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El Arco del Doble Agente, es el quinto y último arco de la Saga del Mahón Huraño.

Sinopsis

Tras escapar de la emboscada de la marine, los Piratas Mahón se enfrentan a los daños tras su enfrentamiento con Gratnell. Siendo el más grave la lesión de Mirt en su brazo que le dejará incapacitado para combatir por al menos dos meses. En busca de una solución a este dilema, la tripulación llega a una isla donde corren rumores de una sanadora milagrosa, pero pronto se desvelará una gran red de mentiras donde los piratas deberán hacer su mayor esfuerzo para lograr su objetivo.

Capitulo 17: Entrenar sin forzar

La incapacidad era algo que realmente chocaba con su naturaleza, el rubio era alguien inquieto que necesitaba descargar su mal humor golpeando algo, tener aquel trozo de yeso impidiendo el movimiento le molestaba de sobremanera. Buscaba la forma de relajarse, pero el uso de sus poderes teniendo un brazo menos lo hacia caer peligrosamente debido a la falta de equilibrio. Pese a poder hacer flexiones con un solo brazo, en varias ocasiones Eylem le había detenido, detestaba estar la mayor parte de su tiempo en la cama sin poder progresar. Muchas veces soñaba con su pelea anterior, en como mejorar aquel golpe, aunque incluso en sueños volvía a quebrarse o terminaba con un resultado peor. —Debe haber algo que pueda hacer, algo que no requiera el esfuerzo de mi cuerpo.— se repetía a si mismo, mientras observaba los días pasar y el oleaje tormentoso volverse más calmo, las nubes se disiparon al sexto día y tras adentrarse en aquel clima más caluroso las ideas de Mirt parecieron aclararse con más velocidad.

—Creo que el capitán está de mejor humor, hoy se ha levantado bastante temprano.— expresó Mirko mientras cocinaba, la albina alzó su mirada mientras Shirou ingresaba al comedor. —Lo he visto dirigirse a la sala de entrenamiento, no pude detenerlo, pero tampoco quiero interponerme.— comentó el hombre cuyos puntos habían cerrado hacia unos días. Eylem entonces se levantó para dirigirse a la sala, tenia la intención de regañarle nuevamente ya que el diagnostico especificaba extremo reposo para no forzar la herida. La arpía ingresó al cuarto solo para encontrarse a Mirt sentado observando el mar desde la gigantesca ventana, se cruzó de brazos esperando ver algún indicio de rebeldía, aunque tras unos minutos la escena permanecía igual. En silencio Mirt se dedicaba a observar su brazo sano mientras lo recubría con su haki concentrándose en una cantidad menor cada vez, Eylem dedujo rápidamente que estaba entrenando su control sobre el mismo en lugar de enfocarse en un entrenamiento físico cosa que la sorprendió gratamente. —¿Usarás estos dos meses para tu haki?— expresó Eylem finalmente cuando su capitán se decidió a tomar un descanso de su rutina. —¿Dos meses? Me volvería loco, espero que sea menos tiempo.— expresó con cierta melancolía el rubio, quien pese a su condición deseaba enfocarse más en el aspecto físico y en desarrollar la técnica que lo había dejado en aquel deplorable estado.

Oyuky pronto anunció que había divisado una isla, cosa que alegró en cierta medida a Mirt, al menos podría enfocarse de otras maneras más que solo observar el oleaje. La tiradora con ayuda de Mirko ancló el barco unas horas más tarde, al desembarcar pudieron observar algo que no veían desde hacia mucho tiempo. La isla rebosaba de población, siendo una gigantesca ciudad comercial, los habitantes saludaban y se mostraban felices mientras que comerciantes ambulantes vendían en el puerto y muchos otros se dedicaban a comerciar con los pescadores del lugar. El rostro de los Piratas Mahón describía perfectamente su sensación de estar en otro mundo. —Esto no lo esperaba, según Gratnell la mayor parte del North Blue pertenecía a Vilsnuit... no creí que hubiera felicidad en el mundo de esa bestia.— comentó el sepulturero anonadado por lo que sus ojos veían, gente cantando, abrazándose y de buenos modales que hasta le saludaban con respeto y alegría. —Es más extraño lo cercanos que son Eylem y el capitán en estos días.— comentó bromeando Mirko antes de recibir un golpe por parte del abanico de la tiradora.

—No se confíen, esta gente debe estar muy acostumbrada a la piratería y que no tengan miedo solo puede significar que quienes han sido lo suficientemente idiotas para atacar fueron masacrados.— comentó Mirt observando a sus ojos lo que el creía era la verdad, esa población solo prosperaba porque alguien realmente poderoso se había encargado de protegerla durante años, alguien que no abusaba de su poder como Hanwall y con un mayor control emocional que el hombre escorpión de Eysher. —Tienes más afilado tu kenbunshoku de tanto entrenar, pero es verdad. No siento ningún miedo hacia nosotros y en casos presiento una confianza abrumadora.— expresó la albina a su lado, poniendo a todos en una alerta momentánea. Mientras Mirko y Oyuky se dedicaban a encontrar provisiones a buen precio, Mirt se dirigió al hospital de la ciudad para ser examinado, deseaba un segundo diagnostico y Eylem comprendía su impaciencia dejando que este fuera. Shirou se dedico entonces a hablar con los habitantes sobre los árboles de la región y buscar aserraderos locales para evaluar si comprar algo de madera para algunas refacciones que tenia planeadas en el barco.

—Si, ese diagnostico que me dices es el correcto. Tu fractura es muy grave y es un milagro que no te hayan amputado de emergencia, la verdad quien fuera que te haya visto hizo milagros para mantenerte con ambos brazos.— expresó el medico del lugar observando las placas mientras que Mirt se limitaba a asentir, pareciendo aquello un deja vú de lo que Eylem le había comentado un mes atrás. —Aunque, puede que tenga una solución para ti. En ciertos casos es sumamente costoso y no se le da a extranjeros pero escuché que está en busca de unos mercenarios que puedan encargarse de un asunto.— comentó el médico anotando una dirección en un papel y bajando la voz para hablar con Mirt sin que otros pacientes o empleados escucharan. —Sabemos quien eres Mirt Aldin y si buscas recuperar tu brazo, dirígete a este lugar y habla con Massallen, ella puede hacer milagros con cualquier herida.— comentó el medico sorprendiendo al rubio quien en ningún momento le había dicho quien era realmente.

Al salir del lugar, Mirt se reunió con la arpía comentando que sus sospechas eran correctas y que incluso toda la isla les conocía. Eylem dudaba si ir o no a aquella ubicación, aunque Mirt sabia de sobra que si quisieran matarlos lo habrían intentado desde hacia bastante. Tras subir una empinada colina llegaron a una pequeña choza donde una mujer se encontraba sentada bajo el umbral de su puerta fumando con su pipa. Ambos piratas reconocieron aquellas prendas, pero lejos de alarmarse la mujer les invito con su mano a acercarse, aunque desconfiados ambos obedecieron y en unos pasos los tres individuos se encontraban frente a frente. —Los estaba esperando, de hecho tengo un trabajo que solo alguien que haya derrotado a Hanwall podría afrontar.— comentó la mujer antes de ser interrumpida por Eylem —Antes que nada, debes demostrarnos que no es un truco. ¿Cómo planeas curar una herida de tal magnitud?— interrogó observando como la mujer exhalaba de sus labios una gran cantidad de humo.

Colocando sus manos sobre la madera, la mujer comenzó a estrujarla al punto de que la choza quedó deformada como un gigantesco bollo de masa marrón. Tras unos movimientos las manos de aquella mujer comenzaron a moldear nuevamente la estructura pero ahora lejos de ser una pequeña choza comenzó a tomar forma de un enorme palacio de madera. Massallen suspiró tras terminar mientras el humo seguía siendo expulsado desde la punta de la pipa que ahora se sostenía entre sus labios. —Consumí la fruta Kone Kone, esto me permite amasar cualquier cosa hasta deformarla o cambiar completamente su condición, un brazo roto es en mis manos unos tres segundos de dolor antes de volver a ser funcional.— expresó con una sonrisa mientras miraba las expresiones de sorpresa de ambos piratas. Aquella mujer no mentía y Mirt ocultaba con fuerzas las ganas de batirse ante alguien que parecía estar a otro nivel, sin embargo, la herida y la presencia de Eylem le impedían de momento lograr su cometido.—Volviendo al trabajo, necesito que se encarguen de alguien que me ha fallado, si lo hacen con gusto repararé tu brazo. Ya que en lo que a mi respecta, te debemos un favor por lo de Hanwall...— comentó la mujer mientras formalmente se presentaba, mientras lo hacia un trozo de papel cayó a los pies de Mirt quien al levantarlo fue invadido por una gran emoción.

[Teniente de los Piratas Arcadia, Berrysymbol215.000.000, Massallen]

Capitulo 18: Días del Pasado

—Entonces, ese era el trato.— comentó Oyuky mientras analizaba la manera de lidiar con aquello sin morir en el intento. —Negociar es inútil, tampoco nos sirve alejarlo, la condición es matarlo o al menos dejarle en claro que no vuelva.— aseguró Eylem con seriedad, ella pensaba que aquel trato era injusto pero Mirt había insistido en tratar de lograrlo. —Según su palabra, estaremos seguros siempre y cuando completemos el encargo en estos días.— complementó el rubio con cierta preocupación en su voz, antes de observar a Mirko y tras un largo silencio llamarlo en privado. Tanto Eylem como Oyuky se sorprendieron del suceso, mientras Shirou quien había vuelto hace poco con la madera aún estaba asumiendo lo que Eylem había explicado. Sobre la mesa se veía un cartel de recompensa con una foto.

Mirt y Mirko subieron a la cubierta a petición del rubio, al cocinero también le había resultado extraño la actitud de su capitán, era algo que habitualmente se consideraba algo inexistente. El hecho de que Mirt, pidiese algo era extraño, más aún cuando requería que otra persona lo siguiera. Observando las estrellas nocturnas y el inmenso mar, el rubio rompió el silencio. —Te he llamado para hablar de algo que me preocupa, quiero que seas sincero.— expresó con frialdad mientras el cocinero se limitaba a asentir, pero dejando de lado su expresión despreocupada que solía portar. —Eres mitad Gyojin, pero durante todo este tiempo lo has estado evitando, apenas utilizas una parte de tu verdadera fuerza. Cuando te pedí salvar a Oyuky te limitaste a hacer de carnada, cuando yo puedo sentirlo y más ahora, eres mucho más fuerte de lo que muestras.— Mirt observó como Mirko desviaba su mirada, notando cierto desprecio por su condición. —Cuando peleamos contra Hanwall, también te limitaste, pudiste matarlo con un buen corte, pero no lo hiciste. Tampoco preferiste lanzarlo al agua cuando lo propusimos.— confrontó el rubio acercándose a su tripulante, quien incluso al ver el estado de Mirt mostraba respeto y sus ojos comenzaban a derramar unas lágrimas de culpa. —¿Por qué? ¿Por qué no peleas con todo para defender a quienes se supone que te importamos?— culminó el rubio esperando una respuesta por parte de Mirko.

El silencio se apoderó de la cubierta, hasta que el cocinero se secó sus lágrimas y comenzó a hablar. —Siempre he sentido que soy un fenómeno, odio ser mitad de algo que aborrezco.— expresó mientras miraba a Mirt. —Es verdad lo que dije, de seguirte, aprecio a Eylem y también me he encariñado con ustedes dos, hasta el nuevo me cae bien. Pero no oculto mi fuerza por temor, es porque toda mi vida lo he aborrecido.— explicó antes de comenzar a narrarle a su capitán su pasado, que fue escuchado sin interrupciones por parte de este.

Mirko fue el producto de la violación provocada por un Gyojin a una agente del Cipher Pol, su nacimiento había sido una deshonra para la mujer quien lo entregó contra su voluntad como un esclavo para salvar su nombre. Mirko estaba por ser sacrificado, pero al ver su procedencia el gobierno intentó usarlo como arma. El joven creció odiando su condición, ocultando al resto del mundo lo que en verdad era, incluso Eylem desconocía las verdaderas capacidades de Mirko y su pasado. Mirt apoyó su mano sana en el hombro del joven, quien había roto en llanto tras sentir que había defraudado a su palabra al no confiar en ellos. —Ahora debes considerarte alguien vivo, sin importar lo que seas. Eres alguien que puede cambiar el rumbo de las cosas, nadie te juzgará, desde el primer momento dejé en claro que todos somos libres de hacer lo que uno desee. Pero no debes forzarte a ocultar más lo que eres, debes sentirte libre. Ahora que ha llegado la oportunidad, demuestra a los otros que en verdad estás preparado para defenderlos.— comentó Mirt antes de retirarse lentamente, dejando a Mirko a solas con sus pensamientos.

Al amanecer, Eylem encontró a Mirko en la cubierta, había dormido allí y la arpía por un momento creyó que Mirt le había expulsado de la tripulación. —¿Qué fue lo que te dijo?— preguntó preocupada la albina, pero grande fue su sorpresa al ver las aletas de Mirko y lo que parecía ser una cola. —Eso es...— expresó con sorpresa la mujer quien pese a haber visto aquello al curarle, nunca había visto que Mirko las mostrase en público. —Dijo algo que debí haber hecho desde que nos encontramos con Hanwall, que ya no debo dudar ni ocultarme. El pasado no debe quitarme la libertad, desde ahora mostraré mi verdadero potencial.— declaró el cocinero mirando a su compañera. —Tenemos algo que hacer, mientras más rápido se recupere Mirt más rápido podremos proseguir nuestro camino.— comentó Mirko con decisión, mientras Eylem lo llevaba con Oyuky quien lejos de juzgarle comenzó a explicar lo que harían.

—Deberemos tener cuidado, sabemos que usa un arma grande, por lo que Shirou se encargará de distraerle lo suficiente para que actuemos. Tendremos trabajo que hacer sin la mayonesa de Mirt necesitaremos otra forma de crear trampas...— planificó la tiradora, mientras Mirko sugería usar el agua, cosa que nadie había pensado hasta el momento, una sonrisa se dibujó en el rostro del rubio quien recostado sobre la pared escuchaba con atención los planes. —No podré intervenir, incluso seria una carga ir con ustedes, si las cosas se complican Oyuky hará una señal y usaré lo poco que puedo manipular de mayonesa para crearles alguna forma de escape.— comentó el rubio quien había continuado entrenando su Haki durante los días anteriores, llegando a un hartazgo que le obligó a improvisar algunos ataques con una cantidad mínima de mayonesa.

En otro punto de la isla, una figura se dedicaba a pescar utilizando su gigantesca ancla como caña. Pescaba reyes marinos, quienes en un movimiento de las cadenas que manipulaba el albino caían descuartizados a sus espaldas. Tras conseguir la carne, procedió a dividirla en tres torres, que ató con una soga y cargó a sus espaldas junto con su ancla antes de regresar a una pequeña cabaña que utilizaba como base. —Esa maldita ya comenzó a buscar gente que haga el trabajo sucio, me compara con aquel inepto de Wankat. Aunque, será divertido enfrentarme con el famoso "Mahón del North Blue...— comentó mordiendo un pedazo de carne y masticando con una sonrisa sádica en su rostro. —Dentro de poco, llegaré a Vilsnuit y será entonces cuando finalmente podamos frenar toda esta locura...— confesó tras haber tragado aquel bocado.

[Kaito Nowashi, Ancla Sangrienta. Afiliado a los Piratas Arcadia Berrysymbol175.000.000]

Capitulo 19: Águila Sangrienta

En aquel amanecer, el viento soplaba como una leve brisa veraniega mientras que Kaito iniciaba su pesca. Para su sorpresa nada picaba en la costa que acostumbraba a utilizar, tras unos intentos vanos terminó por desistir, decidiendo ir a otro lugar de la isla. Fue entonces que al girar se encontró con un hombre alto, cuyo cuerpo presentaba varias suturas y junto a él reposaba una pala. —Oh, me enteré de ti, eres el nuevo de la banda de Mirt. Aunque según tengo entendido eres el más débil de todos... no puedo creer que te haya encomendado eliminarme.— expresó defraudado el pirata apuntando con su enorme ancla a quien consideraba un oponente menor. —Desaparece o muere.— exclamó con seriedad, solo para ver como el sujeto se atrevía a enfrentarle, lanzando un corte con su pala que fue fácilmente detenido por el ancla. —Ya te lo dije, no eres más que una molestia para mi.— suspiró con un tono más tenue, bloqueando cada ataque que el sepulturero realizaba con extrema tranquilidad. El sonido del metal chocando se extendió por unos minutos hasta que finalmente, la poca paciencia de Kaito llegó a su fin y cuando Shirou se dispuso a atacarle desde el aire usando su pala como una lanza, el pirata realizó un contra golpe con su ancla.

El corte fue limpio, partiendo la pala en dos fragmentos que cayeron al agua tras de Kaito, junto con el cuerpo de su oponente que presentaba una gran herida en su torso. El agua se perturbó con la caída del cuerpo, y desde la superficie, Kaito observaba las burbujas que lentamente dejaban de subir en aquel punto donde su oponente había caído. Para su sorpresa, una masa de agua se abalanzó a su rostro obligando a mantener su respiración, mientras observaba como una esfera de agua le rodeaba la cabeza y dentro de esta, flotando a solo centímetros varios explosivos comenzaban a iluminarse. La explosión no resonó debido al agua que la rodeaba, aunque el daño por consecuente se acumuló en un solo punto, Kaito retrocedió mientras el humo se disipaba de su rostro.

Sorprendentemente estaba intacto, su parche había sufrido algunas quemaduras que dejaban al descubierto una leve parte de su horrible cicatriz expuesta. Pero lejos de eso, su piel estaba completamente sana y la sorpresa no había podido romper su defensa. Alzó su mirada solo para ver como un torrente de agua se precipitaba sobre él, encerrándolo nuevamente en lo que parecía ser un tobogán entre el océano y la tierra, pudo notar como una sombra carmesí se desplazaba a gran velocidad por el túnel y antes de que pudiera tomar su ancla fue sorprendido por un profundo corte en su hombro. El retroceso le hizo escapar involuntariamente del túnel, mientras que su nuevo rival se presentaba ante él, con su daga aún goteando sangre que había derramado.

Kaito llevó su mano derecha a su hombro izquierdo, corroborando la herida a la cual le quitó importancia rápidamente. —Oh, vienen apareciendo de menor a mayor, según me han informado solo eres resistente por lo cual eso fue simple descuido.— comentó despectivamente, al recordar el rostro de Mirko y su recompensa que siempre fue inferior a la del resto. Sin embargo, cuando tuvo que detener la embestida del cocinero, para su asombro la fuerza de este era mucho mayor a la que esperaba, causando una hendidura en la tierra al tratar de no moverse de su sitio. El carmesí sonrió mostrando sus afilados dientes puntiagudos antes de realizar un nuevo corte, cuya realización causó una potente ráfaga de viento en forma de corte rojizo que obligó a Kaito a retroceder siendo arrastrado por la misma. Gracias a su ancla pudo evitar ser alcanzado por aquella técnica, preguntándose si en verdad era aquel joven que sus espías habían caratulado como débil. —Vaya, eso no me lo esperaba... creo que no acostumbro a usar mi fuerza Gyojin por lo que es probable que eso haya sido producto de mi exceso.— confesó el joven observando su daga que pese a estar cubierta de haki se había desgastado tras aquel poderoso corte.

—Deberé ponerme serio, si tu eres asi de fuerte, entonces los que sobran podrían suponer un problema.— comentó Kaito quien tomando su ancla por la cadena comenzaba a cubrirla con su haki, logrando que toda la herramienta se volviera negra, el cocinero pudo predecir el peligro que aquello suponía al realizarse el primer choque entre ambos y pese a su fuerza ser sus dagas las que terminaron por romperse en pedazos permitiendo que un corte alcanzara su costado derecho. Mientras rebotaba en el suelo, Mirko pudo sentir como algo se aferraba a su herida y antes de notarlo se vio girando en el cielo, siendo sostenido por el extremo del ancla en un vendaval violento. Finalmente comenzó a caer nuevamente, tras haber sido liberado involuntariamente por su herida, de no ser por la rápida intervención de la arpía quien lo apartó del suelo en plena caída, Kaito hubiera aplastado su cráneo en una espectacular caída desde el cielo en conjunto con su ancla.

Eylem y Mirko observaron como el agua comenzaba a invadir el cráter que Kaito había formado tras su caída. El hibrido Gyojin sostenía su costado el cual sangraba debido al ataque, mientras que la arpía se mantenía seria, observando a su oponente. —Y eso supone la aparición de otra más, por lo que ahora solo faltan dos...— comentó Kaito levantando su ancla, apuntando con esta a Eylem. —No es necesario prolongarlo, solo me interesa Mirt, hazlo aparecer y todo será más sencillo.— exigió el poderoso pirata, mientras que Mirko se acercaba a su compañera. —Eylem, lo siento...— comentó el cocinero con resignación, aunque para sorpresa de Kaito esta apuñaló con su garra la herida de Mirko y lo lanzó al agua con frialdad. —Que pérdida de tiempo...— comentó fríamente la arpía mientras se relamía la sangre de su compañero, el albino se encontraba sorprendido por lo que sus ojos estaban viendo, nunca se esperó que en aquella banda existiera tal frialdad.

En la mente de Kaito, el rostro de Eylem se sobreponía con la máscara de Vilsnuit, recordando las palabras que este había dicho antes de lanzarlo al mar. —Eres un desperdicio, sirves mejor como alimento que como uno de mis hombres.— aquel momento había revivido un trauma en su mente, su cicatriz le ardía y lejos de contenerse su actitud había cambiado, furioso comenzó a avanzar contra la arpía pero algo le detuvo. Tras girarse pudo notar como la cadena de su ancla había sido enganchada por la pala de Shirou. El sepulturero estaba con vida y tras salir a la superficie le había atascado. —¡Tú deberías haber muerto!— gritó el pirata antes de ser arrastrado por una fuerte corriente marina al fondo del mar.

Abrió los ojos solo para encontrar una sombra carmesí que giraba violentamente a su alrededor, enturbiando el agua por la sangre que desprendía, el azul se volvió rojo y luego oscuridad. Mientras buscaba la forma de salir a la superficie el sujeto comenzó a ver luces. Desde la superficie el grupo observaba el gran torbellino que comenzaba a iluminarse por los explosivos que Shirou había estado dispersando en el agua. Tras unos segundos de espera, todos estallaron en una violenta explosión, desde la isla se pudo observar como una gran masa de agua se elevaba hasta el cielo, recordando a un Geiser pero con un sonido violento que recordaba a un cañonazo de un buque militar. —Entonces esa tal Massallen tenia razón, que mostrarle algo asi le haría perder la compostura.— comentó Eylem mientras recibía quejas de Mirko de haber sido muy ruda en la forma de realizar aquella maniobra. —Creo que debía creerlo, hasta mi supuesta muerte.— comentó Shirou tocando su herida que pese a haber sangrado era mucho menos profunda de lo que aparentó en primer momento.

—Debí adivinar que harían algo asi...— expresó una voz proveniente del cráter que había quedado tras aquel ataque coordinado. Con asombro observaron como su oponente llegaba a la superficie solo con algunas quemaduras leves, pero con su herida al descubierto. El rostro de Kaito se asemejaba a un retrato grotesco, entre un costado angelical y otro putrefacto el cual tenia su cuenca cocida a la carne viva que palpitaba. Eylem se sorprendió más porque alguien fuese capaz de vivir en aquel estado que el hecho de haber sobrevivido al ataque. —Supongo que no te detendrás pese a estar en desventaja.— comentó con seriedad Eylem mientras que Kaito tomaba su arma con su mano y le apuntaba al grupo. —Estoy muy cerca de mi objetivo, no dejaré que un grupo de novatos detenga años de trabajo.— comentó Kaito antes de para su sorpresa vomitar una gran cantidad de sangre y caer de rodillas ante sus oponentes.

—¿No lo distinguiste tras el aroma a sangre?— comentó Oyuky saliendo del bosque, mientras le enseñaba a Kaito un pequeño frasco en cuyo interior se encontraba un liquido amarillento. —¿Es posible?— comentó el pirata mientras que en su mente recordaba haber visto aquel liquido en las bodegas de Vilsnuit. —Gratnell fue muy generoso al atacar con su aguijón varias veces en Eysher, solo tuve que pedirle a Eylem que recogiera muestras y el brazo falso de Mirt sirvió para tener suficiente. Los explosivos tenían una cantidad veinte veces mayor a esta, me sorprende que sigas consciente, pero la pelea ha terminado.— explicó Oyuky, notando como el cuerpo de Kaito dejaba de moverse hasta que este solo podía responder con la mirada. —No te mataremos, pero consideramos esto como la advertencia final, abandona la isla.— comentó la tiradora mientras el grupo comenzaba a retirarse. —Por cierto, todo lo que Massallen te dio desde el principio fue falso, quiere que sepas que gracias a tu ayuda Akahebi ya no es un problema.— expresó con frialdad la arpía quien fue la última en retirarse.

—Aka...hebi...— murmuró con dificultad Kaito, quien trataba de arrastrarse contra sus enemigos pero no podía evitar que sus ojos se cerraran, si no fuera por aquel veneno él los hubiera podido masacrar ahí mismo. Estaba convencido de aquello, mientras que su mente comenzaba a divagar en lo que había pasado las últimas semanas, había notado un cambio en su comunicación con Akahebi, lo cual le hizo darse cuenta de la realidad. Massallen había manipulado su información sutilmente, y ahora había vendido a sus propios aliados. Sin darse cuenta, Kaito se había convertido en el principal causante de las victorias de Vilsnuit y ahora que estaba débil irían a por él si no escapaba.

Kaito despertó pasada la medianoche, se encontraba rodeado por figuras borrosas, pese a poder moverse se encontraba herido. Había sido apuñalado incontables veces mientras dormía y su cuerpo aún se movía toscamente por los efectos del veneno. Se deshizo fácilmente de tres de sus agresores, aunque otros cuatro aprovecharon para clavar en su espalda lanzas y espadas, mientras que otros retrocedían. Sentía su cuerpo pesado, su mirada apenas distinguía los rostros de quienes se dedicaban a burlarse de su rostro y proceder a atacarle, buscando sus puntos vitales. —Eres una verdadera desgracia Kaito, ¿De verdad creías que Vilsnuit se olvidaría de todo? ¿O acaso pensabas que me superabas en inteligencia?— comentó una voz femenina que enterró su puño en su estómago haciéndole caer nuevamente de rodillas al suelo. —Nunca pensé que esos novatos tuvieran algo tan peligroso como el veneno de Gratnell, la chica fue generosa al no excederse.— expresó la mujer pateando la cabeza del hombre y enterrando esta en el suelo, que para sorpresa de Kaito era blando pero asfixiante, como una bola pegajosa de masa.

—La verdad, esperaba que tú les mataras, de esa forma Mirt seria una verdadera joya. Pero ahora creo que Vilsnuit tendrá otros planes para una tripulación como esa.— comentó Massallen tomando la cabeza de Kaito y levantando su cuerpo del suelo, un total de diez espadas y algunas lanzas se encontraban aferradas a las espaldas del hombre quien sonreía ante la mirada fría de su torturadora. —Akahebi murió hace semanas, un hecho que fue posible gracias a enviarlo con la falsa información de que Vilsnuit se encontraba vulnerable. Y gracias a ti, también pudimos encargarnos de varios de tus amigos infiltrados.— explicó la mujer usando sus habilidades para jugar con la cicatriz del hombre, deformando su rostro ante los agónicos gritos del hombre. —Pero para tu fortuna, vas a vivir, para ver como tu preciada Marine desaparece. Ahora, largo de mis dominios.— expresó con frialdad la mujer, lanzando el cuerpo del hombre a una barca y clavando su propia arma en el abdomen del mismo. —Buen viaje.— comentó para finalmente hacer que sus hombres impulsaran la pequeña embarcación hacia un rumbo incierto.


Capitulo 20: Diamante en bruto

A la mañana siguiente la tripulación se reunió con Massallen tal y como habían acordado, tras Kaito ser expulsado de la isla solo faltaba que el brazo de Mirt fuese reparado. La mujer comenzó con su trabajo casi de inmediato al estar todos reunidos en el gran salón de aquel palacio de madera, Mirt aún desconfiaba de la palabra de la mujer tras lo que había vivido con Hanwall y Gratnell. Sin dudas, para toda la banda los Piratas Arcadia no podían tomarse como gente de fiar, luego de que uno de sus miembros fuese un megalomano y otro tuviera una personalidad tan cambiante como el mar. La mujer comenzó a amasar el brazo del rubio hasta moldearlo en una gran bola que comenzó a inflarse, las manos de Massallen actuaban con velocidad para reparar los huesos del rubio pero tras unos segundos de comenzar la bola de masa estalló en un lago de mayonesa, dejando atónitos tanto a Mirt como al resto de presentes.

—Mis poderes no funcionan con logias o similares, hubieras reparado la herida por ti mismo...— comentó Massallen con seriedad mientras que Eylem tomaba la palabra por Mirt quien trataba de asimilar lo que habia ocurrido. —Su fruta es una paramecia, nunca reaccionó así.— explicó la arpia acusando con la mirada a la pirata, todo parecía un plan de Massallen para deshacerse de Mirt. Finalmente el rubio con dificultad pudo recomponer su brazo pero ya no estaba herido, como si de una logia se tratase sentía como si su brazo estuviera como nuevo, pero sin dudas era por su fruta y no por la habilidad de Massallen. —Eres un verdadero diamante en bruto, esa fruta es una Paramecia Especial, algo raro de ver por estos mares. ¿Cuando la comiste tu cuerpo se derretía? Eso explicaría que por propio instinto tu cuerpo se negaba a expulsar todo el poder de tu fruta, hasta ahora que por desconfiar de mi ha reaccionado para evitar ser dañado de forma irreparable.— comentó la supervisora mientras se levantaba de la mesa y caminaba unos pasos hasta la puerta, dejando sorprendidos a los novatos quienes apenas podían acostumbrarse al hecho de que Mirt hubiera estado reprimiendo su potencial de manera constante.

—Aldin, únete a nosotros, tu poder puede sernos de mucha utilidad. Vilsnuit podría destruir el gobierno mundial mucho antes. ¿Eso es lo que buscas verdad? Libertad y nuestro superior es el único capaz de lograrlo.— ofreció para sorpresa de la banda Massallen, unirse a un hombre de tanto poder como Vilsnuit era algo soñado para cualquier novato y más teniendo en cuenta que compartían aquel sueño de libertad. —De ninguna manera, yo quiero ser libre y eso significa no arrodillarme ante nadie, aprecio tu intento de ayuda pero no tengo ningún interés en ustedes mas que quitarlos del medio si llegan a interponerse.— desafió el rubio levantándose de la mesa y poniéndose junto a sus compañeros, ante la mirada desilusionada de la mujer que había ofrecido la propuesta. —Entiendo, aún necesitas pruebas, te unirás a nosotros. No puedo permitir que alguien tan peligroso escape de nuestro control.— sentenció Massallen modificando su cuerpo con sus habilidades para dotarlo de una gran masa corporal, en conjunto con su haki que se expandía como llamas negras por sus ahora tonificados brazos.

No hubo tiempo de reacción ante la abrumadora diferencia entre ambos lados, Massallen pareció desaparecer de la vista de los presentes y solo Mirt pudo ver difícilmente su sombra antes de que un poderoso golpe dejase en el suelo a Eylem. Una patada en el mentón terminó por incrustar a Mirko contra la pared, con tal fuerza que si no fuera por ser un híbrido estaría muerto desde el primer contacto. Oyuky intentó defenderse con algunos explosivos, insuficientes para detener a la peligrosa mujer quien con facilidad se colocó a espaldas de la tiradora hundiendo su cabeza en el suelo con un enorme impacto. —Hm... me falta uno, lo encontraremos.— expresó la mujer al no ver rastros de Shirou, mientras que Mirt tampoco se había percatado de cuando este había dejado la estructura. —¡Maho Press... Surf!— gritó el rubio antes de que sus empeines se volvieran globos y liberasen una gran presión que le permitió impulsarse a gran velocidad en dirección a la puerta del lugar, sin embargo, pese a la enorme velocidad que su cuerpo alcanzó Massallen se colocó frente a sus ojos en un instante. —¿No querrás romperte una pierna con eso no?— preguntó de forma irónica la mujer antes de incrustar su rodilla en el pecho de su oponente, quien cayó como plomo contra el suelo.

Los Piratas Mahón se encontraban derrotados e inconscientes tras una batalla que solo había durado unos segundos, Massallen llamó a sus subordinados mientras colocaba esposas de Kairoseki en Mirt para evitar que pueda escapar de sus mazmorras. —Esposen al resto y que un grupo busque al que falta, es un albino lleno de suturas, es difícil que nadie lo haya visto escapar colina abajo. Aunque tengo entendido que es el más débil no debemos dejarlo marchar.— ordenó con fiereza mientras sus hombres acataban las ordenes sin rechistar, sabían que de no cumplir podría ser que ellos terminasen en las mismas o peores condiciones que los prisioneros. —Si todo sale de acuerdo al plan, debería poder convencer a Aldin de dejar a sus compañeros, solo debo hacer que pierda toda esperanza y deje de aferrarse a su egoísmo.— murmuró la mujer antes de dejar el palacio, su objetivo era encontrar el suministro de venenos que Oyuky estaba cultivando y también rastrear a Shirou quien ahora se convertía en su mayor amenaza, al haber predecido su emboscada de manera tan sutil y fugarse frente a sus narices.

Mirt despertó tras unas horas con un fuerte dolor en su estómago, aquella patada aún le seguía molestando, su vista borrosa tardó en adecuarse a su alrededor hasta que pudo divisar la celda en la que se encontraba, a la vez que sus compañeros se encontraban encadenados mediante esposas a la pared. Las esposas de Mirt eran las únicas especiales que le privaban de usar sus poderes, mientras que Eylem, Oyuky y Mirko se encontraban unidos mediante cadenas a la pared, pero no parecían tener nada de especial. —Despierten, estamos en problemas.— llamó el rubio al ver que sus compañeros lentamente estaban volviendo a la realidad. —Ese golpe me dolió, recuerdo ver una sombra y luego solo silencio.— comentó Mirko tratando de llegar a sus esposas con la boca. —Buena idea, tus dientes nos podrían desatar de esto.— halagó Eylem quien prefirió no comentar nada sobre Massallen. —Maldición se llevaron todo mi equipo, hasta el que escondí en mi ropa interior, serán desgraciados.— se quejó Oyuky al no sentir ninguno de sus numerosos explosivos ni tampoco tener las sandalias que le hubieran permitido ayudar a Mirko. —No son idiotas, saben casi todo de nosotros, por suerte Mirko no reveló tan fácilmente su especie.— comentó Mirt observando como Mirko lograba romper sus ataduras y procedía a liberar a ambas compañeras. —Lo siento pero el kairoseki es muy duro, incluso para mis dientes. Aunque puedo romper las cadenas que te atan, esas si son normales.— se disculpó el cocinero aunque Mirt no se molestó, tras pasar más de un mes sin poder usar sus poderes, aquella situación ya le resultaba habitual.

''—Sé que Shirou se dedicará a ocultar el barco, también confío en que pueda tallar una copia de esta llave. Debemos encontrar la bodega para que Oyuky pueda volar este lugar, luego haremos una señal a Shirou y por último escaparemos de esta isla. Todo aquí es una amenaza, no duden en matar si es posible, yo cuidaré de Oyuky mientras ustedes buscan el armamento.— indicó un decidido Mirt antes de que el cocinero procediera a romper los barrotes de la celda y con eso alertar a los guardias. —No me trates como una niña indefensa, sabes que puedo cuidarme sola.— comentó con cierto enfado Oyuky recubriendo sus brazos de haki mientras se colocaba codo a codo con su capitán. —Solo trataba de dividir mejor el trabajo.— se excusó el rubio imitando a su compañera, mientras eran rodeados por los guardias de la mazmorra, debían ganarse la atención principal mientras Mirko y Eylem regresaban.


Capitulo 21: Verdades ocultas

Pese a no disponer de sus poderes, Mirt mostraba una gran ventaja frente a los guardias y carceleros del lugar, incluso la tiradora se sorprendía del dominio que demostraba comparado a hacia unos meses. No solo sus golpes imbuidos eran más poderosos, si no que sus reflejos y reacciones estaban mucho más afilados. El rubio se desplazaba con frialdad, evadiendo golpes de puntos ciegos y respondiendo a estos con poderosos golpes que noqueaban a sus oponentes. En ocasiones, pese a estar rodeado, lograba encontrar espacios y responder con acierto, cosa que antes hubiese sido imposible. Oyuky recordó entonces todo el tiempo en el que Mirt había estado mejorando su haki, aquella tarea agobiante que se le había impuesto en contra de su voluntad al no poder hacer otra cosa, sentía como estaba liberando su frustración por haber sido una carga aquellos dos meses. 

La tiradora tampoco se quedaba atrás, pese a su haki de armadura ser mucho menor al de su capitán, pudo lograr noquear a varios de sus enemigos en poco tiempo, antes de que el lugar volviera a llenarse de oponentes en busca de pelea. La muchacha con cierto sudor en la frente observó a su capitán quien se había colocado delante de ella, dispuesto a continuar con la ferviente pelea. —¿Crees que Shirou logrará aguantar?— preguntó Oyuky mientras su capitán se giraba levemente para responderle, con una mirada segura y firme que expresaba cierta esperanza para su compañera. —Todo depende de que "él" cumpla su parte.— respondió el rubio antes de reanudar el combate mientras recordaba lo acontecido hacia unos días, cuando recién llegaban a la isla.

Unos días antes...

En las costas de la isla, Kaito se encontraba pescando como hacia cada mañana como parte de su entrenamiento, tras despedazar a un enorme rey marino el hombre se giró para observar a Mirt quien le esperaba sentado frente a una hoguera. —La verdad perdí todo el interés en pelear cuando te vi en este estado.— comentó el pirata señalando el yeso del rubio a lo que este sonrió con cierta nostalgia. —Cosas que suceden, tú lo debes saber mejor que nadie, ser impulsivo tiene sus consecuencias.— arremetió Mirt señalando el parche de su adversario, quién con enfado le concedió la razón. Prosiguieron a charlar sobre lo que Massallen había impuesto para la banda, a lo que Kaito tachó como una misión suicida y Mirt estuvo de acuerdo desde el minuto uno. —Es por eso que tengo un trato, sea cual sea el resultado Massallen vendrá a por ti y eso no terminaría bien, ya que ambos sabemos que esa mujer es un monstruo en combate singular.— ofreció Mirt antes de mostrarle a Kaito un pequeño frasco con veneno el cual el albino reconoció de inmediato como obra de Gratnell. —Aunque tenemos poco y tarda mucho en cultivarse la mujer no lo sabe, debemos tentarla con esto para que olvide ciertas cosas.— Kaito comprendió a lo que el rubio hacia referencia y prosiguió a escucharle. —Fingiremos una batalla, debes hacer parecer a mi carpintero como el más débil de todos, así no va a sospechar de él y le dejará de vigilar. De hecho, le resultará más fácil pasar desapercibido ante sus ojos.— el hombre pareció sorprenderse de la petición del joven, ya que le estaba pidiendo que no se limitase frente a su banda y además de humillar a uno de sus camaradas. —Finalmente usaremos un poco del veneno, lo suficiente para evitar que mueras desangrado luego, pero tu debes fingir que fue una cantidad absurdamente alta.— prosiguió Mirt guardando el frasco. —Con eso, la zorra amasadora se dispondrá a venir a por mi confiada y según tus palabras me tirara como basura por el mar.— comentó Kaito con desagrado a lo que Mirt acertó mostrandole una Vibre Card para acto seguido entregarla. —Usarás eso para encontrar a Eylem, te recogerá en un punto de tu trayecto cuando estés lo suficientemente alejado para que no la vean. Luego proseguiremos a curarte las heridas y ocultarte en mi barco.— concluyó Mirt mientras Kaito observaba el trozo de papel blanco con ciertas dudas en su mirada.

—¿Y si decide matarte en lugar de solo capturarte?— preguntó el pirata planteando un escenario posible. —Entonces tienes derecho a llevarte mi barco y hacer lo que te plazca, de lo contrario te reunirás con mi carpintero y juntos procederán a esperar la señal.— comentó fríamente Mirt, mientras el albino proseguía a interrogar sobre como estaba burlando el sistema tan estricto de Massallen para tener su reunión secreta. —Eso fue sencillo, es un truco que Oyuky y yo utilizamos desde que trabajamos juntos. Pese a no poder manipular grandes cantidades de mayonesa en estas condiciones, si puedo expulsarlas de mi cuerpo. Cree un clon bastante realista, ella lo mueve con los cables de sus sandalias simulando mi andar, de hecho ahora mismo debe de creer que estoy en el centro comprando alimentos junto a ella.— comentó Mirt dejando sorprendido al pirata por la gran inteligencia que su adversario había demostrado. Si hubiese tenido aquella inteligencia a su edad, posiblemente jamás hubiera perdido la mitad de su rostro en aquel ataque furtivo. —Me sorprende que dos mocosos pudiesen trazar semejante plan, si fuera otro panorama diría que están locos, pero vistas las circunstancias estoy dentro de su locura.— aceptó el albino a su manera mientras ambos piratas compartían un trozo de carne como sellando aquella alianza.

De vuelta al presente...

Shirou se encontraba en el barco junto con Kaito quien usando los cañones del mismo realizaba un ataque furtivo a los puntos de la isla que Mirt le había indicado. El centro, la torre del castillo y los acantilados eran impactados por las balas de cañón que estallaban en un poderoso fuego carmesí. —Estas balas de cañón son algo extrañas, parecen ser livianas pero estallan como si contuvieran un infierno.— comentó sorprendido Kaito mientras analizaba el daño que estaba causando. —Cosas de la tiradora, puede parecer una niña pero su destreza con la pólvora hacen lucir como idiotas a todos los científicos.— respondió el sepulturero manejando de forma tosca el navío ya que Mirko le había indicado que para mantener el plan sobre ruedas debía maniobrar con cierta tosquedad, cosa que a decir verdad no le costaba demasiado debido a su inexperiencia con el timón. —Massallen viene en camino.— advirtió Kaito mientras observaba como la mujer bajaba desde las colinas con un grupo de hombres en busca del causante de todo aquel destrozo.

Ambos hombres continuaron la operación por unos momentos, esperando con paciencia la dichosa señal. Fue entonces cuando un silencio abrumó la isla, se escuchó una mecha y luego todos los involucrados en el exterior pusieron sus ojos en el castillo de madera. Desde su interior una bola de fuego verdoso se apoderó de las paredes, haciendo que la madera se asemejase por unos segundos al jade, antes de que la estructura volara en pedazos mientras el fuego tomaba forma de un gigantesco león y su color cambiaba a morado. El ensordecedor rugido de la bestia no era más que el sonido de la gigantesca explosión que termino por expulsar una poderosa ráfaga de viento alrededor de la isla. Los hombres más débiles resultaron volar por los aires, el navío retrocedió unos metros de las costas en contra de su voluntad, Massallen tuvo que aferrarse a uno de los edificios y crear con este un domo para no sufrir por aquella gigantesca explosión. —Maldición, creí que le habíamos quitado todos los explosivos a esa muchacha. ¿Acaso lograron escapar de sus celdas?— preguntó la mujer antes de que por su cabeza se cruzara el rostro del cocinero de aquella banda, horrorizada al comprender su descuido de no utilizar el suficiente kairoseki. 

—Kaito, esa es la señal.— comentó el sepulturero mientras que el hombre tomaba su ancla y se dirigía a la cubierta del barco. Massallen pudo ver como el gran ancla se clavaba en el puerto, incrédula al ver que Kaito no solo estaba vivo, si no que recuperado de todas las heridas y atrayendo el barco de los Mahones al puerto. Fue entonces que comprendió todo, el engaño, el plan maestro de Mirt y su derrota intelectual ante ellos. La mujer atacó apenas pudo reaccionar al traidor, siendo detenida por el ancla de este. —Esperaba esta revancha, creo que te debo una paliza.— comentó el pirata sonriendo mientras que la mujer se mostraba dispuesta a no dejarle escapar con vida. —Nowashi, no... todo esto es culpa de Mirt y sus colegas... tu eres una simple escoria.— respondió atacando con su puño negro, mientras que Kaito se defendía tornando del mismo color su ancla.

Aquella batalla continuó, siendo que Kaito retrocedía para alejar a su oponente del puerto, observando en el camino como Mirt y su banda descendían de la colina para luego cruzar por el aire hasta llegar al barco. —¡No les dejen escapar!— ordenó la mujer haciendo que cuatro buques emprendieran una persecución naval. Kaito por su parte realizó un poderoso corte impidiendo que esta se una a la persecución gracias a la ráfaga celeste que había generado limitando el paso. —Tu y yo no hemos terminado...— expresó el albino apuntando su arma hacia la mujer quien con gran frustración se limito a aceptar el desafío, confiando en poder acabar rapidamente con aquel percance y unirse a la persecución.

Dentro del barco, Mirko se había puesto al mando del timón mientras que Oyuky cargaba los cañones. Eylem explicó su tardanza debido a que las sandalias de Oyuky se encontraban en otro lugar diferente a la bodega de armas, cosa que había retrasado la señal un tiempo prolongado. Shirou intentaba tallar la llave de las esposas con madera, pese a sus primeros intentos fracasar, finalmente consiguió una llave capaz de abrir las esposas y liberar a Mirt de aquella atadura. —Bien, ¿Cual es la situación?— preguntó la arpía mientras que Mirko informaba que estaban rodeados con un barco en cada punto cardenal, el capitán indicó a la tiradora que no dispare y se ofreció a subir a la cubierta, cosa que extrañó a los tripulantes pero depositaron su confianza siguiendo las ordenes. Mirko detuvo el barco y cuando los enemigos apuntaron sus cañones al cielo y dispararon varias balas de cañón Mirt decidió improvisar desde la cubierta. —Maho Stick Wall— comentó generando un gran caudal de mayonesa, que pronto ascendió al cielo antes de tomar forma de una enorme cúpula amarilla que recubrió como un tejado el barco. —Esos tontos, si las balas impactan estallarán en mil pedazos, sin importar cuantas barreras de mayonesa pongan.— comentó uno de los marineros antes de que su rostro de confianza se volviera uno de sorpresa, las balas que debieron estallar no lo hicieron. En su lugar fueron retenidas por la pegajosa sustancia que las detuvo en seco y contuvo adheridas a la superficie. Mayor fue el terror de los hombres cuando la gigantesca masa amarilla se dividió en cuatro enormes pedazos que cayeron en dirección a sus barcos.

Los más afortunados saltaron a tiempo solo para ser devorados por las criaturas del mar, el resto murió cuando las balas de cañón estallaron con violencia al colisionar en conjunto con la mayonesa en contra de cada uno de los cuatro barcos. Mirt observó en silencio arder la madera de cada uno de los buques mientras que Eylem comprobaba los daños en el barco, los cuales habían sido nulos gracias a la velocidad de Mirt y la destreza de Shirou en crear la llave correcta. —Con esto solo nos queda cumplir con la última parte del trato. Eylem, cuento contigo.— comentó Mirt llevando sus manos a los bolsillos mientras que la arpía emprendía vuelo.

Massallen observó con furia como la defensa de Mirt se convertía en un potente ataque que hundía sus cuatro barcos en un parpadeo. Kaito se encontraba con golpes visibles en su rostro y torso, pese a que la sangre se divisaba en su cabeza y labios como finos hilos continuaba de pie. —Eres una molestia mucho mayor de lo esperado, pero aún así jamás podrás ganarme con tu nivel actual.— expresó irritada la mujer mientras hundía otro puño en el estómago del pirata. —¿De verdad pensabas que mi estado había caído tanto?— se burló el hombre provocando que la mujer respondiera con una fuerte patada al mentón, impulsando a este peligrosamente hasta el acantilado. La mujer optó por dejarlo caer, sin percatarse de que metros más abajo, Eylem habia llegado para atrapar a Kaito en la caída. —¡Con esto me despido de la isla!— gritó el hombre mientras Massallen observaba impotente como la arpía lo llevaba en vuelo hasta su barco, maldiciendo por el daño que estos le habían causado a su isla y a su orgullo. A la mañana siguiente los periódicos anunciaban el gran revuelo que había sido provocado en la isla Numelet, siendo los piratas Mahón el centro de toda la acción y nuevamente sus recompensas siendo alteradas por lo sucedido. Kaito leía las noticias con cierta nostalgia, mientras que los piratas observaban las nuevas recompensas sobre sus cabezas. 

[Capitán de los Piratas Mahón, Mirt Aldin, Berrysymbol108.210.000]

[Tiradora de los Piratas Mahón, Oyuky "Pyro", Berrysymbol102.000.000]

[Cocinero de los Piratas Mahón, Mirko, Berrysymbol96.000.000]

[Medico de los Piratas Mahón, Eylem, Berrysymbol94.670.000]

[Carpintero de los Piratas Mahón, Shirou Von Einzbern, Berrysymbol50.000.000]

—Esas recompensas parecen muy elevadas, sobretodo teniendo en cuenta de que no han llegado a pisar Paradise.— comentó Kaito con seriedad mientras dejaba el periódico en la mesa. —Me temo que Massallen tenia razón, el gobierno está temblando, poniendo semejantes locuras con tal de destrozar a los novatos antes de que lleguen a ser coherentes con sus recompensas.— prosiguió mirando a la banda con cierto rencor, pese a luego suspirar y volver a tomar asiento. —Soplan vientos de cambio, aunque nos separemos en la próxima isla, me temo que volveremos a encontrarnos más adelante.— finalizó el pirata alzando su vista al techo, mientras que Mirt seguía sin prestar mayor atención a su recompensa y Oyuky festejaba de forma infantil ser la segunda mejor valorada. Eylem y Mirko solo se fijaron en Shirou quien parecia anonadado de haber escalado tanto en tan poco tiempo, aunque todos coincidían en que su recompensa inicial databa de muchos años anteriores y esa se adaptaba mejor a los tiempos presentes.

En el Nuevo Mundo, Seicer se encontraba leyendo las noticias en su trono, comunicado mediante un Den Den Mushi con Vilsnuit. —Tus hombres parecen tener problemas con estos "Piratas Mahón". Pasaron de ser unos novatos a volverse un nombre famoso por su mar de origen y todo por los fracasos de los supervisores.— expresó el Yonko con cierto desagrado, siendo respondido violentamente por el pirata. —¡El fallo es tuyo en primer lugar! Te he dicho miles de veces que debíamos de exterminar esas islas de raíz para dejar una advertencia, pero tú insistías en esa ridiculez de gobiernos.— en cierta parte Vilsnuit tenia razón, la idea de gobernar islas había funcionado y era en gran medida gracias a Massallen quien más se había apegado a la visión de Seicer, pero el oficial jamás había apoyado aquella idea. —¿Entonces que harás con tus hombres? Uno está en impel down, otro está en grave estado tras tu decisión de castigarlo y la última...— preguntó el emperador antes de ser detenido por un furioso Vilsnuit, cuyo comunicador reprodujo el sonido de la mesa que su puño se había encargado de hacer pedazos. —Te diré lo que haré, al diablo con tus métodos monárquicos, atacaré Marineford y terminaré lo que inicié hace diez años. Luego de eso, me encargaré personalmente de cada uno de los idiotas que se quedaron en los blues a hacer de niñeras.— cortó el pirata, cuya ruta de navegación le llevaría en unos meses a su objetivo. Seicer suspiró esbozando una sonrisa mientras el sol se asomaba por sus ventanas. —De hecho, has elegido el mejor momento para tener tu crisis de rebeldía...— comentó en silencio, sabiendo que el mundo estaba a solo unos meses de cambiar para siempre.

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