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Arco de la Kunoichi
ArcoDeLaKunoichi
Información
Número de capítulos 5
Anterior Arco de la Isla de los Gigantes
Posterior Arco de la Desventura Añil
Creador NeoGirl

El Arco de la Kunoichi es el cuarto arco de The Blue Haired One.

Capítulo 14: Mock Town

Tras más de un día y medio de navegar en una barca el grupo divisa en la lejanía la isla primaveral, Jaya. —¿Realmente logramos llegar con esa brújula?— Se preguntaba Elliott, volteando hacia Meredy y notando que esta le sacaba la lengua al ver que su plan si funcionó pese a que él no se mostrara confiado, frustrándose cómicamente. Luego de ingresar a la bahía central de la isla, Mouth Bay, se dirigieron hacia la zona este, donde apuntaba la brújula que sostenía Meredy.

El ambiente era extraño, no parecía cualquier otro pueblo que hayan visitado, y Benjiro no tardó en quejarse al respecto. —El hedor que hay aquí es muy fuerte. Además, miren el lugar, parece un basurero.— Hacía notar su desconformidad. —Bienvenido a Mock Town.— Comentó con ironía Elliott.

El grupo de piratas comenzó a avanzar, encabezándolos Meredy, quien iba concentrada en la brújula. Sin que sus compańeros pudieran advertirle a tiempo, impactó con un hombre el cual duplicaba su altura. —¿Eh? Los niños deben mirar bien por donde andan.— Protestó, cuyo tono despectivo llegó a molestar a Wallace y Elliott. —Oh, lo siento.— Expresó la pequeńa peliazul sin darle importancia. Al sentir que su provocación fue ignorada el sujeto se precipitó y tomó rápidamente, de la mano de Meredy, su brújula. —Me quedaré con esto como disculpa.

Fue en ese instante que Wallace, Elliott y Ben supieron que todo se descontrolaría. Meredy rápidamente tomó al hombre de su antebrazo y, de forma inconsciente, clavó sus dedos con fuerza. —Eso es mio.— Dijo Meredy con una expresión fría, aterrando al hombre por un segundo. —¿Qué es esta fuerza?— Pensaba aquel hombre cuyo brazo no podía mover al ser sostenido por aquella "niña". Sin más Meredy tomó su brujula, pero el sujeto no quedó conforme por lo que intentó increparla. En ese momento Ben decide interferir con la intención de evitar un conflicto mayor.

Somos nuevos por aquí, espero que sepa disculparnos.— Se encontraba cargando con una gran bolsa de suministros más su femenina apariencia, por lo que el hombre lo confundió. —¿Acaso eres su madre?— Ben no necesitaba voltear para saber que Wallace y Elliott estaban intentando contener la risa.

Mientras tanto en otra parte de la ciudad, el barco de los Piratas de la Peliazul yacía varado sobre la bahía. —Realmente no soy buena luchando físicamente. Gracias por defender el barco.— Habló Cecilie a aquella que la mantenía... ¿cautiva?. Acercándose a ella se encontraba una mujer de aspecto firme, cabello negro y vestimenta tradicional, dejando detrás una docena de cuerpos de quienes intentaron tomar el barco.

De vuelta cerca del centro de la ciudad, Ben intentaba evitar los contratiempos pero al parecer la suerte no estaba de su lado. —¿Acaso no los reconoces? La ignorancia podría costarte la vida.— Vociferó una voz femenina desde la lejanía, al instante cayeron al suelo varios carteles de recompensa, entre ellos se encontraban los de Meredy y Ben. —No esperaba cruzarme a alguien con ese cabello por estos lados. ¿Qué haces aquí, Aoyama?— Se oyó nuevamente, esta vez se divisó a una mujer de cabellos rubios acercarse.

¡No me llames así! Sólo estamos de paso porque alguien se llevó nuestro barco.— Respondió Meredy, pareciendo más molesta. Esto atrajo la atención de Elliott preguntándose porqué ella se mostraría molesta por eso. —¿Se hacen llamar piratas luego de perder su barco?— Las palabras soberbias de la mujer golpeó directo en el orgullo de todos.

¡¿Y tu quien eres para decir eso?!— Exclamó la peliazul, ofendida. La mujer de cabello rubio y sombrero distintivo lanzó un último cartel de recompensa al aire, el cual cayó en frente de ellos. —Fuffuffu... Mi nombre es Aramis, dudo que puedan superarme.

Capítulo 15: Vendaval del Sur

El pequeño grupo de piratas observó el cartel de recompensa del suelo, observando el rostro de la recién conocida aunque despreciable mujer, su epíteto de «La Mosquetera» y su recompensa. —¡¡Sesenta y cinco millones!!— Se mostraron sorprendidos, ya que creían que la recompensa de Meredy era alta hasta esas instancias. —¡No es justo, su recompensa es mayor a la mia!— Expresó la peliazul. Mientras que Wallace mostraba su distintiva mirada salvaje pensando en aplastar a aquella mujer y Ben se imaginaba un duelo de espadas, pero ambos esperaban que Meredy actuara.

La tensión del momento se cortó con la aparición de un hombre de características distintivas de su edad, traje rojo y un sombrero con una pluma púrpura. —Saludos. Mi nombre es Porthos, y soy el campeón de Mock Town.— Se presentó cordialmente, aunque los dejó pensando con esta. —Es sabido que aquí luchan constantemente y quien prevalece es considerado como superior. Aún así no esperaba que se dieran un título por eso. El viejo habrá derrotado al resto.— Analizó y comentó Wallace. Por su parte, el oír que lo llamaran "viejo" le dolió a Porthos.

Elliott, quien se había mantenido callado todo este tiempo, procedió a acercarse a Meredy. —¿Te importaría dejar que me encargue de esto?— Dijo seriamente. Sorprendiendo un poco a sus compañeros que nunca lo habían visto motivado por algo. —Mi destreza física no se compara a la de ustedes, pero dejame mostrarte que puedo ser útil. No pierdan tiempo y busquen a Cecilie.— Continuó diciendo seriamente, lo que alegró a Meredy y lo demostró con una sonrisa. Acto seguido le entregó sus brazaletes con la intención de que se los devolviera cuando todo acabase, y posteriormente se retiraron.

El pelirrojo notó que uno de sus compañeros se había quedado. —Si vas a quedarte procura no estorbarme, Wallace.— Este no pudo evitar mostrarse sorprendido por la extrańa actitud, era como si se tratase de otra persona. Luego de esto el cuerpo de Elliott comenzó a brillar, obligando a todos los espectadores a cubrir sus ojos debido al intenso brillo. Porthos se posicionó frente a Elliott, a varios pasos de distancia, y el resto se apartó del lugar dejando espacio para lo que sería el combate.

Se notaba un cambio físico en el navegante, si bien su mirada seguía siendo la misma, su cuerpo parecía más tonificado además de emanar un aura atemorizante. Con calma, Elliott tomó su abanico, el cual llevaba en su espalda, y lo expandió de forma que todos supieron que se preparaba para atacar. De un predecible pero fuerte movimiento generó una bocanada de viento enorme que atrapó y levantó del suelo todo lo que tenía delante. —Esto tiene que ser una broma...

Porthos no salía del asombro. Pese a seguir de pié sintió como si un enorme muro lo golpeara de frente, también pudo ver como aquellos que esperaban ver el combate salieron despedidos del suelo a pesar de que se encontraban al margen de la batalla, inclusive las estructuras de madera detrás de él se requebraron y algunas salieron despedida por los aires. La misma Aramis, la cual llegó a cubrirse del vendaval que azotó a Mock Town, no podía creerlo.

Oh, lo siento. Creí que con este día tan caluroso les vendría bien un poco de aire.— Comentó con total naturalidad el pelirrojo mientras esbozaba una sonrisa. —Esa broma absurda, sigue siendo él. Por un momento dudé y pensé... ¿quién es este monstruo?— Luego de presenciar la monstruosa fuerza de su compañero, Wallace lo observaba y le costaba reconocerlo.

Capítulo 16: El Más Fuerte

Desde el momento que se formó la tripulación, Wallace ha sacado sus propias conclusiones respecto a la fuerza de sus compañeros. Separandolos en escala, él se posicionaría segundo, detrás de Meredy, aún creyendo que tiene posibilidades en superarla. En cambio, Elliott apenas resaltaba en combate, lo que por lógica debería apenas sobrepasar a Cecilie, quien no posee habilidad para el combate. Wallace se sorprende al ser testigo de que su escala era errónea. —Yo estaba equivocado, él es...— Su atención se vio atraída por una sospechosa presencia.

Sobre uno de los tejados de las edificaciones que quedaban a espaldas de Elliott, yacía un hombre observando. —Rayos, eso si que fue brutal. Dejó paralizado a Porthos e incluso sorprendió a la capitana, este tipo es peligroso.— Mientras lo apuntaba con su arco y flecha. Wallace reaccionó rápidamente y saltó frente a él, impidiéndole disparar. Molesto, se reincorporó de la posición que había tomado para apuntar y lo observó con frustración. —Athos, por favor no interfieras.— Dijo con firmeza el hombre de traje rojo, a la vez que no quitaba la mirada de Elliot.

Nuevamente la atención recaía sobre aquellos en medio. Porthos se lanzó a la ofensiva luego de desenvainar rápidamente su espada, pero Elliot usó su abanico para detener el ataque. Este último sostenía su abanico con las dos manos, mientras que Porthos usaba sólo su mano derecha para sostener su espada. Aprovechando la libertad de su brazo izquierdo lo utilizó para propinar un golpe veloz directo al rostro de Elliott, quien recibió el golpe en su mejilla derecha. —Si quiero derrotarte, primero debo derribar esa engreída actitud tuya.

Porthos había tomado la iniciativa, pero Elliott mantenía su expresión seria al ver que su enemigo no se veía afectado por la demostración de poder previa. —La Dera Dera es una fruta curiosa. Su potencial depende de la posición del sol. Dentro de poco se ocultará, por lo que mi fuerza decrece poco a poco, así que intentaré terminar con esto cuanto antes.— Esta vez es Elliott quien se lanza al ataque, utilizando sus puños para una seguidilla de golpes. Porthos logró esquivar los dos primeros y esperó a bloquear el tercero, pero se vio superado por la fuerza aplicada en el golpe.

Tras salir despedido unos pocos metros hacia atrás, Porthos verificó que su brazo no estuviera roto, puesto que había sentido un gran dolor luego de cubrirse del golpe. —¡No me subestimes, mocoso!— Gritó frustrado, corriendo directo hacia a él. El combate ahora era cuerpo a cuerpo y Porthos pudo notar que Elliott no poseía técnica ni estilo, por lo que sus golpes eran predecibles, aunque si eran muy fuertes. Por unos largos minutos fue una batalla de puñetazos de ida y vuelta, dejando a los espectadores pendientes del resultado.

El sol comenzaba a ocultarse en el horizonte y Elliott notó como su fuerza se perdía. Para su suerte, Porthos se encontraba en el suelo de rodillas y se sostenía con sus brazos, mientras respiraba con dificultad. Al parecer ya había un ganador, y este se encontraba de pie. —Es frustrante, lo se. Pero cuando se alza el sol... yo soy el más fuerte.— Declaraba el pelirrojo.

Wallace se alegró por la victoria de su camarada, pero no bajó la guardia al saber que aún podrían haber más enemigos. —Bueno, parece que eso lo decide todo.— Nuevamente hizo su aparición la voz femenina. Aramis junto a Athos, mientras este último ayudaba a Porthos a levantarse, confrontaron a los dos piratas. —La próxima vez los aplastaremos.

Capítulo 17: Nin-nin

A paso apresurado, Meredy y Benjiro avanzaban por Mock Town. —Aún no entiendo como funciona eso.— Decía el samurái, refiriéndose a la brújula que llevaba Meredy. —El Heart Pose apunta en la dirección donde se encuentra lo que más deseas, simplemente debes estar seguro de lo que quieres encontrar.— Explicó con naturalidad la peliazul, mientras siguieron abriendose paso por la ciudad.

Finalmente lograron divisar el barco a la distancia. Después de acercarse cautelosamente notaron que no había señales de movimiento a su alrededor, como si se encontrara abandonado. Meredy, precipitándose, da un gran salto con la intención de subirse al mismo. Ben intenta detenerla puesto que aún no sabía si había alguien dentro o de si se trataba de una trampa, él estiró su brazo pero no alcanzó a alertarla. Repentinamente, Meredy sale despedida a gran velocidad del barco, pasando por encima de su compañero y terminando por golpear y derribar un montón de cajas de madera.

Ben pudo verlo con claridad, pese a que todo sucedió en un segundo, él logró ver como Meredy apenas llegó a reposar uno de sus pies sobre la orilla del barco para luego ser lanzada fuera de una patada. Rápidamente deja a un lado la bolsa de suministros y desenvaina su katana. Al dirigir de nuevo la mirada vio a una mujer reposada sobre el barandal del barco, la vestimenta que esta portaba le resultaron familiares a Ben, mostrando una expresión de sorpresa.

¡Woaaah! ¡Es una ninja!— Se escuchó la voz de Meredy, quien ya se había recuperado del golpe como si nada hubiese sucedido. Tras un breve cruce de miradas, la ninja dio un gran salto, pasando sobre ellos y llegando al tejado de la edificación más cercana. Allí les dedicó lo que pretendía ser una última mirada. —¡Meredy, espera!— Exclamaba el samurái al ver a su capitana saltar hacia el mismo tejado con la intención de perseguir a la ninja.

Sin poder hacer más sólo se tomó un segundo para suspirar, volteó e ingresó al barco. Registrando todas las áreas posibles, se aproximó a la habitación de las mujeres, compartida por Meredy y Cecilie. Fue entonces cuando vio un pequeño cubo de agua a los pies de la cama, al observar detenidamente reconoció a su compañera recostada que, sobre su frente, llevaba un paño húmedo. Rápidamente se acercó a ella.

Abriendo los ojos y reincorporándose, Cecilie despertó. —¿Ben?— Se sorprendió un poco al verlo. —Hemos venido a rescatarte.— Le comentó el pelinegro, con intención de tranquilizarla. —No, se equivocan.— Habló Cecilie, lo que cambió la cálida sonrisa del samurái en una mirada de preocupación.

Mientras tanto, Meredy lograba seguirle el paso a la veloz ninja que saltaba de un lado a otro a gran velocidad. Con un rápido giro sobre su eje, aún en movimiento, esta última lanzó varios shuriken a gran velocidad que, para su sorpresa, fueron atrapados por Meredy con total naturalidad. —¡¿Estas son armas ninja?!— Expresaba con asombro la peliazul. Acto seguido, tras detenerse sobre un próximo tejado, con un rápido movimiento de manos la mujer de cabellos oscuros demuestra un arsenal de pequeńas armas entre sus dedos.

Meredy no salia del asombro al presenciar los trucos de aquella mujer, que sin más comenzaba a lanzarle de uno en uno sus shuriken y kunai. Nuevamente sus intentos se veían frustrados al ver a la peliazul esquivar sin dificultades sus ataques. En un último intento de ofensiva la ninja toma algo de entre sus ropas y rápidamente lo lanza bajo sus pies, generando una explosión de humo. —¡¿E-Eso es una técnica ninja?!— Sus ojos se expandieron, demostrando su emoción por el momento.

Sin que llegaran a transcurrir apenas dos segundos, Meredy cambia su expresión a la vez que voltea velozmente para bloquear una potente patada que se dirigía directo hacia su rostro. —¡Nin nin!— Decía mientras se podía observar una sonrisa de satisfacción en su rostro, realmente estaba disfrutando el encuentro. Por su parte, pese a no bajar la guardia, la mujer ninja se encontraba perpleja al ver como todos sus veloces movimientos se veían superados.

Interrumpiendo la tensión, una voz familiar resonó a la distancia. —¡Alto!

Capítulo 18: Silencio

¡Alto!— Se escuchó una voz, la cual Meredy rápidamente reconoció. Ambas combatientes se detuvieron y dirigieron su atención a aquella mujer que les pedía detenerse. —¡Cecilie!— Exclamó la peliazul, saltándo prácticamente sobre ella para abrazarla. —Ya ya.— Decía mientras le acariciaba el cabello a su emocionada capitana. A su lado estaba Ben de brazos cruzados, observando a la ninja.

A continuación, de un rápido movimiento la mujer de bufanda amarilla descendió del tejado con sigilo, apenas se pudo oír su descenso pese a la altura. Tras cruzar mirada con todos, aunque con Ben la quitó enseguida, hizo una leve reverencia. —Ella es Chiyome, y como ven es una kunoichi.— Los presentó Cecilie, para luego sugerir reunirse con Wallace y Elliott. —Considero que su accionar está justificado, así que por favor no la traten como un enemigo.


Wallace y Elliott habían encontrado el barco, gracias al olfato del primero, y se encontraban esperando al resto. Tras la llegada de Meredy, Cecilie y Ben, junto a Chiyome, se reunieron invitando a ninja a que los acompañe por esa noche. Debido a los suministros que tenían de Little Garden, más algunas especias conseguidas en Mock Town, Ben preparó una barbacoa, de la cual el grupo disfrutó mientras contaban lo sucedido ese día.

Luego de oír el desenlace del accionar de Elliott, Cecilie aprovechó para contarle a sus compañeros lo sucedido los días anteriores. —¿Así que estabas envenenada?— Preguntó Wallace intentando comprender la historia que acababa de oír. Chiyome simplemente asintió con su cabeza y procedió a señalar hacia su antebrazo izquierdo, donde se divisaba una pequeña cicatriz de un corte. —Ella necesitaba una cura y por eso me tomó cautiva, aunque fue muy amable. De hecho, incluso me ayudó con uno de mis episodios donde me debilité.— Terminaba por aclarar algo apenada la médica de la tripulación.

¿Y... porqué no hablas?— Curioseaba Meredy al detallar lo silenciosa que era la invitada. Tanto Wallace como Elliott también se preguntaban porque no había emitido sonido en todo el largo rato. —Ella hizo un voto de silencio.— Comentó Cecilie, lo que elevó aún más la curiosidad del grupo. Por su parte, Meredy veía eso como genial, algo que repetía constantemente, aunque seguía sin comprender lo que significaba. —Un voto de silencio es una práctica de penitencia, algo como una promesa a sí mismo o alguien más.— Explicó Ben, quien volvía de la cocina del barco.

Más que aclarar dudas, eso generó más intriga. Pero ni Elliott ni Wallace insistieron. En cambio, Meredy le pedía a Chiyome que le enseñe su Arte Ninja, mientras hacía una posición con sus manos y dedos, simulando el actuar de un ninja. Aprovechando, Chiyome les escribió en papel la forma de referirse a una mujer ninja, siendo esta «kunoichi». —Entonces... ¡quiero ser una kunoichi!— Vociferaba con emoción la peliazul. —Oye, ya eres una pirata, no puedes cambiar a ninja.— Mataba la ilusión de su capitana el navegante. Esto le provocó gracia a Chiyome, quien rió por lo bajo.

¿Te gustaría unirte a mi tripulación? ¡Sería genial tener una ninja en la banda, además de que eres fuerte!— Preguntó Meredy de forma directa. La kunoichi se lo pensó por un momento, sintió una sensación de calidez y seguridad al ver a la joven peliazul a los ojos, hacía varios años que no disfrutaba de la compañía de alguien, por lo que no tardó en responder de forma afirmativa, asintiendo con su cabeza. —Eventualmente sucedería.— Dijo Cecilie, al oír a su capitana festejar. —Aún así, no comprendo porque parece nerviosa al verme.— Ben cuestionaba el comportamiento de la kunoichi por lo bajo. Cecilie, quien lo acompañaba en la cocina cargando algunos platos, le respondió con algo que lo dejó sin palabras. —Bueno, tal vez es porque le recuerdas a su esposo.


La noche transcurrió sobre la ciudad sin leyes, aunque tranquila siendo algo que no es habitual. Comenzaba a emerger el sol, y en uno de sus bares más populares yacían los Piratas Mosqueteros. Allí, el trío se encontraba sentado frente al mostrador del bar, aparentemente ebrios luego de beber toda la noche. —La juventud de hoy no resesiste el poder del alcohol.— Hablaba Porthos al ver a su capitana y compañero cabizbajos. —Estás demasiado animado pese a perder tu primer combate luego de mucho tiempo, además de que te llamaron viejo.— Comentó Athos, deprimiendo a su camarada con los recuerdos del día.

Por su parte, Aramis sólo pudo reír ante la situación, que se interrumpió con la entrada de un nuevo rostro. Todos en el bar dirigieron su mirada hacia esta persona, quien atraía la atención con su sola presencia. Dando unos pocos pasos, desplazándose por el bar, se acercó a la mosquetera. —Disculpe, bella dama, ¿sería tan amable de decirme si vio usted a esta persona?— Mostrando un cartel de recompensa. Aramis observó el rostro familiar de aquel cartel, el cual era el de Meredy, luego levantó la mirada y observó a aquel joven hombre, cuyo llamativo color de cabello la hizo reaccionar, inevitablemente reflejando una expresión de sorpresa. —Shhh... nadie debe saber que yo estoy aquí.

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