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Arco del Duelo de Serpientes
Portada Duelo de Serpientes
Información
Número de capítulos 23
Anterior Arco de Bigreen Yard
Posterior Arco del Archipiélago Sengoku
Creador Kizalong77

El Arco del Duelo de Serpientes (ヘビの決闘, Hebi no Kettō no Enko ?) es el segundo arco argumental de la Saga del Mar del Este, así como el quinto en total de la historia de Two Piece, precedido por el Arco de Bigreen Yard y sucedido por el Arco del Archipiélago Sengoku.

Historia

Bandera al viento

  • Odisea de un arcabuz Volumen V: De camino a casa
    • El hombre de la capa cogió el arcabuz y lo cargó al hombro, y despidiéndose de Sei y del Dr. Chirio empezó a subir al barco de la Marine que había anclado en la costa de Numa. El arcabuz no podía ni moverse, paralizado por el miedo.

Con la nueva bandera pirata al viento, el sol se desperezaba después de salir completamente del horizonte y las velas ya estaban arriadas. El Shir Khan cortaba las aguas del East Blue en busca de una nueva isla donde atracar, y el único que estaba despierto a estas horas de la mañana era Canonbolt, en cuyas manos reposaba el mando del navío. El timonel continuaba pensando en la determinación de Jaike al enfrentarse contra la Marine, si había sido un valiente o un suicida... pero al fin y al cabo obtuvieron una sabrosa victoria y el barco no obtuvo ni un solo rasguño, y todo eso gracias en mayor parte a su capitán. Esto hizo al "Meteoro" sentirse orgulloso de haberse unido a la banda.
RB Bandera

—¿Que pasa? ¿Has tenido una pesadilla? Chuuchuchuchu...

Rata estaba bajando por las escaleras que llevaban al habitáculo donde se encontraban las camas, frotándose los ojos. Canonbolt tan solo giró la cabeza para mirar a su compañero, y después puso de nuevo la vista en el horizonte.

—Rata hazme el favor de comprobar que las velas están bien amarradas, no es que yo sea un especialista en eso.

Rápidamente el joven subió de nuevo por las escaleras, saltó desde la baranda del pequeño balcón que había antes del edificio de la popa y se encaramó a una de las cuerdas que colgaban de la verga del mástil principal y subió hasta esta.

—¡Oooooooi!— al ladrón empezaron a sonarle las tripas —¿¡Tienes una tostadita por ahí!? Es que no he desayunado y...

—Gggho ffhí (Yo sí)—dijo el capitán, recién levantado, con la boca hasta los topes de rebanadas de pan, y dos platos completamente llenos de estas también.

Jaike dejó unas cuantas a Canonbolt, quien comía con una mano y manejaba el timón con otra, y lanzó otras pocas hacia arriba, acertando de lleno en la boca de joven ladrón, haciendo que casi se caiga del mástil. Sintiendo una reducción del número de tripulantes, Jaike se dio cuenta de que faltaba su primer oficial, y de una sola vez se tragó todas las rebanadas que tenía en la boca.

—¿Marín sigue durmiendo aún?— preguntó señalando hacia la habitación, extrañado.

—Pueeeees...—contestó el ladrón— ni idea, chuuchuchuchuchu...

—No— contestó el primer oficial, que ahora mismo bajaba las escaleras con una caña de pescar en el hombro y al menos siete pescados en una bolsa en la otra —He estado intentando pescar algo, pero no se dejan coger...

—Ya no nos va a hacer mucha falta— dijo Canonbolt —, Soseiji está ahí delante, según mi carta náutica.

En efecto, ya se veía un pedazo de tierra en el horizonte, con algunas montañas al fondo, pero una gran playa y una ciudad costera que se veía desde ese punto del mar.

—Nos vamos de aventura... Otra vez, yoshishishi...

Camaradas del mar

  • Odisea de un arcabuz Volumen VI: Run run run
    • Después de unos días de viaje, el barco llega a un cuartel de la Marine. Barkie, dándose cuenta de que estaba a punto de entrar en la boca del lobo se transformó en forma híbrida y empezó a huir despavorida, lanzando al hombre que la sostenía al agua.

A medida que se iban acercando, los piratas se daban cuenta de que su actual destino era una isla enorme en comparación con sus anteriores paradas. A lo lejos se podían ver dos grandes montañas iguales recubiertas de un espeso bosque que se paraba a mitad de camino de la costa para dar lugar a una colosal ciudad. Los Relámpago Blanco ya estaban impacientes por llegar, en especial Jaike y Rata, los cuales ya estaban asomados a la barandilla de proa del Shir Khan, una a cada lado del mascarón, sintiendo la brisa marina y mirando fijamente la isla. Canonbolt también sonreía al timón del barco, pero Marín parecía preocupado.

—En una ciudad tan grande...— dijo el primer oficial —¿No es más fácil que nos descubran aquí como piratas?

—Esta ciudad es famosa por su tolerancia hacia los turistas, les da igual que sean piratas, marines o civiles, siempre que se comporten con respeto... y se llama Fallabor, la ciudad de medialuna.... según pone en el mapa...

Jaike, oyendo la conversación fue corriendo al mascarón de proa, donde se subió y oteó el horizonte observando que ya casi habían llegado al puerto de la isla.

—¡Chicos, preparaos para la aventura! ¡Isla Soseiji, los Piratas Relámpago Blanco acabamos de llegar!— dijo frotándose la nariz con el dedo.

—¡¡Ooooi!!— gritaron los demás, acompañando a su capitán.

Cuando llegaron a la isla se encontraron de frente un enorme paseo marítimo con un puerto lleno de barcos. Los piratas encontraron un hueco al lado de un enorme galeón y se apresuraron a atar cabos, izar velas y preparar los aparejos del Shir Khan para su estancia fuera del barco. También cogieron las pocas provisiones que les quedaban. Cuando ya se disponían a bajar del barco, una voz les detuvo.

—¡Eeeeeeey!

Los piratas miraron hacia el galeón, de donde provenía la voz. Allí había una figura apoyada sobre la barandilla observándolos sonriendo este su puso de pie y saltó hacia el barco, haciendo una voltereta en el aire en el proceso y calló con un gran impacto a la cubierta del Shir Khan. Los cuatro piratas miraban desconfiados a esta extraña persona, que cuando se irguió resultó ser mucho más alta que Canonbolt y tener unas piernas algo más largas que un ser humano normal. Jaike se adelantó.

—¿Que haces en nuestro barco?—dijo mirándole a la cara, muy tranquilo, pero con semblante muy serio.

El hombre lo miró, y se agachó para verlo mejor, sonriendo. Entonces, para sorpresa de todos, le echó el brazo por los hombros a Jaike y se puso a reír, cosa que dejó a los piratas muy consternados.

—¡¡Maaaazazazazaza!! Me había parecido que eras tú por tu bandera, pero no estaba seguro, "Relámpago Blanco", maaaazazaza...

Los Relámpago Blanco se miraron entre sí, y en especial al capitán, quien negó con la cabeza en señal de no saber lo que estaba pasando. El hombre siguió riendo hasta que recordó algo.

—¡Por cierto! No me he presentado, qué educación la mía... Mi nombre es Salazhar...— dijo sonriendo.

—Y esa— dijo señalando hacia arriba del galeón, a la bandera negra que hondeaba arriba del mástil —es la bandera de mi banda pirata, ¡los Piratas Víbora!

ViboraJolly

Los piratas bajaron la cabeza para mirar de nuevo al pirata, quien sonreía.

—Como somos todos piratas, somos camaradas. Tú pareces ser muy fuerte "Relámpago Blanco"— dijo volteándose hacia Jaike —; después de todo, has vencido al "mayor peligro del East Blue"—y esto lo dijo haciendo el símbolo de comillas con los dedos, con sarcasmo— Ragnarok... Bah, esos débiles de la Marine no saben lo que es un verdadero pirata... ¿verdad?—les preguntó a los demás miembros de la banda.

Ninguno de los tres miembros restantes respondió a la pregunta del capitán, lo que hizo que este se extrañase.

—Yoshishishi, Ragnarok era fuerte y sin la ayuda de mi tripulación no habría podido vencerle, pero si lo vuelvo a ver—y alzó el puño hasta su cara— ¡no se volverá a repetir! ¡Le venceré con mis propios puños! Yoshishishi...

—Mazazazazaza...

Mientras los dos capitanes reían ambos cogidos por el hombro como muestra de amistad, Rata se acercó a los otros dos tripulantes de los Relámpago Blanco y les susurró algo al oído.

—Yo no me fío mucho de ese tipo...

—Ni nosotros— dijeron los otros dos piratas en tono, normal, lo que alarmó al ladrón y sacó a Jaike de su diversión, recordándole que tenía una aventura que buscar en esta nueva isla.

—Salazhar, nos vamos a explorar la isla y a buscar recursos, ¡nos vemos!

—¡Esperadme!— dijo el pirata cuando estaban a punto de abandonar el barco —Mi tripulación ya está por la isla, yo solo he venido a recoger unas cosillas... Voy con vosotros, mazazazaza... Por cierto, que sucio tenéis el barco... y parece un poco viejo... Mazazazaza...

Los cuatro piratas lo miraron con desaprobación por su descaro, lo qui hizo que el pirata se callase al instante y les alcanzara para salir del barco.

Pure Fang

  • Odisea de un arcabuz Volumen VII: Gotcha!
    • El hombre de la capa recién salido del agua se lanza a por la hiena a la cual caza enseguida por una pata trasera y la levanta del suelo para que no pudiese seguir corriendo. Después de capturar al animal un marine informa a su empapado superior de que un buque acaba de anclar en el puerto de la base.

Los cinco piratas caminaban por la calle que conducía al puerto, pero en dirección a Fallabor. Salazhar seguía contando batallitas mientras que el "Relámpago Blanco" saboreaba una bola de arroz, sin hacerle mucho caso esta vez. Canonbolt parecía buscar algo a lo lejos mientras que Marín y Rata observaban al capitán de los Piratas Víbora, el primero con más disimulo que el segundo. Al cabo de un rato, al primer oficial le entró la curiosidad por su nuevo conocido.

—Y... si eres capitán... ¿Dónde está tu tripulación?

El pirata lo miró sorprendido por la pregunta repentina, pero no tardó ni dos segundos en responder.

—Deberían estar un poco más hacia adelante. Les dije que se adelantaran pero no creo que estén muy lejos... Al fin y al cabo, soy su capitán, mazazazaza... aunque algunos son unos inútiles ineptos...

A medida que se iban aproximando a la ciudad una sombra los seguía de cerca escondiéndose entre los callejones de su alrededor. Esta parecía tener su objetivo en el grupo de piratas. Sin darse cuenta de esto, los Relámpago Blanco y Salazhar continuaron caminando hasta avistar un grupo de personas que estaban paradas en medio de la calle. Al ver esto, "Lengua Viperina" sonrió y los señaló.

—Mirad, aquellos de allí son parte de mi tripulación... y parece que están con Alize... los demás son unos sucios traidores, sabandijas sarnosas...

—¿Quién es Alize?— preguntó Rata, curioso.

—Aquella señorita que se ve allí, supongo...—adivinó Marín.

En efecto, ella era la única mujer que había en el grupo, entre unos diez o doce piratas como mínimo, vestida con una armadura medieval y portando una enorme espada. Ella parecía reprimir a algunos miembros rasos de la tripulación que intentaban escabullirse del grupo, quienes agachaban la cabeza mostrando intimidación.

—¡No podemos abandonar así al capitán!— dijo con ira —Él nos ha dado la orden de esperar y nosotros lo esperamos, ¿¡entendido!?

Los piratas rasos iban a protestar pero no se atrevieron al ver a su superiora con los ojos blancos de la rabia. La chica sintió los pasos del grupo y se volvió hacia ellos aún con su expresión de rabia y colocando la cano en la empuñadura de su espada, cosa que amedrentó a los Relámpago Blanco, pero Salazhar ni se inmutó. Ella, al darse cuanta de la presencia de su capitán se calmó; y, extrañada, miró a los piratas con un gesto de extrañeza. Luego miró a su capitán, quien le sonrió, y esta reaccionó al instante volviéndose una persona amable y cortés.

—¡Uy! Perdón por mis malas formas, ihihihihi... mi nombre es Alize, encantada de conoceros...

—Yoshishishishi, no pasa nada, pero nos has dado un buen susto. ¡Yo soy Jaike K. Zander, y nosotros somos los Piratas Relámpago Blanco!

—No deberías ir gritando a los cuatro vientos que somos piratas, Jaike... — dijo Marín, defraudado por la actitud de su capitán.

—Eso me recuerda... — dijo Canonbolt mirando desde la cabeza hasta los pies al primer oficial —que tenemos que darte un cambio de ropa, llamas demasiado la atención y parece que vas disfrazado de pirata...

En efecto, el atuendo del espadachín era la definición misma de la palabra "pirata". Acordaron hacer esto más tarde y acabaron las presentaciones con la joven. Entre los callejones, la sombra que les rondaba antes cada vez de acercaba más a la posición del grupo, pero parecía estar esperando a algo, sin embargo seguía moviéndose entre los alrededores de la calle principal. A Marín le pareció escuchar algo extraño, como un roce continuo, pero no le dio importancia debido al gran grupo de gente que había a su alrededor. Una vez decidido que Salazhar se iría con su tripulación y que los Relámpago Blanco irían a explorar un poco la enorme isla, el capitán de los Víbora se acercó a su primer oficial con intención de decirle algo.

—Alize, ¿dónde...

De repente una enorme cobra apareció de entre los callejones enfrente de todo el grupo lanzando una dentellada al capitán pirata, el cual pudo esquivarla en el último momento y ponerse delante de Alize para protegerla, mirando con gesto furioso a la serpiente, y rápidamente sacó una vieja pistola de chispa y comenzó a disparar sin dudar al enorme reptil, quien lo esquivó sin mucha complicación.
Batalla contra la cobra

Los piratas luchando contra el gigantesco reptil.

Marín, que era el que más cerca estaba de la cobra, retrocedió desenvainado la nodachi hasta reunirse con sus compañeros, los cuales ya estaban en posición de combate. El oficial comprendió la fuente de ese extraño sonido y se quedó embobado con el reptil. Este tenía una cicatriz en forma de cruz en la aleta izquierda, cerca de su cabeza, y en el pecho lucía dos correas llenas de balas y una especie de cinturón. La cobra parecía centrase en atacar al "Lengua Viperina", pero este esquivaba todas sus embestidas, al igual que ella todas las balas del pirata.

Jaike se lanzó al ataque viendo a sus nuevos conocidos en peligro, empezó a correr electrificando su puño y saltó para llegar a la cabeza del animal, procurando asestarle un Goro Goro no Bullet, pero antes de que pudiese atacar el reptil se zafó de él, quedándole patidifuso, y dirigiéndose de nuevo contra el otro capitán, pero el "Relámpago Blanco" se interpuso de nuevo en su camino y le asestó una patada en la cabeza, haciendo que retrocediese y lo mirase fijamente, para después meterse en uno de los callejones de nuevo. El pirata intentó seguirla pero, para su sorpresa, se había esfumado completamente.

—¿Qué leches...— dijo Jaike mirando de nuevo hacia su tripulación —¡ha sido eso!?

Doble misión

  • Odisea de un arcabuz Volumen VIII: Visita guiada
    • Después de organizar la bajada de presos del buque que acababa de llegar y ponerle una correa a Barkie, el marine entró el la instalación con la hiena por delante como si esta fuese su mascota. Mientras se dirigía a un lugar determinado, pasó por los calabozos, y aquel animal llamó la atención de uno de los presos.

Cuando los ánimos estuvieron ya calmados y todos se relajaron, Jaike formuló de nuevo la pregunta más relajadamente y Salazhar accedió a contarle lo que sucedía. Los Relámpago Blanco parecían muy interesados en lo que estaba a punto de contarles el pirata, pero el que más pendiente de todo estaba era Marín que se mostraba muy interesado en el tema.

—Lo único que se de ese bicho rastrero es que apareció de un día para otro en la isla, cuando nosotros ya estábamos aquí, y nos ataca a diestro y siniestro cada vez que nos descuidamos... pero algún día le pondré las manos encima a esa serpiente...

—No te hará falta...— interrumpió el "Relámpago Blanco", colocándose las gafas de sol y esbozando una sonrisa, mirando después a sus tripulantes.

—¿Ein?— se preguntó Salazhar, sorprendido.

La sensación de los demás Relámpago Blanco fue de que su capitán ya tenía algo planeado, cosa que los inquietó bastante. Los piratas rasos de "Lengua Viperina" miraron también al joven capitán, a lo que Jaike reaccionó por terminar su frase, dándose aires de protagonismo.

—No te hará falta... porque nosotros cazaremos a ese bicho, yoshishishishi... Tengo pendiente una batalla con ese animal, además de que ha podido hacer daño a mis compañeros.

—¿En serio haríais eso por nosotros?— dijo el capitán pirata, poniéndose de rodillas y casi derramando una lágrima.

Marín, observando la mirada de su capitán y mirando con actitud crítica a Salazhar. La respuesta la dijo a sus otros dos compañeros, obviando que "Lengua Viperina" también la escucharía.

—Lo dice en serio. Señores, nos va a tocar pelear contra una cobra gigante.

—No, a vosotros no, yoshishishi... Nos hacen falta recursos para el viaje, así que tú y Canonbolt iréis a por comida y provisiones suficientes, a cambiarte de look... y a por algo para hacer bolas de arroz...— con esto último se le iluminaron los ojos y babeó un poco—, y Rata y yo iremos a la jungla esa de ahí atrás— dijo señalando la zona boscosa de la falda de las dos montañas justo detrás de la ciudad—... las serpientes viven en junglas como esas, la encontraremos y la cazaremos, yoshishishi.

—Entonces todo solucionado— dijo Salazahar sonriendo confiado y sacudiéndose las mallas —, nosotros tenemos unos negocios pendientes aún aquí en la isla...— y volvió una mirada a los suyos —, y también algunos miembros de mi tripulación por ahí perdidos, mazazazaza... Nos volveremos a ver, "Relámpago Blanco".

Todo el grupo de los Piratas Víbora abandonaron el lugar por una de las calles principales que cruzaban con esta en la que estaban actualmente. Los Relámpago Blanco se reunieron y decidieron cómo actuar. El primer oficial y el timonel se irían a la parte oeste de Fallabor, donde se encontraba la zona comercial, y el capitán y el ladrón se dirigirían todo recto hasta entrar en el bosque y una vez allí intentarían atraer a la serpiente. Una vez que todo estuvo bien delineado, los piratas quedaron en encontrarse al anochecer en el Shir Khan. Canonbolt le dio uno de los dos pequeños caracolófonos que Sei les regaló en Numa, diciéndoles que les avisasen de cualquier novedad. Así, los Piratas Relámpago Blanco se separaron por la isla con dos objetivos totalmente diferentes.

—Capi, ¿seguro que vamos a ser capaces de encontrar a ese pedazo de bicho?— preguntó el joven ladrón, mirando constantemente a un lado y a otro.

—Tengo la sensación— dijo Jaike mirándolo con cara siniestra y totalmente seria— de que va a ser él el que nos encuentre a nosotros...

El muchacho tragó con dificultad, sintió un escalofrío recorriéndole la espalda y empezó a sudar sin parar. El capitán, viendo que su compañero empezó a sentir miedo, se giró y se tapó ta boca para que no lo escuchara reírse, pero la gracia que le hacía era demasiada y terminó riendo a carcajadas. Después de esta pequeña broma, ambos se pusieron en marcha de nuevo hacia el bosque, para el cual aún les quedaba un buen trecho.

Mar de árboles, búsqueda en la selva

  • Odisea de un arcabuz Volumen IX: Lo que se pierde no se devuelve
    • Ese preso no era menos que Hiko, quien exigía al marine que soltase a la hiena y que se la devolviese, puesto que era su mascota, pero el hombre se negó a hablar con el pirata y siguió su camino, ignorándolo. Por su parte, Barkie no fue capaz de desobedecer al marine por el miedo que le tenía.

Pasada media hora, ambos piratas ya estaban en el interior de la frondosa selva rodeados de arbustos, helechos y altísimos árboles buscando alguna pista que les llevara a esa enorme serpiente, pero no había ningún rastro que seguir por lo que los dos estaban dando vueltas por aquel mar de vegetación. Jaike seguía animado andando como si esos fueran los primeros pasos que daba en la selva, pero Rata ya estaba muy cansado de aquel calor y humedad que se respiraba en el ambiente.

—Capiiiiiiii— lo llamó el ladrón, con la lengua fuera por el cansancio y por la sed— Creo que esto es una pérdida de...

De repente Rata se paró en seco por que el brazo de su capitán le golpeó de repente en el pecho, y todo su alrededor se quedó en el más absoluto silencio. Rata entendió que su capitán había escuchado algo y una gota de sudor le recorrió la frente.

—¿No será que...— el ladrón comenzó a sudar bastante y el rostro se le volvió blanco —has escuchado al bichejo ese, verdad?

A diez o quince de donde se encontraban los piratas los pájaros comenzaron a huir despavoridos de los árboles donde se encontraban formando un gran estruendo. Rata giró muy lentamente la cabeza hacia aquella zona y, sabiendo lo que podía estar sucediendo allí, su rostro volvió a ponerse blanco del miedo.

—Hay que moverse, no quiero que "Colmillitos" nos pille por sorpresa— el capitán encaró al lugar de donde había venido el ruido, dando a entender que su intención era dirigirse hacia allá.

—¿¡NO PENSARÁS IR HACIA ESE LUGAR!?— gritó el ladrón, con una mezcla de ira y miedo, a Jaike, pero el pirata permanecía impasible —Ese bicho podría ser venenoso y peligroso, no deberíamos tentar a la suerte...¿¡Y le has puesto nombre a esa cosa!?

—Si es extremadamente peligroso puedo usar mi intangi...— el "Relámpago Blanco" recordó su combate contra el "Estrellado", quien fue capaz de golpearle a pesar de su poder.

El pensamiento del capitán fue interrumpido por otro ruido, esta vez menor, y Jaike optó sin pensarlo mucho hacia aquel lugar de la selva, pero Rata lo paró cogiéndole del cuello de la camisa. Justo en ese momento se escuchó un sonoro siseo y el joven echó a correr en la dirección opuesta, pero no había avanzado mucho cuando chocó de bruces contra algo. Jaike esperó a que el animal se delatara, pero lo único que salió de entre unos arbustos fue una pequeña culebra.

—Que decepción...— se dijo Jaike, girándose para ir a buscar a su compañero utilizando las panos para recostar la parte trasera de su cabeza —¡Oye, Rata!

—¡Auch!

El ladrón estaba sentado en el suelo cuando Jaike llegó, tocándose un chichón que le había salido en la frente al chocarse. Al darse cuanta de que no sabía contra qué se había dado exactamente, levantó la mirada y vio una pared con un zócalo de piedra. El ladrón se extrañó y miró hacia el "relámpago Blanco", que acababa de llegar a su posición.

—Es una cabaña...— dijo Jaike, con las manos en los bolsillos mirando hacia el techo de esta

—¡Muy listo, señor Vegapunk!— dijo Rata con sarcasmo —Ya se que es una cabaña, pero... ¿qué está haciendo esto en medio del bosque?

Los dos piratas procedieron a rodear la cabaña, cada uno por un flanco distinto hasta que se volvieron a encontrar en la parte delantera de la cabaña, que más bien parecía una casa por su tamaño, y para la sorpresa de ambos la entrada era una ventana doble que ocupaba toda la pared, y una de las partes estaba abierta.

Jaike sonrió y saltó hasta la alta plataforma de madera donde estaba situada la casa, pues el terreno era desnivelado, y entró en esta tranquilamente, seguido de Rata. La casa estaba decorada con un estilo asiático, una tatami color verde, muebles bajos, algún que otro jarrón, y un cojín justo frente al ventanal. encima de la pequeña mesa que había en el centro de la sala había una pequeña urna con una foto enmarcada en blanco de un hombre de avanzada edad riéndose. Un sonido algo extraño salió de lo profundo de la selva. Jaike se acercó más a la foto.
Iryo foto
—¿Quien es este viejo? Yoshishishi, parece pasárselo bien, me gustaría conocerlo, yoshishishi...

El sonido sonó aún más cerca, alarmando a Rata, pero Jaike se sentó en el tatami de piernas cruzadas, ajeno a todo lo que pasaba a su alrededor. El joven ladrón ya se estaba temiendo lo peor.

—Jaike, vámonos de aquí que tenemos un bicho— dijo forzado, tragando saliva después de mencionar estas palabras —que cazar...

—No— se volteó aún sentado para mirar a su compañero—, si esta es la casa de este viejo, esperaremos a que vuelva, que quiero conocerlo... yoshishishishi

Pero de repente los alarmó un crujir delas tablas de la plataforma de fuera, donde ahora se encontraba un hombre alto, de piel morena y pelo rapado, que llevaba dos correas con balas y un cinturón de tela que sujetaba sus pantalones. En la cara lucía un tatuaje de una serpiente. El hombre les miraba muy serio.

—Quiero que os larguéis de aquí. Ahora mismo.

Contraataca o busca rápidas alternativas, una única lección

  • Odisea de un arcabuz Volumen X: Celda a celda
    • Hiko quedó muy desanimado en su celda acompañado por Button, el cual no se sentía a gusto con su uniforme a rayas. En la celda de al lado se encontraba Bakuchi riéndose de las desgracias de sus compañeros, mientras que su compañero de celda lo miraba malhumorado por sus carcajadas desde la cama.

—Oye, oye... relájate chaval...— dijo Jaike, levantándose y acercándose al hombre, quien lo seguía mirando fijamente —Solo queremos conocer al viejo ese que vive aquí— dijo señalando hacia atrás con el pulgar hacia la foto —, solo lo estábamos esperando, si sabes dónde está...

—No os lo voy a repetir. No me hagáis enfadar, no estoy de humor para vuestras tonterías.

—Pero... ¿no es esta su casa?— preguntó el joven ladrón —¿O al menos donde él vive? Verás...— susurró Rata acercándose al extraño —, nuestro capitán es tozudo como una mula, y no se irá de aquí sin...

Rata se quedó paralizado y de nuevo volvieron sus sudores. En ese momento se alejó un poco del hombre y observó de nuevo el tatuaje de serpiente, por lo que se quedó aún más impactado y paralizado. Jaike se dio cuenta de esto y le pareció un poco extraño.

—Vamos Rata, deja que el hombre respire en paz...

—J-Jaike...

—Y tú...— dijo el capitán al hombre, dándose cuenta de que no conocía su nombre —, no se cómo te llamas ni me importa, si no sabes dónde está el anciano voy a ir a buscarlo yo mismo...

—J-¡JAIKE!

—...¿?

—Ese hombre... ¡ESE HOMBRE! Es...

El extraño torció el cuello y ladeó la cabeza hacia la derecha, dejando ver una cicatriz en forma de cruz en su cuello. Jaike sabía que esa marca le sonaba de algo, y siguió escaneando con la mirada aquel hombre. Al darse cuenta del tatuaje en forma de serpiente y las correas donde trasportaba las balas, Jaike se dio cuenta de que aquel hombre debía de ser la serpiente que los atacó a Salazhar y a su tripulación en la ciudad.

—Tú...— dijo el "Relámpago Blanco" al comprender la identidad de aquel misterioso hombre, contra el cual se abalanzó rápidamente con el puño en ristre para golpearle.

El hombre paró el puñetazo de Jaike tan solo con su mano derecha, poniéndose en posición defensiva en el acto. Esto sorprendió a Rata, y sobre todo a Jaike, que no se esperaba esa reacción. El hombre se quedó parado en el sitio, y una flash de memoria pareció venirle a la mente.


Un pequeño puño se dirigía hacia el pecho de un viejo ataviado con un kimono y unos pantalones de estilo nipón, el cual paró el puñetazo de un niño con muchísima facilidad, levantándolo en el aire sin esfuerzo hasta que la cara del muchacho estuvo a la altura de la cara del anciano, el cual tenía la nariz bastante redonda y unos pelos morenos salvajes, igual que su bigote y barba. El viejo empezó a reir fuertemente, causando una reacción de ira en el chico.

—Naaaaajajajajajajaja... naaaajajajajaja...najajaja...

—¡No te rías de mí, Ojiii-saaaaan!

—¡Lección número 703! ¡Siempre que se intercepta un ataque, debe devolverse!

El anciano estrelló al muchacho contra el suelo causando un pequeño cráter, pero a pesar de la fuerza del golpe, el niño se estaba levantando casi de inmediato con solo unos pocos rasguños.

—Contraataca... o busca rápidas alternativas... ¡De ello depende tu supervivencia, kodomo!

El hombre entró su brazo derecho en su kimono y cogió una cantimplora de sake que había apoyada en una roca. Después de beber sonrió.

—¡Así me gusta kodomo! ¡Tienes que aguantar el ritmo del abuelo Iryo para ser un hombre de provecho, naaaajajajajajaja!

  • [Antiguo sensei en el dojo de Fallabor: "Maestro Bebedor" Iryo Sabara]

El muchacho se levantó mirando a su abuelo, grabándose sus lecciones a fuego.

—¿Puedo aprender ya a pelear con el palo como tú lo haces, Oji-san?

[Dong!]

Un chichón salía de la cabeza rapada del muchacho mientras que la mano humeante de Iryo cogía de nuevo su cantimplora.

—¡¡No es un palo, es una caña de bambú!! ¡¡Y no puedes aprender a combatir como yo en tu segundo día de entrenamiento, baaaaaka!!


El hombre, después de permanecer inmóvil un momento, alcanzó una caña de bambú que llevaba sujeto a su espalda con su mano libre, comenzó a darle vueltas y soltó a Jaike, que se abalanzó hacia adelante a causa de su impulso anterior; y cuando el pirata se dio le vuelta se encontró con la vara de bambú yendo directamente hacia su rostro, contra el cual impactó y lo lanzó fuera de la estructura de la cabaña. Jaike cayó contra el blando suelo de la selva, y Rata quedó muy sorprendido por el golpe que el extraño le había dado a su capitán. El joven se quedó paralizado sabiendo que aquel hombre era la imponente cobra que les había atacado antes, mientras que el hombre se adelantó. Este pasó de largo del ladrón y se sentó de rodillas en frente de la foto, alcanzando un pequeño mortero y algo de incienso.

—Marchaos de aquí— dijo sin ni siquiera voltear la cabeza —, este no es un lugar para extraños.


—¡Vamos kodomo, con más fuerza!

—¡Hai, sensei!

El chiquillo, algo mayor, se encontraba fuera de la casa en la plataforma que se veía desde el interior por el ventanal principal, desde el cual Iryo estaba observando a su nieto golpear al aire con una vara de bambú.

El chico pasó entrenando así la primavera... verano... otoño... e incluso el invierno. El viejo ya tenía el pelo canoso, pero igual de alborotado y seguía bebiendo de su habitual cantimplora de sake. Este se levantó del cojín que había enfrente del ventanal y la abrió. El sol acababa de salir y el viejo cogió una vieja caña de bambú apoyada en el exterior de la casa y le sonrió a su nieto con su habitual gran sonrisa.

—¡Hace mucho que no te daba una lección, kodomo! ¡Te veo con suficiente ánimo como para que te enseñe una de mis técnicas, naaajajajajaa!

El chaval miró al abuelo serio, conforme. El clima y los años de entrenamiento le habían curtido, y aunque presentía que no podría igualar la técnica de su abuelo, no mostraba ningún signo de frustración.

—¡Mira atentamente, kodomo!¡Esta será tu lección número 836... ... ... ¡¡Yorryume!!

El anciano avanzó la caña hacia adelante horizontalmente, con fuerza y rapidez inhumanas, y una gran ráfaga de aire se abalanzó contra una de los árboles de la selva, agujereando su tronco con un boquete total y perfectamente circular. Esto, a pesar de la actitud ahora relajada del chaval, le hizo abrir los ojos como platos, fascinado.

—¡Vamos kodomo!¡Te toca!

El muchacho intentó reproducir el movimiento de su abuelo varias veces, pero solo la última fue la que hizo que el viejo se levantase de nuevo de su cojín. El chaval había levantado él solo una ráfaga de aire. El muchacho miró al abuelo, también sorprendido, y el viejo salió y frotó la cabeza del joven riéndose enérgicamente. Aunque era algo casi imperceptible, el chaval había conseguido hacer un pequeño agujero en uno de los troncos.

Alzar el vuelo

  • Odisea de un arcabuz Volumen XI: Tiburón ahogado
    • En medio del mar del East Blue, sumergido, se encuentra un submarino que se dirige cada vez más al fondo. Dentro de este se encuentra Buro, el cual se prepara para darle un puñetazo al panel de mandos. Mientras, un inconsciente Ragnarok se encuentra tumbado en medio del suelo, con la mayor parte de su cuerpo vendada. Este último está soñando con su bandera pirata ondeando al viento.

—¡¡Oye!!... hah...— dijo Jaike subiendo de nuevo a la plataforma de la casa, esta vez con un poco de más esfuerzo, intentando llamar la atención de aquel hombre, pero respirando con dificultad —... Solo tengo tres preguntas para tí... hah... y me iré de aquí para dejarte en paz... ¿dónde está el viejo y qué haces tú aquí? ¿Y por qué leches nos atacaste a nosotros y a Salazhar en la ciudad, si acabamos de llegar...

La última pregunta hizo que el hombre empezase a reírse un poco para sí, sin hacer ningún ruido. Lentamente se levantó y miró a "Relámpago Blanco" y a Rata, que continuaba fuera de la casa.

—Salazhar lleva en esta isla unos cuatro meses— esta afirmación quedó sin palabras a los dos piratas, aunque el joven ladrón ya se había quedado sin habla antes a causa del miedo —, y se dedica a engañar y vender a los piratas a un oficial de la Marine corrupto. Vosotros seréis los siguientes. Y en cuanto al viejo— miró a la foto —, ya no se encuentra aquí, y es también por culpa de ese malnacido.


Un día como otro cualquiera, hace ya cuatro meses, un gran galeón llegó al puerto de Fallabor, del cual rápidamente se bajaron cerca de cuatro decenas de piratas. Abriéndose paso entre todos ellos, se puso en cabeza un hombre alto moreno que llevaba una pechera roja con un jolly roger.

—¡¡Escuchad!! ¡Los Piratas Víbora hemos llegado a la ciudad! Mazaza...za... ¿za?

Los transeúntes continuaban con sus cosas, sin prestar mucha atención a los piratas que acababan de llegar. Algunos se giraban a verlos, a otros no les importaba lo más mínimo lo que hicieran... después de todo, los piratas no eran mucho problema en aquel lugar, puesto que casi no había vigilancia de la Marine en Fallabor. Esto se debía a que toda la atención se la llevaba el pequeño reino situado detrás de las montañas, por lo que los piratas no solían presentar problemas allí.

—¡¡Oye!! ¡Soy Salazhar Malouf y...— el pirata quería reclamar atención, pero a los habitantes de la ciudad no parecía importarles lo más mínimo.

Los piratas fueron avanzando hacia el centro de la ciudad mientras Salazhar continuaba gritando su nombre a cualquier persona que se le cruzase cuando ya estuvieron casi en el inicio de la selva, una risa cortó el intento de "Lengua Viperina" de llamar la atención.
Iryo cuerpo completo

Iryo sale de la selva.

—Naaaaajajajajajajajaja— con solo esta risa, la gente miró hacia aquel lugar, adivinando al momento de quién se trataba —naaaaajajajajajaa... naaaajajajajaja...

Iryo Sabara, el "Maestro Bebedor", acababa de llegar a la ciudad junto con su nieto (quien ya era un joven alto y fornido ) como cada día, para comprar otra cantimplora de sake. A él todos en la ciudad lo conocían, y esto llamó la atención de Salazhar, quien gritó de nuevo a todos los transeúntes.

—¡¡¿CÓMO ES QUE CONOCÉIS AL VIEJO ESE Y A MÍ NO?!! ¿Es que estáis tontos? Ineptos imbéciles...

el viejo saltó hacia la cabeza del pirata golpeándole rápidamente con el dorso de la mano en la frente con el objetivo de reprender la actitud del pirata, y calló suavemente al suelo de nuevo, aunque se tambaleó al final por obra del alcohol.

—¡Oye Oye! Relájate, kaizoku no otoko... si no te conocen sus razones tendrán, no habrás hecho méritos suficientes , o sencillamente no vales para ser pirata... najajajajaja... NAAAAJAJAJAJAJA... ¡Vamos, kodomo! ¡No deberías perder tiempo de entrenamiento!

—Gisan... ya manejo tu estilo, no necesito entrenar más...

El hombre caminó detrás del viejo haciendo caso omiso de los piratas e incluso chocándose con el capitán pirata, cosa que deja muy confuso a Salazhar para después despertar su ira. El capitán sacó su pistola de chispa y disparó al joven a traición, que se giró alarmado por el disparo solo para ver cómo su abuelo lo había recibido por él. Esto hizo enfurecer al aprendiz, pero el viejo lo retuvo.

—Na... ja... jajajajajaja... Eso solo un pequeño... rasguño...— dijo echándose un poco de sake en la herida que la bala le había producido en el pecho, y bebiendo otro poco después vaciando la cantimplora y dejándola caer al suelo —... yo ya no tengo nada que hacer aquí... kodomo... ya he hecho de tí un hombre de provecho... un buen guerrero... pero tú...

Otro disparo de la pistola de Salazhar llegó al abdomen del anciano.

—...Tú todavía tienes que alzar el vuelo... Prométeme que...— otros dos proyectiles alcanzaron a Iryo, mermándose cada vez más la fuerza que le quedaba —... que te vengarás del imbécil ese por matar a tu maestro...

El anciano cayó de rodillas al suelo, donde le dispararon otras tres veces. Esto hizo que el joven se arrodillase junto a el, apretando la mandíbula con ira.

—...No mueras antes de demostrar tu verdadero potencial, baaaka... argh... Y se fuerte... de los mejores... Nakes.

Otros tres disparos impactaron en el pecho de anciano haciendo que cayese al suelo boca abajo, y su vida se terminó de apagar. El capitán pirata sonrió satisfecho y mandó a sus hombre a retirarse, mientras que el joven se quedó allí de rodillas con su abuelo, lamentándose.


—Mi nombre es Nakes... y el viejo era mi abuelo...

—Y soy el consumidor de la fruta Hebi Hebi: modelo cobra. Eso explica mi poder.

[En una taberna al este de Fallabor]

La puerta del local acaba de abrirse. Allí el tabernero es un hombre anciano que limpia una jarra con mucha tranquilidad, mientras que los nuevos llegan al centro del bar y se sientan en los sofás reservados. El primero es Salazhar, que se sienta con una sonrisa y coge la copa que ya tenían preparada para él, y la segunda es Alize, quien sigue a su capitán hasta sentarse en una silla del revés, apoyando sus brazos en el respaldo de esta.

—¿Que tal va el "negocio", capitán?

El pirata sonrió a un hombre que estaba sentado en otro de los sillones, el cual bebía de una gran copa de vino tinto y tenía sus pies apoyados en un pequeño barril. El capitán se acomodó y pegó un trago a su jarra.

—Solo tres palabras... "Como la seda"... Mazazazazazazaza...

Planes y planes

  • Odisea de un arcabuz Volumen XII: ¡A la orden!
    • El marine, al deducir que Barkie era el arcabuz del "Fusilero Loco" el cual había absorbido una Fruta del Diablo, le vociferó a todo pulmón que volviera a su forma de arma, cosa que el animal ya había hecho al ver lo que se le venía encima.

—¡MARÍIIIIIIN!....— gritaba un fatigado Canonbolt, quien estaba ya harto de andar —¿Falta mucho.... hah.... para que encuentres algo que te guste?

El espadachín continuó caminando delante de su compañero sin decir nada. Ambos piratas caminaban por la parte comercial y turística de la ciudad, buscando algo de ropa que disimulase el aspecto de Marín, y que a la vez agradase al primer oficial. El primer requisito era muy fácil de cumplir, puesto que la gran mayoría de las prendas lucían un poco más normal de lo que él llevaba, pero el segundo parecía una tarea imposible de cumplir. Los dos piratas continuaron caminando, a pesar de que llevaban ya cerca de una hora soportando el calor que hacía en la isla. Al cabo de un rato, el primer oficial se paró en el escaparate de una tienda que a priori ya parecía muy lujosa desde el exterior.

—Quiero ese abrigo— se limitó a decir el primer oficial.

En efecto, se veía un tejido de muy buena calidad. Era un abrigo largo acolchado de color amarillo casi chillón, adornado con pelos blancos en la parte del cuello, la parte baja y el puño de las mangas. Canonbolt se acercó, dando gracias al cielo de que por fin hubiesen encontrado algo, y ambos entraron en la tienda. No tardaron ni cinco minutos en salir de allí.

Berrysymbol20.000...— se quejó el timonel, ya fuera de la tienda —Esa gente está como una regadera...

—No voy a pagar tanto dinero por un abrigo... pero voy a quedármelo.

El "Meteoro" miró intrigado a Marín, que acababa de salir de la tienda muy relajado. En ese mismo instante, el caracolófono que Canonbolt llevaba en la mochila comenzó a sonar, dando a entender que estaba recibiendo una llamada.

—¡¡Oye!! ¡Canonbolt!

Los dos piratas intuyeron por el registro, el tono, y la caracterización que hizo el animal, que era Jaike el que estaba hablando.

—¡Cambio de planes!¡Nuestro enemigo ahora es Salazhar, y no la cobra gigantesca! Si lo veis, no dudéis en patearle el trasero, yoshishishishi... Llevad las provisiones al barco, quedamos en la entrada de la jungla dentro de media hora.

—Entendido— dijo Marín, cerrando el puño suavemente —Estaremos allí puntuales, Jaike.

[¡Got'cha!]

Room...

La aureola que había surgido desde la mano del espadachín se convirtió en su habitual "sala de juego", que rodeaba la tienda de ropa y a los dos piratas. El timonel miró al primer oficial, intuyendo sus intenciones, a lo que este respondió alzando un poco los hombros.

—Somos piratas... y esto es lo que hacen los piratas.

En el otro lado de la isla, detrás de las montañas, estaba situada una grandísima población que conformaba un pequeño reino del East Blue. Esta nación recibe el nombre de Reino de Amasu, conocido también como el "Reino de las Blancas Torres" debido a que muchas de las estructuras típicas de este reino poseen unos torreones de color blanco con pequeños lunares azules. De este estilo es el castillo del reino, el cual está situado pegado a las montañas. Cerca de ese castillo, se encuentra la base naval de Amasu propiedad de la Marine.

—¡Teniente comandanteeeee!

—¿Ein?

En el cuartel de la Marine, una miembro de esta iba corriendo a voces por los pasillos sosteniendo un caracolófono sonando, sin atreverse a cogerlo, el cual tenía el caparazón rojo y la piel morena, con algo de barba en la parte baja y bigote encima de la boca. Cuando la mujer llegó al despacho principal, un hombre la recibió con el dedo en la nariz, sorprendido, y ella se subió encima de la mesa y le golpeó en la cabeza, haciendo que el hombre le saliese un chichón.

  • [Alférez de la Marine, segunda al mando de la Base Naval de Amasu: "Ogro Rosa" Zoba]

—¡Eso es una falta de educación, ¡guarro, maleducado!!

Después de un silencio incómodo, la mujer se bajó de la mesa y tendió el caracolófono al hombre que estaba sentado frente a ella, con cara de arrepentida.

—E-e-es su contacto.... teniente comandante.

  • [Teniente Comandante de la Marine, oficial al mando de la Base Naval de Amasu: Yorkshire "Dos Correas"]

El oficial cogió el caracolófono y lo descolgó, saludando a su contacto con una voz grave.

—Hola otra vez, "Lengua Viperina".

—¿Me echabas de menos, Yorkshire? Mazazazaza...

—Ve al grano, "Lengua Viperina", tengo que hurgarme el otro... ejem... no tengo tiempo para tus jueguecitos.

—Esta vez te tengo una buena presa, Yorky...

El oficial continuó atento a la voz de su contacto.

—Jaike "Relámpago Blanco" ha caído en mis redes... ya se que aún no tiene recompensa, pero...

—Trato hecho— se apresuró a decir Yorkshire —Mañana por la mañana llegaré a Fallabor.

[¡Got'cha!]

Los dos oficiales se miraron aún en el despacho, como leyendo sus pensamientos. El teniente comandante tenía intención de meterse de nuevo el dedo en la nariz pero Zoba lo detuvo con otro impresionante puñetazo.

—Ve preparando el barco, "Ogro Rosa"-san, esta noche rodearemos la isla y mañana después de atrapar a "Relámpago Blanco", lo llevaremos directo a Loguetown.

—¡¡Oiii!!

Pequeña sorpresa

  • Odisea de un arcabuz Volumen XIII: Fase de testeo
    • En una sala insonorizada, el oficial de la Marine comprobaba gustosamente que el arcabuz no había perdido precisión al consumir la Fruta del Diablo. El hombre disparaba una y otra vez contra una diana, la cual solo tenía marcas de disparos en la casilla de "100".

Parecía que el día que acababa de empezar sería tranquilo en Fallabor. El sol acababa de salir y los gallos cantaban al alba como cada mañana. Algunos ciudadanos empezaban a despertar en ese momento cuando un gran barullo se desató en la parte sur del puerto, la parte más cercana a Amasu.

Un buque de la Marine acababa de atracar, y el estruendo de un gran tablón cayendo al suelo resonó por todas las calles más próximas. Por la tabla bajaron algunos reclutas marines formando un pasillo en dirección a la ciudad, para después dar paso a Zoba y Yorkshire, el cual bajó en último lugar dando órdenes de que vigilasen el barco. Después de eso revisó el caracolófono, que seguía sin sonar, y le dirigió una mirada a la alférez.

—Un pirata no puede estar muy lejos de su barco... encontremos la embarcación de Relámpago Blanco y tomémosla, "Ogro Rosa"-san. Los sucesos se irán encadenando y los piratas caerán en nuestras manos...

—¡¡Oi!!

Todo el escuadrón de Marines empezó a moverse, con los dos oficiales a la cabeza, fijándose en cualquier barco que resultase sospechoso. el Teniente Comandante seguía algo extrañado porque su socio no contactaba con él, pero tras andar algunos metros, el marine tuvo ante sus ojos la causa de esto.

Enfrente de los marines se encontraba un sonriente Jaike, muy confiado ante los marines, y bajo su pie izquierdo se encontraba Salazhar Malouf completamente atado y amordazado.

—Yoshishishi... ¿Estáis buscando algo?— sonrió aún más.

Los dos oficiales apretaron los dientes.

¡Mierda!— pensó Yorkshire —¿¡Cómo han sabido que "Lengua Viperina" era nuestro contacto!?... Sin los cuatro oficiales de su banda, o sin él... estamos en tremenda desventaja...

—¿Teniente Comandante-san?

—Me complace que hayas capturado a ese maleante, "Relámpago Blanco"-kun...— Zoba lo miró intrigada al principio, pero después lo comprendió todo con solo una mirada de su superior —Ahora entrégamelo para que pueda esposarlo como es debido y entregarlo al cuartel...

[Berebereberebereberebere... berebere...]

De repente el caracolófono de Salazhar empezó a sonar, confundiendo al oficial. Entonces miró hacia el joven capitán pirata y lo observó atentamente, mientras descolgaba el aparato.

—Teniente Comandante Yorshire al habla...

—¡Yorkshire! ¡Tenemos un pequeño contratiempo! ¡"Relámpago Blanco"...!

—Confirmame tu identidad— dijo serio Yorkshire.

—¡SOY SALAZHAR, INÚTIL!

Esto quedó en shock a todos los presentes, tanto marines como piratas, y Jaike levantó el pie del supuesto "Lengua Viperina", lo que reveló que la cuerda en realidad no estaba atada y el pirata se fue desvaneciendo hasta cambiar totalmente, tomando ahora la forma de un joven de pelo morado.

Isho Reveal...— dijo Rata tras quitarse el pañuelo de encima — Chuuchuchuchu... casi cuela capi.

—Es una pena, tendremos que poner en marcha el "Plan B"...

Al escuchar esto todos los marines adoptaron una posición de defensa, esperando algún tipo de ataque por parte de los piratas, quienes también tomaron una posición de "listos para el combate".

—¿Preparado?— preguntó Jaike al ladrón.

—Listo...—respondió el joven.

Ante la expectativa de ataque, todos los reclutas se pusieron a la cabeza y cruzaron sus armas protegiendo así a los dos oficiales, pero en vez de atacar, los piratas empezaron a correr en sentido a la selva, cosa que desconcertó a los marines. Zoba, que fue la primera en reaccionar asestó un fuerte puñetazo al suelo de la ira, abriendo un pequeño cráter.

—Seguidlos... ¡YA!

—No— el Teniente Comandante paró a sus tropas con el brazo, con un gesto muy serio —Nuestra prioridad es encontrar a "Lengua Viperina" cuanto antes, nos será de mucha utilidad para capturar a "Relámpago Blanco"

En la otra punta de Fallabor, de la taberna en la que se encontraban Salazhar y sus piratas no quedaban más de escombros de madera y tejas, de los que el pirata había sido capaz de sacar la mitad de su cuerpo y llamar inmediatamente a su aliado en la isla. Algunos de sus hombres eran visibles entre los escombros, que ya se iban incorporando y levantando escombros para dejar salir a otros. Salazhar se frotó la cabeza y se levantó formando un estruendo con los escombros que tenía encima.

—Maldita serpiente asquerosa... y maldito espadachín traicionero... ¡Muchachos, levantaos!

De los escombros se levantaron lentamente cuatro figuras diferentes al resto, cada una cargada con una gran objeto. Todos escucharon y obedecieron a Salazhar al momento.

—Tenemos a cuatro piratas que cazar... y a una serpiente que despellejar...

Las cuatro sombras sonrieron y se fueron acercando cada vez más a su capitán, mientras este miraba a la selva sonriente.

—Voy a encontrar tu escondite... ¡sucio aprendiz!.

Cuatro ases en la manga

  • Odisea de un arcabuz Volumen XIV: Nueva incorporación
    • Después de probar a Barkie, el miembro de la Marine se dirigió al taller de armas, donde un herrero colocó un collar a la hiena con el símbolo de la organización grabado en él, lo que significaba que aquella base naval había encontrado un nuevo miembro de artillería.

En la casa de Iryo, en mitad de la selva, Canonbolt estaba sentado con las piernas cruzadas en la entrada, justo delante del ventanal, comiendo una verde manzana que acababa de sacar de su mochila mientras miraba sin interrupción su pequeño caracolófono. Dentro de la casa se encontraba Marín sin camiseta, sentado sobre el abrigo amarillo que había adquirido anteriormente y habiéndose anudado su pañuelo en la frente, dejando ver un desordenado pelo rubio. Este estaba preparando y cuidando su nodachi.

—Oye, Marín...— dijo Canonbolt, sin dejar de mirar al aparato. El primero oficial levantó la cabeza en ese momento, pero no lo miró —¿Dónde se ha metido el tipo serpiente?

—No lo se, desapareció sin más. Nosotros tenemos que esperar a Jaike aquí, así que no podemos ir a ninguna parte.

—¡¡Ooooye!! ¡Canonboooolt! ¡Maríiiin! ¡Naaaaakes!

En ese mismo momento Jaike y Rata llegaron a la cabaña, haciendo que Canonbolt se levantase para verlos llegar corriendo y pararse en frente de la plataforma que sostenía la casa. El joven ladrón miró hacia ambos lados pareciendo buscar algo, pero se relajó al no ver nada extraño.

—El plan salió mal, Salazhar llamó al marine ese con capa— Canonbolt apretó los dientes al escuchar esto —y nos descubrieron... Ahora nuestro objetivo pasa a ser ese traidor, sin estrategias. Voy a encontrarlo y...

—¿Qué vas a hacer tú, ¡CRÍA DE MOSQUITO!?

En una fracción de segundo un hombre muy robusto, casi redondo, con la cara tapada se abalanzó sobre el capitán desde las sombras, armado con una gran cachiporra con intención de asestarle un fortísimo golpe en el cráneo, pero el ataque fue detenido en el último segundo por una espada excepcionalmente larga. Marín, con su nuevo abrigo ya puesto, había aparecido rápidamente para repeler el ataque, cosa que a pesar de la fuerza de su oponente logró hacer, envainando de nuevo su arma.

Mebor alzó de nuevo el garrote y apuntó a los dos miembros de los Piratas Relámpago Blanco.

—Voy a estampar esta maza contra vuestro cráneo, y después besaréis los pies del capitán para que os perdone...

En ese momento, veloz como un rayo, apareció de la sombra Nakes en convertido completamente en cobra y se lanzó contra el verdugo con las fauces abiertas, buscando dar una muerte rápida a Mebor, pero en el mismo tiempo en el que el reptil tardó en aparecer, un hombre alto con capa y cargado con un enorme escudo dorado repelió el ataque, haciendo así retroceder al animal.

—Eh eh eh... ¿dónde ibas pequeñín? Kinininin...— el hombre bajó su pesado escudo al suelo, el cual en realidad era una enorme moneda de oro —El "Rey del Bloqueo" está aquí para guardarle la espalda a su compañero, kinininin...

  • [As, Oficial de los Piratas Víbora con recompensa de Berrysymbol24.000.000: "Rey del Bloqueo" Karomori]

—El capitán nos ha dicho que os capturásemos a todos vivitos y coleando...— dijo el verdugo, apuntando aún a los dos piratas con su arma, la cual apretó aún más por la empuñadura —¡PERO NO ME VOY A IR A DORMIR HOY SIN HABER APLASTADO NINGÚN CRÁNEO!

—Eso te va a ser un poco difícil, kinininin... No os resistáis, "Relámpago Blanco", después de venceros os venderemos a Yorkshire por varios miles de berries, y acabaréis en el calabozo de Loguetown... como todos los que han pasado por aquí los últimos tres mese, kinininin...

—Marchaos de aquí...— dijo Nakes, volviendo a su forma humana y llevándose la mano a su caña de bambú — O tendré que echaros yo mismo. Creedme que no será agradable para vosotros...

Jaike, al recordar lo importante que era aquella cabaña para Nakes, y que ahora mismo estaba en peligro, apretó puños y dientes y comenzó a caminar hacia Mebor, apartando a Marín de su camino.

—Aleja al tío del escudo de aquí... yo me encargo del gordinflón.

Room...— dijo Marín, en respuesta a su capitán.

—¿?— se extrañó el verdugo —¿Gordinflón? Yo no veo a ningún gordinflón...—dijo seriamente, mirando hacia su alrededor.

Zander Boxing Second:...— anunció Jaike, haciendo caso omiso a su enemigo —¿Quieres llegar hasta el puerto o prefieres quedarte en la ciudad?

—¿? A qué te re... ¡!

—¡Crashing One!
Ram a Mebor

Jaike asesta una poderosa patada a Mebor.

Si dar tiempo de reacción a su enemigo, el "Relámpago Blanco" asestó un rapidísmo derechazo al pecho de Mebor que lo mandó despedido unos veinte metros, al cabo de los cuales empezó a rebotar por el suelo sin detenerse hasta que llegó a Fallabor y colisionó con una de las casas, destrozando la pared del impacto. El pirata se dispuso a levantarse, pero cuando alzó la cabeza vio un haz de luz que se transformó en el joven capitán, el cual le asestó una tremenda patada (Goro Goro no Ram) que hizo que ambos atravesaran la casa.

—Vas a tener que esforzarte mucho para aplastar mi cráneo— dijo Jaike, aún de pie sobre el estómago de Mebor y con el pie derecho aún en su cara.

Justo después de esto, una gran cúpula se formó en la selva espantando a varias de las aves que se encontraban en los árboles de esta, lo cual alertó al capitán. Al ver la cúpula, Jaike sonrió. Pero "Relámpago Blanco" no fue la única persona que logró ver la habitación creada por Marín. A varias manzanas de allí, Salazhar se encontraba observando aquel extraño suceso acompañado de una figura que sujetaba una grandísima copa de cristal.

—Acaba de empezar la función, ¿no crees?—sonrió el pirata.

En construcción...

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