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A mi ritmo

  • Poder especial...¡Allá voy! Volumen I: No sin mi geta.
    • Largy acababa de despertarse de un sueño muy profundo, con un gran dolor de estómago, y se estaba desperezando buscando la chancleta que le faltaba. Mientras buscaba su calzado, tropezó con un chamuscado Jeoof, y en lugar de auxiliarlo se subió encima de él para ver mejor. Al fondo parecía haber una fiesta.

Habían pasado ya tres horas desde que en la plaza principal de Ciudad Panteón, en Isla Numa, todos los piratas rasos de los Piratas Ragnar habían caído frente a los ciudadanos que se habían levantado en armas contra ellos, con la pequeña ayuda de uno de los tripulantes de los Piratas Relámpago Blanco, el primer oficial Marín, a pesar de que este había derrotado a dos de los hombres importantes de la banda y estaba muy herido. De que el pirata abrió los ojos se encontraba tumbado en una cama en una habitación silenciosa e iluminada por unas grandes ventanas que daban al exterior del edificio. Intentó incorporarse, pero solo el intentar moverse le provocó una dolorosa punzada en el costado izquierdo, lo que le recordó sus dos anteriores batallas, y las heridas que estas le habían acarreado. Lo que sí pudo hacer es mirar a su alrededor, vislumbrando su nodachi apoyada a los pies de su cama, dos camas más a su derecha separadas de la suya por una pequeña mesilla, y una a su izquierda. En esta mesilla pudo reconocer el caracolófono que Canonbolt le había dado para comunicarse entre ellos, lo que le hizo acordarse de sus compañeros e intentar alcanzar al animal.

Con un dolor sobrehumano sobre el lado izquierdo del vientre, estiró el brazo hacia la mesilla lentamente, intentado que la herida le doliese lo menos posible. Mientra intentaba llagar al caracolófono, se dio cuenta de que su brazo derecho estaba vendado desde el hombro hasta la punta de los dedos, y que la venda bajaba hacia su torso. Cuando casi rozaba al animal, la puerta de la habitación empezó a abrirse lentamente y entró de espaldas un hombre bajo, de avanzada edad con el pelo oscuro y largo, de complexión ancha que vestía una bata blanca. Parecía estar leyendo algo.

–Ahá... No había visto nada como esto nunca...– se decía a sí mismo en voz baja –Si sobrevive a esas heridas...– se dio la vuelta y vio a Marín estirando el brazo derecho totalmente estirado, con los dientes apretados aguantando el dolor, casi rozando el caracolófono –...

–...

–¡¡AAAAAYYY!! ¡No te muevaaaas! ¡Quieto parao', quieto, quieto! ¡¡QUIETOOO!!

A causa los gritos del hombre y la sorpresa que estos provocan al primer oficial, este pierde el equilibrio y cae de la cama de cabeza, dando una voltereta hacia atrás en el suelo y acabando a los pies del hombre. Este, nervioso, salió de nuevo por la puerta dando alaridos. Marín se quedó allí tumbado, tocándose en el lugar donde de nuevo el dolor era más intenso. En muy poco tiempo el hombre llegó acompañado de Sei, y entre los dos lograron subir de nuevo a Marín a la cama.

–Lo siento por los gritos Marín-kun... Es solo que me alteré al verte consciente de nuevo...

–¿Como es que conoces mi nombre, y yo no conozco el tuyo?– le atacó Marín, receloso

–Se lo dije yo...– admitió la joven, entrando así la conversación –Necesitabas un doctor, y él era... ES el mejor que hay por aquí...

–Basta de alagos Sei-chan, vas a hacer que me sonroje... Bueno, ya es hora de que me presente... Me llamo Chiriomasuke, pero por aquí todos me llaman Dr. Chirio... Y ahora necesito que no te muevas demasiado, si tus heridas se abren de nuevo, no puedo garantizar tu supervivencia...

–Entendido– se limitó a decir el joven

–¡CHIRIO-SENSEEI! ¡SEI-CHAN! ¡LLEGA ALGUIEN DESDE EL BOSQUEE!

La voz que había dado la alarma era de una de las muchas personas que se arremolinaban en la frontera entre el Bahara y la ciudad. Sei y el Dr. Chirio salieron de la habitación a toda prisa, como si aquel acontecimiento fuera algo que habían estado esperando, y dejaron solo al primer oficial en aquella habitación. Justo en aquel momento, un ruido repetitivo rompió el silencio.

[Pereperepere pereperepere...]

–¿No podías ser más inoportuno?– le preguntó Marín al animal con sarcasmo.

En el exterior, la gran mayoría de personas del pueblo estaban atónitas por lo que estaban ocurriendo ante sus ojos. Algunos se frotaban los ojos y otros exclamaban sorprendidos. Sei y el doctor se abrieron paso entre la multitud hasta llegar a la entrada al bosque donde vieron una sombra que se aproximaba.

Paso a paso, poco a poco, Jaike se iba acercando cada vez más al pueblo. El joven capitán cargaba sobre sus hombros al "Meteoro" Canonbolt, el cual seguía inconsciente y cuyo cuerpo era dos veces el del joven. El cuerpo del "Relámpago Blanco" seguía destilando sangre, y sus graves heridas le hacían respirar con mucha dificultad, pero no se detuvo y llegó con paso ligero hasta la separación entre el bosque y la ciudad, donde dejó a Canonbolt.

–¿Podeis curarlo?– preguntó Jaike

–E... esperemos que sí...– respondió el Dr. Chirio, patidifuso por la pregunta.

–Gra... gracias...

No había terminado de decir esto cuando ya se había desvanecido, cayó hacia atrás de espaldas contra el suelo, inconsciente.

Listos para zarpar

  • Poder especial...¡Allá voy! Volumen II: Gracias a... ese.
    • Con ganas de liarla parda, Largy pateó a Jeoof para que se despertara, pero lo único que consiguió fue que el gigantesco hombre se volteara un poco y estuviera a punto de aplastar a su capitán. Este se apartó un poco hacia atrás, pero tropezó con algo y calló hacia atrás. Eso con lo que había tropezado era su sandalia de madera. Como si de una señal divina se tratase, se arrodilló y la levantó llorando de alegría.

Cuando Canonbolt volvió a tener consciencia, lo primero que vió al abrir los ojos fue a Jaike y Marín mirándolo, ambos de pie al lado de la cama en la que él se encontraba tumbado. Todo su cuerpo se encontraba recubierto de vendas, de las que solo se salvaba su cara.

–¿Qué... ha pasado?– lentamente levantó la manos y se las miró– Ufff... me duele todo...

–Normal– le contestó el joven capitán– Ragna... como se llame te dio una buena paliza...– sonrió y se frotó la nariz con el dedo indice –, pero yo se la devolví. Ahora está una temporadita con un suave dolor en toda la cara, ¡cortesía de Jaike K. Zander! Yoshishishi...

–Marururururu...

–Kukukukuku...

[Pereperepereperepere pereperepere...]

Los tres piratas miraron de repente al caracolófono, el cual cogió Jaike y lo descolgó. Justo al momento el pequeño animal bostezó salvajemente abriendo mucho la boca.

–Aaaaaaaaaeeh.... Mmm, ¿hola?¿grabando?

–Ya está conectado– dijo Canonbolt –, ya puedes hablar, merluzo...

–¡¡JAAAIIIKE!!– gritó el animal, con los ojos desorbitados –¡¡¿ME OYEEES?!!

–Sí Rata– dijo Jaike, sonriendo y urgándose en el oído –... más alto que claro, yoshishishi.

–Ah, el plan salió bien, estoy en el barco y está listo para zarpar, todo correcto...¿Como estáis vosotros?

Jaike miró a su alrededor. Marín tenía el torso y en brazo derecho vendados, además de algunas tiritas por la cara y el brazo izquierdo, Canonbolt en camilla con todo el cuerpo vendado y sin poder moverse apenas, y él mismo tenía vendado todo en torso, tiritas en la cara y la piernas también vendadas. Todas sus vendas estaban muy manchadas de sangre.

–¡Listos para zarpar!– dijo, alzando el puño con energía.

Marín se cayó al suelo patidifuso, y Canonbolt abría la boca muy sorprendido.

–¡¡¿CÓMO VAMOS A ESTAR LISTOS PARA ZARPAR, IDIOTAA?!!– le gritaron ambos a la vez al joven capitán.

Marín cayó en la cuenta de algo.

–Oye Rata– le dijo al caracolófono –¿Tú fuiste el que llamaste antes también, verdad?

–Sep– respondió orgulloso.

–Entonces... ¿por qué no has vuelto a llamar hasta ahora?

–Ah, eso... es que me estaba echando una siesta– dijo el animal con mucha normalidad

El primer oficial volvió a caerse hacia atrás, Canonbolt volvió a abrir la boca sorprendido y Jaike comenzó a reírse de nuevo. Justo en ese momento entró en la habitación el Dr. Chirio, leyendo de nuevo lo que parecían ser unos análisis. Cuando levantó la cabeza y vio a dos de los piratas levantados de sus camas, empezó a gritar de nuevo, muy preocupado.

–¡UUUAAAAAAH! ¡JAIKE-KUUN! ¡MARÍN-KUUN! ¡NO DEBERÍAN LEVANTARSE DE SUS CAMAAAS!

Jaike volvió a sentarse en la cama muy sorprendido por la actitud del doctor, mientras que Marín se limitó a apoyarse en la pared, diciendo que él se encontraba bien.

–Marín-kun tus heridas no son tan graves comparadas con las de tus compañeros, pero Jaike-kunv dijo mirando al joven con cara siniestra y con algunas gotas de sudor en la frente– tus heridas son cuatro veces más graven que las de Canonbolt-kun... ni siquiera sé cómo eres capaz de tenerte en pie...

–Yo a estoy bien también

Los dos piratas y el médico se giraron hacia el "Meteoro", quién se acababa de levantar de la cama y estaba estirando las piernas. Jaike sonrió y Marín también mostró un signo de alegría, pero el doctor no hizo otra cosa que gritar de nuevo. Este escándalo alarmó a Sei, que también entró en la habitación.

–Veo que ya estáis bien chicos...– dijo sonriendo con un brillo especial en los ojos.

–Sei-chan...– dijo el doctor, decaído –No los animes más aún...

–¡Bien chicos!– gritó Jaike poniéndose la camisa encima de las vendas –¡Preparaos, en dos horas zarpamos! Y hay que preparar y comprar todo lo que nos hace falta aún.

Marín cogió su katana y se puso su camiseta, y Canonbolt cogió su mochila en la mano y sonrió. Los tres salieron de la habitación con paso firme, a pesar de todas sus heridas, seguidos por Sei y el Dr. Chirio. Era un día espléndido para salir al mar, ni una sola nube y sin rastro de mareas peligrosas. Rata continuaba tumbado en la verga del mástil mayor del Shir Khan.

Arigato

  • Poder especial...¡Allá voy! Volumen III: Gravemente herido.
    • Después de este extraño ritual y de que Jeoof volviese en sí, Largy volvió a ponerse la sandalia como si nada hubiera pasado. El dio dos pasos y recordó su derrota a manos de "ese tipo con cresta y que daba calambres", y en ese momento se lanzó al suelo gritando y quejándose señalando su zona abdominal. Cuando Jeoof terminó de incorporarse, Largy le ordenó que lo llevase sobre su espalda bajo la excusa de su "grave herida".

Cuando abrieron la puerta un rayo de sol los deslumbró, y lo primero que pudieron ver fu una gran multitud de gente apostada allí mismo esperando, que en el momento en el que los vieron empezaron a vitorearlos. Entre aquella multitud había niños, jóvenes, mujeres, hombres y ancianos. Algunos de ellos seguían llevando algunos vendajes a causa de la batalla campal antes acontecida. Los tres piratas se sorprendieron mucho al ver tanta gente allí reunida, pero más se sorprendieron al ver que todos inclinaba su cabeza ante ellos.

–¡Muchas gracias, Piratas Relámpago Blanco!– gritaron todos a coro.

Los tres se dieron la vuelta, y vieron a Sei y al doctor también inclinados.

–Hey, hey... no tenéis nada que agradecernos, no hemos hecho nada que no estuviese dentro de nuestros planes...– les dijo Jaike, pero sonrojado y alagado.

–Eso no importa, habéis salvado a nuestra ciudad de esos piratas, además de informarnos y librarnos de la verdad detrás de ese "nuevo alcalde"...– replicó Sei.

–Entonces tendremos que celebrarlo...– dijo Jaike en voz baja, a quien se le intuía el brillo de sus ojos debajo de las gafas de sol –¡¡FIESTAAA Y BANQUETEEEE!!

–Ya lo estábamos preparando– respondió la joven, con una cálida sonrisa.

–Cambiando de tema...– se apresuró a decir Canonbolt– ¿dónde están los Piratas Ragnar... o lo que quedaba de ellos?– en la vos del "Meteoro" se notaba un tono de preocupación.

–Tres de ellos están atados a ese árbol, los demás... no hemos encontrado sus cuerpos– respondió la tendera afligida por tener que darles una mala noticia.

Marín ya se había adelantado para ver a los piratas. Mirándolos fijamente se dio cuenta de que faltaban las piezas más importantes en la colección; los más poderosos de la banda, además de los más peligrosos

–Jaike, aquí faltan Ragnarok y Buro...

–¿Y quién?– preguntó el joven capitán, confundido.

–El karateka...

–Aaaaaaaah, yoshishishi.

En efecto, solo estaban amarrados al grueso tronco Hiko, Button y Bakuchi, todos inconscientes, y vendados. Además de ellos tres, todos los piratas de la banda se encontraban en la misma condición que ellos amarrados en el suelo, cada uno con una cuerda individual.

–No te preocupes por Rana-man... no creo que haya podido moverse de donde estaba, yoshishishi...

–Pero...– se inmiscuyó Canonbolt, pensativo –Buro podría haber llegado al submarino y escapar con Ragnarok...

–Sí, pero por muy poderosos que sean, Jaike dejó a Ragnarok totalmente inconsciente, y solos dos piratas

no creo que lleguen muy lejos...

[Perepereperepereperpere Perepereperepere...]

De nuevo el caracolófono volvió a sonar dentro de la mochila de Canonbolt, alarmando a los piratas y la joven. El "Meteoro" lo sacó y lo descolgó, y el animal se puso como loco.

–¡¡CAPIIIIIII!!¡JAAAAIIIKE!¿¡ME ESCUCHAS!?¡¡ES MUY URGENTE!!

–Dime Rata– dijo sereno el capitán –, y tranquilízate, me gustaría conservar el oído...

–¡No puedo calmarme, capitán! ¡Si no venís pronto al barco, no podremos zarpar! ¡La marea esta bajando muy rápido y el barco está empezando a encallarse en las raíces!

Ante estas declaraciones, tanto Sei como los cuatro piratas adoptaron una expresión de tensión, temiendo por el futuro de su aventura...

Nuevo comienzo, nueva vida, misma condición

  • Poder especial...¡Allá voy! Volumen IV: "Me apetece uno de esos y otro de esos".
    • "El Viajero", subido a la espalda de su tripulante, se sorprendía cada vez más ante los puestos de chucherías, golosinas y juguetes que habían montado como consecuencia de la feria que había en Ciudad Koseina, la única de Isla Canela. El pirata cada gritaba y pataleaba llamando la atención de todo el mundo cada vez que pasaba por delante de alguno de estos puestos. Los únicos integrantes de los Piratas de Largy parecían dirigirse a una gran carpa montada al final de esa calle.

Los tres piratas, acompañados por la joven, el doctor y algunos de los residentes de la ciudad, corrían por toda la superficie pantanosa de la isla, intentando atravesarla la más pronto posible. Jaike iba delante, seguido por Marín, y detrás de ellos todo el pelotón. El doctor y alguno más iban más rezagados, debido a su baja condición física y al mal estado del terreno.

–¡Marín!– reclamó el joven capitán a su primer oficial –¿no puedes llevarnos hasta allí con el poder ese tuyo?

–No, ni de broma puedo transportarnos a un sitio tan lejos, el poder de la Ope Ope abarca un terreno bastante amplio, pero no tanto...

–Entonces nos toca seguir corriendo...– se lamentó el "Relámpago Blanco"

Ya empezaba a asomar más luz de lo normal en el Bahara, y pronto toda la multitud salió del gran bosque. Lo primero que vieron fue al gran barco semi-atascado en las enzarzadas raíces de los árboles, con muy poca agua tocando la quilla. Rata estaba subido al mascarón, gritando a sus compañeros que se diesen prisa, saltando y haciendo cirigoncias con los brazos.

–¡Deprisa Marín, Canonbolt, hay que empujarlo para que no se quede varado!– gritó Jaike, sin parar de correr hacia la embarcación.

Con la velocidad de la carrera y el impulso que les otorgaba esta, el impacto de los tres hombres contra el casco causó que el barco se desplazase un poco más hacia el agua, pero el esfuerzo de los tres piratas era insuficiente para mover al Shir Khan completamente.

–¡HAY QUE AYUDAR A RELÁMPAGO BLANCO-SAN!– dijo alguien

En ese momento, Los piratas miraron hacia atrás y vieron a la gran multitud de gente que los seguía, que impactaron como una ola furiosa contra el casco del barco, desplazándolo otro poco.

–No teníais porque...– les dijo Jaike, sorprendido, sin dejar de empujar con fuerza.

–¡Jaike-kun, no permitiremos que os quedéis más en esta isla, no podemos permitir que haya piratas aquí!– le gritó Chiriomasuke al capitán interrumpiéndole, sonriendo amigablemente.

–¡Eso!– añadió la joven Sei, con la misma expresión que el doctor –¡Vamos alláaaaa!

–¡WOOOOOAAAAAAH!– gritaron a la vez todos los del grupo, logrando desplazar algo más el barco.

–¡Rataaaaa! ¡Controla el timón!– gritó el "Meteoro", mirando hacia el mascarón del barco.

–¡Sí!– el joven ladrón llegó de un salto al timón del barco, sujetándolo fuertemente, decidido.

–Jaike...– continuó hablando Canonbolt, sin mirar al capitán pirata –, supongo que esto es una despedida... muchas gracias por...

–¡Ni de broma!– dijo Jaike sonriendo convencido –No puedo permitirme un barco sin timonel, así que te quiero en mi banda.

–Pe... pero...

–¡En mi banda he dicho!– continuó tozudo Jaike, llegando a empujar el barco también con la frente.

Una lágrima calló por el ojo izquierdo del timonel, el cual sonrió ampliamente, imitando a su capitán y empujando en barco con la frente, desplazándolo aún más. La embarcación estaba ya casi totalmente libre, y los esfuerzos de todos los que estaban empujando no hacían más que aumentar.

–¡WOOOOOAAAAAAH!

–Tienes toda la razón...– dijo Canonbolt, a quien Jaike miró confundido –Tu vas a ser el Rey de los Piratas... ¡¡Y YO VOY A AYUDARTE!!

Con un último empujón colectivo el barco entró totalmente al agua. El primer oficial lanzó tres piedras a la cubierta del barco, y justo después alzó su mano y una aureola de aire se formó en su palma.

–Nos vamos capitán. Room ¡Shambles!

Al mismo tiempo que se formo la gran esfera azul, los tres integrantes de los Piratas Relámpago Blanco intercambiaron sus posiciones con las rocas que antes había lanzado Marín al barco, cayendo estas de nuevo a la isla. Jaike miró por la cubierta a los habitantes de la isla, quienes se estaban despidiendo de ´l mientras el barco se alejaba de la costa, y se llevó las manos a la boca

–¡SEEEEIII!¡CHIRIIOOO!¡¡TENEMOS UN BANQUETE PENDIENTEEE!!

–¡Cuando estés de vuelta lo celebraremos, promesa de doctor!– le respondió el hombre

–¡¡POR CIERTOOOO!! ¡SE TE HA OLVIDADO PONERTE PANTALONEEES! Yoshishishishi...

El doctor miró hacia abajo y se dio cuenta de que era cierto y no una broma, como él pensaba, con lo que abrió la boca hasta dar con la barbilla en el suelo, con una expresión de horror. El joven pirata los miraba a todos sonriente, a Sei y los demás despidiéndose y dándoles las gracias, y cómo el doctor corría gritando de nuevo hacia la ciudad, intentando taparse con las manos.

–Yoshishishishi... Bueno– dijo, volviendose hacia sus compañeros– se acabó nuestra aventura en esta isla... Canonbolt, hazme el favor de quitar a Rata del timón... Marín, Rata, vamos a amueblar el barco, que no hemos tenido tiempo, yoshishishi... ¡Y pongamos rumbo a............¿Dónde?

–A donde nos lleve el viento Jaike... quiero decir... capitán, kukukukukukuku

–Yoshishishishishi

–Chuuchuchuchuchu

–Marururururururururu...

Mientras tres de los piratas terminaban de decorar el barco a sus estilos y el cuarto dirigía el timón,la brisa y las corrientes marinas dirigían a los piratas hacia una nueva aventura...

TO BE CONTINUED
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