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Historia

Etnem ed sotnel

—¡¿Contraataque!? —Preguntó Kimiko exaltada—. Nos acaban de derrotar, ¿queréis que lo hagan de nuevo?

—No puedo dejar que mi pueblo sea sometido por Heil —argumentó Ray.

—¿Acaso no lo oísteis del den den mushi del tío paralizante? —Preguntó Kimiko—. La Marine acaba de llegar a la isla para enfrentar a las tropas de la CDC. Acabarán con él y este reino volverá a estar en paz.

—¿La Marine? —Preguntó Ray—. ¿Nos ayudaron los marines cuando vieron que teníamos un rey opresor y una burocracia corrupta? ¿Nos ayudaron a combatir la pobreza o las injusticias sociales? ¿Dónde estuvieron los marines todo este tiempo?

—...

—No puedo confiar el destino de mi pueblo a personas que no quieren ver, Kimiko —dijo Ray calmándose—. No sé qué están tramando los marines, pero no auguro nada bueno. Seguro que tienen algún motivo oculto para venir a este reino.

—¿Hacerse con el poder una vez que no haya rey? —Preguntó Taiki perspicaz— Conozco muchas islas gobernadas por los marines.

—Quién sabe... —suspiró Ray—. Tenemos que derrotar a Heil rápido. Luego hablaré con los marines como representante de Trezna para tratar el destino del reino.

—¿A qué esperamos entonces? —Preguntó Ima impaciente.

De repente, Ray se sentó en el suelo y comenzó a reflexionar. 

—¿Qué piensas? —Preguntó Kimiko.

—Vosotros... —suspiró—, ¿por qué seguís luchando por este reino?

Los piratas se quedaron callados mirando a Ray muy serios.

—¿Sois piratas, cierto? —Preguntó—, ¿por qué unos piratas lucharían por una causa tan noble? Habéis arriesgado vuestra vida, y aún pretendéis seguir combatiendo... A pesar de haber estado al borde de la muerte en varias ocasiones. Miraros, estáis cansados y heridos. ¡¿QUÉ MOTIVOS TENÉIS PARA LUCHAR!?

—No somos la clase de piratas que tú te piensas, Ray —contestó Ima—. Para mí, un pirata es aquel que busca por encima de tesoros y riqueza, la libertad. ¿Crees que puedo simplemente girar mi cabeza a un lado cuando veo que un reino está apunto de caer en la opresión de un tirano?

—Igualmente, ¿piensas que a estas alturas te vamos a abandonar? —dijo Taiki riéndose.

—Menudo idiota el hombre-orangután —dijo Kimiko bromeando.

—Además, yo no puedo quedar así de mal —comentó Taiki deprimido—, me han derrotado y me han humillado. Hasta me tiraron una copa de vino encima para reírse de mí. No puedo simplemente terciar mi honor.

—Uy sí, "honor". Ahora al canoso le entró un ataque de dignidad —dijo Kimiko.

—Pulga —le dijo Taiki.

—Claustrofóbico —contestó Kimiko.

—¡¿QUÉ!? —Se exaltó Taiki—, ¡¿CÓMO SABES ESO!?

—¿Ah? ¿Ya no te acuerdas cuando dormimos juntos en Baovín? 

—...

—En esa habitación tan pequeña de la Posada Estanque... —comentó Kimiko mientras disfrutaba al ver a Taiki angustiado— En esa cama tan estrecha... ( ͡° ͜ʖ ͡°)

—¡C-Cállate! —Exclamó Taiki colorado por el calor mientras se levantaba la camiseta.

Ray observaba callado la escena e impresionado por la actitud de sus nuevos compañeros.

—Gracias... —comentó levantándose—. Estoy en deuda con vosotros.

—¡¡¡VAMONOS YA!!! —Insistió Ima.

—Un momento... —observó Kimiko—... ¿Dónde está el hombre-rata?

—¿Hanbai? —Preguntó Ima.

—El hombre-rata, sí —insistió Kimiko.

—Pues no sé —contestó Ima.

—Mirad, en el suelo hay algo tallado —dijo Taiki—. "Habláis mucho. Yo me voy adelantando. Etnem ed sotnel. Fdo: Hanbai."

—Anda —dijo Taiki—. Yo creía que Hanbai se escribía con "j".

—Y yo con "g" —dijo Ima.

—¿Cón "g"? —Se sorprendió Taiki—. ¿Estás tonto?

—¿Qué quiso decir con "Etnem ed sotnel"? —Preguntó Ima.

—¿En qué idioma estará? —Preguntó Taiki.

—¿Hanbaiano? —Contestó Ima.

—Eso no existe, lento de mente —le recriminó Taiki.

—¿Cómo lo sabes? —Respondió Ima.

—Porque leo muchos libros —contestó.

—Un momento... —dijo Kimiko—... "Lento de mente"...

—Eso le dije, sí —dijo Taiki.

—... Al revés... —suspiró Kimiko.

La promesa de aquel día

Mientras tanto, en la costa sur del reino, Buratori y varios marines encargados de su protección se encontraban a la espera de información sobre la campaña de reconquista de Trezna por parte de los soldados que se habían adentrado en el reino.

—No deberíais estar aquí conmigo. No necesito protección, ¿verdad, Niche? —preguntó el vicealmirante a su pájaro.

—Pero, s-señor... —tartamudeó un soldado—. Somos su escuadrón de protección oficial.

—¿Protección? —Preguntó él extrañado—. ¿Quién necesita más protección en estos instantes, yo o los habitantes de este reino caído en desgracia?

—...

—Debéis comenzar a evaluar lo que es necesario y lo que no, y obrar en torno a ello —les aconsejó Buratori.

De repente, varios criminales de la CDC aparecieron en la costa amenazando con pistolas al vicealmirante Buratori. Los marines que le protegían se colocaron delante de él mientras sacaban sus fusiles para protegerlo.

—¿No os he dicho que no necesito protección? —Preguntó él insistiendo.

Rápidamente, una lluvia de disparos tiñó de rojo la arena de la costa. Todos los marines a cargo de la protección de Buratori fueron asesinados sin que el vicealmirante moviese un dedo.

—No soporto la idiotez... —comentó Buratori mordiendo una pluma de su pájaro Niche—. Os dije que no hacía falta, pero aún así insististeis. La muerte ha sido vuestra elección.

Desesperadamente, uno de los criminales de la CDC se levantó a pesar de las heridas ocasionadas por los marines y apuntó con su pistola a Buratori. El vicealmirante reaccionó rápidamente, para el estupor de aquel soldado. Mediante un brusco movimiento de brazos, rompió los grilletes de acero que le esposaban, y colocó sus dos brazos estirados delante suya. Acto seguido, de cada palma de su mano comenzaron a salir propulsadas dos largas cadenas de acero que rodearon a aquel soldado. Al mismo tiempo que Buratori pronunciaba "Gitarama" (prisión ubicada en Ruanda), las cadenas de acero empezaron a aprisionar el cuerpo del soldado de la CDC, hasta quedar encarcelado e inmóvil.

—¡¿Qué es esto!? —Pregunto exaltado el criminal.

—Cadenas —contestó el vicealmirante resaltando la obviedad—. Hace unos años consumí la Keto Keto no Mi (Cadena, Cadena), lo que me convirtió en un hombre-prisión. Puedo fabricar cadenas desde cualquier parte de mi cuerpo.

—Maldito...

—Ahora dime, ¿dónde está Heil? —Preguntó calmado el vicealmirante.

—Jeje... Jamás te lo diré —dijo el criminal escupiendo en la cara de Buratori.

—Como quieras... —respondió limpiándose la cara—. Press (Presionar).

De repente, las cadenas de acero que rodeaban al criminal comenzaron a ejercer presión en su cuerpo, provocando que éste último expulsara sangre por la boca.

—Soy capaz de aplastar cuerpos como si de globos de agua se tratasen —le advirtió el vicealmirante—. Yo que tú, no me negaría.

—¡ESTÁ VINIENDO PARA ACÁ, A LA COSTA SUR! —Confesó el criminal entre gritos—. ¡¡P-PARA DE APRETAR, POR FAVOR!!

—Está bien... —dijo el vicealmirante deshaciendo su técnica—. Así que pretende venir por mí, eh...

En ese mismo instante, en la zona central del reino, Heil se encontraba caminando por el aire utilizando su "Geppo" y ansioso por ajustar cuentas con Buratori.

—¡¡MIRAD!! —Exclamó un marine— ¡¡ES HEIL HABBELS, EN EL CIELO!!

Los marines que estaban en la zona dirigieron su vista al cielo para certificar la información de su compañero, y tras confirmar la identidad de Heil, sacaron sus fusiles y le dispararon. Heil, molesto, utilizó su "Soru" para esquivar los disparos, y rápidamente se colocó delante del escuadrón marine.

—¡¡¡¡Escoria!!!! —Exclamó Heil con rabia mientras apuntaba a los marines con los dos dedos índices de ambas manos.

Rápidamente, Heil comenzó a correr hacia la tropa sin dejar de señalarlos con ambos dedos. Mientras avanzaba por la aglomeración de soldados, iba atravesando los cuerpos de estos en repetidas ocasiones de manera similar a una ametralladora, utilizando su técnica "Biri Shigan Madara" (Shigan Madara paralizante). En cuestión de segundos, los soldados quedaron perforados por los dedos paralizantes de Heil, que en ocasiones habían llegado a tocar y paralizar distintos órganos internos, asesinando a gran parte de la tropa.

Tras este pequeño conflicto, Heil prosiguió avanzando, esta vez por el suelo, por las calles de Trezna. En uno de sus pasos, su tobillo tocó un fino hilo que alguien había tensado y colocado en el suelo, e inesperadamente, decenas de cuchillas comenzaron a salir disparadas desde la distancia hacia el cuerpo de Heil, mientras una siniestra voz pronunciaba desde una posición desconocida; "Bloody Cactus" (Cactus sangriento). Antes de que las cuchillas le alcanzasen, Heil logró moverse rápidamente de su posición utilizando "Soru", evadiendo la técnica.

—Ufufufufu... Ya he visto esa técnica antes —dijo en un tono sarcástico Heil—. Sal de donde te escondas, hombre-mapache.

—Es hombre-rata —corrigió Hanbai.

—¡¡Paralyzing Space!! —Exclamó Heil emitiendo un rayo paralizante hacia la posición donde se encontraba Hanbai.

—No me diste —reveló Hanbai colocándose en frente de Heil.

—Ufufufuf... Muy hábil —lo reconoció el presidente de la CDC—, pero no tengo tiempo para jugar contigo, acabemos con esto.

Sospechosamente, Hanbai metió su mano en su gran mochila y colocó un objeto desconocido en la palma derecha de su mano. Acto seguido, avanzó hacia la posición de Heil, aunque este último fue más rápido y logró atravesar su hombro izquierdo con su "Biri Shigan" (Shigan paralizante).

—De eso no podrás librarte con un cortecito —le advirtió Heil—. Es un paralizado más profundo.

Hanbai ignoró sus advertencias, y sin retroceder, pilló de imprevisto a Heil y logró enroscar sus piernas en su torso, impidiendo el movimiento de sus brazos también, que se habían quedado pegados a su torso, demostrando una gran capacidad de flexibilidad.

—¡¿Q-QUÉ PRETENDES HACER!? —Exclamó Heil incapaz de moverse.

Acto seguido, Hanbai colocó en el pecho de Heil una extraña concha blanca.

—¡¿UN DIAL!? —Preguntó con una mezcla de estupefacción y preocupación.

—Sí —confirmó Hanbai—, concretamente un...

—¡¡¡PARALYZ...!!! —Le interrumpió Heil intentando apretar sus puños.

—¡¡¡THUNDER DIAL!!! —Gritó Hanbai mientras el dial comenzaba a emitir una potente descarga eléctrica que alumbró toda la zona y desembocó en el cuerpo del presidente de la CDC.

Hanbai salió disparado del impacto y cayó al suelo paralizado casi al completo debido al contacto con el cuerpo de Heil; mientras que este último se quedó de pie, con el cuerpo ensangrentado y vomitando sangre por la boca.

—¿A-aún no te mueres? —Preguntó Hanbai sonriendo.

—...

Sin mediar palabra, Heil agarró a Hanbai del cuello con su mano izquierda y le levantó ligeramente del suelo.

—No sé de dónde has sacado ese artefacto, pero he de admitir que eres una caja de sorpresas —le dijo.

Acto seguido, con el dedo índice de su mano derecha, comenzó a atravesar frenéticamente el cuerpo de Hanbai mientras pronunciaba "Biri Shigan Oren" (Shigan Oren paralizante), paralizando varios de sus órganos internos mientras los recuerdos comenzaban a aparecer en la mente del vendedor de máscaras.


Hace 15 años.

—Yo... Cumpliré la promesa que le hice aquel día.

—¿Cómo lo harás, Hanbai?

—Mataré a ese hombre, ¡¡¡LO HARÉ!!! ¡¿NO ME ENTIENDES!? —Gritó Hanbai agarrando a su interlocutor de la camiseta.

—¿Por qué caen lágrimas de tus ojos?

—...

—Ya entiendo. No son lágrimas de lástima, son lágrimas de ira.


—¿Por qué caen lágrimas de tus ojos? —Le preguntó Heil sin soltarlo.

—S-supongo que... —Intentó articular palabras—, ya no podré cumplir esa promesa.

—Ufufufufu... ¡¡¡MUERE!!! —Exclamó Heil apuntando con su dedo al corazón de Hanbai.

—¡¡¡Kodo, Number 4!!! —Gritó una voz en los alrededores.

—¿Quién demonios... —Preguntó Heil estupefacto.

Imprevisiblemente, Taiki apareció en la escena sujetando con las dos manos una escopeta que acababa de endurecer con sus habilidades. Heil intentó reaccionar y lanzó a Hanbai al suelo para intentar defenderse del ataque, pero no le dio tiempo, y recibió de lleno en la cara un brutal golpe de escopeta que provocó que varios de sus dientes saliesen disparados. El líder de la CDC comenzó a retroceder limpiándose la sangre de la boca. Mientras tanto, Taiki observó con cara de impotencia como Hanbai quedaba finalmente inconsciente.

  • [Batalla en la zona central del Reino de Trezna. Heil Habbels contra HanbaiResultado: Victoria de Heil Habbels.].

—¿Otro suicida? —Se preguntó Heil a sí mismo mirando fríamente a Taiki.

Incentivos

—Hanbai... —suspiró Taiki mirando el cuerpo inconsciente de su compañero.

—Dime una cosa, mocoso, ¿a qué has venido exactamente?

—A patearte el culo —respondió Taiki firmemente.

—Ufufufuf... Me decepcionas.

—¡¡HEIL HABBELS!! ¡¡ES HEIL HABBELS!! —Exclamó un marine que se acercaba a la zona.

—¡¡Y ese debe de ser Taiki, y el que está tumbado en el suelo, Hanbai, "el mutilador de la justicia"!! —Anunció otro marine del pelotón—. ¡¡Ambos miembros de los piratas Free Soul!!

—Vaya, ¿cómo se han enterado de mi identidad? —Preguntó extrañado Taiki al ver como un pelotón marine comenzaba a rodearle.

—¡¡No subestimes nuestro equipo de investigación, chico!! —Exclamó otro marine disparándolo con su fusil.

Taiki evadió fácilmente el disparo y mediante un gran salto, se colocó delante del marine, que le apuntó de nuevo con su fusil. Taiki, endureciendo su mano con "Kodo, Number 2", agarró del cañón el arma del marine y lo estrujo hasta inutilizarlo. Acto seguido, agarró su fusil y lo golpeó en la tripa, dejándolo inconsciente. Mientras tanto, decenas de soldados comenzaron a rodearlo.

—¿Seguro que queréis pelear conmigo? —Preguntó esbozando una sonrisa.

Al mismo tiempo, otro escuadrón marine rodeó a Heil y los soldados comenzaron dispararlo. Heil endureció su cuerpo hasta alcanzar la dureza del hierro gracias la técnica del Rokushiki; "Tekkai" (Masa de hierro), bloqueando las balas con su propio cuerpo.

—Increíble... —comentó un Marine desde la distancia—. Solo estuvo tres años en el Gobierno Mundial y posee un perfecto manejo de las técnicas del Rokushiki.

—Te equivocas —contestó otro más experimentado—. Heil tiene un dominio muy bajo del Rokushiki. Apenas conoce las técnicas avanzadas.

—¿Dominio bajo? ¿Técnicas avanzadas? —Preguntó el soldado—. ¿A qué te refieres, comandante?

—Hmmm... Según parece no conoces a muchos maestros del Rokushiki.

—¡¡RANKYAKU!! (Pierna tormenta) —Gritó Heil lanzando a los marines viento cortante con una patada—. ¡¡MOLESTÁIS!!

—Me temo que tendré que intervenir —anunció el comandante del grupo al ver cómo su tropa estaba siendo masacrada por Heil.

—Vaya, vaya, ¿tú vas a durar algo más? —Preguntó Heil posando su atención en él.

El comandante desenfundó su espada y se lanzó a por Heil con determinación. El presidente de la CDC, inmóvil en su sitio, alzó su brazo derecho apuntando al comandante, y unió su dedo medio con el pulgar, para acto seguido, disparar una bala de aire paralizante que atravesó el corazón del comandante.

Biri Shigan Bachi —susurró Heil mientras soplaba su dedo medio.

—¡¡COMANDANTE!! —Exclamaron los demás marines.

—¿Hay alguien entre esta chusma con la suficiente autoridad para tratar conmigo? —les preguntó Heil con tono despectivo—. Busco al vicealmirante "Buratori", ¿sabéis dónde se encuentra?

De repente, un magullado marine cayó del cielo hasta la posición de Heil, que lo esquivó fácilmente. Los demás marines y Heil dirigieron la mirada a la zona de donde salía el cuerpo de aquel soldado, sorprendiéndose al ver a Taiki junto a un enorme grupo de marines derrotados e inconscientes en el suelo, mientras él se sacudía el polvo de su ropa con indiferencia.

—¿Pero tú y yo no íbamos a luchar? —Preguntó mirando a Heil fríamente y colocándose sus guantes.

—Como desees —comentó él sonriendo.

Segundos después, Heil utilizó su "Soru" y logró colocarse a escasos centímetros de Taiki. Acto seguido, acercó su mano derecha al pecho del joven pirata con la intención de paralizar su corazón utilizando "Paralyze", pero Taiki le agarró el brazo con su mano derecha, y aprovechando la distracción de Heil, le golpeó en el estómago con su otra mano endurecida gracias a su técnica; "Kodo, Number 4". Heil se quedó estupefacto al ver que el puñetazo de Taiki le había alcanzado a pesar de haber endurecido su cuerpo con "Tekkai", pero reaccionó rápidamente asestándole un fuerte cabezazo en la cara, que provocó que el pirata retrocediese unos metros debido a la desestabilización.

Antes de que pudieran proseguir su batalla, los marines interrumpieron y comenzaron a dispararlos, rozando levemente el cuerpo de Taiki y Heil con sus balas. Repentinamente, unas afiladas plumas comenzaron a posicionarse en el cielo encima de los marines, y al grito de "Storm Rain" (Lluvia de plumas), las plumas empezaron a descender, cortando los cuerpos de los marines, que se taparon la cabeza mientras recibían tajos por todo su cuerpo.

—¡¿Qué ha sido eso!? —Preguntó uno de los marines.

—Una feliz danza de trampa mortal... —contestó Kimiko—. Kyaaaaaaaaa.

De repente, otro grupo más alejado de marines comenzó a apuntar a Kimiko con sus fusiles.

—¡¡Kimiko, cuidado!! —Exclamó Ima—. ¡Ray, hazlo!

—¡¡Adelante!! —Exclamó Ray, que se encontraba detrás de Ima.

Rápidamente, Ima se agachó y colocó su puño derecho en su cabeza; tras dar la señal a Ray, este alzó su brazo izquierdo y abrió su mano, de donde salió un potente vendaval que impulsó y propulsó a Ima hacia el grupo de los marines, embistiéndolos a todos imitando a un rinoceronte y barriendo la zona de enemigos mientras ambos pronunciaban su técnica combinada; "Rhino Wind" (Rinoceronte de viento).

—... Cómo es posible... ¡¿CÓMO ES POSIBLE QUE TODOS VOSOTROS ESTÉIS FRENTE A MÍ DE NUEVO!? —Preguntó Heil exaltado.

—Casualidades —contestó Kimiko burlándose.

—Atravesados, paralizados, detonados... ¡¿A QUÉ MÁS VAIS A SOBREVIVIR!?

—No sé, ya vamos viendo —respondió Ima irónico.

—No alcanzo a imaginar cuál es vuestro interés es en esta pugna... —dijo Heil intentando calmarse—... Decidme, ¿por qué lucháis por una causa que no es la vuestra?

—Libertad —dijeron Ima y Kimiko al mismo tiempo.

—Honor —dijo Taiki.

—Por mi pueblo —dijo Ray.

—¿Diversión? —Se preguntó Hanbai a sí mismo tirado en el suelo.

—¿Pero tú no estabas inconsciente? —Le preguntó Taiki.

—¿Ah? —se extrañó Hanbai—. ¡Aaaaaaah!........

—...

—No.

—Si esos son vuestros incentivos para enfrentarme... Ufufufuf... —respondió Heil—, dejadme hundir vuestras estúpidas esperanzas... Mientras antes entendáis la gravedad de vuestra situación... ¡¡Antes comprenderéis que jamás cumpliréis vuestras inútiles metas!!

Segundos después, Heil extendió sus brazos hacia delante con las manos extendidas.

—¡¡¡CUIDADO!!! —Se percató Kimiko—. ¡¡¡QUIERE REALIZAR LA MISMA TÉCNICA CON LA QUE NOS PARALIZÓ A TODOS!!!

—No pensaba llegar otra vez a este extremo... Pero no tengo otra opción —susurró Heil cerrando sus puños poco a poco—. ¡¡PARALYZYNG...

Inesperadamente, dos largas cadenas empezaron a rodear, enroscar y atar las manos y las muñecas de Heil, impidiendo la realización de su ataque. Un enorme hombre con la pluma de un pájaro marrón en la boca, apareció subido en lo alto del tejado de una casa cercana, donde observaba la situación mientras pronunciaba "Petak" (Prisión ubicada en Rusia).


—Tú... —suspiró Heil mientras en su cuello comenzaban a notarse las venas—... ¡¡¡BURATORI!!!

—Creía que me estabas buscando —dijo escupiendo la pluma de la boca—, Heil Habbels.

  • Una inesperada aparición. ¡¿Logrará escapar Heil de este rodeo!?

DEFEAT THE "EVIL"

Las miradas del vicealmirante Buratori y de Heil Habbels se cruzaron con un notable atisbo de odio y rencor. Los piratas Free Soul, junto con Ray, se limitaron a observar la escena, y agradecieron en silencio a Buratori, quien se encontraba subido en el tejado de una casa cercana, por haberles salvado de la técnica de Heil. Sin querer alargar la escena más tiempo, Buratori comenzó a ejercer presión en las cadenas que ataban las dos manos de Heil mientras pronunciaba "Press" (Presionar).

Heil sintió como sus manos eran aplastadas poco a poco, y mediante una extraña maniobra, logró lanzar un "Rankyaku" hacia la posición de Buratori, cortando levemente el pecho del vicealmirante, quien no pudo esquivarlo del todo debido a que sus dos manos estaban ocupadas manteniendo las largas cadenas que le había lanzado a Heil con anterioridad. Acto seguido, Buratori aprovechó la unión de sus manos con las de Heil, y levantó sus brazos con un gran impulso; provocando que el criminal saliese disparado hacia el aire, para, posteriormente, chocarse brutalmente contra el suelo al mismo tiempo que Buratori bajaba sus brazos.

Una gran nube de polvo apareció tras el choque de Heil con el suelo, y los soldados de la Marine que acompañaron a Buratori a la escena comenzaron a alabarlo al ver que Heil no se levantaba.

—Esto no será tan fácil... —suspiró Buratori deshaciendo la técnica que le mantenía atado con Heil—. ¿Eso fue todo, Heil? Te recordaba algo más resistente.

A pesar de que aún no se encontraba inconsciente, Heil decidió seguir tumbado en el suelo para hacer creer a todos que estaba fuera de combate.

—Si no vienes tú... —le anunció Buratori—, lo tendré que hacer yo.

Tras avisar a Heil de su intención de atacarlo, Buratori descendió del tejado de la casa, y se posicionó de pie y cerca del cuerpo tumbado del criminal. Para la desgracia del vicealmirante, Heil no estaba inconsciente, y al pisar el suelo cercano a su cuerpo, los pies de Buratori quedaron paralizados, mientras Heil se levantaba y pronunciaba "Paralyzing Ground" (Suelo paralizado).

—¡¡Todo este tiempo estuvo paralizando el suelo!! —Exclamó un marine que observaba la batalla.

Aprovechando la distracción de Buratori y su inmovilidad, Heil colocó el dedo índice de su mano derecha en posición y, utilizando su técnica, "Biri Shigan" (Shigan paralizante), intentó atravesar su corazón inútilmente, pues el vicealmirante utilizó su "Tekkai Go", para endurecer mucho su cuerpo, y romper el dedo de Heil, quien gritó de dolor al chocar contra el cuerpo endurecido de Buratori.

—¡¿Tekkai Go!? ¡¿Cuándo aprendiste esa técnica!? —Le preguntó Heil mientras agarraba su dedo fracturado con la otra mano—. Lamentablemente, eso no te salvará del todo.

Heil, lejos de rendirse, pronunció; "Biri Shigan Madara" (Shigan madara paralizante), y comenzó a golpear el cuerpo endurecido de Buratori frenéticamente con el dedo medio de ambas manos. A pesar de no penetrar en su cuerpo, sí que lo paralizó casi al completo.

—Maldita sea... —maldijo Buratori al darse cuenta que no podía mover su cuerpo.

—Ufufufufufu, ¿qué harás ahora, Buratori? —Le preguntó Heil ansioso—. ¡¡¡¡UFUFUFUFUFUFUFUFUFUF!!!! ¡¡¡CON TU DERROTA ESTE REINO ME PERTENECE!!!

—Burarara... Siempre tan impulsivo y con esa inútil manía de subestimar a los demás —dijo Buratori de repente, quién aún podía mover su cabeza—. ¡¡AÚN NO ESTOY ACABADO!!

De repente, Buratori abrió su boca al máximo, y escupió una delgada cadena que empezó a enroscar el cuello de Heil con fuerza utilizando su técnica "Gulag" (Campo de concentración ruso). Acto seguido, comenzó a apretar la cadena en el cuello de Heil utilizando "Press", intentando ahogar a Heil, quien se iba quedando poco a poco sin respiración. Desesperado, el criminal le asestó una fuerte patada al vicealmirante en la zona íntima, desconcentrándolo, y logrando quitarse la cadena que rodeaba su cuello. Heil retrocedió rápidamente mientras se tocaba el cuello y retomaba el aliento.

Buratori, quien no quería darle de nuevo otra oportunidad a Heil para atacarlo, gritó desesperadamente a su tropa de marines que le disparasen para anular el paralizado de su cuerpo. Los soldados dudaron durante unos instantes, pero tras ver el rostro de desesperación en su superior, accedieron, y varios de ellos le dispararon a quemarropa con sus fusiles. Heil, intentando impedirlo, se acercó impulsivamente hacia Buratori, quien, tras un gran alarido de dolor, se recompuso y comenzó a desprender dos largas cadenas de acero de sus manos, las cuales lanzó hacia Heil, golpeándolo con ellas en el torso, y empujándolo fuertemente.

Acto seguido, volvió a lanzar sus dos cadenas hacia él imitando el movimiento de una serpiente con ellas mientras pronunciaba; "Vaivara" (Campo de concentración nazi). Las cadenas no lograron alcanzar a Heil, quien las esquivó con su "Soru", repitiéndose esta secuencia de movimientos en varias ocasiones.

Mientras tanto, en la lejanía, Ray intentaba hacer entrar en razón a Ima, Taiki, Kimiko y Hanbai (este último casi inconsciente y subido en la espalda de Taiki) para que se fueran del reino cuanto antes.

—¡¡Escuchadme!! —Exclamó—. ¡¡Tenéis que entrar en razón!! Las tropas de la CDC ya han sido derrotadas. En cuestión de segundos, este reino se llenará de marines.

—...

—¡¡SOIS PIRATAS!! —Gritó enfadado Ray—. ¡¡OS ATRAPARÁN!!

—No nos iremos sin ti, Ray —afirmó Ima convincente.

—¿Eh?

—¿Vendrás con nosotros, no? —Preguntó Taiki extrañado.

—¿Eh?

—¡Eso! —Le dijo Kimiko—. ¡Vente, vente, vente, vente, vente, vente, vente!

—Para ser una pluma, eres muy pesada —le dijo Hanbai desde la espalda de Taiki.

—... ¡¡¡NO ES MOMENTO PARA HABLAR DE ESTO, MALDITA SEA!! —Gritó Ray—. Aunque... Siempre he querido irme de aventuras... Ver mundo, conocer gente, hacer calceta en un barco, relajarme con las olas del...

—¡¿PERO NO DECÍAS QUE NO ERA MOMENTO PARA HABLAR DE ESTO!? —Dijeron exaltados Ima, Taiki y Kimiko al mismo tiempo.

—Este hombre es tonto —confesó Hanbai.

Inesperadamente, un sonoro grito de uno de los ataques de Buratori desde la lejanía inundó el ambiente de la zona ("Fuchu" (Cárcel ubicada en Japón). El gritó llamó la atención de los piratas, que giraron su cabeza y se quedaron atónitos al ver que un hombre atravesado por una cadena de acero se dirigía como si fuera un cohete desde el cielo hacia la posición donde se encontraban. Los piratas se apartaron rápidamente de la zona, y el hombre atravesado desembocó en el suelo creando una enorme nube de polvo.

—Es... ¡¡ES HEIL!! —Exclamó Ray sorprendido al ver a Heil en el suelo y atravesado mientras escupía sangre por la boca.

Aprovechando la cadena que unía el cuerpo atravesado de Heil con la mano de Buratori; el vicealmirante siguió el recorrido de la misma y cayó del cielo a gran velocidad hasta el cuerpo de Heil, pisándolo con ambos pies y creando un gran impacto que abolló notablemente el suelo.

—Idiota... —suspiró Buratori subido en el cuerpo de Heil y colocándose una pluma marrón en su boca—. Tus batallas anteriores te han dejado exhausto... ¿Por qué te enfrentaste a mí en ese estado?

Los piratas y Ray aún no se podían creer lo que acababan de presenciar, y mientras alucinaban por la derrota de su enemigo, Buratori les miraba con los ojos algo cansados.

—Ey, vosotros —dijo bajándose del cuerpo aplastado de Heil—. ¿Sois piratas cierto?

—...

—¡¡¡Eeeeeeeh!!! —Dijo llamando a varios marines de su tropa que se acercaron enseguida.

—¿Q-Quiere algo, señor? —Le preguntó uno de la tropa sin poder apartar la vista del cuerpo de Heil.

—¿Sabes si estos tíos de aquí son piratas? —Preguntó señalándolos.

—¿Q-quiénes, señor?

—... Pues estos de...

—...

—...

—¡¿¡¿ACABAN DE ESCAPAR EN MIS NARICES!?!? —Exclamó consternado Buratori.

—¡¿CÓMO ES POSIBLE QUE TRAS TANTOS AÑOS EN LA MARINE AÚN TENGAS PROBLEMAS PARA DISTINGUIR A LOS PIRATAS!? —Le regañó un marine de la tropa.

—¡¡LLEVA CON ESE PROBLEMA DESDE QUE ENTRÓ EN LA MARINE!! —Añadió otro.

—Se le han escapado cientos de piratas porque no sabe distinguirlos... —Le dijo en bajito uno de la tropa a otro.

—Sí... —le contestó—, dicen que una vez incluso se puso a tomar sake con unos piratas en su propio barco.

—También dicen que los piratas le engañaron haciéndose pasar por agentes del gobierno, y él se lo tragó a pesar de que en la bandera del barco aparecía una calavera pirata claramente distinguible...

—Menudo desastre de vicealmirante —dijo otro mientras todos comenzaron a reírse en bajito.

—Esto es una molestia... —suspiró Buratori arrascándose la cabeza.

Bajo sospecha

Después de escapar del vicealmirante Buratori, Ray guiaba a Ima, Taiki, Kimiko y Hanbai (aún subido sobre la espalda de Taiki debido a sus heridas), por las caóticas calles marcadas por la guerra del reino.

—¿A dónde nos llevas? —Preguntó Kimiko.

—A la costa oeste del reino —respondió Ray.

—¿Costa oeste? —Preguntó Ima.

—Es donde desembarcasteis —le informó Ray.

—Aaaah —asintió Ima—. Llevamos tanto tiempo en este reino que ya ni me acordaba.

—¿Que no te acuerdas de qué? —Le preguntó Taiki—. ¿De donde dejamos el barco o de que teníamos uno?

—No me acuerdo que teníamos un barco —respondió Hanbai imitando a Ima.

—No me acuerdo del lugar donde le dejamos —contestó Ima mirando mal a Hanbai.

—¿Y por qué vamos tan pronto al barco? —Preguntó Kimiko—. ¿No te vas a despedir de la gente del reino?

—Os están persiguiendo, tenéis que marcharos cuanto antes —le contestó Ray.

—"¿Tenéis?" —Resaltó Kimiko algo preocupada.

—Nunca confirmé que me iría con vosotros... A pesar de que siempre quise salir al mar, en este reino hay mucho que hacer tras el desastre causado por el conflicto... Tengo la responsabilidad de ayudar.

—Si te quedas, abandonarás tu sueño de salir al mar y conocer mundo —dijo Taiki.

—Eso no me importa si a cambio puedo ayudar a mi gente...

Mientras tanto, en la plaza central del reino, Buratori se dirigía, junto a su tropa, a evaluar los desperfectos ocasionados por el conflicto, con el objetivo de elaborar un presupuesto de dinero para ayudar a los ciudadanos en la reconstrucción del reino.

—Maldita sea... —maldijo—. Está todo destruido... Esto le costará mucho dinero al Gobierno Mundial.

—Señor —le dijo un marine raso—, tendríamos que hacer también un registro sobre las personas fallecidas.

—Hmmm... Necesitamos que nos faciliten la lista oficial de ciudadanos —apuntó Buratori.

—¡¡EL REY HA MUERTO!! —Exclamó un ciudadano alterado corriendo por la plaza.

—¿El rey ha muerto? —Se preguntó a sí mismo Buratori—. Lo que nos faltaba, un vacío de poder en estos momentos...

De repente, una infinidad de gritos de alegría comenzaron a resonar por todo el reino al extenderse la noticia entre los ciudadanos.

—¡¡EL REY HA MUERTO!!

—¡¡SE ACABÓ LA TIRANÍA!!

—¡¡NO MÁS OPRESIÓN!!

—¡¡AL FIN!!

—... ¿Tiranía? —Se preguntó Buratori aún más confundido.

—¡Señor! ¡Hay alguien del Gobierno Mundial que quiere verle! —Interrumpió sus pensamientos un marine.

—¿A mí? —Se sorprendió Buratori.

—Dijo que le esperaría en el castillo negro.

—¿El castillo negro? —Preguntó—. Ese castillo se derrumbó hace unas horas.

—No la planta baja, señor.

—Hmm... Bien, vamos.

Tras una larga caminata, Buratori consiguió llegar al lugar donde se erguía anteriormente el gran castillo negro de Trezna, emblema del reino y casa del rey; ahora derrumbado casi en su totalidad. Tras observar su estado durante varios minutos, entró por la única parte que aún se encontraba en buen estado.

—Hace... Mucho tiempo que nos veíamos, Buratori-san.

—Tú eres...

—Hm...

—¡¡Nebbia!! —Exclamó Buratori sorprendido—. ¿Qué hace un miembro tan destacado del gobierno en un insignificante reino del West Blue?

—Podría decir lo mismo de ti —contestó el enigmático personaje mientras una espesa niebla rodeaba todo su cuerpo—. Eres el comandante del G-4, deberías estar en el Grand Line.

—Me destinaron aquí para acabar con la rebelión de Heil Habbels.

—Heil Habbels, ¿eh? —respondió Nebbia mirando al techo—. Pobre idiota... Le conocías muy bien, ¿no es cierto?

—Aún no me has respondido —dijo firme Buratori—. ¿Qué haces aquí?

—No tengo la imperante necesidad de revelar mis objetivos a un marine de tan poco rango como tú —le dijo con tono arrogante.

—¿Para qué querías verme entonces? —Le preguntó algo molesto.

—Ya te debes haber dado cuenta, o tus instintos están aún más atrofiados de lo que creía —contestó Nebbia—. El rey ha muerto, hay un vacío de poder. No podemos dejar que este reino caiga en manos de cualquiera.

—¿Qué propones? —Le preguntó Buratori.

—Te he llamado para eso —contestó Nebbia—. ¿Qué propones tú?

—La Marine podría hacerse cargo de la administración del reino.

—¿La Marine? Fubibibibi —comenzó a reírse—. Buratori-san, tanto tú como yo sabemos que si dejamos a cargo a la Marine habrá una rebelión, que es precisamente lo que queremos evitar. Los habitantes de este reino desprecian a las fuerzas de la Marine. Los soldados que estaban destinados aquí, apoyaron durante años la dictadura del rey Eliar. Dime, ¿crees que confiarán en ellos?

—...

—Por cierto, ¿has visto por aquí a unos piratas? —Le preguntó Nebbia cambiando de tema.

—¿Unos piratas? —Contestó Buratori mirándolo con sospecha.

—Sí, recientemente se le ha puesto recompensa a uno de su tripulación; se llama Hanbai, el Mutilador de la Justicia, y los piratas se denominan Free Soul. ¿No lees el periódico?

—¿Para qué tu interés en una banda de principiantes? —Preguntó Buratori sin esconder sus sospechas.

—¿Para qué preguntas? —Respondió—. ¿Acaso no es obvio?

—Cazar piratas es una tarea más propia de la Marine que del gobierno.

—Hmm... —suspiró Nebbia esbozando una sonrisa—. ¿Entonces les has visto o no?

—No —respondió Buratori mintiendo debido a la poca confianza que le tenía al Gobierno Mundial—. Ya sabes que no distingo muy bien a los piratas.

—Ya veo... —respondió sarcástico Nebbia, que sabía que no le decía la verdad.

—¡¡Buratori-sama!! —Exclamó un marine entrando en la sala y rompiendo la tensión de la conversación.

—¿Ah?

—¡¡Un habitante del reino que se hace llamar Ray Hogan dice que quiere hablar con el máximo responsable de la Marine sobre el futuro del reino!!

—Que pase —dijo Buratori sin prestar mucha atención.

Tras escuchar las palabras del vicealmirante, Ray accedió a la sala donde se encontraban Buratori y Nebbia. Este último lo miró con malicia, y Ray notó su fría mirada posarse sobre su cuerpo, aunque ignoró esa sensación rápidamente.

—¿Cuál de vosotros es el vicealmirante de la Marine? —Preguntó Ray sin ningún tipo de cortesía.

—Yo —contestó Buratori algo extrañado por las formas de Ray.

—¿Qué planeáis hacer con esta ciudad? —Preguntó directamente y sin tapujos.

—Ahora mismo estábamos discutiendo eso —interrumpió Nebbia, que estaba cada vez más interesado por Ray.

—¿Qué propones tú? —Preguntó Buratori interesado.

—Que nos dejéis decidir por nosotros mismos los gobernantes de la ciudad. ¿Crees que aceptaremos que nos gobiernen los marines? —Le preguntó Ray adivinando los pensamientos de Buratori.

—Burararara... ¿Te presentarás tú como candidato para regir la ciudad?

—... No.

—¿Qué candidatos hay entonces?

—Conozco a varios, y todos con mucha más capacidad de liderazgo que el rey Eliar —dijo Ray—. Llevamos años sufriendo la dictadura personal de esa estúpida bola de sebo, ahora es el momento de decidir nosotros mismos nuestro futuro.

—Hmm... Supongo que es la mejor opción.

—Tengo otra petición —dijo Ray muy seguro de sí mismo.

—Tú dirás —contestó el vicealmirante.

—Quiero que la Marine no vuelva a poner sus manos sobre Trezna.

—La Marine apoyó la dictadura de Eliar todos estos años, nadie en el reino volverá a confiar en la Marine.

—Eran actuaciones independientes —contestó Buratori—. Nunca se les dio la orden de apoyar una represión. Los marines destinados a este reino mandaban constantes informes que decían que este era un reino próspero.

—Y no hicisteis nada para comprobar si decían la verdad o no.

—... Me disculpo en nombre de la Marine —dijo Buratori algo indignado.


—No hace falta que te disculpes —le dijo Ray calmándose—. Todos te estamos muy agradecidos por liberar este reino de los criminales de la CDC.

—Bien —dijo Buratori firmemente—. Confío en que podáis celebrar unas elecciones justas, ya no hay nada que hacer aquí por nuestra parte.

—Un momento —interrumpió Nebbia adoptando una actitud seria y señalando a Ray—. ¿Has visto por aquí una banda pirata que se hace llamar Free Soul?

—No —contestó rápidamente Ray, lo que aumentó las sospechas de Nebbia.

—Mientes —respondió Nebbia bruscamente.

—...

—¿Acaso no me recuerdas? —Le preguntó Nebbia fríamente—. Nos cruzamos en la habitación del rey Eliar ayer. Tenías una conferencia con él, según me pareció oír, y recuerdo claramente que ibas acompañado de Kimiko e Ima, ambos miembros de los piratas Free Soul.

—¿Qué? —Se extrañó Buratori dirigiendo una mirada de sospecha a Ray.

—Ya decía yo que me sonabas de algo —contestó Ray intentando mantener la calma—... Me engañaron; esos chicos se hicieron pasar por viajeros para colarse en la ciudad, y yo me tragué su farsa; no sabía que eran piratas. Sin embargo, ¿podrías explicar sobre qué hablabas con un rey corrupto como Eliar? ¿Apoyabas su dictadura también?

Buratori redirigió su mirada sospechosa hacia Nebbia.

—No sabía que se trataba de un rey corrupto —contestó Nebbia con una macabra sonrisa siguiéndole el juego a Ray.

—Qué casualidad, ¿verdad? —Comentó Ray esbozando una amplia sonrisa intentando rebajar la tensión del ambiente—. ¿Puedo irme ya?

—Sí —contestó Buratori cerrando los ojos y colocándose una pluma de su pájaro en la boca.

Finalmente, Ray salió de la sala de reunión en el derrumbado castillo negro, y comenzó a visitar a varios habitantes influyentes para que convocaran una gran reunión en la plaza central con el objetivo de explicar los acontecimientos sucedidos. Tras pasar una hora, los habitantes que no se encontraban heridos por el conflicto, acudieron a la grandiosa plaza del reino, donde Ray, cogiendo un den den mushi con función de altavoz, empezó a explicar qué sería del reino, transmitiendo sus palabras a todos los rincones de Trezna.

—(...) ¡¡Durante muchos años hemos sido los esclavos de un rey egoísta que solo miraba por su propio bienestar y por sus propios beneficios!! ¡¡Ha hecho falta una guerra como la que hemos vivido para que que nos demos cuenta de ello!! ¡¡El rey ordenó a varios centenares de guardias que se quedaran protegiendo su estúpido castillo durante el conflicto!! ¡¡Esos guardias podrían haber ayudado a salvar vidas!! ¡¡Las vidas de los ahora caídos que ya no regresarán!!

—...

—¡¡Es el momento de que nosotros, los habitantes de Trezna, decidamos nuestro propio futuro!! Durante los siguientes días, todos los que quieran regir la administración de esta ciudad, deberán anunciarlo. Pronto se realizará una votación para (...)

Tras finalizar el discurso, comenzaron a sonar grandes gritos de alegría por toda la ciudad, y al anochecer, Ray se dirigió a la costa oeste del reino, donde le esperaban Ima, Taiki, Kimiko y Hanbai.

—¡¡Mirad, es Ray!! —Exclamó Kimiko.

—¡¡Ha vuelto!! —Exclamó Ima.

—Si ha vuelto, eso significa que... —intentó adivinar Taiki.

—Sí, eso significa que me voy con vosotros —confirmó Ray señalando la enorme mochila que tenía en la espalda—. En este lugar ya no soy necesa...

De repente, Ima, Kimiko y Taiki se lanzaron a abrazar a Ray mientras Hanbai observaba perplejo la escena.

—Hace frío, metámonos ya en el barco —dijo intentando interrumpir el abrazo—... ¿Hola?... Qué pastosos sois...

Mientras tanto, dos barcos zarpaban de la costa norte del reino con dirección al Grand Line. Uno de ellos, pertenecía a la Marine, que trasladaba al vicealmirante Buratori y a varios criminales supervivientes del conflicto, entre los que se encontraba Heil Habbels. El otro navío, izaba la bandera del Gobierno Mundial, y en la proa, se encontraba Nebbia hablando por un den den mushi, mientras una espesa niebla rodeaba la zona.

—Parece que tienen un nuevo nakama —dijo Nebbia colocándose las gafas de sol.

—¿Otro más? —Preguntó el hombre que hablaba tras el den den mushi con Nebbia—. Hmm... Ya veo... No los pierdas de vista, Nebbia.

—No lo haré.


TO BE CONTINUED

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