FANDOM


Arco de la Reina Hada
ArcoDeLaReinaHadaPortada
Información
Número de capítulos 5
Anterior Arco de las Bestias Divinas
Posterior Arco de la Isla de los Gigantes
Creador SacredOwl

El Arco de la Reina Hada es el segundo arco de The Blue Haired One.

Capítulo 6: ¿En verdad existen las hadas?

Los cuentos de hadas no son reales. La vida no siempre tiene un final feliz y eso lo tenían muy claro en la banda de los Peliazules. Si te preguntan cuantas hadas has visto en tu vida, la respuesta está más que clara "ninguna". Naces, creces, si logras reproducirte lo haces, y después mueres. Pero nunca conocerás un hada... eso pensaba Meredy esa noche, acostada en su cama en la recámara que compartía con Cecilie.

Ya había pasado la media noche. No estaba consciente de cual era la hora, pero simplemente no podía dormir, algo no la dejaba, un extraño presentimiento. No era exactamente una persona que confiara en sus presentimientos, pero esa noche estaba más inquieta de lo normal... hasta que lo sintió.

«Flores perfumadas», fue lo primero que pensó Meredy cuando respiró y sintió un olor bastante peculiar. Era una presencia extraña, tomó sus zapatos y se los colocó, saliendo de su habitación sin que Cecilie se percatara de sus movimientos. Notó como su compañera se movía un poco, pero la misma volvió a acomodarse en su cama y continuó durmiendo.

Cuando salió, observó a un ser peculiar, el cual poseía alas espectacularmente hermosas, su cabello amarillo platinado brillaba como si del mismo sol se tratara. Mientras más se acercaba, pudo notar que era una fémina, y que en su cabeza utilizaba un sombrero blanco. Comenzaba a tener sospechas sobre la mujer, por lo cual se aferró más fuerte a su Bō.

La joven estaba sentada en la cubierta, viendo fijamente la luna llena que en esa noche se podía presenciar. «¿Como nos encontró?» pensaba Meredy mientras se acercaba sigilosamente hacia la joven, sin embargo, golpeó una mesa con su rodilla, por lo que causó una gran revuelo, que asustó a la joven, quien ante tal escándalo, alzó vuelo a una velocidad increíble, dejando a su paso un polvo dorado, que durmió a Meredy casi al instante.


Sintió que alguien la tocaba en el brazo. Un golpe, dos golpes, tres golpes. Antes de recibir el cuarto, se levantó y con su Bō apuntó hacia la persona que consideró que estaba apunto de hacerle daño, mas no vio a nadie más que a Benjirō. — Capitana, ¿Que se encuentra haciendo usted el día de hoy durmiendo sobre la mesa? — La voz de Benjirō siempre era cálida, no le molestaba a nadie oírlo hablar. — Este... yo... — Había pensado que todo fue un sueño. Una joven en media noche que más tarde salió volando, «Era un hada» pensó Meredy cuando se percató que sus pensamientos sobre las hadas en la noche pudieron haber estado relacionados con eso, aunque pensó que pudo haber estado sonámbula, a veces le sucedía. — Creo que... fue otra vez una crisis de sonambulismo. ¿Y tú que haces despierto tan temprano Ben?

— Me despierto antes que todos para poder prepararles un desayuno que valga la pena. No puedo dejarles que coman lo primero que les pongan en frente. — Guiñéndole un ojo a su capitana, se dirigió hacia la cocina, aunque le dejó el periódico a mano. Meredy no pudo evitar sorprenderse al ver su rostro en primera plana. — "Hace una semana, en la ciudad de Loguetown, una banda de piratas comenzó una revuelta contra la Contraalmirante de la Marine, Kyoko, también conocida como Hakuyō" — Leyó Meredy en voz alta para que Ben, quien se encontraba en la cocina pudiera escucharle sin problemas. Mientras leía, apareció uno a uno los miembros de su tripulación, hasta que Cecilie, la última en despertarse apareció.

— "Esta nueva banda de piratas, a la cual la Marine a decidido darle el nombre de "Piratas de la Peliazul", parece estar comandada por Meredy "la Peliazul" Aoyama, una joven por la cual se ofrece una recompensa de Berrysymbol50.000.000." — Cuando leyó esto, quedó perpleja, y no pudo seguir leyendo más. El periódico fue tomado por Elliott, quien continuó leyendo sin problemas. — "Asimismo, Wallace West, quien fue un miembro activo del ejército revolucionario, es uno de los miembros más peligrosos de esta tripulación. El Tigre Blanco posee una recompensa de Berrysymbol36.000.000, y se considera que el mismo es el segundo al mando después de la Peliazul." — Elliott hizo una leve pausa aclarando su garganta para poder continuar la lectura. — "Elliott Akaminai, quien durante muchos años fue un cazarecompenzas de la Marine, capturando piratas por mucho tiempo, también es miembro de este grupo de piratas nacientes. El Ave Bermellón, ahora posee una recompensa sobre su cabeza de Berrysymbol22.000.000." — Elliott se sorprendió al leer esto, no esperaba una recompensa y menos que fuera tan alta. Sin embargo, procedió con su lectura. — "Una de las mayores curanderas de Loguetown también se ha puesto al servicio de los Piratas de la Peliazul; Cecilie "Dragón Azur" Kochizaki, ahora posee una recompensa de Berrysymbol15.000.000." — Cecilie, no se sorprendió y realizó un comentario sobre su necesidad de beber un poco de ron, aunque fue calmada por el resto de la tripulación. — "La banda pirata también atacó la industria gourmet de la isla, al unir a sus fuerzas al autor del libro de "1001 Recetas Estupendas", Benjirō Kurosaki. La Tortuga Negra no se salvó de poseer una recompensa sobre su cabeza, Berrysymbol18.000.000 fue el precio que se decidió ponerle a uno de los mayores exponentes de la cocina en Loguetown."

Al terminar de leer el artículo, la tripulación, más que preocupada por tener una recompensa sobre sus cabezas, comenzó a festejar. Fueron reconocidos como piratas más rápido de lo que creían. Benjiro preparó uno de sus mejores platillos para celebrar, estaba tan felices que no se percataron de la joven que estaba en la puerta de la cocina. Hasta que Meredy la vio.

— Eras tú. — La joven de cabello amarillo sonrió. Tenía un sombrero de la Marine, eso no se lo espero, pero tampoco se esperaba que la jove fuera un hada, no había oído nunca de esa raza.

Llamaron a la joven a sentarse a la mesa. Comieron y festejaron con la misma, quien les explicó que estaba ahí en son de paz, no gustaba de luchar sola contra piratas y más si eran tantos reunidos. Levantándose de la mesa pidió la palabra a los piratas. — Como ya les comenté, mi nombre es Johanne, soy teniente de la Marine y hoy vine nada más a conversar con ustedes. Sin embargo, no se acostumbren, no exactamente tienen una amiga dentro de la Marine. Oíran de mí más tarde, así que estén preparados. Cuando mi capitán y yo atacamos juntos, no queda rastro de nadie. — Guiñó el ojo y al instante abrió sus alas y salió disparada.

Capítulo 7: La Bestia

— ¿Donde te encontrabas? — La pregunta era directa. El joven de cabello castaño que se encontraba sentado detrás de su escritorio miraba fijamente a Johanne, la cual se rehusaba a contestar. — Me puedo quedar aquí todo el día, y tú te quedarás ahí todo el tiempo hasta que me contestes.

A Johanne en verdad no le interesaba mucho lo que dijera su capitán, aunque desconocía como iba a reaccionar este cuando le comunicara que le estaba dando una pequeña visita a unos piratas. — Vi una isla cerca con unas tiendas que me llamaron la atención y fui a comprar algo. — Fue lo único que se le vino a la mente a Johanne para evitar evadir el tema.

— ¿Y ahora me crees tonto? — Comentó molesto, y quien sin pensarlo dos veces se puso en pie con un comportamiento fúrico. Se acercó rápidamente a Johanne y acercándola rápidamente a su cuerpo, se aproximó lentamente a sus labios.

— ¡Capitán Webber! — Oyó una voz que abrió fuertemente la puerta de su oficina, provocando que se alejara tan rápido de Johanne que provocó que la misma cayera sentada en el suelo.

— ¿Qué sucede? — Comentó Charles, quien había recuperado la compostura y ayudaba a Johanne a ponerse en pie nuevamente.

El joven comentó sobre el avistamiento de una banda de piratas por parte de la vicealmirante Hakuyo, la cual solicitó que se encargaran de los mismos lo antes posible. Charles se puso sus botas y partió de inmediato a cumplir la misión que su superior le encargó.


— ¡La comida está lista! — Llamó Ben a toda la tripulación. El día anterior habían pasado un gran momento con una joven marine que les dio información valiosa sobre sus recompensas, por lo que por algún motivo se encontraban más felices de lo usual.

La primera en aparecer fue Cecilie, quien tomó su plato y se lo acercó a Ben. Si bien todos podían servirse su alimento sin problema alguno, Ben prefería servirlo él para darle la presentación apropiada. Ese día había preparado un Chou Farci, y como siempre, Cecilie lo halaga incontables veces por el delicioso platillo que había preparado.

Elliott estaba sentado en la mesa dormido. La noche anterior había bebido tanto alcohol que había quedado inconsciente sobre la mesa, por lo que Cecilie le despertó y le alivió el dolor de cabeza de una manera poco ortodoxa, al instante, Ben colocó el plato de comida frente a Elliott, el cual le agradeció, aunque todavía se encontraba confundido por lo que sucedió.

Meredy se sentó en la silla principal del comedor del barco, ese había sido su asiento desde que comenzaron su travesía. Sin embargo, una vez sentada en él se puso en pie nuevamente, provocando que los ojos de todos sus tripulantes se colocaran sobre ella.

— Alguien viene.

Al instante, oyeron como alquien se acercaba con gran velocidad hacia ellos, como si de un cohete se tratara. Al salir a la cubierta, observaron como habían tres figuras ante ellos. Una se les hacía conocida, Johanne estaba con una gran sonrisa al lado de un hombre de cabello castaño, y de otra persona con proporciones gigantes, el cual Meredy estimó medía por lo menos dos metros y medio.

— Un barco excelente sin lugar a dudas. — Comentó Charles mientras se sentaba en el suelo. — Mi nombre es Charles Webber, soy un capitán de la Marine.

— Pude definir que eras de la Marine con solo verte. — Respondió Wallace sin tapujos, y mirando fijamente al hombre que estaba sentando en su barco. — Si vienes a atacar, será mejor que empieces de una vez, de otra manera, nos encargaremos de ustedes.

— ¡Nanhahaha! No te preocupes Tigre Blanco, no tengo intención en atacarlos todavía. — Al ver los ojos del Marine, Wallace pudo notar como los ojos rojos de Charles cambiaban a una tonalidad azul. — Ya nos íbamos, creo que no estamos todavía preparados para que tres personas hagamos un enfrentamiento contra cinco.

Charles se levantó e hizo un movimiento con su mano a manera de despedida. Al instante, Johanne extendió sus alas y se llevó a Charles, mientras que el hombre gigante los seguía levitando de alguna manera, dejando perpleja a la tripulación.

— Son fuertes. — Comentó Charles a sus compañeros mientras se dirigían a su barco. — Medí sus características justo los vi. Para ser sincero, creo que la vicealmirante los subestimó, sus números son más altos de lo que pensé.

— Igual podemos hacerlos trizas sin problema. ¿Por qué huyó, capitán? — Preguntó el hombre gigante, quien se encontraba flotando al lado de Johanne.

— Quiero... descansar...

Capítulo 8: Cuerpo vs. Mente

— ¿A donde se dirige, Teniente Paolini?

Eran las cuatro de la mañana. Alessio "La Mente" Polini era un teniente de la Marine que, junto a Thorner D. Johanne, se encuentra bajo las órdenes de Charles Webber.

El joven Polini era bastante problemático, odiaba que le dieran órdenes y el tener un superior no era exactamente lo que más le agradara, sobre todo cuando este superior lo veía menos fuerte que Johanne, la cual Alessio consideradaba como una debilucha.

El Capitán Webber se encontraba al tanto de esto, motivo por el cual siempre tenía sus ojos sobre el Teniente Polini. Cuando oyó un leve movimiento en las afueras de su barco, supuso que era la terquedad de Alessio, quien había decidido ir por su cuenta a atacar a los Peliazules. Por ese motivo, le había preguntando justo cuando el Teniente se decidía a partir.

— Podemos acabar con ellos. Usted tiene una fuerza bruta increíble, la fruta de la Teniente Thorner le da capacidades impensables. Mi fruta del diablo me permite mover objetos con mi mente, ver lo que piensan los demás, e influir en sus pensamientos, podemos acabar con ellos en cuestión de segundos, y aún así... — Frustrado, Alessio le dio la espalda y comenzó a levitar sin problema alguno. — Usted considera que no somos capaces de hacerlo.

Partió con una velocidad increíble. Charles se quedó viendo como el joven se alejaba y pensó en reportarlo a la Marine por irreverencia. Sin embargo, pensó en dejarlo actuar, irse a dormir y en la mañana ir con Johanne a ver como había resultado.

— ¿Qué son 1000 puntos por encima de nosotros? — Pensó el Capitán mientras partía a su recámara.


Todas las noches alguien vigilaba el barco en caso de un ataque sorpresa, hoy, le correspondía a Wallace, quien se encontraba acostado en la cubierta del barco. No, no estaba durmiendo, pero el cielo despejado de esa noche le atrajo, por lo cual decidió acostarse para apreciarlo mejor.

Sin embargo, entre tanta tranquilidad sus sentidos lo hicieron ponerse alerta al oír como alguien se acercaba a una velocidad sorprendente. El radio en el cual sus habilidades sensoriales le permitían oír algo era lo suficientemente grande como para determinar la cantidad de tiempo que tenía para prepararse.

Wallace decidió no despertar a nadie de su tripulación. Era lo suficientemente fuerte como para hacerse cargo de aquello que se acercaba, o al menos eso creía.

Vio la figura a lo lejos, lo que significaba que estaba a menos de 10 segundos de aparecer. Cuando finalmente estuvo cerca de él, se vio obligado a saltar, debido a que el hombre iba directamente a atacarlo. Al ver hacia abajo, vio como el enemigo movió su mano rápidamente hacia abajo, y obligó a Wallace a estrellarse contra la cubierta.

Transformando parte de su cuerpo, Wallace se levantó y rápidamente se dirigó a golpear a su enemigo, sin embargo, fue detenido por este, quien sin tocarlo lo estaba estrangulando.

— Sí, mi capitán estaba equivocado. Acabaré con toda la tripulación de los Peliazules hoy, y haré que Webber me pida perdón de rodillas. — El hombre lanzó al aire a Wallace y nuevamente lo hizo impactar contra el suelo. Sin embargo, sin esperarlo recibió varios cortes en su pecho, lo cual lo hizo retroceder.

Antes de poder reaccionar, fue golpeado nuevamente y enviado hacia la proa a una velocidad inesperada. Antes de recibir el siguiente golpe, generó una barrera frente a él, provocando que Wallace chocara contra la misma. Seguido de esto, generó una onda psíquica tan fuerte que provocó que Wallace saliese expulsado del barco.

— Vaya que eso fue inesperado, pero no puede contra...

Sintió como su pierna derecha era atravesada por una bala. Y al instante, era electrocutado y enviado con fuerza hacia el centro del barco. Ahí, recibió una serie de golpes tan veloces que no pudo levantarse más del suelo. Acababa de ser derrotado por alguien que consideró débil, por alguien que no tenía sus capacidades mentales.

— No es posible...

Al ver la figura frente a él, no pudo evitar observar que era un animal. No era el tipo con el cual había empezado a combatir, era una bestia por completo. Blanco como la nieve, similar a un tigre, sin embargo, vio como poco a poco recuperaba su apariencia humana.

— Sí es posible. — Comentó Wallace mientras volvía a ponerse sus botas y su camisa, las cuales se había quitado para no destrozarlas al utilizar su fruta del diablo. — Piensas mucho tus movimientos, y te confías de tus capacidades. Deberías dejar que tus instintos te guíen, de nada sirve pensar si no sabes como aplicar correctamente tus ideas. — Se sentó al lado el hombre y le colocó un brazalete de Kairoseki. — Esperemos a que llegue tu capitán cuando se percaten que no has llegado.

Capítulo 9: No somos monstruos

Eran ya las 20:00 p.m., el teniente Paolini no había aparecido. En el barco del Capitán Webber se comenzaba a correr el rumor de que Paolini había retado a su capitán, y que tras la derrota del teniente, este se retiró. Johanne, conociendo bien a ambos miembros de la Marine, sabía que el motivo había sido completamente distinto.

— Iré en busca de Alessio. — Le indicó claramente a Charles. Johanne se encontraba sumamente decidida de esto, y no le interesaba en lo más mínimo si la fuerza de toda esa tripulación superaba a la de ella, no podía dejar que alguien de la Marine se mantuviera como un rehén.

— ¿Planeas desobedecer las órdenes de tu capitán? — Cada una de las palabras de Charles denotaban irritación, de las cosas que más detestaba era que ignoraran sus órdenes.

— ¿Hablas de desobedecer? Desobedeces a tus superiores con cada misión que ellos te dan, ¿y me vienes a decir con ese tono de voz que si te planeo desobodecer? — Salió de la habitación de Charles y extendió sus alas. — Pues sí, Charlie, iré en busca de Polini, si me quieres acompañar me lo podés decir ya.

Rápidamente alzó vuelo, percatándoses de que Charles había tomado uno de sus pies y que iba volando junto a ella. En menos de 20 minutos ya tenían el barco de los Peliazules a la vista.


— Ya estoy agotado. No me siento como un rehén... — Comentaba el teniente Paolini, a quien la misma Meredy Aoyama se encontraba alimentando. Lo único que habían restringido del mismo habían sido sus manos, no sabían exactamente el alcance de la fruta del diablo del mismo pero preferían no arriesgarse.

— Calla y come, que la comida nos sobra. — Con cada minuto que pasaba Ben traía más comida, era como si el suministro de la misma no se acabara nunca. — Nuestro método de tener rehenes se sale de lo usual, en caso de que no lo hayas notado. — Indicaba Meredy a Alessio. — No soy exactmente una persona cruel, si no me gusta que me hagan sufrir, yo no tengo porque hacer sufrir a las demás personas. Adem--

El estruendo que se escuchó fuera del comedor del barco fue gigante. Meredy salió a la cubierta y observó como Elliott y Wallace se encontraban atados a lo que parecían ser unas grandes raíces de árbol.

— Creo que las dos veces que vine acá no me presenté correctamente. — Sentada en un trono creado a base de plantas, Johanne se encontraba con una pierna cruzada observando a la tripulación de los Peliazules. Ella sola había dejado a su merced a Wallace y a Elliott, los dos tripulantes más fuertes de Meredy. — Mi nombre es Thorner D. Johanne, hija del Almirante Thorner D. Louis, y además, Teniente de la Marine. A la edad de 5 años consumí mi fruta del diablo. la fruta hito hito: Modelo Hada. — Johanne extendió sus grandes alas similares a las de una mariposa y comenzó a elevarse. — Usualmente no suelo ser tan agresiva en estos aspectos, pero ustedes se lo han buscado.

Ramas gigantes cubrieron el barco por completo, Cecilie y Meredy, de la misma manera que Wallace y Elliott fueron atrapadas por las ramas.

— Johanne... déjame decirte que has hecho un estupendo trabajo. Pero solo veo cuatro tripulantes aquí... — Al mirar nuevamente el "espléndido" trabajo que había realizado Johanne, se percató que faltaba una persona. — Te hace falta la Tortuga Negra.

— Detrás de tí querido. — El preciso corte realizado por la espada de Benjiro casi decapita al capitán Webber.

— Más de 2000... — Comentó Webber con solo ver a Benjiro. — Johanne, ataca.

— Lily — Juntando sus manos en el aire, una flor gigante surgió del mar y comenzó a disparar unos extraños rayos hacia Benjiro. La velocidad del mismo era bastante impresionante, había evitado cada uno de los rayos sin problemas. Sin problema alguno, cortó el tallo de la misma, y, usándolo como trampolín, se dirigió hacia Johanne. Agarrándose de los pies de la misma, transformó todo su cuerpo en acero y provocó que la joven se estrellara contra la cubierta del barco.

Desactivando su fruta del diablo, tomó unos brazaletes de Kairoseki y se los colocó en las manos a Johanne, desactivando por completo el desastre que había causado en el barco.

— Podré ser bastante delicado. Pero eso no significa que deje que mis camaradas sufran daño. — Comentó Benjiro mientras se ataba en una cola de caballo su extenso cabello negro. — Tu teniente está en la cocina alimentándose, no somos malos piratas, no le haríamos daño a nuestros rehenes.

Sonriendo, tomó a Webber del brazo y lo llevo junto al teniente Paolini. Asimismo, alzó a Johanne, quien se encontraba noqueada, y la recostó en la cama de Cecilie, la cual comenzó a realizar los tratamientos necesarios para curarle los golpes que había recibido.

Capítulo 10: Lo inesperado

No se encontraba en posición de combatir. Charles Webber era el único que se encontraba en posición para poder combatir, Johanne se encontraba siendo curada por el enemigo, mientras que Alessio estaba esposado con kairoseki, por lo cual se veía incapacitado para actuar.

Webber estaba sentado a la mesa, teniendo frente a sí a Meredy, quien estaba alimentándose nuevamente tras verse obligada a interrupir su comida debido al ataque de los marines. Benjiro colocó un plato de comida frente a Charles, este reaccionó dirigiendo su mirada hacia el chef, el cual se encontraba observándolo con una cálida sonrisa.

— No tienes que comerlo si no quieres. — Meredy se encontraba sacando unos cuantos condimentos de la comida, ya que no le gustaba la textura de algunos de estos. — Nada más te comento que no te envenenaremos. La razón por la cual te tenemos aquí es porque Alessio vino a atacarnos, pero nos hemos hecho grandes amigos.

Paolini se encontraba sentado en la cubierta del barco, observando como el día pasaba y con un gran estado de relajo en sí. Elliott se encontraba vigilando que el mismo no hiciera nada extraño, el joven pelirrojo no terminaba de confiar en los marines, por más que se le dijera lo contrario.

— ¿Cuando nos permitirán retirarnos? — Comentó Charles de manera cortante. En este instante lo que más deseaba el capitán era retirarse de una vez por todas, tenía que informar a la Vicealmirante sobre la fuerza de los peliazules.

— Cuando Johanne se despierte. — Informó Cecilie, quien venía de curar a la joven rubia.

Cecilie llevó a Charles a sus aposentos, donde se encontraba la joven Johanne recostada. Tomó la mano de Johanne y la besó, y solicitó a Cecilie que por favor se retirara. Cuando esta cerró la puerta, Johanne abrió los ojos nuevamente.

— No son malos... ¿sabes? — Fueron las primeras palabras que salieron de la boca de Johanne cuando se despertó. — Los conocí antes de que Hakuyō nos ordenara atacarlos. Fue un momento que disfruté bastante con ellos, y venirlos a atacar no fue de mi agrado. — Entre lágrimas y sozollos, Johanne expresaba lo doloroso que fue para ella atacar a quienes consideraban amigos. — Son piratas, pero que lo sean no significan que son abominables. — Hizo una pausa y levantó la cabeza para ver a Charles a los ojos. — Mi padre ha hecho cosas peores que los piratas, y se supone que nosotros somos el bando bueno. Mi padre, el Almirante Thorner D. Louis, es un monstruo, y si descubre que ellos me "noquearon" y me tomaron "rehén" enviará a sus más atroces seguidores a atacarme... Por favor... no reportes nada ante Hakuyō, más que el hecho de que escaparon.

Las lágrimas de Johanne eran sinceras. Charles entendía que el motivo por el cua ella había sido enviada hacia él no era más para que para hacerla fuerte física y emocionalmente, y sin embargo, se veía incapaz de hacerlo cuando tenía sentimientos amorosos hacia la joven teniente de la marine.

Cuando salieron del cuarto, se sentó a hablar con la capitana Aoyama, la cual le expuso cuales eran sus motivos para volverse pirata y cual era su objetivo como tal. Webber comprendió a la perfección, y prometió que, siempre y cuando estuviese en sus manos, los ayudaría, pero que si se veía obligado a atacar, deberían entender que su deber como marine es acabar con los piratas.

Meredy dio la señal a Elliott de que soltara al teniente Paolini para que el mismo se retirara con su capitán, y sin embargo, la reacción de este fue completamente distinta.

— Deseo unirme a ustedes. — Dijo con voz fuerte y potente el teniente Paoini.

Meredy esbozó una grata sonrisa. No esperaba recibir tal proposición del teniente Paolini, y sin embargo le preguntó cual era su motivo para la unión, este le respondió que no estaba seguro, pero que sin embargo sí deseaba unirse a ello como un camarada más. A pesar de esto, Meredy no fue convencida por las palabras de Alessio, y decidió mantenerlo como un camarada más, mas no como miembro de su tripulación.

Finalmente, Johanne, Charles y Alessio partieron hacia su barco de la Marine, el teniente Polini siguió formando parte de la Marine, sin embargo, mantendría contacto continuamente con la capitana Aoyama, informándole sobre detalles importantes que podrían afectarlos a ellos directa o indirectamente.

El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.