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Capitulo 963: El último enemigo

Minutos antes…

James: ¡Por aquí!

Angélique: Ya casi llegamos.

El tirador, la inventora y la navegante han seguido corriendo en busca de Jean, con el objetivo de darle la noticia de la “resurrección” de su amigo. Ya estan en los alrededores de los terrenos del castillo, una de las pocas partes con cielo abierto de Ciudad Ciudadela. Ahí, se encuentran con los restos de una batalla, así como con uno de los varios escuadrones que entraron a la Ciudad. Incluyendo el que va dirigido por la Primer Oficial del Zafiro.

Angélique: ¡Fleur! ¡Bueno verte!

Fleur: Bueno verte a ti, niña.

La mujer súbitamente se da cuenta de quien esta junto a ella, el “no muerto” James, el cual sonríe de medio lado cuando esta se le queda viendo.

Fleur: ¿No estabas..?

James: Larga historia.

Fleur: Que estaré encantada de oír en otra ocasión.

Evangeline: ¿Ha visto al capitán?

Fleur: No por el momento. Se que está con Betula y ambos entraron aquí pero no he enviado a nadie adentro aun, mis hombres estan atendiendo a heridos que venían con su unidad, los machacaron ahí adentro.

La mujer señala a los pocos hombres que lograron salir, todos vapuleados. 

Angélique: Santo cielo… 

pero nos van a faltar médicos. *señala a un pirata del zafiro* El escuadrón de Gareth tambien entro a la muralla, búscalos.

Evangeline: Puedo llevarlo si gustan. Será más rápido en mi Jet Board.

Fleur: ¿Podrías? Te lo agradezco, niña.

La chica se prepara entonces, no sin antes tomar la mano de su amor antes. Ya tiene la certeza de que esta ahí de verdad, su separación esta vez será muy corta.

James: Todo saldrá bien

Evangeline: Lo sé. Ahora busca a Jean.

James: Lo haré.

Y ella parte con el pirata del Zafiro, mientras que James, Angélique y el resto de hombres del escuadrón de Fleur se preparan para entrar, dejando a resguardo a los heridos. Pero justo cuando se disponen a hacerlo, sienten un temblor.

Angélique: ¿Y eso?

Y luego un gran estruendo, logran ver como una de las paredes del castillo se cae, seguido inmediatamente por un gran haz de luz.

Angélique: ¿¡Qué fue eso!?

James: No se… pero no me gusta nada.

… de vuelta al presente… dentro del palacio…

Maximus: Agh… Agh… ah… 

El Príncipe mayor apenas y puede llevarse las manos al estomago, mientras se dobla, con la espada aún en sus entrañas y la mano de Albertanus aun en la empuñadura. Siente el calor de su cuerpo escaparse en gotas carmesí, su vista se vuelve tan borrosa como si no llevase sus gafas. 

Albertanus: ¿Larga vida al Príncipe Mayor? Yo creo que no

La mirada de todos revela horror, excepto claro por el perpetrador del cruel acto. Los más horrorizados son obviamente sus primos, unas lagrimas escapan incluso de sus ojos. Pero Jean se siente tremendamente intimidado también, quizá porque ha sido víctima exactamente de lo mismo. Mayor es su horror cuando Albertanus, le retira la espada y usa sus guantes para mandarlo a volar contra una pared, y luego este cae sobre varios muebles, destrozándolos. 

Nadine: ¡No! 

Konstantine: ¡Maximus! 

Ya no les importa en enemigo, ni las batallas pasadas ni lo que Maximus llegó a hacerles a ellos y a otros en el pasado. Los dos corren de inmediato a verlo, a su primo, con el que crecieron como hermanos, aquel que además de ellos mismos es la única familia que les queda.

Nadine/Konstantine: ¡Maximus!

Con cuidado, lo ponen sobre su  costado, en el regazo de ella. Aun respira, y lo wue ed más, está consciente. 

Maximus: N… Nadine…. Kons… tantine… lo siento…

Nadine: Shhhhh… ¡Está bien! ¡Está bien! 

Konstantine: ¡Guarda tus energías! ¡Vas…vas a estar bien!

Albertanus: Awww, que bonita la familia.

La voz burlona llena de ira a todos. Pero los príncipes ni siquiera se pueden enfocar en eso, pues en ese momento, los ojos de Maximus empiezan a cerrarse.

Nadine: No…. ¡No!

Konstantine: ¡Maximus!

Pero él no reacciona más, por mucho que Nadine palmee su mejilla, o Konstantine agite su hombro. Maximus ya no pudo resistir, y con su sangre sobre sus cuerpos, lo  dejan con cuidado sobre el suelo y ambos se levantan para atacar con todo lo que tienen. Ya no importa el dolor, las heridas, el sufrimiento, solo quieren venganza. 

Nadine: ¡Eres un maldito!

Konstantine: ¡Te mataré! ¡¡Te mataré, perro desgraciado!

Pero sus esfuerzos son vanos,  ambos salen volando una vez más gracias a los guantes de Albertanus y caen inconscientes al fin, junto al cuerpo de Maximus. Las lagrimas de los tres son aun visibles en sus ojos.

Albertanus: Y así las cucarachas caen. Solo me falta…

Rosolynde: ¡Asesino! ¡Maldito asesino!

La general, que apenas y puede sostenerse, le enfrenta igual. Antes de todo, de la guerra, de su nombramiento, ella tenia una vida plena y pensaba que así sería has a su retiro. El le arrebato todo. Sus mentiras le han quitado confianza de su pueblo, su hogar, su paz, su vida y hasta la mitad de su rostro.

Rosolynde: ¡Capital General!

Pero al intentar atacarle, acaba igual que aquellos que defendió en el pasado. Inconsciente, con lágrimas en los ojos y su sangre derramada. Pero por fortuna, ella no choca contra el suelo. Alguien la cacha en el aire.

Jean: ¡Aghhh! 

Adrien: ¡Ah! 

Emeric: ¡Mi lady!

Jean es en su forma híbrida es quien la ha atrapado y la lleva gentilmente hasta Lord Emeric, entregándola en sus brazos.

Betula: Bien hecho, Jean. Lord Emeric, Lord Adrien, por favor sáquenlos a todos de aquí. Busquen ayuda.

Emeric: Pero….

Hollow: Nosotros nos encargaremos de lo que queda…

Jean: El ultimo enemigo que queda…

Los tres capitanes se ponen en guardia y Albertanus solo se ríe ante la vista de tres perros de mar queriéndole hacer frente a su grandeza. 

Capítulo 964: Ceguera

Los tres Piratas se ponen en guardia. Pero Albertanus se ríe malévolamente. 

Albertanus: ¿En serio creen que pueden derrotarme? 

Jean: Derrotarte no. ¡Aplastarte! 

Albertanus: Por favor. Se han visto. De por si son mierda, y además estan en la mierda. 

Y es que es cierto. Estan heridos, exhaustos, y aunque en realidad Hollow es incapaz de sentir nada, sin brazo y sin cabeza es una amenaza bastante menor. 

Albertanus:  Aun en el caso imposible de que no los aplaste y lograsen huir o algo , ¿Qué harían? Los culparan de atacar a los principes y matar a Lord Maximus. 

Hollow: Nah, te culparan a ti. 

Albertanus: Ja, ¿y como porque habrían de culparme? 

Pero entonces la armadura “se ríe “, y saca de uno de sus huecos un Dial de tono, que esta grabando y ha estado grabando toda la conversación del noble, causando que su mirada se distorsione. 

Hollow: Lo tome de los aposentos de Lord Konstantine cuando me dio la armadura, pensé que podía ser útil. 

Pero a Hollow ni siquiera le da tiempo de decir más, pues literalmente sale volando hecho pedazos. Albertanus ha usado su arma contra el, despedazando la armadura. 

Jean: ¡Holllow!

Su espíritu queda embastado en el propio dial de tono que usaba antes, el cual sólo puede rodar en un intento de escapar. 

Hollow: ¡Maldita, maldita, maldita! 

Albertanus : Ya eres mío. 

Pero, justo en el momento en el que estira la mano para tomarlo y destruirlo, dos manos lo toman de las muñecas. Jean y Betula a la par. 

Betula: Ni te atrevas… 

Jean: ¡Hollow, sal de aquí!  ¡Nos encargamos! 

Hollow: ¡…! 

Aunque no quiere, el poltergeist sabe perfectamente que es inútil en ese estado, asi que psrte, pero solo para buscar otro cuerpo. 

Hollow: ¡Volveré, lo prometo!

Albertanus: ¡No lo harás! 

El hombre intenta usar sus guanteletes para quitarse a Jean y Betula de encima y destruir a Hollow Dial de paso, pero el último logra escapar y los primeros evitan las ondas de choque, con vuelo y teletransporte respectivamente. 

Albertanus: ¡Imperial Blast! 

Una y otra vez intenta darles, pero estos vuelan y desaparecen, vuelan y desparecen. Lo hacen una y otra vez hasta que Albertanus llega al hartazgo, ya se canso de verlos haciendo lo mismo.

Albertanus: ¡Dejen de huir como ratas! 

Jean: ¡De acuerdo! ¡Ara Style! ¡Regen von Messern! 

Una lluvia de plumas vuela hacia el consultor, que, desprevenido, logra desviarlas todas de la misma forma con sus guanteletes. 

Albertanus: Ufff, estuvo cerca. 

Betula: ¡¿Tu crees!? ¡Red Mousaieff Breaker! 

Cerca resulta estar la capitana pirata cuando se teletransporta junto a el gracias a la distracción de Jean, reventándole la nariz en el proceso 

Jean: ¡Ara Zergliederung! 

Y con esa apertura, Jean aprovecha para imbuir sus garras plenamente en haki, y usarlas para destruir de dos zarpazos cada uno de los guanteletes con diales de Albertanus. 

Albertanus: Tsk…. 

Privado de su arma principal , el hombre se echa para atrás y toma su espada de nueva cuenta, blandiéndola con fuerza ante los dos enemigos que se aproximan. 

Jean: ¿Qué harás sin tus juguetitos ahora?

Albertanus: Je. ¿Juguetitos? Pues todavía me quedan, te diré . 

El hombre presiona un brazalete de su muñeca, que parece tener un aspecto muy tecnológico. Luego,  inmediatamente, se empiezan oír pasos inmensos, pasos que ya habían sentido ese mismo día. 

Jean: Se siente como… 

Betula: ¡No me digas que…! 

Grande es su sorpresa y su horror cuando ven una gigantesca de Pacifista Alfa Omega atravesando la pared para llegar a donde están ellos. No es el mismo que derribaron antes, este esta completo y nuevo. 

Jean: ¿¡Es chiste!? 

Albertanus: ¿¡Que!? ¿¡En serio creían que Cristian solo fabrico uno solo?! 

Ninguno de los dos puede evitar dar un paso hacia atrás, pero luego voltean a verse y con determinación en la mirada, asienten. . 

Jean: ¡No te servirá de nada! ¡Ya vencimos a uno antes! ¡Haremos lo mismo con éste! 

Albertanus: Si, tu lo dijiste. Lo “vencieron”. Juntos, en plural. Y eso se arregla fácil. Solo debo deshacerme de uno de ustedes primero.

Jean: ¡Inténtalo! ¡Ara Zergliederung!

La garra del peliazul choca con la espada de Albertanus. Pero a diferencia de antes, no logra traspasarla como con sus guanteletes. Al contrario, lo que empieza a ceder es su mano, de la que escurren finos hilos de sangre. 

Jean: Tsk…

Y es que Jean esta exhausto, lleva usando sus poderes y sobre todo su haki por mucho tiempo y su fuerza ya no solo le falta, flaquea. Aprovechando esto. Albertanus, suelta su espada con solo una mano y la imbuye en haki, para luego darle un golpe justo en el estomago.

Jean: *jadeo*

El hombre ave solo alcanza a escupir sangre, debilitando tanto su ataque que la espada que detenía con su garra lo manda para atrás. Dejándolo totalmente abierto a un ataque fatal.

Jean: ¡…!

Albertanus: ¡Muere!

Pero en el ultimo segundo, la espada es desviada por mano de Betula, que se ha teletransportado justo enfrente para evitarlo, con las palmas de ambas manos sosteniendo la hoja. 

Betula: ¡A mi alumno no! ¡Vil rata!

Jean: ¡Betula!

La afirmación de la mujer sorprende al maligno noble, pero la procesa rápidamente, con su burlesca sonrisa de siempre en la cara.

Albertanus: ¿Alumno? Si…. Ya entiendo. Con razón los dos son ¡basura! 

Y de modo totalmente bajo, le escupe en los ojos, cegándola, para luego, usar la espada contra ella, hiriendo su pierna. 

Albertanus: ¡Iron Blackluster!

Betula: ¡Aghhh!

Jean: ¡Betula!

Ella intenta arremeter, mientras intenta limpiarse la asquerosa saliva en su cara, pero el, repitiendo su bajeza, vuelve a cegarlas esta vez, echándole tierra de los escombros de las batallas.

Albertanus: ¿Qué pasa? ¿No te teletransportas para esquivar? 

Betula: ¡Me lleva…! ¡Lo descifro…! 

El consultor real lo ha entendido , la debilidad de su poder. De tanto verla, ha notado esa peaueña mirada que ella daba hacia el lugar en el que iba a estar. La mujer se hace instintivamente para atrás,  intentando limpiarse los ojos infructuosamente. Sin darse cuenta que se acerca a un ventanal. Jean intenta ayudar a su maestra, pero Albertanus, lo derriba fácilmente con un fuerte golpe en el mentón.

Albertanus: No interrumpas alumnito, esto es entre tu maestra y yo.  ¡Iron Fist Destroyer!

Jean : Ugh…. ¡No!

Betula: ¡…!

Cegada y herida, Betula esta completamente indefensa  y no puede evitar en absoluto la patada en el abdomen. Escupe sangre en principio, pero lo peor pasa después. Choca con el ventanal… y lo atraviesa.

Jean: ¡Betula!

Tras ese cristal no hay nada, solo un abismo nevado, las afueras del palacio. El Zafiro del mar siente el impacto contra el cristal, el dolor del golpe y luego, la ingravidez de la caída libre. Sigue sin poder ver, y por ende, sin usar sus poderes.

Betula: Maldición…

Intenta limpiarse la cara, pero la velocidad a la que cae le dificulta moverse. Además… esta tan cansada. Ha usado demasiado haki, ha usado demasiado su poder, esta herida, y todo duele. Duele tanto. Y esta tan oscuro…... Pero entonces, ya no lo está, no siente dolor, no siente nada, solo ve a aquel niño y aquel hombre frente a si.

Betula: Brown...Wally…

Y luego, de nuevo negro...

Jean: ¡¡¡BETULA!!! 

  ... Ha chocado contra el suelo.   

Capítulo 965: Murmullo

Escasos minutos antes…

El grupo liderado por Fleur, junto a Angélique y  James va avanzando al interior castillo encontrando nada mas que heridos y muertos en ambos bandos, cosa que solo progresa conforme avanzan. Por supuesto, se encargan de ayudarlos por lo que avanzan lento, pero parece que ya estan llegando a la Zona Cero.

Angélique: Este lugar es un caos.

Fleur: ¿Y que lo digas?

Angélique: ¿Dónde esta Jean, James? ¿Ya estamos cerca?

James: Si… pero…

Pero siente todas las voces alrededor de Jean debilitarse progresiva y alarmantemente. En cierto punto, siente varias viniendo hacia ellos, descubriendo así a Lord Emeric y Lord Adrien, que cargan y arrastran según el caso, a los Príncipes y le heredera al trono.

James: Dios mío…

Los tres de Todos somos Esclavos corren a ayudarlos, siendo vagamente reconocidos por Lord Emeric.

Emeric: Ustedes dos… (señalando a las dos mujeres) son las Oficiales del Zafiro y la Pluma.

Fleur: ¿¡Que pasó!? ¿¡Fue Lord Maximus!?

Emeric: No. El solo fue otra víctima. ¡Fue Albertanus! ¡Todo este tiempo fue él! 

El nombre resuena en Angélique, pues aunque nunca le vio en persona, sabe lo que ha hecho. 

Angélique: ¿¡Albertanus!? ¡¿El hombre que quiso comprar a Jane!?

James: ¿¡Que él quiso qué!?

Emeric: ¡El mismo! ¡El mato a su majestad! ¡Hecho la culpa a mi señora! ¡Engaño a los príncipes!

El “recital” de sus malas acciones empieza a enfurecer a los piratas, mientras que Emeric y Adrien parecen demasiado trastornados.

Adrien: ¡El causo está guerra! ¡Hirió a mis señores! ¡¡Mató a Lord Maximus!!

El noble rubio señala tembloroso y con lagrimas el cuerpo ensangrentado del Príncipe Mayor, pero James, después de mirarlo por un segundo, logra sentir algo más.

James: ¡Este hombre no esta muerto!

Emeric/Adrien: ¿¡Que!?

James: Siento su voz, pero es muy muy debil. No está muerto pero agoniza.

Fleur:  Los médicos no han llegado aun, ¿Qué hac…?

Pero, como una bendición del cielo, justamente en ese momento aparecen Evangeline, con Gareth a su espalda a bordo de su Jet Board.

James:  ¡Eve! ¡Gareth!

Gareth: ¡Mis hombres están abajo atendiendo al resto pero me dijo que había voces desvaneciéndose aquí!

El peliverde es dirigido al moribundo Maximus, al que empieza a dar las primeras atenciones de inmediato, no sin antes dirigir un poco de charla a James.

Gareth: Perdón por no decir nada hace rato. Pensé que me había vuelto loco pero Evangeline me explicó. Qué bueno que no estas muerto.

James: Je. Gracias, supongo.

Pero su rostro se pone serio de inmediato. 

James: Suficiente charla, hay que buscar a Jean. Lord, Alteza o lo que sea usted, ¿sabe donde está?

Emeric: Enfrenta a Albertanus junto a la Señorita Betula y el Joven Hollow, se quedaron…

No obstante, justo en ese momento, escuchan una voz acercándose. Parece se esfuerza… o que maldice. Es solo después que se dan cuenta que es una voz familiar, aunque el donde viene es extraño. Un dial de tono rodante.

Hollow: ¡Maldita, maldita, maldita, maldita!

James: ¿Hollow? 

Hollow: ¿¡James!? 

En ese momento, deja de rodar pues pierde su inercia y acaba chocando contra el pie de James, el cual lo coge en mano, ambos mutuamente sorprendidos.

Hollow: ¿¡No estabas muerto!?

James: ¿No tenias un cuerpo?

Hollow: Touche.

Angélique: Perdón pero no hay tiempo para explicar tu resurrección cada cinco minutos. ¿Dónde está Jean?

Hollow: Con Betula en ese cuarto. Ese noble maniático destruyo mi cuerpo pero tengo su confesión aquí. (agita su cuerpo de dial) ellos siguen enfrentándolo.

Angélique: Bien, ¡vamos entonces!

Fleur: Vamos.

Pero ni James ni Evangeline se mueven y cuando sus camaradas se voltean para ver porque, los notan pálidos y sudando frío.

Angélique: ¿Chicos?

Evangeline: No… no otra vez…

Fleur: Oigan, me estan asustando. ¿Que sucede?

James: Su voz… se desvanece…

Angélique: ¡¿Su voz!? ¿¡Que voz!?

De regreso a la batalla…

Jean solo tiene un sentimiento en la mirada: el más absoluto terror. Igual que sus camaradas que aun no sabe están cerca, el también siente la voz de Betula, antes tan grande tan potente, pero que tras el golpe de Albertanus… y la caída… un soplo… el más mínimo murmullo podría callarla para siempre.

Jean: ¡Betula!

Jean intenta ir con ella, sacar sus alas y alcanzarla, ayudarla, pero el pacifista se interpone entre el y la ventana, y luego, lo hace también Albertanus.

Albertanus: ¿Vas a algún lado, pajarillo?       

Capítulo 966: Un nombre entre tanto ruido

Jean, desesperado, intenta alzar sus alas para lanzar una lluvia de plumas negras hacia Albertanus y su pacifista, pero apenas logra moverlas pues un resplandor ya se cierne sobre el. Albertanus, con su control remoto, ha mandado al pacifista a disparar sus láseres.

Jean: ¡….! 

El muchacho logra hacerse a un lado volando, pero casi de inmediato, el Pacifista lanza otro, y la onda de choca está vez si lo alcanza, lanzándolo a rodar varios metros. 

Albertanus: ¡Jajajaja! ¡Y todavía cree que puede detenerme!

Jean: ¡Aghh! ¡Maldito!

Un laser más, el de la boca.  Jean, por fortuna, logra esquivar este y evitar la onda clavando sus garras de los pies al suelo. Por desgracia, el esfuerzo de hacer esto es demasiado exhaustivo y no logra evitar al propio Albertanus, que le da una patada con la intención  de lanzarlo por otro ventanal, igual que a su maestra.

Albertanus: ¡Iron Fist Destroyer!

Jean: ¡Gahhhh!

Albertanus logra su propósito. Jean atraviesa la ventana, pero a diferencia de su maestra x el logra cubriese con sus alas, evitando algo del daño. Luego, con todo su dolor, las bate para evitar la caída libre.

Jean: Agh… no me acabarás… tan fácil 

Albertanus: Vaya, parece que el alumno es más molesto que la maestra.

Aprovechando que Jean se está tomando unos segundos para “jadear” aun en el aire, el consultor abre la compuerta del Pacifista y entra en su cabina, volviéndose uno con la mole.

Albertanus: Da igual que no te haya acabado con eso. Pronto estarás igual de muerto que ella… jejejeje. De hecho, me sorprende que no muestres más dolor por ella, dada la forma que te defendió, parecían cercanos. 

Jean: ¡Ella no esta muerta! 

Albertanus: Ay, negación. Clásico.

El peliazul arranca otra de las plumas de su espalda para crear Ara Sabel, imbuyéndola de haki para lanzarse contra el pacifista, listo para enfrentarlo igual que al anterior, pero en lugar de eso, terminan usándola para defenderse de la espada del Alfa Omega, tambien imbuida en el duro haki de Albertanus.

Albertanus: Creo que eso no te va a funcionar ahora, muchachito.

Jean: ¡Aghhh!

Acto seguido, activa los cañones a su espalda, por lo que Jean se ve obligado a salir volando tan rápido como puede. 

Jean: ¡…!

Las explosiones lo hacen tambalearse, sumadas a toda su fatiga. Ya no puede seguir con eso,  no mucho más. Le siguen más láseres, mas disparos, más intentos de cortarlo por la mitad y Jean apenas puede esquivar o bloquear.

Albertanus: ¡Eso es lo que te sacas por meterte conmigo!  ¡Maldita rata!

Jean: ¡Aghh! ¡Regen von Messern!

El peliazul intenta hacerle llover plumas pues no puede acercarse, pero el Kairoseki sumado al haki de Albertanus hacen que apenas y sean como pinchos.

Albertanus: ¡Lastima que ahora si se tu nombre! ¡Recuerdas lo que te dije cuando te conocí!

“Albertanus: Eres un don nadie condenado a muerte. Para que molestarse. “

Jean: Tsk…

Albertanus: ¡Aunque nunca creí ejecutarte yo! 

Jean: ¡Aghhh! ¡Diamanten Federlanze! 

El peliazul intenta la misma técnica que uso junto con su maestra y contra n la capitana de los Golden Doubloon tiempo atrás, pero su haki ya esta muy debilitado. Apenas y logra hacer un agujero en el cristal, justo a la altura de la cara Albertanus. 

Albertanus: Que perdida de tiempo… 

Un laser más. Pero esta vez directo, Jean se salva apenas por su haki y termina rodando contra el suelo de nuevo. Solo logra levantarse usando una pluma espada como bastón.

Jean: Ughh… ugh… *cof cof*.

Albertanus: Y cuando acsbe contigo, irea a buscar a esa puta… y la hare mía.

Jean: Jane… maldito…

Tres láseres van a ser lanzados esta vez, Jean valientemente, solo alza su espada pluma, ya ni siquiera sus alas tiene. Todo termino.

Albertanus: Muere.

Y luego, solo hay un resplandor.

…… 

……..

¡Que viene del otro lado!

James:  ¡White Star- Super Massive Supernova!

El tirador, que llevaba buscando a su capitán y amigo todo este tiempo, al ver la escena de inmediato ha cargado su arma y disparado un torrente de una potencia tan extrema que despedaza los alrededores. Jean acaba en el suelo por el impacto.

Jean: ¡Gahh!

Albertanus : ¡…! ¡¿Que pasa!? 

El villanesco noble por su parte, esta en el punto que recibe tan potente ataque. Primero, solo se ve sorprendido , luego confiado, pero luego completamente desesperado. Siente un calor horrible, siente que va a morir solo de eso, y es entonces que se da cuenta de que todo adentro y afuera del pacifista se funde y se incendia.

Albertanus: ¡Ahhhhhh! 

Para cuando el torrente termina, todo esta destruido, el salón, y el pacifista, el cual ha estallado al alcanzar el torrente su núcleo de energía . Jean solo se cubre en el suelo, tambien asustado y confundido.

Jean: ¡¿Qué… que fue eso!?

Los oídos le zumban por la explosión con un pitido constante, la garganta le duele por el polvo y esta temporalmente cegado por el brillo del torrente, pero todavía alcanza a escuchar una voz, una voz que llama su nombre.

James: ¡¿Jean!?       

Capítulo 967: Voy a verlos ahora

Jean se levanta, aturdido, tratando de identificar la voz. James, tras el ataque, vislumbra a su capitán trastabillando, e intenta ir hacia el. 

James: ¡Jean!

El peliazul se siente muy confundido, pues reconoce la voz, pero, no es posible. No obstante, antes de que pueda mirar en dirección al rubio o que el rubio puede acercarse, el techo del pasillo que los divide se colapsa, dañado por el torrente del Star Blaster. 

Jean: ¡Aghhh! 

James: ¡…! Por fortuna, ninguno acaba bajo los escombros, pero ahora es imposible pasar. Y Jean ni siquiera logra ver a James. Y ahora ni siquiera logra oír su voz. 

James: ¡maldición! 

Angélique: ¡Jean! ¡James! 

James: Estoy bien, y el tambien, lo siento. Pero hay que buscar como alcanzarlo. 

Fleur: Hay un camino por acá. Vamos. 

Todos: ¡Vamos! 

Jean, por su parte, logra levantarse, otra vez, pero esta más aturdido ahora. No tiene ni idea de que paso, y termina por descartar la voz que escucho como parte de su imaginación. 

Jean: Maldición… 

Observa al Pacifista destruido, pero súbitamente, los restos de este se empiezan a mover. Jean se pone en guardia, logrando vislumbrar a Albertanus saliendo de ahí.  Esta vivo, y por su haki, parece que fue así como sobrevivió, pero esta tan o incluso más en la mierda que Jean ahora. 

Albertanus: ¡tu…! *cof cof* No se que hiciste… ¡pero es tu culpa! 

El noble se abalanza sobre Jean, no obstante, este recupera su estabilidad lo suficiente como para darle un único puñetazo en la cara. Uno que le revienta todos los dientes. Albertanus acaba entonces en el suelo, viendo como Jean aun tiene una de sus espadas pluma en la mano, y esta listo para usarla. 

Albertanus: ¡No, espera! 

Jean: ¡Ara Pfahl! 

Albertanus: ¡Gaaaaaaaaahhh! 

El noble solo siente como la pluma se clava… en sus manos, se las ha atravesado de lado a lado y lo ha dejado clavado al piso, para dolor y sorpresa del consultor. ¿¡Porqué no lo ha matado!? 

Albertanus: ¡…! 

Jean: ¡Esto termino! ¡ Y volveré por ti, maldito bastardo!

Albertanus solo se queda ahí, incrédulo y aterrorizado, sin saber porque sigue vivo, mientras  que Jean, con mucho esfuerzo, se transforma otra vez, y salta por la ventana. Hay cosas mucho mas importantes en ese momento. 

Jean: ¡Betula! 

Jean, pese a sus heridas y el intenso frío, logra usar sus alas para planear y aterrizar junto a su maestra, que yace gravemente herida sobre su capa, desprendida de sus hombros, y la nieve, ambas teñidas de rojo. Ella sangra por todas partes, tiene vidrios clavados, su brazo y su pierna derechos estan torcidos de formas antinaturales, claramente destrozados. 

Jean: ¡Betula! ¡Betula, por favor! ¡Reacciona! 

Sabe por su haki que sigue con vida, pero su respiración es dolorosa y difícil y además no le responde. Sabe que necesita un médico, necesita ayuda. Pero solo con moverla e intentar sostener su cabeza, ella se queja de dolor. 

Jean: Betula…

Incapaz de hacer algo más por temor a herirla, Jean solo la acomoda en su regazo, acunándola entre sus brazos en un vano intento de protegerla del frio. Jean no sabe que más hacer y esta sólo, así que recurre a algo que sabe bien que es probable que no funcione, no obstante, es su última oportunidad. 

Jean: ¡Ayuda! ¡Ayuda por favor! 

Gritar por ayuda. 

Jean: ¡Quien sea! ¡Venga rápido! ¡Necesito un médico!

Nadie aparece. Pero sus gritos logran algo más. El Zafiro del Mar abre sus ojos débilmente, mirando a su alumno. 

Betula: J… Jean…

Jean: ¡Betula!

El sonríe al verla despertar, pero la mirada de ella es extraña, como si estuviera viendo algo muy lejos. 

Betula: Que… que bueno que estás bien…  *cof cof*

Pero tan pronto empieza a hablar también empieza a toser terriblemente, le falta el aire demasiado. 

Jean: No te fuerces, Betula. Tranquila… Te pondrás bien. 

Pero ella, aunque le oye, no le escucha, pues sigue hablando, y lo que dice empieza a atemorizar a Jean. 

Betula: *Cof Cof* Diles… a mis hombres…que fue un honor y un placer navegar a su lado… Ha sido un placer luchar a tu lado… mi alumno… mi amigo…

Jean: N…no… no digas eso. Aún nos queda mucho por hacer. Vas a sobrevivir, Betula ¿Me escuchaste? Vas a vivir.

Pero la mirada de ella es más sombría todavía, aunque extremadamente tranquila. 

Betula: No… aquí acaba mi camino.

Con el Zafiro del Mar cada vez más débil, Jean intenta pensar en algo que decir para levantarle el ánimo.

Jean: Tu familia. ¿Recuerdas? Aún tienes que encontrarte con tu familia.

Pero al decir esto, Betula esboza una sonrisa a medias mientras que su propio peso empieza a vencer la poca fuerza que le queda.

Betula: Están muertos… cuando dije que me los habían arrebatado…a eso me refería…

El Peliazul se queda de piedra al oír esto. Todo ese tiempo ella había luchado por volver a verlos, es lo que siempre decía. Pero entonces, recuerda algo que ella dijo en el preciso día en que ella le hizo un ofrecimiento de alianza, y las razones que tuvo ella para empezarla. 

“Betula: Yo solo quiero volver a ver a mi familia. Los esclavistas me la arrebataron y no descansaré hasta el día que los vea de nuevo. “

Betula: Aquel día era temprano. Wally dormía y Brown se preparaba para ir a trabajar, era doctor. Yo solo… sali a comprar leche y… 

Betula: No tardo. 

Brown: Ok, cielo. 

Su marido le da  un corto beso y acaricia el cabello de su hijo al salir, sin saber lo que se viene.

Betula:… luego ellos llegaron.. Gelacius llegó. 

Jean apenas y comprende el horror que vive en las memorias de Betula. Ella corriendo pars ir a casa, esquivando cañonazos y escondiéndose de enemigos por horas. El cielo enrojecido por el fuego, el miedo, las lagrimas… 

Gelacius: ¡Tu vives! ¡Tu mueres! 

La muerte indiscriminada, Gelacius, ese muchacho adolescente que los destrozaba con su katar, riendo sin parar.. Y como los que vivían gritaban y lloraban, ya fuera por ser llevados como esclavos… o por llorar por otros. 

Betula: Para cuando logre llegar a casa Gelacius se había ido… y mi familia tambien. 

Jean: … yo… yo no… no tenían idea 

Betula: No pasa nada… fue hace mucho ya… 

La maestra sonríe aún más y luego tose sangre, mezclando sus labios teñidos de azul con el color carmín.

Betula: …pero ya no importa…voy a verlos ahora…

El muchacho está pálido, no puede ser así, no quiere que sea así. Pero no hay nada que pueda hacer, ni siquiera puede evitar las lagrimas que se agolpan en sus cuencas.

Jean: Betula… no… 

Betula: Je… no tienes que hacerte el fuerte, muchacho…Quiero que sepas… que estoy muy orgullosa de ti…

Ella no pierde la sonrisa, mientras que él observa demasiado incrédulo e impactado ya para decir algo ya. 

Betula: Cuídalos, Jean… 

La capitana de capa azul tose una última vez y finalmente deja caer su cabeza, quedando con la mirada inexpresiva y su media sonrisa en la boca. Jean, esbozando una mueca de dolor, simplemente usa su mano para cerrar los ojos de su aliada, su maestra, la persona que le ayudo a convertirse en el hombre que es ahora, mientras lucha por aguantarse los sollozos que salen de su garganta, solo para fracasar miserablemente.        

I'm going to see them now
I'm going to see them now

Capítulo 968: Celebración y Luto

Los rayos de sol de un nuevo día ya asoman. Los llantos descorazonados de Jean se van perdiendo con la altura. Arriba, en el castillo, Albertanus se debate para escapar de ahí, lográndolo solo con un terrible esfuerzo y dolor, pues debe alzar sus manos estacadas para poder liberarse. 

Albertanus: ¡Gaaaaaaahhhh!

El hombre se levanta con gran dificultad tras eso, pues no puede usar los brazos. Luego, viendo que no queda nadie en la habitación, avanza corriendo (o algo así) por el pasillo que no ha colapsado, llegando a unas escaleras y trastabillando para bajarlas. Sabe perfectamente que ha perdido, ya no le quedan más ases bajo la manga.

Albertanus: ¡Tengo… tengo que salir de aquí!

Pero apenas va dando dos pasos, se encuentra con alguien que no esperaba. Alguien que puede ayudarlo.

Albertanus: ¡General Agamenon!

El General ha escapado de algún modo de sus cadenas, y Albertanus esta más que feliz de verlo, aunque este no comparte dicha alegría . Trae una espada en sustitución a su antorcha destruida y una expresión que dice “muere” en todo el rostro. 

Albertanus: ¡General! ¡Pensé que había sido capturado!

Agamenon: Algunos de mis soldados me ayudaron a escapar…

Albertanus: ¡Como sea! ¡Tiene que ayudarme! ¡Esos piratas quieren adueñarse del reino! ¡Traicionaron a la propia Rosolynde y a los otros príncipes! ¡Mi señor Maximus y yo tratamos de enfrentarlos pero le asesinaron! ¡Si usted los enfrenta, podemos vencerlos!

Agamenon: Entiendo… me encargaré de los enemigos del reino… 

Albertanus sonríe pues después de todo, parece que aun puede salirse con la suya, pero su sonrisa se apaga, cuando una hendidura carmesí aparece en su garganta, y la espada de Agamenon chorrea el mismo color.

Albertanus: ¡…!

Incapaz de hablar, de respirar, Albertanus cae de rodillas, dándose cuenta con lo último de conciencia que le queda, de que Agamenon lleva algo en la mano. El mismo díal de tono que tenía Hollow. Lo sabe todo. 

Agamenon: Me encargaré de los enemigos del reino… empezando contigo. 

Y con un charco carmín escapando de su cuello, corriendo como cascada por las escaleras, Albertanus finalmente cae, muerto. Apenas segundos después, el grupo liderado por Fleur aparece, amenazando al general.

Fleur: ¡Alto!

Hollow: (ahora el cuerpo de una armadura, pero a escala) ¡Regresa el Dial, ladrón!

Angélique: ¡No tenemos tiempo para esto! ¡¿Dónde está Jean!? 

Pero contrario a lo que esperan,  el general deja ir su arma y el dial para luego quedarse de rodillas.

Agamenon: Lo que buscan está tras esa puerta.

Todos se miran los unos a los otros, pero no tardan en decidir su próximo accionar.

Fleur: Que alguien lo vigile. No quiero que haga otra cosa.

Evangeline: Yo me encargo, señora primer oficial. 

La mujer le apunta con su arco entonces, y Agamenon solo se queda quieto mientras el resto del grupo avanza, aunque el otro tirador rubio del Ave Azul susurra algo a su compañera antes de subir.

James: Lo sentiste tambien, ¿no?

Evangeline: Si…

Se refieren primero al cadáver que yace en la escalera, pero principalmente al otro. Al que conocieron y que Jean, aun con el rostro rojo de haber llorado, ha subido a la habitación en la que justo Fleur, Angélique y el diminuto Hollow van entrando.

Angélique: ¿Jean?

Fleur: Esa… esa es…

Jean con cuidado deja el cuerpo en el suelo, cubierto con el abrigo azul que le pertenecía en vida para luego, darse vuelta y tirarse en el piso, aferrándose a sus piernas.

Fleur: ¡Betula!

La primer oficial del Zafiro alza el abrigo, solo para ponerse a sollozar sin control mientras abraza a la que fue su capitán. Viendo la desgarradora escena. Hollow, sin poder llorar por su cuerpo ajeno, solo aporrea el suelo con los puños, gritando.

Hollow: ¡No! ¡No! ¡¡NO!!

Angélique no puede evitar unas lágrimas tampoco, y se debate entre consolar a su propia mentora o a Jean, que se ha arrinconado para llorar otra vez , como un niño pequeño. Al final, se decide por su capitán. 

Angélique: ¿Jean? 

La chica se acerca gentilmente a su capitán, que tiene los ojos hinchados de tanto llorar ya. Pero cuando Jean la siente acercarse, este se aferra más a sus propias rodillas intentando ocultar su cara.

Jean: Ahora no, Angélique … Quiero estar sólo…

Y es que en serio no quiere que nadie se le acerque, en especial ella, la mujer por la que renuncio a sus sentimientos al inicio de la noche que ya murió, para colmo de hacerlo miserable. Ella insiste, poniendo su mano sobre su hombro, pero el se agita para retirarla. 

Angélique: Jean, yo… 

Jean::*en voz baja* ¡No quiero ver a nadie…! 

James: ¿Ni siquiera a tu mejor amigo?

A Jean se le abren los ojos enormes al oír esa voz y deja salir un jadeo audible. El joven capitán entonces voltea por completo solo para ver a James llegar justo por detrás de Angélique, la cual le mira con una mezcla de dolor y una sonrisa. 

James: ¡Hey…! He vuelto. 

Jean se levanta lentamente, y se acerca lento, como si no creyera lo que esta viendo. Ante esta actitud, James empieza a extrañarse un un poco. Principalmente porque casi todos los que se ha encontrado con el ese día han tenido la misma reacción,  aunque la de él recuerda demasiado a la de Eve. 

James: ¿Jean? 

Pero además, porque no es usual ver a su amigo y capitán así, tan tembloroso. El peliazul entonces extiende su mano hacia él y toca su mentón, lo que lo hace jadear de nuevo.

James: Si… esa es mi cara…

Jean: Eres tu… De verdad estás vivo…

James pro primera vez desde su “resurrección “ se siente incómodo x pero intenta salir del paso con algo de humor. 

James: Por supuesto que estoy vivo. ¿Qué creías? ¿Qué estabas hablando con un fant…?

Pero entonces, el peliazul le da un puñetazo justo en el mentón, con una cara ahora llena de rabia. Angélique se ve sorprendida por esto mientras que James tiene que dar un paso para atrás para no caerse. Ya recuperado su equilibrio, el muchacho se agarra la barbilla, adolorido.

James: Aghh… ¿¡Que demonios te…?... Sucede.

Antes de terminar su reclamo, James se ve atrapado por un abrazo, un abrazo fortísimo. Jean está aferrado a él como si tuviera ventosas, y James se ve tan sobrecogido que no sabe como actuar al principio.

Jean: ¿¡Como pudiste!? ¡¿Cómo pudiste hacernos creer que habías muerto!? ¡Idiota! ¡Idiota! ¡Grandísimo imbécil! 

El peliazul empieza a llorar nuevamente y casi colapsa por sus heridas sobre el tirador, que se esfuerza en no dejarlo caer. Pero en las lagrimas de dolor se Jean tambien hay  mezclado alivio y una felicidad rara. Contagiado de la emoción, James se da cuenta de algo que en ese mes y algo no se había dado suficiente tiempo de pensar. Está vivo, sigue vivo, y es un milagro que lo esté. 

Jean: ¡Idiota rubio!  *sniff* Idiota rubio… 

James al fin le responde el abrazo y tambien deja caer unas lágrimas, aquellas que no se había permitido derramar en todo su tiempo desaparecido. 

James: Je… Idiota tú. Es tu culpa por adelantar conclusiones.

Ambos ríen y lloran ahora, mientras Angélique observa la escena con el mismo sentimiento. Pero pronto, deben soltarse, pues aunque su reunión es digna de celebrarse, lo que hay alrededor solo son tragedias. James solo ayuda a Jean a mantenerse en pie tras eso, mirando, una vez más llorosos, a Fleur gritar con el cadáver de Betula en brazos . 

Capitulo 969: Hermano. Hermana.

La batalla ha terminado al fin, pero eso no significa que los problemas hayan acabado. La cantidad de heridos, de muertos y pérdidas no es pequeña. 

Gareth: ¡El príncipe Mayor a cirugía de inmediato! ¡La Dame a quemados! ¡Hay que desbridar esas heridas! 

Médicos de la Alianza: ¡Si, señor! 

Gareth, con acceso ahora a la enfermería del palacio, supervisa la atención medica de los graves príncipes y la Dame Rosolynde con una mirada terrible de pesar en los ojos. Ya le han dado la noticia de su capitán, pero el aun tiene trabajo, mucho trabajo al igual que todos. No hay tiempo para llorar.

Hollow: Lo transmitiré por los altavoces. 

Fleur: Bien… Hay que ir tras las murallas también. Todos deben saberlo. 

Los líderes de la Alianza presentes en el castillo todavía se reparten acciones. La confesión de Albertanus debe ser transmitida a todos sin importar bando y su cadáver debe ser recogido. Agamenon ya fue llevado a celdas por Emeric hasta decidir que hacer con él. 

Jean: ¿Seguros… que no necesitan ayuda? 

Jean es excluido pues está muy herido todavía, así que James y Evangeline se disponen a llevarlo afuera de las murallas de Ciudadela, pues el escuadrón de Gareth esta muy ocupado adentro.

Fleur: Tú ve a descansar, niño. Estás jodido. 

El peliazul dirige una mirada dolorosa hacia el cuerpo de su maestra, y aunque no dice nada, la Primer Oficial entiende a que se refiere. 

Fleur: Nosotros… nos encargaremos . Te avisaremos. Avisaremos a todos.

Angélique se queda con su maestra para ayudar, después de todo es miembro del consejo y mano derecha de Jean. No obstante, esta aún está preocupada por el estado físico y mental de su compañero.

Angélique: Puedo llevarte y volver rápido.

Jean: No. No hace falta. Mejor quédate aquí. 

La manera en que se lo dice es seca y tajante, cosa que Eve y James notan, aunque de formas distintas. Él se ve confundido por ello, pero ella entiende el porqué y mira, sintiendo pesar y lástima por su capitán y amigo.

Angélique: Ah… ok. Vayan con cuidado. 

Y así, parten rumbo al exterior de la muralla. El viaje es un tanto tardado, pero sobretodo bastante silencioso. Nadie habla pues lo que ha pasado es muy abrumador. No obstante, tras un rato, uno de ellos al fin rompe el silencio.

James: Oye, Jean…

Jean: Dime.

James: ¿Paso algo entre tú y Angélique cuando “estaba muerto”?

Las mejillas de Jean se ponen muy rojas, pero agacha la cabeza avergonzado y hasta entristecido. 

Jean: No, no pasó nada. 

James: Ah, es que se veían algo tensos. Menos mal que no pasó nada.

Evangeline: De hecho… ese es el problema.

Jean: Evangeline…

Evangeline: Perdón.

James: Espera… ¿Tú y ella…? 

Las mejillas de Jean solo se ponen más rojas. 

James: No me digas que tú... 

Jean: ¿¡Podemos hablar de otra cosa!? Agh…. 

Y luego se retuerce de dolor por la exaltación, para preocupación, aunque leve, de sus camaradas. 

James: Ok, ok. ¿De que quiere hablar el “capitán” entonces?

Jean no puede evitar molestarse y estar muy triste, pero al mismo tiempo se siente alegre por tener a su mejor amigo de vuelta. Y eso le recuerda algo.

Jean: ¡Jane! ¡Tu hermana! ¡La encontra…! ¡Aghhhh!

El peliazul vuelve a retorcerse del dolor, pero sus camaradas lo sostienen bien para que no se caiga. 

James: Lo sé. Eve y Angélique me dijeron. Que la encontraron y que esta a salvo rumbo a Eiyuu.

Jean: Ah… que bien.

Ya han llegado al fin de la murallas, en cuyo exterior cientos de soldados se encargan de barrer el campo de batalla, recogiendo las armas, ayudando heridos y juntando a sus muertos para darles sepultura digna.

Evangeline: La trinchera médica está por allá.

James: Vamos.

Se acercan entonces . Casi todos parecen ocupados ahí, así que buscan a Taylor. Con la mirada primero y luego con haki.

James: Hmph… ya lo sentí.

Evangeline: Y yo.

Jean: Y yo… no eres el único que sabe “observación, ¿sabes?

James: *sarcasmo* Ja ja ja.

Van hacia donde estás Taylor, entonces, y con el poder que comparten logran distinguir que el resto de sus camaradas estan ahí. Pero Jean y Evangeline notan a alguien más, alguien que no esperaban.

Evangeline: ¿Qué no se había ido con el resto? 

Jean: Se… se suponía.

James: ¿Quién?

La inmensa sonrisa con ojos llorosos de Jean y Evangeline impacta al tirador. Ellos le señalan a donde ya se ven sus camaradas y esa persona extra. Una chica muy bonita, de cabello y ojos castaños, alta y con un bastón raro en la mano.

Taylor: ¿¡Pero están bien!? 

La chica habla con Taylor y los demás, parecen alarmados pero la ella habla con calma. Es la misma Jane Aprilia, y James la mira sin poder hablar o moverse. 

Jane: Un tipo raro que encogía gente y un soldado doctor los ayudaron. Dijeron que estarían bien. 

Katrina: ¿Los Piratas de la Luna de Sangre Azul?

Big Bird: ¡Azul, azul!

Jane: ¿Así se llaman? Me caen bien. ¿Son amigos suyos?

Mia: Ahmmm… no exactamente… Oh…

Todos reaccionan sorprendidos al mirar en cierta dirección, y Jane se gira para ver también, solo para abrir los ojos como platos. Ahí está un muchacho rubio, viéndola fijamente. 

Jane: ¿Es…?

Los piratas asienten con sonrisas enternecidas. Y entonces, sin decir nada, ella sale corriendo hacía él. James por su parte, pierde su parálisis y corre también hacia ella. Con los pies de ambos hundiéndose en la nieve. Tirando sus cosas en el proceso. Hasta que, finalmente, quedan frente a frente, a unos metros uno del otro.

James: ¿J… Jane?

El pronuncia su nombre con tremor en sus palabras, como si no lo creyera, aunque no es el único. Ella le mira de arriba a abajo muchas veces, como si fuera algo imposible.

Jane: ¿Eres tú, James?

El muchacho rubio solo puede asentir.

Jane: Mi… mírate, estás tan alto… y tan guapo… ahora eres… mucho más grande que yo. 

James: Tú te ves preciosa… tanto como el día que… que...

Las lágrimas le empiezan a brotar al muchacho sin percibirlo al principio, pero cuando se da cuenta no hace ni el más mínimo esfuerzo por pararlas. Lo mismo va para la chica, con los ojos,las mejillas, el rostro ya inundado. Y entonces pasa lo inevitable, los dos se abalanzan contra el otro… 

Juntos al fin

…para abrazarse con fuerza.

James: ¡Te encontré! *sniff* ¡Te encontré! ¡Al fin te encontré!

Jane: ¡Estas aquí! ¡Conmigo! ¡Por fin logre volver a verte!

Los dos ríen, los dos lloran pero ninguno se suelta. Se abrazan. Se abrazan con tanto amor, tanto cariño, tanto anhelo al fin cumplido. Los camaradas de él solo observan, enternecidos y conteniendo sus propias lágrimas de felicidad. Hermano y Hermana, a pesar de tanto dolor y sufrimiento, se pudieron encontrar. E iluminados por el sol de un nuevo día, nunca se volverán a separar. 

Capítulo 970: Despedida final

Más tarde… otro día y otra noche después …

Ha pasado ya un tiempo del final de la batalla y las secuelas de lo que ha sucedido están mucho más claras. Ciudadela tardará meses o años en volver a su gloria igual que su palacio. Los heridos, de ambos lados, se recuperan muy lentamente. 

Konstantine: No ha despertado aún … ¿verdad?

Nadine: No. 

Llenos de vendas y curaciones, y un profundo pesar en el rostro , la princesa y él segundo príncipe permanecen junto a Maximus en su cama de la enfermería del castillo, inconsciente desde que la espada de Albertanus le atravesó el abdomen. Rosolynde, tambien recuperándose, solo mira de lejos y en silencio en su propia cama, con el rostro vendado en su mitad. 

Rosolynde:… 

Aun con esas heridas son los afortunados. Las bajas, las bajas han sido muchas. En total, de ambos bandos, han fallecido 2459 personas, de las cuales, 187 pertenecían a Todos somos Esclavos, incluyendo una de sus líderes.

Jean: *suspiro*

El capitán del Ave Azul esta de vuelta en la Ocean Spirit, en el Puerto de Muralla. Ahí, al interior del cuartel de los hombres, él y el resto de sus camaradas varones se atavían de galante color negro.

James:  acomodándose el cuello de la camisa*Gracias por no deshacerse de mis cosas mientras estaba muerto.

Bert: Ah jeje… je. Eso. Planeábamos dejarle todo a tu hermana, no creímos tener derecho sobre tus cosas.

Big Bird: ¡Sin derecho! ¡Sin derecho! 

James: Jeje… pues si lo tenían en realidad, pero igual me alegro que no tiraran nada.

Samir: A la próxima las tiramos, no te preocupes. 

El ambiente, pese a la tristeza, es ameno. Que tu amigo y camarada “regresara de la muerte” animaría a cualquiera. No obstante, saben que es un caso aislado y sus risas se apagan rápido, hay alguien que no va a volver. En ese momento, alguien toca la puerta.

Taylor: Adelante.

La puerta se abre y quien, asoma la cabeza es Isabel, con su vestido negro y su abrigo.

Isabel: Angélique dice que ya es hora de mover la nave. ¿Están listos?

Jean: Si… ya vamos.

Todos los hombres salen de la habitación tras su compañera, excepto uno, y James lo nota. Jean se queda atrás. Su cuerpo sigue herido y dolorido pero la herida de su corazón, es por mucho la peor. Se acomoda una y mil veces el broche de su capa favorita, su capa negra. Viéndolo tan miserable, James pone una mano en su hombre intentando confortarlo. 

James: Jean, ya es hora. 

Pero él solo le contesta haciéndole una pregunta.

Jean: ¿Sabes quien me dio esta capa?

El chico rubio niega con la cabeza, y mira hacía el broche de esta en los dedos de su amigo. Aunque Jean lo lleve casi siempre, no le había puesto mucha atención. Se trata de botón de zafiro, y entonces James concluye rápido quien fue.

Jean: Betula me lo dio como regalo el día que aprendí a dominar propiamente el haki de armadura. Dijo que el negro me recordaría el color que siempre debo lograr. Pero me doy cuenta ahora y que el broche azul era por mi, pero me doy cuenta ahora que era para que la recordara a ella.

James: Jean…

Jean: No pude hacer nada por ella, James. No pude…

James se aferra a su brazo, sin saber bien que hacer, pero pronto, dice algo. 

James: A veces simplemente no se puede hacer nada…

Jean solo agacha la cabeza más con esto, pero James se pone frente a el y acomoda el broche de su capa, quedando al fin bien derecho.

James: Pero si quieres hacer algo por ella ahora, sigue viviendo. Ella lo habría querido asi. Sigue viviendo , recuerda lo que viviste con ella  y sigue viviendo todo lo que tengas que vivir al máximo, ciento por ciento. Y cuando llegues al final de tu vida, podrás contarle todo lo maravilloso que fue el viaje.

Jean lo mira sorprendido, para luego sonreír, a lo que James sonríe de vuelta. Finalmente, salen al exterior, en donde la gélida noche se hace presente. Alrededor de la Ocean Spirit lo único que ilumina son los otros barcos de la flota aliada, dispuestos en  semicírculo, y encima, las estrellas esplendorosas se vislumbran frías.

Into the eternity

Jean: Ya estamos aquí.

El Ocean Spirit va relativamente atrás en la procesión de barcos, encabezada por las naves pertenecientes a los Piratas del Zafiro. En la punta, el Jewelry Power. Con Fleur ahora en su mando, vestida en una forma oscura, inusual para ella.

Fleur Ya es hora.

Con cuidado, muchos gyojin y tritones del zafiro ayudan a bajar barcas pequeñas, llenas de flores y objetos, así como una farola. Cada una con una persona, un victorioso caído. Una de las barcas es más grande que las otras saliendo directamente del Jewelry Power.

Jean: Maestra…

En ella, va Betula. Vestida con sus mejores galas y su gran capa azul, de nuevo impoluta. Con los brazos cruzados sobre su abdomen, luce tan gallarda y altiva como siempre, a pesar de aue su piel ahora luce pálida y ceniza.

Devon: Te veremos en la eternidad.

Sus contramaestres y amigos que están en la capacidad de dirigir sus propias naves la observan alejarse flotando, algunos con lagrimas en los ojos, otros solo con pesar, otros ocultándose tras una máscara impávida.

Hollow: Betula… 

Ink: Betu…

Sus primeros aliados están terriblemente dolidos, el primero llora, la segunda le pide salude a sus hermanas. Sus aliados más recientes,  Fernand, recuperándose de sus heridas y Maximilian, ileso, solo observan en silencio 

Fleur: Ya estan todos listos.

La mujer se dirige a varios arqueros a lado de ella, los cuales llevan flechas que empiezan encender. Uno de ellos asiente y ella da la orden.

Fuego.

Las flechas vuelan como saetas, iluminando el cielo nocturno, impactando cada barca de los que han perdido en la guerra. Una tras otra, llenando el mar de un cálido y bello fulgor. La ultima en ser impactada es Betula, cuya barca llena de madera, empieza a arder junto al resto.

Fleur: Para siempre perdida en el sueño eterno esta la voz de la alianza.

Mientras dice estas palabras, la barca se sigue consumiendo, hasta que el rostro de su capitán ya no se ve. El Zafiro del mar esta al fin del otro lado, con su familia querida. Lo mismo pasa con el resto de barcas, y los piratas y aliados permanecen ahí hasta que las flamas mueren.

Jean: Adiós, Betula  

Capítulo 971: Sucesión

Al día siguiente, después de guardar luto gran parte de la noche, los miembros del consejo de Todos somos Esclavos se reúnen para una junta extraordinaria, después de todo, hay asuntos urgentes que tratar. Solo se reúnen los lideres por el momento, contramaestres, representantes y Primeros Oficiales no participan, con la única excepción siendo Fleur por obvias razones, la cual preside la junta. 

Fleur: Gracias por venir en este… momento de duelo.

Todos permanecen en silencio, pero asienten. Se vislumbra cansancio en casi todos. Jean sigue lleno de vendas y Fernand no está mucho mejor. Pero el dolor del corazón es lo que más pesa. 

Fleur: Tenemos varios puntos en el orden del día de hoy. El primero es el estatus de nuestra misión aquí en Brusian. Para esto, Hollow, que ha estado al pendiente en estos días, nos dirá los pormenores. 

El aludido se pone de pie, y el resto guarda silencio. 

Hollow : Pese a que nuestro objetivo inicial era derrotar al Triunvirato de Brusian y ayudar al auténtico ejército a conseguir la victoria, las circunstancias resultaron ser otras. Dado que la mente maestra de todo el complot del trono resulto ser Albertanus, el cual… fue asesinado por Agamenon, general del Triunvirato. 

Todos escuchan atentos, aunque de sobra ya lo saben.  

Hollow: Gracias a que descubrimos el complot, la guerra termino y las condiciones de esclavitud en varias regiones del reino, incluida Baluarte en donde luchamos directamente han terminado, por lo que nuestro estatus de misión es finalizado y con éxito. 

Rodos asienten, aunque con lo perdido no se siente así, además de que aun hay asuntos que les preocupan.  

Fernand: ¿Qué hay del tema de la sucesión al trono? 

Hollow: Lord Emeric dice que la corona al fin ha vuelto al palacio por orden e indicación de su señora. Pero Dame Rosolynde no piensa tomar el trono y dado el estado grave de Lord Maximus, Lady Nadine y Lord Konstantine se niegan a atender esos temas hasta que mejore  o…pase lo peor. 

Fernand: Oh… entiendo. 

Fleur: Y hablando de sucesión, eso me lleva al siguiente punto.. la sucesión de poder de los Piratas del Zafiro.

Casi todos vuelven a agachar la cabeza en señal de duelo, y hay suspiros muy grandes. Fleur decide entonces continuar rápido.

Fleur: Sin profundizar mucho en las razones que ya todos saben, y confirmando lo que ya deben sospechar por mi presencia aquí, a partir de ahora, yo, Fleur, la Primer Oficial de los Piratas del Zafiro, paso a ser Capitana y señora del navío Jewelry Power.

Es la decisión ya esperada y obvia, así que todos asienten, mientras que ella sigue hablando.

Fleur: Mi esposo Devon, contramaestre del Black Pearl y anterior tercero al mando, tomara mi lugar como Primer Oficial, y mi lugar como contramaestre será ocupado por Sonya, a quien todos ya conocen.

Ink: Bien. Es una mujer muy capaz.

Jean: ¿y que pasará con Shane y Wendy?

La noticia de lo que sucedió al matrimonio acuático corrió rápido, y todos demuestran preocupación, y el rostro severo de Fleur no ayuda en nada.

Fleur: Su permanencia como contramaestres aun esta en duda.

Esto pone a todos de peor animo aún, pero siguen haciendo asuntos por atender.

Fleur: Esto nos lleva al siguiente punto. Las acciones de Mondhuter Maximilian y sus Piratas de la Luna de Sangre Azul. Según muchos de nuestros hombres, las acciones de estos fueron determinantes para evitar una masacre de civiles y de nuestros propios hombres, incluyendo a los contramaestres antes mencionados por Jean. Por todo esto, quiero proponer una votación para quitarle su probación e incluirlos oficialmente como miembros con plena facultad en la alianza.

La votación se realiza entonces, pero el resultado es obvio.

Fleur: Muy bien. Todos a favor. Maximilian pasara a formar parte del Consejo a partir de nuestra próxima reunión. Solo nos queda un punto entonces.

Todos se ponen serios, pues es el más importante y lo saben de antemano.

Fleur: La sucesión del vocero de Todos somos Esclavos.

Jean suspira al oír hablar del puesto de su querida maestra, pero luego nota que se guarda silencio hasta que el  pone atención. 

Jean: ¿Que pasa?

Fleur: Igual que con el puesto de capitán del Zafiro, la anterior ocupante de ese puesto, Karma Betula, dejo una enérgica sugerencia de quien le sucedería como vocera el día que llegase a faltar.

A Jean se le abren los ojos enormes, pues se da cuenta de que todos le miran fijamente.

Fleur: Karma Betula nominó a Jean Black como vocero de la Alianza de Todos somos Esclavos.   

Capítulo 972: El Don

Jean está sin palabras, y que todos sus compañeros líderes le estén mirando fijo no le ayuda en nada. Finalmente, deja escapar un balbuceo, y luego una oración más o menos completa.

Jean: ¿A…a mi? ¿P… pero porqué yo?

Fernand: Bueno, fuiste su alumno. Me parece una decisión más que obvia.

Jean: Pero es que yo…

Hollow: Considero que es una buena nominación.

Jean: ¡Hollow!

Fleur: Yo tambien lo apoyo. Solo es una nominación. Fue la última voluntad de Betula y pienso respetarla como mi capitán. 

Jean se relaja un poco, no es cómo que ya le hayan escogido. 

Jean: Si… es cierto. Tienes razón. 

Fleur: Pienso que lo mas indicado para poder contemplar la elección de Betula tambien, es que en vez de votar si o no, cada quien diga a su nominado para el puesto. ¿Están de acuerdo con esto? 

Los lideres asienten todos, aunque Jean aun está un poco nervioso de tener un voto a su favor en automático .  Y entonces comienzan a emitir su voto, el primero en decir el suyo es el capitán del Ave Azul. 

Jean: Yo voto por Fleur. Ya aceptaste la pesada carga de dirigir al Zafiro. Pienso que también eres capaz de ser la voz de la Alianza. 

Todos escuchan con atención lo que el peliazul dice, y luego, llega el turno de los demás de dar su voto. 

Fleur: Yo voto por Jean Black, igual que Betula. 

Pluma Azul Dorada se esperaba esto. Después de todo, Fleur parece muy dispuesta a seguir con la voluntad de la que fue su superior, aunque no por esto la situación le pone menos de nervios. Para colmo y desgracia de sus nervios, los demás no tardan en votar, y no ahondan en el porque, solo dicen un nombre. 

Hollow: Yo voto por Jean Black. 

Ink: Voto por Jean.

Fernand: Yo también voto por el joven Black. 

Al oír esto, el peliazul se queda de piedra, y empieza a balbucear de nueva cuenta. Cuatro votos para el, cinco con el de Betula. 

Jean: P…pero... 

Ahora si no le salen las palabras, así que Fleur las dice en su lugar. 

Fleur: Jean, entendemos que el cargo pueda abrumarte, pero no harías nada que no supieras hacer ya. Llevas en la alianza casi año y medio, sabes lo que hacemos y lo que hace el vocero, lo viste de primera mano con Betula como tu maestra. 

Jean: P… pero en ese caso, hay gente mucho más capaz que yo, ¿no?

El Peliazul mira hacia todos sus compañeros lideres, tiene la razón, pero nadie se la da, lo que le pone aún más nervioso. Así que busca más argumentos.

Jean: Si dicen que yo llevo año y medio, no es nada en comparación con la mayoría aquí. Tu, Fleur, y tambien Hollow e Ink. Los tres llevan en la Alianza desde que la fundaron hace… ¿Qué? 6 años.

Hollow: Pues si… pero…

Ink: Betula era la que manejaba todo y…

Los dos aludidos se miran el uno al otro un momento, antes de que ella termine lo que pretendía.

Ink: Siendo sincera, de no ser por ella… jamás habría entrado en la Alianza.

Hollow: Ni yo.

Fleur: He… ni yo. Me uní a los Piratas del Zafiro con la idea de apoyarla siempre, ser su fiel seguidora… y lo fui… hasta el final. Déjame decirte algo, Jean. Betula tenia un don. 

El joven peliazul se mira ahora confundido.

Jean: ¿Don?

Fleur: De llegarle a la gente. La gente escuchaba sus palabras y las seguía. Se inspiraba por ellas. Tan solo, recuerda como los soldados del Auténtico ejército se llenaron de valor por las palabras de Betula.

Jean recuerda ese momento y asiente, también él se sentía inspirado.

Fleur: Ella tenía el donde convertir a todos aquellos que le rodeaban en aliados. Paso conmigo, con toda la tripulación.

Ink: Conmigo y mis hermanas igual.

Hollow: Con nosotros también.

Jean piensa en su maestra y como termino uniéndose a ella… ella le convenció.

Jean: Si… ella era especial. Es por eso que no puedo tomar su lugar. Yo no…

Fleur: No me dejaste terminar, Jean.

Jean se queda en silencio entonces. 

Fleur: Lo que quiero decir es… Tu eres el indicado para ser el vocero de la Alianza… porque tienes el mismo don que ella.

Jean se queda quieto como estatua, como si se hubiera paralizado del shock, luego, vuelven los balbuceos.

Jean: N.. No… yo no…

Fleur: Si lo tienes. Se que le contabas a Betula de tus viajes y de todos los amigos que hacías.

Hollow: Ya éramos amigos antes de ser aliados, en mi caso. 

Ink: Sin contar a tu tripulación.

Esto desencadena una hola de recuerdos en Jean. Como sus camaradas se unieron a él, ya sea por convencimiento suyo, o por deseo de ellos.

Angélique: Eres un hombre sincero, Jean Black. Lo veo en tus ojos. Está bien, acepto. 

Katrina: ¡Voy con ustedes, chicos!

Mia: Por favor, llévenme con ustedes. 

Bert: Bueno, tengo un sueño que cumplir y no descansaré hasta lograrlo, Capitán. 

James: Gracias. No puedo creer que sean tan buenos conmigo, a pesar de que fui un cretino con ustedes. 

Taylor: Je. Nunca antes he sido un pirata… Será un placer. 

Evangeline: Me devolvieron al camino correcto… y ahí quiero permanecer, en el camino correcto… así que, humildemente, les solicito poder acompañarlos en su viaje. Ofrezco mis habilidades a su servicio. 

Samir: ¡oh, que demonios! *le da un beso en la boca* Estoy dentro. 

Isabel: Quiero unirme a ustedes. 

Esto lo deja patidifuso un momento, pero aun así , no quiere aceptarlo.

Jean: Aun si tuviera ese dichoso “don”, hay gente con más capacidad de convencimiento que yo. Señor Winchester… *lo señala con ambas manos*, usted tiene a cientos de subordinados bajo su ala, sabe lo que es liderar, usted haría un buen trabajo.

El Bufón de los Vientos escucha con atención lo que Jean le dice, pero sonríe con su rostro maquillado y añade.

Fernand: Y aun así, quien fue quien me convenció de unirme a la Alianza. Bueno, tambien la señorita Ink y sus hermanas que están en la gloria. Pero siempre pensé, si mi valiente e inteligente hija decidió seguirte es por algo.

El peliazul ya no encuentra más formas de rebatir, y para colmo, la participación de alguien que no esperaba le deja aun más sin argumentos.

Maximilian: ¿Añado que convenció a un ex Guerrero del Mar a unirse a la Alianza?

Todos se sorprenden al ver al hombre Montaña colgado de un candelabro del techo para luego bajarse. Parece que ha escuchado todo.

Hollow: Maximilian, no deberías…

Maximilian: Ya se, ya se, pero no me resistí sabiendo que iban a hablar de mi. Además x ya me hicieron miembro, ¿no?

Ink: Cierto.

Maximilian: Aunque ya no hablan de mí obviamente, sino del jovencito al que quería aliarme desde mucho antes de saber que Todos somos Esclavos existía.

El ex guerrero se sienta junto al resto de líderes, mirando todos a Jean ahora, el cual esta claramente abrumado y pensativo. 

Fleur: Esa es nuestra decisión, Jean. Aunque claro, no podemos obligarte a nada, así que…

La mujer se hace hacia delante de su asiento para estar más cerca.

Fleur: ¿Cuál es tu decisión, Jean?    

Capítulo 973: Una más

Más tarde…

Jean está a la baranda de su adorada nave mirando el gélido mar de Brusian. El sol asoma un poquito de cuando en cuando, pero las nubes son gruesas y finalmente la dorada luz se convierte en un día totalmente… 

Jean: Nublado.

Igual que la vista de Jean, parece que ni siquiera pone atención al paisaje. Solo está ahí, jugueteando con el broche de su capa, muy pensativo por lo sucedido en la reunión.

Fleur: No podemos obligarte a tomar el puesto si no lo deseas, pero ¿podrías pensarlo al menos? Si aun no lo deseas, ya veremos a quien escogemos.

Y es lo que ha estado haciendo, pensar. Pero a pesar de todas las cosas positivas que han dicho de él, no puede evitar pensar en las malas. La gente que llego a lastimar pese a ni deber ni temer nada, los camaradas heridos en situación que no pudo prever, la mujer que le enseñó y a la que no pudo salvar… 

Jean: Tch…

…y eso lo tiene muy confundido. Pero pronto, sus pensamientos son desviados por una mano en su espalda.

Angélique: ¿Jean?

Jean: ¡Woah!

El peliazul salta, levemente asustado, a lo que la pelirroja también salta.

Jean: Lo siento, es que me asustaste.

Angélique: Yo lo siento. Solo… Quería saber como te sientes. Has estado muy raro desde la junta… y lo de Betula obviamente debe tenerte triste.

Jean: Si, lo estoy la verdad. Y lo de la junta es que son muchas cosas que considerar. Hay una decisión que debo tomar y…No se que hacer. 

Angélique: ¿Puedo ayudar con ello? 

El peliazul solo niega con la cabeza, a lo que ella pone una mueca que parece demostrar curiosidad pero también preocupación. 

Angélique: Pues… si necesitas algo, sabes que siempre puedo ayudarte.

Ella le toma de la mano, y el no puede evitar sonreír débilmente, aunque con un extraño dejo de anhelo.

Jean: Gracias, Angie… siempre has estado ahí para mi. Te lo agradezco… y perdona si te trate mal antes, ha… ha sido una semana terrible. 

Angélique: Se que tu harías lo mismo por mi, y no te preocupes, no pasa nada.

Una vez más, el peliazul sonríe débilmente, y ella le devuelve la sonrisa. Le alegra que al menos pueda seguir siendo amigo de la mujer que ama, incluso si ella nunca le corresponde. Casi al mismo tiempo, James asoma la cabeza, primero curioso, pero luego se dice a si mismo que no le corresponde comentar, y habla solo lo que le concierne.

James: Jean. Angélique. ¿Pueden venir un momento a la cocina?

Capitán y Primer Oficial van, confundidos pero curiosos de que es lo que quiere el chico rubio. Al llegar ahí, se encuentran con todos sus camaradas, reunidos a la mesa del comedor alrededor de Jane, que ya tiene su hermano sosteniendo su mano.

Jean: ¿Qué pasa aquí?

Todos se ven particularmente sonrientes, y Jane es quien habla. 

Jane: Se que ya había dicho que no me quedaría, y que habían aceptado eso, pero… mucho a cambiado desde entonces.

La castaña voltea a ver a su hermano, que la mira de vuelta, y ambos sonríen antes de continuar.

Jane: Mi sueño siempre fue viajar por el mundo y vivir aventuras junto a James. Y si me lo permiten, me gustaría hacer eso… con ustedes.

Jean se ve alegremente sorprendido por la petición, aunque inevitablemente, recuerda la conversación del “don” que pidió antes, por lo que tiene que confirmarlo.

Jean: ¿Es… estás segura? ¿Quieres venir con nosotros?

Ella asiente con una sonrisa enorme, y es solo que Jean nota que ya tiene una caja con pendientes en la mano.

Katrina: Perdón. Me emocione y me adelante.

Evangeline: Todos lo estamos. 

Todos esperan expectantes al capitán, después de todo, la última palabra es y siempre ha sido suya, aunque la respuesta es la que todos esperan.

Jean: Je. Bienvenida a la Ocean Spirit otra vez, pero esta vez, para siempre.

La chica, emocionada, abraza a su hermano menor y luego corre a abrazar a Jean, que le regresa el abrazo. Luego, Katrina perfora con cuidado las orejas de Jane, quien empieza a lucir orgullosa sus pendientes.

Bert: ¡Ya somos doce!

Big Bird: Doce, doce.

Taylor: ¡Esto debe celebrarse!

Mia: Ya me adelante, y hablando de… 

La bebedora va hasta el horno de la cocina, y tras ponerse un par de guantes, abre y saca del aparato algo que huele delicioso.

Katrina: ¡Yumi! ¡Pastel!

Isabel: Con razón olía tan bien.

La chica castaña se queda anonadada por el aroma, pero tambien, por lo que ve cuando Mia lo voltea y desmolda. 

Jane: ¿Es… Volteado de piña?

Mia: Sep. Un pajarito me dijo que tenias antojo de aunque nunca tuve tiempo de prepararte uno. Ten. No presumo pero está delicioso.

La pelinaranja entrega la primera rebanada a la chica castaña y luego reparte al resto. Está le sopla un poco para enfriarlo y da el primer bocado, llenándose sus ojos de lagrimas de inmediato, no solo por el dulcísimo sabor, sino por el recuerdo de su mejor amiga.

Jane: *sniff* delicioso.

Todos ríen y disfrutan de su pastel y de un chocolatito caliente… además de algunas bebidas alcohólicas. No obstante, su celebración se ve interrumpida por el toquido de la puerta. Al abrir, se encuentran con Marcel, aun vendado por la última batalla.

Angélique: Oh, hola, Marcel. ¿Gustas? *le ofrece pastel*

Marcel: Será luego. Venia a avisarles.

Samir: ¿Qué cosa?

Marcel: Bueno, aun es extraoficial pero… les aviso de una vez. Beatrix y yo hemos sido nombrados como contramaestres del Quartz Crystal y el Ultralite Sapphire.

Esto salta las alarma de todos, porque los contramaestres de esas naves eran…

James:  ¡Shane y Wendy! ¡Ellos…!

Pero Marcel niega con una sonrisa en la cara.

Marcel: Ellos fueron quienes lo decidieron. Están bien. Todo salió como deseábamos.

Todos se miran unos a otros, felices y aliviados, aunque las noticias aun no acaban.

Marcel: Me pidieron que los lleve a verlos. 

Y así lo hacen. Dejando a un lado su pastel (salvo por Jane que ya va en su segunda rebanada), todos se dirigen al Moon Guardian, la nave de los Luna de Sangre Azul. Específicamente, van a su enfermería. Ahí, todos guardan silencio para entrar, hallando al interior a Shane y Wendy.

Wendy: Hola, amigos…

El tiene ahora una horrida cicatriz en la cara, y ella esta en cama aun, con bata de hospital, el torso lleno de vendas y conectada a un tanque de oxigeno, de verdad que los dos sufrieron bastante, pero en ese momento, no parece molestarles nada. De hecho, sus sonrisas irradian la más pura y plena felicidad, y sus miradas se desvían al bultito envuelto en una manta que ella tiene en los brazos. 

Shane: Queremos presentarles a alguien…     

Capítulo 974: Apuesta cumplida

Los Piratas del Ave Azul observan expectantes al bultito en su manta, el cual Wendy al fin descubre un poco, revelando a un diminuto rostro redondito y de aspecto extremadamente tierno. Con sus mejillas rellenitas, escaso cabello de color rosado y los ojos cerrados en un sueño ligero. 

Jean: Wow… 

El joven capitán observa con asombro al pequeño ser, nunca había visto un bebe tan pequeño. Las reacciones de sus compañeros son similares, llenos de fascinación o ternura. 

Katrina: ¡Awwww! 

Bert: Había olvidado lo pequeñitos que son. Aunque mi Beth era un poco más grande. 

Jane: Que bueno que salió todo bien. Me tenían muy preocupada. 

Taylor: Me da mucho gusto que los tres estén sanos y salvos. 

Isabel: Muchas felicidades. Qué bebe tan hermoso. 

Wendy: Hermosa. 

Mia: ¡Ja! ¡Es niña! ¡Samir, James, paguen! 

James: Espera. Apostaste por una niña y una gyojin. Aun no sabemos que es. 

Angélique: No creo que deban apostar con los hijos de otras personas, chicos. Wendy se va a molestar. 

Pero parece que a la madre primeriza ni le vienen ni le van sus palabras. Ella y su esposo estan embelesados con el rostro de su bebe, conmovidos al punto de las lagrimas. Shane no puede evitar tocar su rostro levemente con su mano, causándole cosquillas a la bebe y haciendo que está se mueva como pez en una red, y no solo metafóricamente. El movimiento mueve su manta, revelando una bella colita dorada. 

Jamie

Samir: Una sirena. Nadie gana. 

Mia: ¡Rayos!

Angélique: Chicos… que no apuesten con hijos ajenos…

Shane: Hablando de apostar con hijos…

El gyojin tintorera se seca las lagrimas y mira hacia James, el cual está junto a su hermana y no entiende que quiere decir.

Shane: Te aposte a que encontrábamos a tu hermana antes de que mi bebe naciera.

El tirador tuerto reacciona con sorpresa, igual que su hermana y Eve, luego el y su novia se ríen bajito. 

James: Si… parece que perdí. Y no podría ser más feliz por eso. 

El muchacho rubio abraza a su hermana mientras a Shane besa a su bebita, causandole más cosquillas.

Wendy: Nuestra pequeña Jamie.

Una vez más, sorpresa y sonrisas de parte de todos, menos de Jean, quien ya sabia los planes de la pareja para nombrar a su bebe, aunque originalmente era algo más como “James junior”. La alegría por el nacimiento de la pequeña continua hasta que aparece el médico de abordo, el cual se ve serio.

Kunststuff: ¿Qué le dije a ustedes dos? Nada de visitas. Aun no estan en condiciones, deben descansar.

Wendy: Solo invitamos a unos cuantos…

Kunststuff: Hay doce personas aquí… 

Shane: Había más antes, en realidad . 

Kunststuff: Lo siento, chicos. Les pediré que se retiren.

Todos: Awww...

Todos salen entonces, decidiendo volver a la Ocean Spirit para seguir con su celebración. Jean es quien sale último, aunque es sorprendido por alguien al cerrar la puerta.

Fleur: Jean.

Jean: ¡Ahhhh! 

El peliazul casi se va de espaldas de la impresión, pues todavía está muy reciente lo que le dijeron en la junta.

Jean: To… todavía sigo pensándolo.

Fleur: No es por eso que vine.

Jean: ¿Entonces…?

La mujer extiende su mano para darle algo, una carta a la que nunca le pusieron el sello.

Fleur: Estaba entre los efectos personales de Betula. Está dirigida a ti.

El peliazul la coge, inseguro. ¿Betula le escribió una carta? ¿Para que?

Fleur: Te recomiendo leerla cuando estés a solas

La nueva capitana se retira sin decir más, dejando al capitán mas joven confundido. Este regresa a su nave para la celebración, decidiendo que leerá la carta más tarde, pero al final se ve demasiado distraído por pensar en su contenido.

James: Jean. ¡Ey, Jean!

Jean: ah, ¿que?

James: ¿Dónde esta tu cabeza, idiota emplumado? Decía que deberíamos tomar unas pequeñas vacaciones después de esto.

Jean: Ah. Si, si, esta bien, bien. Vuelvo en un segundo…

Sus camaradas solo le ven irse rápido, para su curiosidad, aunque Angélique se preocupa de nuevo.

Mia: ¿Y a este que le pasa?

James: Sepa. ¿Se volvió así de raro cuando estaba muerto?

Jean se retira al cuartel de los hombres entonces y se sienta a su cama. Una vez ahí, saca el sobre de la carta y suspira. Puede ver la torcida y perfecta caligrafía de su maestra en el sobre, la cual dice “Para Jean”. Tras unos segundos de preparación mental, Jean finalmente abre el sobre, desdobla la hoja y comienza a leer.

Jean: “Querido Jean… “     

Capítulo 975: Los milagros si existen

Jean: Querido Jean. Si estás leyendo esto es que..  ya no me encuentro en este mundo.

Tan solo la primera línea es suficiente para estremecer al peliazul. No imaginaba estuviera preparada para su muerte. Tras tratar de serenarse un poco, continua leyendo, pero está vez, en silencio.
Espero que no hayas tenido que verme morir, y si lo hiciste, lo lamento de nuevo. Nunca desee que estuvieras ahí llegado el momento.


Creía ya haber derramado todas las lágrimas que tenia que derramar por su querida maestra, pero en ese momento, unas pocas que estaban escondidas salen. Todavía puede sentirla en su regazo, oye su débil voz, siente su calidez desvaneciéndose. Sigue leyendo pese a la dificultad de hacerlo, secándose los ojos lo mejor que puede antes de seguir.
Se que debes estar sufriendo por ello, después de todo, eres un buen muchacho que se preocupa por los demás. Perdón por causarte este sufrimiento…


La mirada de Jean ya no puede ensombrecerse más, esta a punto de ponerse a llorar a todo pulmón, pero la siguiente línea le calma un poco. 
Pero quiero asegurarte que yo ya no sufro más. Ahora estoy bien, ya no siento ningún dolor y estoy con mi familia. Mi esposo, Brown, y mi hijo , Wally, me reciben del otro lado.Somos felices los tres ahora.
Jean recuerda las ultimas palabras de su maestra, ella dijo que estaba bien, que iba a estar con ellos.
Perdón si no te directamente lo que les paso jamás, pero era muy doloroso de recordar. Me quitaron a mi familia. La oportunidad de pasar el resto de mis días con el amor de mi vida, de ver crecer a mi hijo, de ser su madre. Aunque, en eso último, siento que tal vez la vida me dio una oportunidad diferente.


El muchacho abre sus ojos enrojecidos extrañado y curioso, y luego vuelve a llorar por lo que ve, aunque está vez, no es exactamente tristeza lo que siente.
Si bien no pude seguir siendo madre de mi amado Wally. Si pude ser tu maestra. Pude enseñarte lo que sabía y ver como lo hacías tuyo. Pude velar por ti y tu seguridad. Pude verte crecer más y más fuerte cada día y sentirme orgullosa por ello. Tus logros eran mis logros. En cierto modo, ser maestra y ser madre se parecen, ¿no?


Jean se ríe un poco mientras sigue secándose las lágrimas, recordando todos los momentos especiales que paso con ella. Sus entrenamientos juntos, sus peleas, las fiestas y victorias, y tambien cosas un poco más pequeñas. Ella siempre lo estaba esperando al volver a la base, como una madre que recibe a su hijo.
Quiero que sepas, que aunque llegamos a tener diferencias, siempre estuviste muy cerca de mi corazón y no te guardo ningún rencor. Y aunque el tiempo que estuvimos juntos fue poco, siempre lo atesoraré.


El joven capitán se siente aliviado y feliz por esta parte. Un tiempo pensó que su relación estaba rota más allá de la reparación, pero parece que ella nunca lo creyó. Aunque esto inevitablemente le pone más triste. Hubiera deseado saberlo cuando aun la tenía a su lado.
Aunque ya no esté, quiero darte un último consejo como maestra. Se que mi partida te causa dolor, y se que recientemente tambien has perdido a tu querido amigo y a aliados cercanos, pero aunque todo parezca terrible, hay razones para seguir adelante. Los milagros existen…


Afuera del cuartel se escuchan las risas de sus camaradas, siendo especialmente estridentes las de Jane y James. 

Jane: ¡Siempre juntos! 

James: ¡Jajaja! ¡Siempre! 

A ella al fin la encontraron pese al infierno que vivió, él está vivo pese a lo que le hicieron, de verdad que es un milagro.
...Las heridas sanan, lo roto puede repararse…


Mientras tanto, lejos como para que Jean pueda saberlo, Maximus al fin despierta de su inconsciencia. Está confundido pero pronto encuentra algo familiar. Los rostros de sus primos, bañados en lagrimas de alivio.

Maximus: ¿Nadine? ¿Konstantine?

Nadine: ¡Maximus!

Ambos le abrazan de inmediato, y él, aunque sobrecogido, se deja abrazar.
...La justicia prevalece al final...

En alguna parte de Ciudad Ciudadela, Rosolynde, aun recuperándose, disfruta de una taza de te en la que era su casa antes de la guerra.

Rosolynde : Ahhh, delicioso té de limón. 
...La amistad, el amor florece incluso ante la adversidad...


Jean se siente un poco triste por éste punto, pues le recuerda a Angie. Pero reconoce que tiene razón. Hace no mucho presenció el cariño de Lord Emeric y Lord Adrien, que, en algún lugar lejano, comparten su primer beso verdadero.

Emeric: Te amo, Adrien.

Adrien; Yo te amo a ti, Emeric.
...La vida sigue adelante, y te aseguro que es hermosa...
En la enfermería del Moon Guardian, la hermosa nueva familia de Shane , Wendy y su bebita Jamie duermen placenteramente en la misma cama, con sonrisas en sus rostros.
El sol siempre vuelve a brillar. Y se que tu lo veras, volando en el cielo tan digno como siempre lo haces. Se que puedes superar lo que sea. Podrás superar lo que sea que se te ponga enfrente. Enemigos, a tu padre, a tus hermanos. Tu eres más fuerte que cualquier prueba y no tienes ni idea de lo orgullosa que estoy por ello.


Jean vuelve a sonreír, sus ojos ya no derraman lagrimas aunque aun están húmedos. Sus sentimientos encontrados solo se incrementan por la siguiente frase.
Tu serás rey de los Piratas, ni tengo ninguna duda. Que tu reino este lleno de tus virtudes, aunque eso lo se. Se que puedo confiarte todo lo demás, te los confío a todos.


Jean: Tu maestra. Betula.

El peliazul se queda un momento, en su cama, de espaldas, sonriendo en lagrimas, aun con la carta en la mano.  Luego, se levanta veloz y sale del cuartel, y luego de  la cabina, pasando antes por donde estan sus camaradas, que lo miran curiosos.

James: ¿Dónde estabas?

Angélique: ¿Todo bien?

Pero él les sonríe muy fuerte, sorprendiéndolos aun más.

Jean: Todo bien. No me tardo.

Acto seguido, sale por la puerta y volando, ante la mirada confundida de sus camaradas, que solo se miran y alzan los hombros. Jean va entonces al Jewelry Power, en donde se encuentra con Fleur, que le mira sorprendida igual.

Fleur: ¿Jean? ¿Qué pasa?

Jean: ¡Acepto!

Fleur: ¿Qué?

Jean: Aceptó . Ser el vocero de la Alianza. Lo aceptó.      

Capítulo 976: Los cabos sueltos

Un par de días más tarde… 

La noticia de Jean aceptando ser el vocero de la alianza ya ha sido dada al resto de los lideres de la Alianza y el consejo de Todos somos Esclavos. Su nombramiento se hará oficial una vez vuelvan a Eiyuu, para lo cual ya se están aprovisionando. 

Marcel: ¡Muevan esas cajas! 

Soldados del Zafiro: ¡Si, señor! 

Marcel: Señor, ¿eh?  No me acostumbro a que me traten con tanto respeto. 

Beatrix: ¿Bromeas? Es genial. Además puedo gritarle a la gente y ellos hacen lo que les digo. 

El Tritón fragata solo se ríe nerviosamente mientras la mira raro y sigue supervisando. Todos los lideres supervisan. Jean, como nuevo vocero, va volando para observar todo, con un dial de calor para no helarse, claro. Big Bird le imita estando muy cerca. Acompañando a su amo. 

Jean: Bien. Todo parece normal. 

Big Bird: Normal. Normal. 

Y es cierto, todo va tranquilo. Aunque, después de un rato de observación, nota una caravana de carros tirados por caballos dirigiéndose al puerto, y por su haki, Jean sabe quien va a bordo. Sonriendo, baja velozmente y aterriza con gracia frente a la caravana, la cual se detiene al llegar al puerto. 

Jean: Dame. Lores. Altezas. 

El joven capitán hace reverencia a los aludidos, que justo van bajando de los carros, un poco sorprendidos de que los reconociera desde antes de salir. 

Rosolynde: Joven Black. 

Nadine: Un placer verlo de nuevo.

Jean: El placer es mío. ¿A que se debe su visita? 

Todos ya están mucho más repuestos. Nadine y Konstantine solo tienen algunas vendas apenas visibles y Emeric y su pareja estan prácticamente curados (aunque Adrien nunca estuvo herido para empezar). Los únicos a los que se les nota la batallas son Rosolynde, la cual ahora oculta su ojo quemado bajo un paño de seda negro, y Maximus, que usa bastón para caminar al no estar repuesto. 

Rosolynde: Nos congratulamos de saber de su nombramiento cono Vocero… y nuestro más sentido pésame por lo sucedido con la señorita Karma, fue una mujer valiente. 

Jean: Gracias… y gracias de nuevo.

Maximus: También… quisiera extenderle mis disculpas. Mis acciones causaron mucho daño a mi reino y a su alianza. A usted también. 

Jean: Es por demás, alteza. Todo fue culpa de Albertanus. 

Se guarda silencio un momento. De verdad que han pasado muchas cosas. Se luchó una guerra sin sentido en la que en realidad nadie ganó, solo se hizo pagar al villano. Por ello mismo, aun quedan cabos sueltos, y Jean tiene curiosidad al respecto. 

Jean: Ya que me felicitan por mi cargo. ¿Qué pasará con el trono de Brusian? 

Konstantine: El trono sigue vacante por ahora. 

Nadine: Dame Rosolynde será guardiana de la corona hasta que el consejo elija a un nuevo rey. 

Jean: ¿Consejo?

Maximus: Conformado por los nobles del reino que aun quedan. Incluyendo a un servidor, a mis estimados primos, Dame Rosolynde y el general Agamenon. 

Jean: ¿Lo liberaron? 

Rosolynde: Es tan culpable de la guerra cono todos aquí, además de que consideramos que evito algo peor con su última acción. Realizará servicio comunitarios, igual que todos nosotros. 

Jean lo entiende. Aunque eso le recuerda algo más. 

Jean: Hablando de liberar. ¿Qué pasará con los… “nobles” de Albertanus? 

Emeric: Serán enjuiciados y probablemente encerrados para siempre en nuestra prisión de máxima seguridad. Dado los antecedentes de varios, en especial Gelacius, no confiamos en la Marine para que aplique Justicia. 

Jean agradece por eso silenciosamente, en especial por su maestra, mientras que los nobles siguen hablando. 

Adrien: Queda. mucho trabajo que hacer. El reino y su confianza están lastimados. Pero haremos nuestro mejor esfuerzo. 

Jean: Me alegra oír eso. 

Rosolynde: Nos dijeron que zarpan está noche, ¿es correcto? 

Jean: Así es, Dame Rosolynde. 

Nadine: Podrían permanecer un tiempo en el reino si gustan. 

Konstantine: El reino es más hermoso en tiempos de paz. 

Emeric: Adrien y a mi nos gustaría que asistieran a nuestra boda. 

Jean: Nos encantaría, Lord Emeric. Altezas. Pero tenemos una misión y mucho trabajo todavía. 

Konstantine: Entendemos. 

Rosolynde: Les deseamos buen viaje. Y si algún día tienen necesidad, el reino de Brusian siempre estará dispuesto a tender una mano amiga a Todos somos Esclavos. 

La mujer ofrece su mano y Jean la estrecha en señal de amistad. Para luego hacer una reverencia que los nobles le corresponden. Angélique, a lo lejos, observa la escena solemnemente. 

Angélique:… 

No obstante, su observación es detenida por la llegada de una persona. Se trata de Fitz, el cual sonríe a Angélique aunque un poco extraño. Desde que Jean “habló “ con él parece un poco incomodo.

Angélique:  Hola, Fitz. 

Fitz: Hola, Angélique… ¿Quieres… almorzar conmigo? 

Angélique mira una vez más hacia Jean, el cual despide de los Príncipes, para luego, dirigir una sonrisa leve a Fitz. Al mismo tiempo, Jean se voltea solo para observar a lo lejos a Angélique y a Fitz hablando. 

Jean: *suspiro*

Evangeline: ¿Linda vista? 

Jean: ¡…! 

El peliazul casi se va de espaldas al ver a la mujer alada a sus espaldas, nunca la vio llegar y menos la sintió 

Jean: ¡E… Evangeline!  Pensé que estabas con James. 

Evangeline: Fue a comer con Jane. Necesitan tiempo aun para ponerse al corriente. 

Jean: Ah… entiendo. 

La bilkan mira a su compañera alejarse de su novio, dándose cuenta de la mirada de anhelo en su capitán además.

Evangeline: Entonces… ¿vas a dejarla ir? 

El joven capitán suspira con fuerza por esto, pero luego sonríe débilmente. 

Jean: Prefiero que jamás se entere y sea mi amiga para siempre, a decirle lo que siento… y que me rechace por algo que ya se de sobra y que lo que tenemos se rompa. 

Evangeline puede sentir con y sin su haki, todo su amor, peto también su dolor y miedo. Entiende el porque, pero aun siente que ha tomado la decisión incorrecta. 

Evangeline: Oh, Jean… 

Jean: Es lo mejor. Además, mientras ella sea feliz, yo tambien lo soy. 

Los dos entonces solo continúan con sus deberes. Mientras tanto, el sequito de los Príncipes y los nobles de Brusian se prepara para partir. 

Maximus: Entonces. Cada quien ira a sus respectivas regiones. Y nos veremos en dos días en la capital. 

Rosolynde: Me parece prudente. Me adelantaré e informare al general Agamenon de todo. 

Pero antes de que suban a sus carros, una persona llega corriendo a donde están, para luego hacer reverencia. 

Angélique: *jadeando levemente* Dame. Lores. Altezas 

Rosolynde: Es… la Primer oficial del joven Black. La señorita Angélique, ¿no? 

Konstantine: ¿Pasa algo?

Angélique: Perdonen la intromisión y mi descortesía. Se que estoy tomando su tiempo, pero si es posible, me gustaría una breve audiencia con Lady Nadine.

Todos reaccionan un poco confundidos ante eso, en especial la aludida.

Nadine: Una audiencia… ¿conmigo?       

Capítulo 977: Una bonita sonrisa

Ya en la noche… 

Todos somos Esclavos estan listos para zarpar. Se irán a Eiyuu con la primera luz del día así que ahora la mayoría solo descansa o tiene conversaciones bohemias. 

Jean: *suspiro*

Jean solo observa la oscuridad del cielo desde su barco, una vez más. Parece que ya se le ha vuelto costumbre. Piensa en su maestra, en todo lo sucedido en ese reino. Que viaje tan tumultuoso ha sido. Pero tambien, piensa en Angélique. 

Jean: Tsk… debería olvidarlo. 

Pero no puede, a pesar de decírselo a si mismo no quiere, y además, ella llega en ese momento de total improviso, como también ya se le ha hecho costumbre. 

Angélique: Hey. 

Jean esta algo sorprendido de ver a su querida camarada ahí. Pero solo responde tambien con un… 

Jean: Hey…

Sin decir más, la bella pelirroja se acomoda junto a él en la baranda, cosa que pone a Jean feliz, pero tambien, algo triste. 

Jean: Pensé que estabas con Fitz.

Angélique: Pues… Si. Pero ahora estoy contigo.

Él como lo dice le parece extraño al peliazul, pero no dice nada, debe ser su imaginación. Pasan unos segundos en silencio, solo admirando el nevado paisaje negro de noche y escuchando las olas del océano helado. Pero entonces, ella habla, y lo que dice deja a Jean más frio que cualquier cosa a su alrededor. 

Angélique: Terminé con Fitz.

Jean: ¿¡Q… qué?!

Angélique: Lo que oyes. Terminé con él.

Jean: ¿P… pero por qué?... ¿Te hizo algo?  Si ese idiota te lastimo, te juro que…

Angélique: *con un dejo de risa en la voz* No, no, tranquilo. Él no me hizo nada. Los dos decidimos esto.

El peliazul siente una marejada de emociones. Se siente feliz y hasta esperanzado por escuchar del rompimiento, pero tambien culpable pues no debería alegrarse por eso. Repugnante y miserable también, pero aun así, se atreve a hacer la siguiente pregunta. 

Jean: ¿Y… por qué? Pensé que eran felices juntos.

Angélique: Pues… fue encantador estar junto a él. Es amable, es detallista, guapo, caballeroso, bueno, un hombre perfecto…

A pesar de saber de sobra que han terminado, Jean se siente abatido al oír esas palabras, pero todo ese abatimiento se muere con las palabras que le suceden.

Angélique:… Pero no el hombre perfecto para mí. Y no es justo para él que este con él cuando quiero estar con alguien más. El hombre que si es perfecto para mí. 

Una vez más, esperanza. Pero, ¿debería tenerla? La respuesta se la da ella misma con lo que dice después.

Angélique: El hombre perfecto para mi es él que sabe  sin que le digan que me fascinan los lirios. Blancos. Aunque últimamente, me gustan más los azules.

El joven peliazul se paraliza al oírla mientras que ella juguetea con un mechón de su azul cabello. Ella esta diciendo… 

Angélique: Y sabe que me gusta el desayuno en la cama. Té de limón y tres rebanadas de pan tostado con mermelada de cereza. Así me gusta.

… lo que él le dijo a Fitz. 

Angélique: Sería mi apoyo incondicional, y mi mejor amigo. Y él… pasaría todo el tiempo tratando de hacerme reír, porque… dice que tengo una muy bonita sonrisa.

Jean: ¿E…él te lo dijo?

Angélique: No. Estaba ahí cuando se lo dijiste.

Jean tiene que agarrarse con más fuerza de la baranda porque siente que se va a ir de espaldas. Solo se había atrevido a decir todo eso porque creía que ella jamás lo sabría. Pero lo que le dice después lo mueve aun más.

Angélique: La verdad es que llevo sintiendo algo por ti desde hace muchísimo tiempo. Pero me empeñe en suprimir esos sentimientos en mi porque…pensé que no sentías lo mismo. Me dije a mi misma que no sentías lo mismo y que yo no sentía nada por ti y por un tiempo… lo creí.

Jean solo escucha en silencio, con la boca levemente abierta y los ojos grandes.

Angélique: Por eso acepte salir con Fitz, y fue muy divertido y agradable, y me sentía bien, me sentía feliz. Pero luego escuche lo que dijiste y… todos esos sentimientos que creí que ya no tenía… volvieron.

La pelirroja habla más lento, como si estuviera un poco nerviosa.

Angélique: Pero tambien sentía algo por Fitz. Y todo lo que sentía me estaba volviendo loca. No sabia que hacer… Pero entonces recordé a Evangeline y lo que me dijo de haber visto a James en la alucinación de Lady Nadine. Igual que había visto antes con ese marine pervertido de Barok. Entonces fui con la Princesa, y le pedí que usará su poder en mi. 

Jean recuerda lo que vio él en su propia alucinación y como ha hecho doler su corazón desde entonces, pero este dolor se disipa en un instante, cuando Angélique le toma de las manos y le mira, con ojos llorosos y una sonrisa brillante y llena de calidez… no, de algo más.

Angélique: Y te vi a ti, Jean. A ese chico que le encantan las azaleas. Rojas, la flor favorita de tu madre. Y  aunque el desayuno en la cama te molesta porque ensucias las sabanas, son tres huevos estrellados sobre tortillas fritas. Así te gusta. 

Jean: Angie…

Angélique: Si… adoro cuando me dices así. Porque sonríes cuando lo haces. Y tienes… una muy bonita sonrisa.

Jean no se había dado cuenta de cuando su boca empezó a hacer la mueca que ella dice. Pero cuando ella lo abraza con fuerza y pone su cabeza contra su pecho, él ya no puede hacer otra expresión.

Angélique: Jean. Quiero estar contigo.

Y abrazándola él de vuelta, deja caer una sola lágrima. 

Jean: Y yo contigo.        

Capítulo 978: Todos somos Hermanos

Días más tarde… de regreso a Eiyuu…

Una gran aglomeración de gente se reúne en la plaza de las ruinas subterráneas de Kettei, cuartel general de Todos somos Esclavos. ¿Quién se reúne ahí? Pues… todos en Todos somos Esclavos.

Hombre: ¡Acá hay mejores lugares!

Sonya: Vamos, niños.

¿Para qué se reúnen? , se preguntaría cualquiera ajeno a la escena. Están ahí para el nombramiento oficial de Jean como Vocero de la Alianza, además de su primer discurso oficial como tal.

Belle Marie: Ufff. Si que está lleno.

Graham: *gruñe en aprobación *

Celaine: Que lastima que solo los del Ave Azul y los jefes tienen lugares de primera. Tendré que pedirle al señor Maximilian que me cuente él porque no veo un carajo desde… ¡woah! 

Pero antes de que la pirata se de cuenta, ya está en hombros de su compañero, el médico. 

Kunststuff: ¿Mejor? 

Aun falta un rato para que empiece, así que varios se encuentran charlando, incluyendo al “invitado de honor” y a sus camaradas.

James: Así que decidieron quedarse, ¿eh?

Ramkar: Bueno… ehem… aquí no se está mal.

Evolette: ¿Bromeas? Este lugar es genial. Y los nuevos compañeros son geniales. 

Ramkar: Ehem… bueno, si. 

Jean: Ink y Zachary son grandes personas, les encantará ir a bordo del Roselia.

Evolette: ¡Si!

Jean: Por cierto, nunca tuve la oportunidad de agradecerles por salvar la vida de mi mejor amigo.

Por la forma en que lo dice, pese a lo que dice, James no puede evitar burlarse. 

James: ¿Ahora si soy tu mejor amigo?

Jean: Tsk. Siempre lo fuiste, payaso.

James: Jeje. 

Ramkar: No fue nada.

Todos se ríen , pero en ese momento, son llamados por Fleur, que llega básicamente de un brinco.

Fleur: Ya esta todo preparado. ¿Listo, voz de la Alianza?

Jean asiente y junto se compañero, se retira para ir a una tarima puesta específicamente para su primer discurso. Ahí, ya están el resto de lideres y sus camaradas, incluyendo a Angélique, ahora su novia, que le recibe con un beso en la mejilla justo antes de que el suba, lo que le hace sonreír y sonrojarse.

Angélique: Muéstrales de que estas hecho.

Y dicho esto, ella sube tambien junto con James, a la par de que Fleur ya está anunciando a Jean con un Den Den Mushi Megáfono.

Fleur: ¡Hermanos! ¡Hermanas! ¡Les presento a nuestra nueva voz! ¡El capitán de los Piratas del Ave Azul! ¡Pluma Azul Dorada!

Sus compañeros observan   Jean mientras sube y camina por la Tarima. Isabel, Bert, Taylor, Samir, Katrina, Mia, James, Evangeline, Jane y Angélique. Todos y cada uno de ellos, con un gran orgullo. Fleur, tambien orgullosa, piensa en su capitana mientras los cánticos se elevan.

Alianza:   ¡A éste mundo venimos a luchar! ¡No nos rendiremos! ¡Sabemos lo que estas sintiendo

Big Bird se eleva para observar mejor desde el aire, mientras que Jean recibe los saludos se sus compañeros lideres y llega al borde de la tarima. Todos los miembros de la alianza, rostros conocidos y desconocidos, lo vitorean, mientras el observa con alegría a todos ellos y juega un momento con su broche antes de gritar…. 

Jean: ¡Todos somos… ! 

Alianza: ¡Esclavos! 

Y siguiendo el cántico, alza el puño al aire. Y al hacerlo, todos lo hacen tambien. 

Jean: Todos somos Hermanos.        

Todos somos hermanos (Ave Azul -Animatic)

Todos somos hermanos (Ave Azul -Animatic)

Capítulo 978 parte 2: El espadachín encapado

Tiempo atrás… 

462…463…464…

Es un hermoso y tranquilo día a bordo del Devil Horse, el barco de los Piratas de la Libélula. Está atardeciendo y el barco ya esta anclado para pasar la noche, aunque aun hay mucho barullo arriba.

Morgan: *tocando la trompeta*

Romulus y Remus: ¡Auuu! 

Parece ser noche de juegos y tragos. En una mesa puesta justo al centro de la cubierta principal, Luperca, Cissy, Charlotte, y Cobbler miran las cartas en sus manos mientras Morgan da ambiente con su trompeta y los lobos de Luperca aúllan a sus pies, con su ama fumando su pipa de la paz. ¿El juego? Poker. Pero no cualquier poker…

Charlotte: ¡Ja! ¡Perdedores! ¡Flor imperial! Ahora paguen. 

… es Strip Poker. 

Luperca: Tsk… otra vez.  *hace aros con el humo*

Cobbler: ¡…! Ay no… 

Cissy: Tsk… yo tenia tercia de ases y ni así gane. No nos haces trampas, ¿o si sweetie? 

Charlotte no ha perdido ni una sola prenda en todas las rondas que han jugado, pero sus compañeros ya están muy poco presentables. Cissy está en bragas y corpiño, Luperca apenas y tiene todavía su ropa interior, y Cobbler se cubre la hombría solo con el sombrero. 

Jill: 479… 480…

Su capitana, por su parte, destina su tarde a hacer lo que siempre hace, ejercicio. Hace fuerza con sus bíceps y tríceps con una diminuta mancuernilla, cosa extraña considerando su tremenda fuerza. Aparte observa a sus camaradas jugar con una gran sonrisa burlesca. Aunque el pasar la mirada por Luperca, no puede evitar morderse los labios.

Jill: 499…490 y… diez.. ¿Qué número seguía? 

Pero su contemplación se ve interrumpida con la rauda llegada de Gale, que parece algo alterado.

Gale: ¡Jefa!

Jill: ¡Ah!

Esto la sobresalta lo suficiente para hacerla tirar su mancuernilla, la cual resulta ser tan pesada que atraviesa el suelo y todas las cubiertas de abajo hasta chocar con el metal de algún aparato del laboratorio de Rickman, el cual grita aterrado y enojado por el agujero dejado.

Rickman: ¡Jefa!

Jill: ¡Perdón! Ahora, Gale. ¿Por qué quieres darme sustos de muerte?

Gale: Perdón, Jefa. Pero creo que hay algo muy malo pasando.

Jill: ¿Muy malo?

Esto desconcierta a la pelimorada, y también a sus compañeros semidesnudos. Jill entonces nota que Gale carga algo entre las manos. 

Gale: Estaba buscando unas cosas que me pidió Luperca del cuartel de las mujeres pero mi haki me alertó de la energía de esta cosa, se siente como si estuviera disminuyendo mucho.

Jill se pone tensa de inmediato pues lo que lleva Gale en las manos es el cofre de cristal en el que guarda las Vivre Card de su familia, y una de ellas está quemándose con ganas.

Jill: ¡…!

Sus compañeros se dan cuenta de esto rápido y corren a su lado, viendo con preocupación lo mismo que ve su capitana.

Luperca: ¿Cuál es esa?

Charlotte: Es la que está marcada con la letra J, duh.

Luperca: Todos  los nombres en la familia de Ji… la Jefa empiezan con J.

Jill: Esa es de…

Gale: ¡Al suelo!

Ahora, el haki de Disparo del Viento alerta a todos de un peligro más cercano, un potente tajo. Nadie sale herido por su previsión, afortunadamente. No obstante, la baranda ha sido completamente partida en dos.

Cissy: ¡Kyah! ¡Mi nave!

Morgan: ¿De donde…? 

Al voltear al punto de donde ha venido el ataque, los Piratas se sorprenden al ver a una nave  rojiza extremadamente lejos. ¿Cómo un tajo pudo llegar hasta ellos desde ahí? Al acercarse la nave, notan un olor nauseabundo y horrible, seguido por la vista de un hombre muerto atado a la proa del barco.

Charlotre: Ughhh… ¿Qué mierda…?

Encima de la nave, alcanzan a verse individuos extraños. Un hombre tan delgado que parece esqueleto con cuernos crecidos en todo su cuerpo, una mujer completamente cubierta de cables eléctricos, un siniestro Tritón de sonrisa afilada, un apuesto castaño ensombrerado y armado hasta los dientes. Todos ellos bajo la bandera de una guadaña de dos hojas. 

Esqueleto: *viendo la desnudez de los Piratas * Pfff…  pintorescos. 

Mujer cableada: Mira quien lo dice… 

  • Miembro de alto rango de la Sociedad de los Parca e hibrido humano/ Daemon Bleu. Necro “El Lich”
  • Jefa de la división científica de la Sociedad de los Parca. Letum Ultra “Megarma”

Tritón: Tsk…  Esperaba que fueran los del Ave Azul. 

Hombre ensombrerado: Habla por ti… 

  • Miembro de alto rango, cobrador y ejecutor de la Sociedad de los Parca. Reaper “Mandible”
  • Cazarrecompensas de elite bajo el ala de la Sociedad de los Parca y líder de los Glossy Snakes. Casim “Almawt”

Los Piratas se vuelven hostiles conforme más se acercan, sacando armas los que tienen en cuanto tienen la oportunidad y, también recurriendo a la agresión verbal. 

Jill: ¡Desgraciados! ¡A ver, putitos! ¿¡Quien  es el valiente hijo de perra sarnosa que se atreve a atacar mi nave!

¿??? : Fui yo. 

Una voz se alza desde el nido de cuervo del navío enemigo. Potente y galante. La silueta a la que pertenece salta desde donde esta, cayendo justo encima del cadáver que lleva su proa. Cabello negro, ojos rojizos, figura delgada y pálida, con extraños piercings bajo la boca. A capa y espada, literalmente. 

Charlotte: Tch…  este se ve presumido.  ¡Déjame partirle el culo, jefa!

Pero Jill no responde.

Charlotte: ¿Jefa?

Cissy: ¿Tierra a la Jefa?

Solo entonces notan lo pálida que está el Hada Distorsionada, lo descompuesto de su rostro, el sudor en su frente, el terror en sus ojos.

Luperca: ¿¡Jill!?

Está tan aterrada que se va de nalgas al suelo, para el impacto de sus camaradas. El encapado sonríe al verla, y verla así especialmente le causa mucho placer. 

Encapado: Jojojojo, así que eres tú a quien me fui a encontrar. Debe ser el destino. Aquella vez no pude terminar nuestro juego. Un pajarito ¡no me dejo! 

El viento alza la capa del hombre, revelando que su brazo sin espada esta marchito e inservible con tantas cicatrices de zarpas. A su vez, Luperca y Cissy intentan alzar a Jill a base de jalones y empujones, esperando sacarla de su trance, pero los ojos de Jill, especialmente el de la cicatriz, se anegan en lagrimas. 

Luperca: ¡Jill!

Jill: E… eres tú…

Encapado: Soy yo…jejejeje… 

  • Jinete de la Guerra de la Sociedad de los Parca y Señor del navío Schwarze Herzen Morder. Baltazar “El Sediento”

Baltazar: ¿Me extrañaste, “nenita”?

TO BE CONTINUED
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