarina. 

Jacobus: Vaya, vaya, vaya. Los enemigos tiene pececitos entre ellos, ¿eh? 

Shane: Peces los que vas a ver cuando acabes bajo el agua. ¡Uchimizu! 

El pirata de piel azulada dispara una gota de agua cual bala, no obstante, esta es repelida por una bala de verdad que sale del rifle que se carga Jacobus. 

Jacobus: ¡Watchdog Sentinel! 

Shane: Tsk…  ¡Yabusame! 

Jacobus: ¡Watchdog Vanguard! 

La situación se repite con muchas balas. Mientras tanto, sus hombres cumplen con las ordenes que el ha dado.

Piratas: ¡Por aquí! ¡Rápido! ¡No se detengan! 

Una tarea difícil, pues las balas enemigas no dejan de lloverles. 

Soldado del Triunvirato: ¡Fuego! 

Civil: ¡Cuidado! 

Beatrix: ¡Combate Tritón! ¡Waterwall! 

Marcel:  ¡Frigate Broadside! 

Por fortuna, el Tritón Fragata y la Sirena Piraña, a pesar del viento helado y el agua congelada, usan un despliegue de sus habilidades de agua. Ella  genera un torrente vertical que evita que las balas  impacten a los civiles, mientras que el deja inservibles los cañones enemigos disparándoles agua en el interior con cada uno de sus tentáculos. 

Jane: Vamos.

Wendy: Si… dame un segundo. 

Jane ayuda a Wendy a avanzar. Las contracciones, no obstante, no ayudan en nada. La sirena tiene tanto dolor que apenas y puede moverse, y eso pone nerviosa a la chica castaña. 

Jane: A ver, a ver, ¿que hago? Ahmm… ¡Respiraciones! Respira, conmigo. *sopla*

Wendy: *exhala fuerte*

Mientras, su esposo sigue batallando contra el capitán Jacobus, en un combate igualado en el que parece que nadie tiene ventaja. Han ido moviéndose de un lado a otro y de barco en barco, evitando balas y agua.

Shane: Tch… el tipo es bueno. 

Jacobus : Aghhh, p*to  pez. 

En cierto punto, ambos saltan cerca de donde esta Beatrix, lo que llama su atención. Pero, súbitamente, su mirada se torna de curiosidad a un profundo miedo al ver quien es el contendiente de su hermano mayor. 

Beatrix: *susurrando* ¡Perro loco….! 

¿Cómo sabe ella quién es él? Uno podría preguntarse eso, pero para ella, la verdadera pregunta es ¿Cómo podría olvidarlo? Lleva las repercusiones de su encuentro con él en su vida como marcas  permanentes en su piel. 

Jacobus: Creo que tendré que ponerme serio. 

Shane: Pshe… payaso. 

Beatrix: ¡Shane, no! ¡Cuidado! 

Shane: ¿huh? 

El capitán enemigo tira a Shane lo que en primera instancia parece un puñetazo, pero en microsegundos, el puño se convierte en garra. El gyojin tiburón intenta esquivar, pero es tarde, la sangre vuela. 

Beatrix: *susurrando*¡No…! 

Shane: ¡Gaaaaaah! 

Una terrible herida en su cara se hace presente, en cierto punto hasta se le ve el hueso por debajo. El pirata se hecha para atrás, gritando, y aferrándose la cara con las manos, intentando vanamente cubrir la herida. 

Shane: ¡Aaghhh! ¡Gaaaah! 

Jacobus se ríe del gyojin herido, a pesar de que el mismo ya no parece humano. Tiene pelaje denso, músculos grande, garras, dientes, orejas de perro. Incluso sale baba de su nuevo hocico. 

Jacobus: Eso te ganas, p*to pez. 

  • Capitán del Triunvirato de Brusian, Pirata, usuario de Fruta Inu Inu: modelo Pitbull y antiguo dueño de Beatrix: “Perro Loco” Jacobus. Recompensa 213 millones de belies.

Pero su risa se convierte en desagrado, cuando escucha los fritos de otra personas que no es Shane. Los gritos de Wendy, que incluso en su delicado estado, trata de ir a donde está su esposo, cosa que Jane trata de impedir. 

Jane: ¡No, señorita! ¡No lo haga! 

Wendy: ¡Shane! ¡Shane! 

Perro Loco se fija de donde vienen los gritos, y al vislumbrar a las dos mujeres, pone una cara de hastío mayor. 

Jacobus: Aghh, ¿Por qué siempre traen a sus Perras Locas a la batalla? 

Wendy sigue gritando, tanto por su dolor, como por su esposo. Incluso le mete codazos a Jane, que sigue tratando de calmarla. 

Jane: ¡Señorita! ¡Tiene que calmarse!

Y para su sorpresa lo hace. Wendy deja de moverse, pero de inmediato, los ojos de Jane se llenan de horror al ver como a Wendy se le va toda la fuerza y escupe un puñado de carmín, igual que el color de sus labios, igual que el color de la mancha que crece en su pecho.

Wendy: ¡…! 

Shane, que esta intentando superar el  dolor de su herida, solo ha escuchado un trueno. Luego, al quitar su mano de sobre su cara, solo ve a Jacobus con su rifle humeante en una sola mano, y luego a su esposa colapsarse en un charco de su propia sangre. 

Shane: Wendy… ¡Nooooooooooo!                  

Capítulo 916: Frenesí

Jane: ¡…! ¡No, n… no te mueras! ¡Resiste! 

La pobre castaña intenta desesperadamente detener la hemorragia con sus manos, pero esta no deja de manar rojo, lo que causa además que sus lágrimas no puedan parar. 

Shane: ¡Wendy! ¡WENDY! 

El desesperado y herido Gyojin intenta ir con su esposa, no obstante, el causante de las graves heridas de ambos no va a permitirlo. De una patada de su forma híbrida lo choca contra una baranda, y luego, le clava contra el suelo usando sus garras de los pies para pisarle la cara.

Jacobus: ¿A dónde creías que ibas? ¿Con la pez perra loca? Ay… iluso. Ella ya está muerta. 

Shane: ¡No! 

Y la situación no solo está mal para ellos, las naves enemigas son inclementes, disparando a los evacuados y a los piratas, hiriendo a decenas por igual. 

Pirata: ¡No logramos contactar al campamento! 

Pirata 2: ¡Cortaron las comunicaciones! 

Jacobus se relame de alegría con su babosa lengua de perro al escuchar y causar el caos. Aunque lo que más alegría le da es ver a Shane, sangrando y llorando en la misma cantidad. 

Shane: Aghh… ¡Wendy…!

Jacobus: Ay… míralo como llora. Tranquilo, pececito. Si tanto quieres a tu perra gritona, te mataré para que puedas estar con ella. 

Las garras en la mano de Jacobus parecen crecer, está listo para rematarlo. Su hermana y Marcel miran con horror desde el agua, pero ambos tratan de evitarlo disparándole balas del mismo líquido. 

Beatrix: ¡No! 

Marcel: ¡Déjalo en paz! 

Jacobus, no obstante, esquiva los ataques de un gran brinco, incluso aun teniendo a Shane agarrado de la cabeza con un pie. 

Jacobus: Pshe… Molestias. ¡Watchdog Divided Army! 

Tomando su rifle aun en el aire, dispara tanto a la sirena como el Tritón justo en los hombros. Los cuales se van disparados hacia abajo, manchando el mar de rojo. Luego,  aterriza usando a Shane como almohada para amortiguar, haciendo que el gyojin escupa más sangre. 

Jacobus: Awww, no se murió. Bueno, volvamos al plan original. 

Una vez más, eleva la garra de su mano, y esta vez, arremete contra el gyojin. Está vez es el fin…

Jacobus: ¡Attack Dog Dagger!

…excepto que no. 

¿??? : ¡Rankyaku! 

Súbitamente, una onda de viento cortante impacta de lleno a Jacobus, el cual, sangrando, resulta disparado fuera de la nave por la presión del ataque y cae al agua, para pánico de sus soldados, pues bien saben que es un martillo . 

Soldado del Triunvirato 1: ¡Capitán! 

Soldado del Triunvirato 2: ¡Hombre al agua! 

Pero, ¿Qué ha pasado? ¿Esa milagrosa onda de aire vino del cielo para salvar a Shane? Pues si y no. Quien ha salvado a Shane es el mismísimo Ex Guerrero del Mar, Maximilian, él cual se mantiene en el aire usando geppo y desde ahí ha mandado una patada cortante. 

Maximilian: Basura inservible. 

Sus hombres tambien están en la escena, ayudando a balancear la batalla del lado de la Alianza a base de patadas, balas, ganchos de cabello y granadas. 

Celaine: ¡Arabesque de Porcelaine! 

Pann: ¡Swarm of the Princess! 

Lead: ¡Fire Spear! 

Kunststuff: ¡Real Grenadier! 

Mientras, el Hombre Montaña baja a donde esta el gyojin tintorera, él cual se levanta dificultosamente. 

Maximilian: ¿Estas bien, hombre tiburón? Oh, Dios, tu cara… ¡Kunststuff! ¡Ven para acá! 

Pero el Gyojin se lanza el agua y nada a pesar de sus severas heridas, para impacto de Maximilian. Finamente, Shane llega con su esposa, aun consciente a pesar de estar cubierta en sangre. 

Shane: ¡Wendy! 

Wendy: Sh…Sha… 

Entre el dolor, el miedo, las lagrimas y la sangre en su garganta, su voz se ha perdido por completo. Sus manos se aferran débilmente a la de su esposo y su dolido vientre. 

Jane: ¿¡Que hacemos!? 

Shane no sabe, solo corren las lagrimas por sus ojos que se mezclan con la sangre su herida. Pero resulta que no tienen que hacer nada. Maximilian ha visto todo ahora, y, ya habiendo llamado a Kunststuff de antes, ambos van a donde la mujer se desangra, y de inmediato, empieza a darle los primeros auxilios.

Kunststuff: Tranquila, señora. Me llamo Kunststuff, soy médico y la voy a ayudar… Hmm… ya empezó el trabajo de parto ¿Cuántas semanas de embarazo? 

Shane:… Ahmm.. F.. Final de la 39. 

Kunststuff: Llegó a término, eso es bueno. Ahora, la bala… tsk… no hay herida de salida. Debemos llevarla a cirugía en el Moon Guardian ya. ¿Tienen coral burbuja? 

Nerviosamente, Shane saca uno del abrigo de su esposa y se lo da al médico de la Luna de Sangre Azul, que de inmediato genera una gran burbuja para usarla a modo de camilla y llevar a Wendy a su nave.

Shane: ¿Van a estar bien?

El médico se le queda un momento viendo a la horrible herida de Shane, pero a pesar de su seriedad, concluye, por el rostro desolado en el que esta la herida y la dirección de su mirar, que esa no es su prioridad. 

Kunststuff: Haré todo lo que este en mis manos para ayudarlos. 

Y rápidamente, Kunststuff se va con todo y la burbuja camilla hacia su nave, mientras Shane queda tembloroso y cubierto de sangre, para preocupación de Jane y Maximilian. 

Jane: ¿Estás bien? 

Shane: No… 

Maximilian: Buscaré otro médico para… 

No obstante, a la distancia, los tres notan que Jacobus ha sido rescatado y ahora está en la cima de una de las naves, muy furioso. 

Jacobus: ¡A ver ¿Quién fue el payaso!? 

Maximilian: Tch… ese perro otra vez. Amiga, ¿puedes cuidar del hombre tiburón hasta que…? 

Pero Shane se pone en la orilla de la baranda donde están, con el rostro lleno de una ira asesina. 

Shane: No. Tu encárgate de seguir ayudando a los refugiados. Que tus hombres avisen a los aliados del ataque aquí o lo que sea. Ese perro… 

Acto seguido, Shane se mira las manos ensangrentadas que tiene, sangre suya y de su Wendy, y sin más, las mete al cuello de su ropa, a donde están sus agallas. 

Shane: ¡… es todo mío! 

Maximilian entiende de inmediato lo que está haciendo y retrocede, ligeramente asustado y jalando a Jane consigo. 

Maximilian: (¡Frenesí!) Ok… bye. 

Acto seguido, Shane, con los ojos inyectados en sangre y una amplia y afilada sonrisa, salta al agua rápido como torpedo, para llegar en segundos a donde esta Jacobus, para completa sorpresa de éste. 

Jacobus: ¿¡Que demo…!? 

Shane: ¡Yosenmaigawara Seiken! 

De un puñetazo, Jacobus atraviesa su nave de lado a lado y luego se estrella en otra, en donde Shane lo sigue con su siniestra sonrisa.  Su hermana menor y Marcel, aferrándose sus propias heridas en el agua, han visto y, sintiendo la misma rabia, actúan en consecuencia. 

Beatrix: Te sigo, hermanito. 

La sirena piraña se sumerge en el agua, dejando que su sangre mane para luego aspirarla con la nariz, como si fuera ese polvo blanco de los adictos, y adoptar una expresión aun más torcida que la de su hermano. 

Beatrix: ¡Oddisey Maiden! 

Luego, con saltos extraordinarios, pasa haciendo arcos sobre los barcos enemigos, atrapando a los soldados con sus dientes desde el cuello y arrastrándolos al agua. 

Soldados: ¡Aaaaaahhhh! 

Mientras, Marcel realiza el mismo movimiento de lanzar balas líquidas que hizo antes. Con la diferencia de que ahora no dispara a los cañones, sino a sus artilleros, y no es agua lo que lanza, sino algo más peligroso, veneno. Después de todo, es un tritón fragata y si bien no puede entrar en frenesí como sus compañeros, es igual de temible. 

Marcel: ¡Frigate Barrage! 

Soldados: ¿¡Qué es esto!? ¡Dueleeee! 

Maximilian mira junto a Jane todo el despliegue, un tanto sorprendido. 

Maximilian: Bueno… creo que voy a hacer lo que me dijeron… ¿Usted que hará, señorita? 

Jane, aun cubierta de la sangre de Wendy, observa toda la batalla con ojos amplios. Todos en la alianza luchan para ayudar, luchan por los que aman, luchan por si mismos. Luchan. No es un concepto que le sea ajeno, lo ha hecho toda su vida. Con todo eso en su mente, sus ojos se llenan de una emoción intensa. 

Jane: Hay que luchar. 

Determinación. 

Maximilian: Hmm, bien dicho. ¡Va…! 

Jane: Pero antes necesito algo… 

Maximilian, que ya iba a salir volando con geppo, se detiene en seco y se le queda viendo cuando ella lo mira de vuelta, como si necesitara algo de él. 

Jane: ¿Puede llevarme a la nave de los del ave Azul?                   

Capitulo 917: Perfecta

Campamento de Fortaleza… 

Los preparativos del Auténtico Ejército Real para la batalla venidera continúan. Están un poco más relajados. Después de todo, Lord Konstantine les ha ganado tiempo. Los altos mandos supervisan todo, y todo parece ir normal. 

Emeric: El 80% de los preparativos se han completado. 

Rosolynde: Excelente. 

Nadine: Parece que vamos adelantados al itinerario. 

Rosolynde: Si. Todo gracias a usted, mi lady. Y a su primo. Sin sus esfuerzos no estaríamos aquí. 

Nadine: Sin los suyos, Brusian hace mucho hubiera caído. No se subestime, mi Dame Rosolynde. 

Jean también ayuda con todo pero su corazón esta intranquilo. ¿Por qué? No esta del todo seguro, puede tener que ver con Angélique, y con su novio de cabellos naranjas, justo ahora trabajando codo a codo y riéndose. 

Fitz: Te ves linda cuando cargas cosas. 

Angélique: Tu te ves más lindo. 

Jean: *suspiro*

Los últimos días ha buscado el lugar, el momento, una excusa perfecta para poder confesarle a ella sus sentimientos. Pero, sea por tal o por cual,  nunca puede hacerlo, ya sea porqué aparece Fitz o cualquier otra cosa, una llamada del alto mando, un camarada suyo que lo necesita justamente en ese instante. Y esto le ha bajado bastante la moral al peliazul. Es como si el cielo no lo quisiera. 

Jean: *mirando hacia arriba* Dame una señal. Aunque sea una pequeña. Solo dame una. 

Angélique: Tengo que ir al baño, vuelvo en un momento. 

La chica empieza a andar lejos, cosa que Jean observa. Podría ser su oportunidad. Pero cuando se dispone a caminar hacia ella, ella se regresa y da un besito fugaz a Fitz en la mejilla.

Angélique: Para que no me extrañes.

Fitz: Jejeje. Te esperaré ansioso igual.

Esto deja a Jean inmóvil, de pie sobre la nieve por algunos momentos. Si no fuera porque todos están tan ocupados con los preparativos de la guerra, tal vez se le quedarían viendo, pues un rostro tan descorazonado no se ve todos los días

Jean: Bueno… yo pedí por una señal, ¿no?

El peliazul se mueve entonces, pero no camina hacia la pelirroja jamás . Por el contrario, va con el representante de Wind Jester, el cual sigue afanado moviendo cajas con una tonadilla que tararea.

Fitz Lailai lara, lai larai lara

Jean: Hey… 

Fitz: ¿huh? Ah. Hola, Jean. *sonríe * ¿todo en orden con la operación? 

Jean: ¿La operación?... Ah, si, si. Todo en orden. 

Fitz se da cuenta pronto que Jean no está ahí por la misión, aunque no tarda en concluir rápido que quiere. 

Fitz: Aaahhh. ¿Buscas a Angélique? Fue al baño, así que no creo que se tarde. 

Jean: Ah… no… no la buscaba a ella. De hecho, quería hacerte una pregunta. 

Esto extraña un poco a Fitz. Más allá de sus interacciones en el consejo de Todos somos Esclavos y el saludo ocasional, ellos dos nunca hablan. No obstante, responde con un… 

Fitz: Si, claro. Pregunta lo que quieras. 

Aun con esa iniciativa , Jean tiene que tomar un gran respiro y mucho valor antes de enunciar su pregunta. 

Jean: ¿Tu… de verdad quieres a Angélique? 

La pregunta intriga al pelinaranja, en especial por quien la hace, pero después de un momento de vacilación, contesta con confianza y un… 

Fitz: Si. 

Jean: Entiendo… 

La mirada de Jean se vuelve a apagar de tristeza, pero luego, pone una mirada seria y se alza tan altivo ante el oteo joven que Fitz se siente un poco intimidado. 

Jean: Escúchame, Darcy. La tienes que tratar como a una reina, porque tu, amigo mío acabas de encontrar a la mujer perfecta.

Fitz quiere decir algo para contestar a eso. Pero Jean no lo deja, no deja de hablar. 

Jean: Tienes que llevarle flores. Le fascinan los lirios. Blancos. Y el desayuno en la cama. Té de limón y tres rebanadas de pan tostado con mermelada de cereza. Así le gusta.

Así que a Fitz no le queda más remedio que seguir escuchando a Jean, el cual sigue diciendo lo que piensa con tanta emoción, que, sin percibirlo, pasa se hablar de segunda a primera persona.

Jean: Sería su apoyo incondicional y, su mejor amigo. Y pasaría cada momento que pudiera tratando de hacerla reír.

Jean sonríe para si mismo al pensar en eso último, una expresión cálida como ninguna. 

Jean: Angie tiene una muy… muy bonita sonrisa.

solo entonces, se da cuenta de la mirada que tiene Fitz y que, sin advertirlo, lo ha terminado acorralando contra las cajas que este movía, lo que lo hace sentirse muy avergonzado. 

Jean:*con las mejillas rojas* Ahmm… eso es lo que haría yo si fuera tu. Pero no. Así que hazlo.

Y queriendo irse tan rápido como le es posible, literalmente se va volando, dejando a Fitz sin habla. Pero no sólo eso. Se va sin darse cuenta de que Angélique ya había regresado y le observa irse con el rostro más asombrado que pueda existir.

Angélique: Jean… tu…

Pero sin ni siquiera tener tiempo para pensar o hacer, todos en el campamento se ven interrumpidos por gritos desesperados.

Rosolynde: ¿Qué ocurre?

Civiles: ¡Atacan! ¡Atacan el puerto!                    

Capitulo 918: La última oportunidad

Con los gritos, llega más y mas gente, aterrorizada en su mayoría y heridos en buena medida. 

Civiles: ¡Atacan el puerto! 

Poco después, llegan tambien unos pocos soldados que ayudan a re-evacuar a los evacuados, y son los que informan de forma oficial lo que sucede a los altos mandos que se han reunido de inmediato por la grave situación. 

Soldado: El Triunvirato ataca las naves de nuestros aliados piratas y a todos los que estén cerca. Nos cortaron las comunicaciones, hay heridos por todos lados.

Nadine: ¿¡Que!? 

Rosolynde: ¿Cuántos enemigos? 

Soldado: No sabría decirle, General. Pero eran al menos el doble de naves de la armada que las que tenemos. 

Betula: Dios mío... Shane y Wendy están ahí. 

Soldado: ¿El gyojin tiburón? Si, lo vimos peleando contra el líder enemigo. Tambien unos piratas que nunca había visto lo ayudaban. A uno lo vi encoger soldados enemigos. 

Betula: ¿ Maximilian? No se supone que el deba actuar por su cuenta a menos que la situación lo amerite. Si él está peleando es que la situación es grave. 

Rosolynde: Capitán Brimstone, que se ayude a los refugiados que viene de regreso y ordene a un escuadrón para que sirva de refuerzo en el Puerto. 

Shade: Si, general. 

Pero tras esa orden el silencio se engendra y permanece por varios segundos. Fueron atacados, si. Cosa normal en una guerra, si. Pero, hay algo mal y todos lo saben. Solo después de unos segundos , alguien hace la pregunta que todos se están haciendo. 

Fernand: ¿Por qué Lord Konstantine no nos notifico de esto? 

Todos temen saber la respuesta, en especial la Princesa, la cual, de inmediato intenta llamar por Den Den Mushi para despejarse de dudas. 

Nadine: Vamos… contesta… 

Pero este nunca es contestado, como si el receptor de la llamada no estuviera ahí. Como si Konstantine no estuviera ahí. 

… 

En los calabozos del Palacio Real de Brusian, usando un pañito que aun tenia consigo y el agua que le habían dado para beber, Lord Adrien mete las manos en la celda de a lado, intentando limpiar la sangre del rostro de Lord Konstantine, aun inconsciente pero quejándose en sueños. 

Konstantine: Hmph…

Adrien: Solo, resista un poco más. Nos sacaran de aquí…. Espero…

Nadine: Contesta… 

Pero no pasa, a lo que Nadine se queda sin habla y los temores de todos se acrecientan, aunque solo uno es lo suficientemente osado para decirlo en voz alta. 

Emeric: Pshe…  Debí saberlo antes. ¡Nos ha traicionado! 

Nadine: ¡No se atreva a hablar así de Konstantine! ¡Él jamás nos traicionaría! 

Rosolynde: No adelantemos conclusiones, Lord Emeric. 

Emeric: Pshe….

Fernand: No neguemos también que es una posibilidad, Dame, Princesa. 

Nadine: ¡Adi como es una posibilidad de que le haya pasado algo malo! ¡Si Maximus lo descubrió…!

La Plateada se estremece de sólo pensarlo, pero entonces alguien dice algo muy cierto, Jean, que no había hablado en toda la reunión y se vislumbra especialmente abatido.

Jean: Traidor o no. Que no conteste es grave. Podrían implicar que nuestra inteligencia y operaciones estan comprometidas. Podrían ya saber que el ataque en cinco días es falso. Podrían incluso ya saber del ataque a la capital. Toda la información de esa súper arma podría ser falsa. 

Emeric ¿Qué hacemos entonces? 

Todos quedan en silencio de nuevo. Si eso es cierto, están en una crisis. Pero la vocera de Todos somos Esclavos, con la mano en el mentón de tanto pensar, dice…

Betula:… Solo nos queda una última oportunidad… 

Al decir su idea todos se sorprenden, y no necesariamente de buena manera. 

Emeric: ¡Es una locura! 

Nadine: ¡Deje la locura a un lado, no es posible! ¡No estamos listos! 

Betula: ¿Tienen un mejor plan? 

Todos se callan, no lo hay, no existe, y lo saben. Así que Rosolynde, con determinación, se levanta de su asiento y habla. 

Rosolynde: Me temo que es nuestra última oportunidad. Llamen a las otras regiones y preparen el sistema de megafonía. Debemos dar un anuncio. 

Y así lo hacen, en minutos, las tropas apostadas  en Baluarte y Espadaña ya han sido contactadas, y, mediante el poder de Sonya, La voz de Rosolynde se eleva a toda Fortaleza, que sigue en caos por el ataque del puerto, causando aun más barullo. 

Rosolynde:  Soldados y compañeros que sirven al verdadero Brusian.

Soldado: Esa es… 

Pirata: … ¿la General ? 

Rosolynde: Lamento informales que ha habido un cambio de planes radical. El ataque a la capital no se realizara en dos días como planeamos. 

Y luego, los corazones de todos se paran con la siguiente oración. 

Rosolynde: Será esta noche…                    

Capítulo 919: El valor de tener miedo

Al mismo tiempo… 

Cristian: Antes del alba estará listo. 

Maximus: Excelente. Continúe. 

Cristian: Si, alteza. 

Maximus se encuentra sentado en su pseudo-trono, frente al trono verdadero, el que perteneció a su tío, y al lado de los asientos que ocupaban sus primos, las otras caras del Triunvirato, ahora no más basuras viles de lo que es Rosolynde. 

Maximus: Tsk…

Enojado, se levanta de su lugar y con gran rabia, patea los dos asientos, convirtiéndolos en astillas.

Maximus: Desgraciados… 

Justo en ese momento, va llegando el General Agamenon, el cual observa todo el despliegue, para molestia de Maximus. 

Maximus: *suspiro* ¿Qué hace aquí, General? 

Agamenon: Usted me llamó para el estatus de las tropas. ¿Es mal momento? 

Maximus: No… ¿y bien? 

Agamenon: Todas las tropas de tierra están listas para la batalla. Y la armada para este momento debe estar terminando con los barcos del enemigo. 

Maximus: Bien… De la orden. El avance de las tropas será mañana por la mañana. 

Agamenon: Si, alteza. 

El general hace reverencia y se retira mientras Albertanus va entrando a la sala, con una pequeña mueca satisfecha. 

Albertanus: Mañana acabará todo, alteza. Mañana, el mando de Brusian estará en manos de quien pertenece de forma definitiva. 

Maximus: Si… 

El Príncipe alza la mirada hacia los vitrales de los muros, al de su tío en especifico y sonríe, sonríe de una manera que podría ser considerada como psicótica. 

Maximus: Escuchaste, tío. Por fin desharemos todos tus errores.

De regreso a Fortaleza… 

Rosolynde:… está noche. 

El barullo no tarda en hacerse notar, y empieza a opacar la voz de la General, incluso con el altavoz de Sonya. 

Rosolynde: Nuestra inteligencia ha sido comprometida, el enemigo puede saber de nuestras operaciones así que la única forma de tomarlos por sorpresa es ir ya, hoy mismo. Así que prepárense, partiremos en una hora rumbo a la capital. 

Si no había caos antes ahora si lo hay. La noticia es demasiado repentina, y los soldados que de por si estaban lidiando con el ataque en el puerto se ven abrumados, hasta aterrados. 

Soldado 1: ¡Es una locura! 

Soldado 2: ¡Incluso con planeación ya era una idea peligrosa! ¡Es un suicidio ahora! 

Soldado 3: No volveremos… 

El pánico empieza a extenderse, por lo que la General trata de calmarlos. 

Rosolynde: Soldados, soldados, por favor, guarden la calma. No es una… misión suicida. 

Pero a pesar de sus intentos, falla. La Princesa, Lord Emeric y el resto de los altos mandos Brusianos observa con pesadumbre. Temen lo mismo que los soldados, pero los lideres de Todos somos Esclavos conservan la calma, y luego, es su vocera quien se acerca a la general.  

Courage and Fear

Betula: Si me permite, Dame Rosolynde. ¿Podría dirigirles unas palabras? 

Aunque un poco confundida, Rosolynde lo permite y se hace a un lado del balcón para que  Betula pueda hablar.

Betula: Sonya, ¿me harías el honor?

Sonya: *sonríe * Siempre, capitana. 

La mujer genera una esferita de sus poderes y al ponerla sobre su garganta, sus palabras manan más fuertes que nunca..

Betula: ¡Gente de Brusian y soldados de está alianza! ¡Mi nombre es Karma Betula! ¡Vocera de Todos somos Esclavos! ¡Sus aliados!

El barullo se detiene un momento por el fuerte impacto de la mujer de labios azules hablar. ¿Qué es lo que dice? 

Betula: ¡Al igual que ustedes! ¡Mi hogar fue arrasado por la injusticia y el dolor en el pasado! ¡Mi familia me fue arrebatada! ¡Pero en lugar de dejarme vencer por el dolor, me reuní con otros como yo y peleamos!

Aunque al principio hay murmullos, pronto se ven acallados. Todos dirigen sus miradas hacia ella, con su plena atención.

Betula: ¡Durante años, yo y mi gente hemos luchado por la libertad y los que no pueden defenderse a lo largo y ancho de Grand Line! ¡Peleamos contra la esclavitud! ¡Peleamos contra la injusticia!

Sus compañeros, incluso la mirada apagada de Jean, le observan con respeto. Mientras que el asombro de los Brusianos, incluyendo sus altos mandos, crece.

Betula: ¡Es por eso que estamos aquí! ¡Para ayudar a Brusian! ¡Para ayudarlos a enfrentar a los que predican dolor y pesar, a los injustos, a los que hacen el mal!

Para ese momento, ya todo mundo la oye sin replicar ni rechistar.

Betula: ¡Se que tienen miedo! ¡Pero tienen el valor de tener miedo!  ¡Porque aun estan aquí! ¡Luchando! 

Todos somos Esclavos: ¡Raaaar!

Sus hombres y eternos aliados vitorean, y pronto, los Brusianos se le unen.

Betula: ¡Así que usen ese miedo, ese valor, y luchen un vez más!

Rosolynde: Bien dicho, capitana…  ¡ya la oyeron!  ¡¿Qué es lo que vamos a hacer!? 

Todos: ¡Luchar! 

Betula: ¡Esta batalla es la última! ¡Marchemos a la victoria! 

¡Raaaaaaaar!

Y ni una hora tiene que pasar como ha dicho la general. Para entonces, todos, sin excepción…

Baluarte…

Hollow: ¡Vamos!

Shiny: ¡Al combate!

Espadaña… 

Soldados: ¡avancen!

Fortaleza…

Rosolynde: ¡A Ciudadela!

Nadine: ¡A por el traidor!

… están marchando.                     

TO BE CONTINUED
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