FANDOM


Arco de la Isla de los Gigantes
ArcoDeLaIslaDeLosGigantesPortada
Información
Número de capítulos 3
Anterior Arco de la Reina Hada
Posterior Arco de la Kunoichi
Creador NeoGirl

El Arco de la Isla de los Gigantes es el tercer arco de The Blue Haired One.

Capítulo 11: Little Garden

Meredy y su tripulación se encontraban ya en el Grand Line, aunque la capitana yacía aburrida, y se notaba en su expresión. Desde que pasaron por la Reverse Mountain, que para todos fue una experiencia única, no han tenido aventuras como tal, ya que sólo han ido de puerto en puerto. Desde entonces, han sido varias semanas que no sucede nada divertido para ellos.

Ben había anunciado que los suministros se estaban agotando, por lo que debían conseguir más, pero la negativa los invadió cuando recordaron que ya no tenían dinero. Elliott, sumándose, comentó que para seguir navegando necesitarían un Log Pose, cuyo comentario pareció enfatizar más que el tema de los suministros. Fue entonces cuando Wallace advirtió a todos el hecho de que se acercaban a una isla.

Sin muchas alternativas, Meredy vocifera con entusiasmo, aunque como si se tratase de una orden, desembarcar allí. Al observar con más detenimiento, luego de aproximarse lo suficiente a las costas, observan las enormes proporciones de la flora de la isla. Asombrada, y con ansias de saciar su curiosidad, la peliazul decide explorar la isla, mientras que Cecile le dice que la acompańará con la intención de buscar algunas plantas en particular.

Sin más preámbulos las féminas de la banda se adentran a la tropical selva, perdiéndose en la densidad. Mientras tanto, con su agudo olfato Wallace intenta identificar algo en la isla, pero la mezcla de olores de la misma lo inquietan.

Ya habiendo avanzado unos cuantos metros Meredy y Cecilie siguen caminando, notando los aspectos prehistóricos que la isla posee. —Es realmente grandiosa esta isla.— Comentaba Cecilie, que no dejaba de admirar su alrededor. No transcurrió mucho tiempo desde entonces, que comenzaron a sentir leves vibraciones que aumentaban poco a poco. Sorprendiéndolas, una enorme silueta surge desde las enormes hojas cerca de ellas. —¡KYAAA!— Gritó del susto Meredy, mientras que Cecilie se quedó sin palabras.

¡GWAAH!— Gritó también el enorme ser, también con una expresión de susto. Luego de esto, el silencio se apoderó del lugar, escuchándose sólo a la lejanía el canto de las aves. —¡Eres un gigante!— Rompió el silencio la peliazul con asombro. —Oh, lamento haberlas asustado, aunque... yo también me asusté un poco. Ghehehe.— Habló tímidamente el gigante, provocando risas por parte de Meredy, quien se presenta como tal y también presenta a su compańera, Cecilie. A lo que él responde de igual forma presentándose como Gulliver.

Mientras tanto, en el barco, el trío masculino restante esperan, mientras sus estómagos empiezan a resonar. Ben se muestra algo preocupado por sus compańeras, e incluso con anterioridad había cuestionado el hecho de dejarlas ir solas. Elliott, en su momento le aclaró que no habría problema, puesto que Cecilie es quien acompańa a la temeraria capitana.

Poco tiempo después, se alarman al sentir fuertes pisadas desde lo profundo de la selva, poniéndose en guardia esperan la aparición de una criatura. Pero para sorpresa de estos se trata de un hombre de proporciones mucho mayores al promedio que sale de entre la arboleda, la expresión en sus rostros lo dijo todo. Junto al enorme hombre se encuentran Meredy y Cecilie, quienes los saludan con naturalidad.


Ya habiendo pasado el asombro, luego de que cayera la noche, Meredy presenta a su nuevo amigo Gulliver y a sus tripulantes entre sí. El gigante se muestra sorprendido de estar frente a una tripulación pirata, puesto que él siempre había querido aventurarse al mundo, lo que aumenta los aires de grandeza de Meredy, quien cómicamente intenta actuar como una seria pirata. —Ghehehe. Estoy asombrado de ver más hombres pequeños por aquí.— Rió y comentó Gulliver, lo que atrajo la atención de todos. —¿Más hombres?— Preguntó Wallace.

Oh, bueno, hace unos días he visto a una mujer pequeña, aunque era muy escurridiza. Seguramente la asusté.— Narraba con un tono triste Gulliver. —Aquí, en Little Garden, no suelen verse personas pequeñas.— Palabras que extrańaron a Elliott, que como navegante jamás había oído que en la isla conocida como Little Garden hubiera civilización.

Asimismo, Cecilie y Ben observaban los últimos trozos de pan que quedaban cubiertos de moho. A lo que trajo a la mente de la médica el preguntar como sobrevive Gulliver en la isla. —¿Oye, Gulliver, cómo consigues alimento para abastecerte?— Preguntó amablemente. A lo que el gigante respondió: —En varias ocasiones he robado de la tribu.

¡¿Hay más gigantes como tú en la isla?!— Exclamó Meredy, que al igual que los demas se mostró asombrada de oír eso. —Bueno, por causas naturales yo no soy tan "gigante" como ellos, por lo que me han hecho a un lado desde hace tiempo.— Respondía apenado, para luego continuar. —Se trata de un grupo de habitantes de Elbaf, pero fuimos exiliados de nuestra tierra natal. Llegamos aquí con el fin de sobrevivir... pero han sido muy crueles conmigo.— Terminaba entre lágrimas Gulliver.

Todos pudieron comprender por la crueldad que había pasado Gulliver a través de sus lágrimas, que a pesar de su tamańo no dejaba de ser un ser vivo con sentimientos. Esto hizo enfadar a todos, en especial a Meredy, quien mientras apretaba sus dientes también bajó la mirada. —Si ellos tienen comida, podríamos ir a visitarlos. ¿Después de todo somos piratas, no?— Dijo la peliazul con una expresión completamente seria, sorprendiendo a sus compañeros con su actitud. —Supongo que así debe ser.— Fueron las palabras con las que Wallace apoyó la moción de su capitana.

Capítulo 12: Asalto Pirata

Luego de levantarse, finalizada la charla, todos comenzaron con sus preparativos. Mientras que Wallace elongaba un poco sus brazos y Ben ajustaba su katana a la cintura, Meredy y Elliott tomaron su Bo y abanico, respectivamente. —¿Están hablando en serio? Ellos son prácticamente forajidos.— Insistía con preocupación Gulliver.

No debes tomarte esto a la ligera, Meredy.— Se dirigía Cecilie hacia su capitana. Esta, despreocupada, no hace más que terminar de alistarse. —No me importa qué o quienes sean.— Respondió con seriedad, aunque para sus compañeros no fue más que una decisión caprichosa que de igual manera aceptaban. —¿Donde queda aquella tribu que mencionaste?— Consultó Elliott, quien recibió indicaciones de Gulliver.

Mientras tanto, al ver que Cecilie no los acompañaría, Ben le destinó unas palabras a su compańera. —¿Podrías encargarte de los preparativos para cuando regresemos? Intentaré recordarle a Meredy que fuimos a buscar suministros, no a patear traseros gigantes.— Cecilie no hizo más que asentir con su cabeza, para luego desearles suerte con un tono sarcástico. Mientras tanto, extrańado, Gulliver los observaba retirarse.

No te preocupes, seguro lo notaste en sus miradas.— Comentó Cecilie, refiriéndose a sus compañeros, y prosiguió. —¿Puedes sentirlo, verdad? En este momento, ellos son peores que un grupo de gigantes forajidos.


Tras haber caminado unos cuantos metros, el grupo se encontraba en puertas de lo que parecía ser un despejado camino de proporciones enormes que abría paso entre la espesa selva, en dirección a una montaña de curiosa apariencia. A la vez que seguían adentrándose, a Benjiro se le notaba más fastidioso debido a las consecuencias que presentaba la humedad del ambiente sobre su tan cuidado cabello, Wallace levantó una de sus cejas en reacción la meticulosidad con la que su compañero arreglaba constantemente su peinado.

Ya estando casi por debajo de las salientes de la montaña, se encontraban al pié de la misma, donde pudieron divisar una gran empalizada producida por troncos de madera. De forma inmediata se aproximaron a la misma, dirigiéndose de forma recta hacia lo que reconocieron como la entrada. Allí se encontraba un gigante haciendo guardia, quien no se inmutó al verlos acercarse.

Sólo los miraba, mientras guardaba en uno de sus bolsillos el trozo de carne que tenía en la mano. Los cuatro piratas se pararon a unos pocos metros de él y elevando su cabeza lo observaron. —¿Qué se supone que es esto?— Preguntó con un poco de ironía el gigante, inclinándose un poco. —¡Esto es... un asalto pirata!— Tomó la palabra la peliazul para gritar con fuerza.

Las palabras de la pequeńa humana tomaron por sorpresa al gigante que no hizo más que reírse a carcajadas. —¡GHAHAHAHA! Enanos como ustedes no tienen derecho a levantar la voz.— Dijo, y sin mediar más se propuso a golpearlos con su enorme garrote de madera, levantando su brazo y con este su arma. Elliott avanzó y tomando su abanico se preparó para la ofensiva, cuando el gigante comenzó a bajar con fuerza su brazo para propinar el golpe el pelirrojo, reaccionando de forma veloz, agitó su abanico. Esto generó una poderosa corriente de aire que, para sorpresa del gigante, detuvo el descenso de su golpe.

Acto seguido, Meredy se dispuso a contraatacar dando un gran salto que superó incluso la altura del enorme ser frente a ella. Ya en la altura, tomó su Bo firmemente, del cual el extremo inferior se recubrió de un color oscuro, y golpeó fuertemente en la cabeza al gigante aprovechando el impulso de la caída. El enorme contrincante perdió la conciencia tras el potente golpe, cayendo hacia atrás y derribando el portón de la entrada en el proceso.

El alboroto causado por el derrumbe de la puerta llamó la atención de otros dos gigantes que yacían cerca de la entrada, quienes observaron a su camarada inconsciente. Sobre él aparecieron los cuatro piratas. —Así que hay otros dos.— Comentó el pelirrojo, mientras sostenía su abanico. —Debemos apresurarnos, o serán más.— Esta vez habló Wallace, quien ya se encontraba en su forma híbrida.

Bien, encárguense ustedes, yo iré a por los suministros que necesitamos.— Comentó Ben, quien no mostraba interés en luchar. Y prosiguió a moverse rápidamente. Mientras tanto, uno de los gigantes se precipitó en atacar con su garrote pero fue detenido por un fuerte impacto, observando que se trataba de la pequeña humana de cabello azul. Seguido a esto, aquel de apariencia atigrada se lanzo directo hacia el gigante, propinándole un fuerte golpe en su mentón, lo que provocó que este se balanceara hacia atrás.

Asimismo, el otro gigante ve como el samurai de negro comienza a moverse, ignorándolos, a lo que decide atacarlo con su hacha. Sin más, de un rápido movimiento con su katana, Ben cortó el mango del arma, a lo que el filo del hacha cayó al suelo y el gigante, atónito, se quedó con parte del mango en su mano. Detrás de Ben lo seguía Elliott, quien decidió acompańarlo. A su vez, Meredy y Wallace terminaron de apalizar al primer gigante, para luego centrar su atención en el segundo.

Capítulo 13: Secuestro

De vuelta cerca de la costa, Cecilie y Gulliver yacían junto a una pequeña fogata. Allí, ambos pasaron un ameno rato charlando. Ella le contó alguna que otra anécdota de la tripulación, mientras que él, entusiasmado, le comentaba su sueño de salir al mar algún día y visitar otras islas.

Mientras el dúo charlaba, de entre las sombras de la cercana arboleda eran observados, pasando desapercibida, aquella silueta se movió con velocidad y sigilo.

Poco más de una hora había pasado desde entonces, cuando Meredy y los demás ya estaban de regreso, cargando tres grandes sacos repletos de comida. Todos poseían un aspecto prácticamente deplorable, aunque no estaban heridos de gravedad, debido a que acababan de escapar de una tribu de gigantes.

Al llegar a la costa, notaron que Gulliver yacía recostado pero no veían a Cecilie. Mientras se preguntaban que había sucedido Wallace notó algo. —¿Oigan... ese no es nuestro barco?— Preguntó y señaló hacia el mar, donde se podía divisar el barco alejarse. —¡MI BARCO!— Gritaron al unisono Meredy y Elliott, con una expresión de desesperación.

Inmediatamente, Ben cambia la consistencia de parte de su brazo y mano en acero, endureciéndolo lo suficiente como para darle un pequeńo golpe en la cabeza a Gulliver y que este reaccionara. El gigante se reincorpora rápidamente y se sorprende al verlos. —¿Qué sucedió?— Interrogó Wallace. —No recuerdo bien, pero alguien apareció... era veloz. Oh, era una humana pequeña como ustedes.— Explicó Gulliver, quien tenía dificultades para recordar.

Faltando poco para que amaneciera, el grupo de piratas buscaba un plan de acción, algo que pudiesen hacer para recuperar su barco, pero no tenían opciones a favor. Gulliver, en una última sugerencia, les comentó que él mantenía en secreto un pequeño bote hecho a mano por él mismo, ofreciéndoselos como medio de transporte para seguir al barco. Tras unos momentos de caminata por la costa, Gulliver les muestra el bote mencionado previamente, el cual, a la vista de un humano, no era tan pequeño como se imaginaron.

Estaban a sólo un paso de continuar, pero la experiencia de Elliott como navegante los golpeó con la negativa. —Recuerden que el equipo de navegación estaba en el barco, no sabemos a donde se dirige. No podemos seguirlo.— El pelirrojo estaba en lo cierto. Pero no contaba con el plan B de Meredy, de hecho, nadie contaba con una solución por parte de ella.

No se preocupen, podremos encontrar al barco sin problemas.— Habló la capitana, para luego sacar de entre sus ropas un pequeño y singular estuche de madera. Todos lo reconocieron como la "brújula que no funciona" y se miraron entre sí, excepto Gulliver, quien se mostraba confuso. —No podemos confiar en eso.— Insistió el navegante, para terminar por recibir una mirada intensa de la peliazul.

Tras terminar los preparativos del bote, Meredy se acerca al borde de la barca y le habla a Gulliver. —¿Vendrás con nosotros?— Le preguntó con total naturalidad. Desde que recuerda, nadie jamás había sido tan considerado con él, por lo que no pudo evitar derramar algunas lágrimas, sorprendiendo a los piratas. —Yo... yo no estoy preparado para comenzar mi aventura en el mar. Pero algún día lo estaré, y espero verlos nuevamente.— Vociferó, y luego empujó el bote que empezó a navegar. Luego de quedarse en silencio por unos momentos, Meredy optó por gritarle desde la lejanía —¡Claro que si! ¡Hasta entonces!

El contenido de la comunidad está disponible bajo CC-BY-SA a menos que se indique lo contrario.