Arco de Dragonstone
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Número de capítulos 3
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Posterior Arco de la Isla Criminal
Creador SacredOwl

El Arco de Dragonstone es el primer arco de la historia de los Piratas New Beat.

Capítulo 1: Entonces me desperté

Mi nombre es Windsor I. Edward y soy el heredero al trono del Reino de Dragonstone. Mi familia se ha mantenido en esta isla desde hace más de 500 años, y actualmente mi abuela es la soberana de nuestro querido reino.

Mis padres fallecieron en un ataque hacia el castillo. Un pequeño grupo trató de revelarse contra la familia real y asesinaron a gran parte de mi familia, incluidos mis tíos, primos, padres y mi hermano menor. Justo cuando iban a asesinarme, apareció mi abuela; que su frágil figura no te engañe, es la persona más fuerte que conozco hasta el momento, su fuerza es monstruosa, y se corre el rumor que en realidad es un dragón, pero para mí siempre será mi cariñosa abuela. O al menos eso es lo que me han hecho pensar.

Tuvimos que hacernos más unidos, la verdad es que veía a mi abuela a lo sumo 3 veces al mes antes del fallecimiento de mis padres. Sí, vivíamos en el mismo palacio, pero sus tareas como monarca no le permitían exactamente que se relacionara con su familia, a veces conversaba con mi padre por tareas oficiales, pero no pasaba a más.

Nunca solicité ser el heredero al trono, hasta mi 6 años ni siquiera estaba cerca de ser considerado tal, era el vigésimo en la línea de sucesión al trono, prácticamente era considerado príncipe por ser hijo de mi padre, pero la realidad es que ni siquiera me sentía como tal, tenía una infancia normal, podía salir a jugar sin problema alguno, yo no era necesario en el palacio.

El ataque provocó que mi abuela colocara guardias en cada pasillo del palacio. Decidió moverme a una habitación al lado de la suya con la finalidad de mantenerme a salvo, en sus propias palabras, ella era la única capaz de protegerme.

Me volví su sombra, prácticamente, era su único heredero, tenía que aprender todo lo que ya ella le había enseñado a mi tío George, le había tomado 50 años enseñarle, y ahora yo tenía que aprender todo en un tiempo menor, la reina Victoria ya tiene 75 años, la misma considera que ya está en su última década, pero yo no estoy preparado.

— Su Majestad, el Príncipe Edward.

Antes de poder entrar a cualquier habitación donde esté mi abuela, tengo que ser anunciado. En esta ocasión había sido llamado para la cena, tenía que ir bastante bien vestido, con mi traje militar, aunque nunca he estado en el ejército, pero este es mi traje de gala.

Como es usual, me siento al lado derecho de mi abuela y la saludo besándole la mano, aunque después la misma me toma con más fuerza y me hace darle un beso en la mejilla.

— ¿Como ha estado tu día querido? — Me consulta mi abuela con su voz cálida y amorosa de siempre. La verdad no tengo problemas con ello, aunque mis comentarios sobre que he hecho en el día son aburridos.

— No he hecho más que leer toda la información que me has pasado. — Comenté antes de meterme un trozo de carne en la boca. Tragué y continué. — Aunque para serte sincero ya siento que manejo toda esa información sin problemas, y creo que podré partir hacia el Reino de Prodence la otra semana a realizar el tratado de libre comercio.

Mi abuela dirigió sus ojos firmemente hacia mí, creo que no esperaba que indicara tal acción con tanta anticipación. — Cariño, no haremos un tratado de comercio con el reino de Prodence. — Comentó mi abuela con voz pausada y tranquila. — Hemos recibido información de que el reino de Prodence fue el que envió a esos asesinos a masacrar a todo el palacio cuando tenías 6 años. Los papeles que te envié eran la información antes de que fuera descubierto esto. — Cambió su posición a una más rígida, y el semblante de su cara cambió por completo. — No puedo permitirte ir a Prodence en este instante, comenzaremos una guerra cariño, y no puedo perderte.

Después de esto la cena fue silenciosa. Mi abuela terminó de comer y se dirigió a su habitación, un minuto más tarde hice yo lo mismo. Me dirigí a mi habitación, no necesitaba escolta ya que había guardias en cada uno de los pasillos, pero sin embargo sentía como algo me seguía. Una vez en mi habitación, observé que había alguien en mi cama.

— Vaya que esta vez la cena ha tardado bastante, Ed. — El joven de cabello negro se levantó de la cama. Era Simón. — Nada más te informo que finalmente lo he logrado, he construido nuestro barco, con el cual sarparemos de aquí y seguiremos el mismo camino que Tristan tomó.

La cara de emoción de Simón era curiosa. Es el carpintero del castillo, arregla toda falla técnica que hay en él, y además es mi mejor amigo. Pero quien pensaría que sería con él que esta loca aventura comenzaría.

Capítulo 2: Entonces lo decidí

En caso de que todavía lo tengan en duda, Tristan es mi hermano mayor. Ahora se estarán preguntando «¿Pero que no estaba toda su familia muerta?», es sencillo de responder, mi padre tenía 48 años cuando murió, mi madre era 16 años más joven que él. Antes de su fallecimiento, mi padre era por decirlo así un mujeriego, por lo que tuvo un hijo con una mujer "plebeya", sí, un bastardo.

Por motivos de la realeza, y prácticamente para hacerlos ver inferiores, a los bastardos de Dragonstone no se les permite llevar el apellido de sus padres, sino que se les coloca un apellido decidido hace más de 500 años. El nombre completo de mi hermano es Tristan Barbossa.

¿Y cual es el camino de Tristan? Pues bueno, mi hermano es 16 años mayor que yo, y lo único que se de él es que cuando cumplió 20 años se fue para volverse un pirata. Pues sí, ese era el sueño que Simón y yo teníamos, queríamos volvernos piratas como mi hermano, pero no esperaba que Simón terminara el barco tan pronto.

— Entonces. ¿Cuál es tu respuesta? — Los ojos de Simón brillaban con ilusión. Todo su lenguaje corporal me hacía presión para que aceptara partir con él, lo conozco, pero no estoy seguro si quiero partir ya.

— Pues... claro... pero... — Tenía miedo de preguntarle cuando partiríamos, y la verdad creo que él sabía que ese era mi temor.

— Tenemos que partir cuanto antes. — Me comentó Simón, dándome la orden de partir. No es como que yo esté acostumbrado a dar órdenes, todo lo que yo digo es lo que ya mi abuela me había dicho que dijera, mis órdenes no era mías, eran de ella. — Vamos... partiremos dentro de dos días las 00:00, a es hora tu abuela está durmiendo por lo que no lo notará.


Los dos días siguientes fueron bastante difíciles. Simón me dijo que empacara poco, si llevaba muchas cosas iba a ser complicado escapar ya que esto retrasaría nuestros movimientos.

En la mañana de ese día tenía entrenamiento de combate. Como próximo rey estoy en la obligación de defender a mi pueblo, debo ser el mejor combatiente entre todo el cuerpo de combate. En Dragonstone, todos los miembros de la realeza son obligados a consumir una fruta del diablo a las 10 años de edad, ya que se considera que somos capaces de entender a la plenitud los entrenamientos que se realizan.

Se preguntarán «¿Como saben si la fruta que consumen es poderosa o no una pérdida de tiempo?», mis ancestros crearon un sistema. Cerca del momento de la muerte de alguno se colocará una fruta a su lado, para que justo cuando este fallezca la fruta se coloque en la misma, y dos generaciones más tarde será consumida por alguno de su linaje.

Los miembros de la realeza tienen frutas fuertes porque mis ancestros tenía frutas fuertes. En mi caso, tras la muerte de toda mi familia se me dio la oportunidad de cual fruta quería consumir, y decidí tomar la de mi abuelo, el esposo de la Reina Victoria.

Él falleció varios años antes del incidente, pero su fruta era buena, me agradó cuando me la dieron para consideración. La fruta bito bito, bastante complicada de usar, pero fuerte si se maneja correctamente.

El entrenamiento acabó conmigo agotado como es usual. Mi corazón usualmente no aguanta las cuatro horas de entrenamiento que me hacen tener. Fui a mi habitación, faltaban 6 horas para partir.

Cuando llegué a mi habitación después de la cena vi de nuevo a Simón en mi cama. No andaba más que sus ropas comunes.

— Ya todas mis cosas están en el barco, por lo que solo faltaría cargar lo tuyo. Entre los dos podremos hacerlo sin problema, espero que no hayas empecado mucho. — Tomé mi mochila que estaba llena, y me cambié la ropa a una más cómoda para partir. Dejé la corona en la mesa de noche, y escribí una carta con una sola palabra: «Adiós».

Ya era la hora. Simón había hecho una cuerda que iba desde el balcón de mi habitación hasta la entrada del castillo principal. De ahí tendríamos que movernos con rapidez para que los guardias no nos vean. Ahora se estarán preguntando «¿Qué tiene que los guardias nos vean?» Y la respuesta es que yo tengo prohibido salir del castillo si no es al lado de mi abuela, que me vean es una llamada inmediata a la habitación de la Reina, todos tienen un Den Den Mushi especial para ello.

— Yo voy primero.

Simón se colocó y comenzó a bajar. Me puse en el balcón dispuesto a bajar con la cuerda. Lo hacía y podría cumplir mi meta: Volverme el Músico Pirata más grande del mundo, y acabar con la tiranía de Dragonstone.

— Es ahora o nunca. — Salté.

Capítulo 3: Entonces huimos

Todo iba exactamente como Simón lo había planeado. Habíamos logrado llegar a la entrada principal, ahora solo era cuestión de correr. Curiosamente, esta era la entrada menos vigilada de todo el castillo, simplemente por el hecho de que solo se habría 1 vez al año, cuando se celebraba la creación del reino.

Corrimos a una gran velocidad, era bastante lo que teníamos que huir, al menos los dos teníamos una condición física excelente tras tanto entrenamiento que hemos realizado en nuestra vida. Sin embargo, habíamos olvidado un pequeño detalle.

Los guardias tienen una noche libre cada 3 meses. El día de hoy era su noche libre, por lo cual todos se encontraban en fiesta alrededor de toda la isla, incluido el general. Nos vio, de frente, pero seguimos corriendo.

Aumentamos nuestra velocidad, o al menos eso pensé hasta que me percaté que Simón estaba varios metros detrás mío. Había olvidado por completo que mi fruta aumentaba mis capacidades físicas conforme la situación, y en este caso, mi velocidad era tan grande que tuve que detenerme para esperar a Simón.

— Nos están siguiendo.

Sobre los cielos observamos un pájaro gigante que soltaba varios guardias. El ejército de Dragonstone es bastante poderoso, no estaba seguro de poder evitar a más de 50 guardias detrás de Simón y yo. Pero tenía que intentarlo.

— Simón, tendremos que pelear. — Miré fijamente a lo guardias, y me dirigí hacia ellos. El poder de mi fruta ya tenía un aumento gigante, por lo que el primer golpe que propicié a uno de los guardias lo dejó noqueado. Seguido de eso, me dirigí hacia el resto, a quienes fácilmente seguí golpeando con facilidad, sin embargo, cuando observé a Simón, este se encontraba combatiendo con el general.

El general era lo bastante fuerte como para ser considerado uno de los hombres más fuertes de Dragonstone. Si bien, sobre él se encontraban muchas otras personas, como son gran parte de los altos mandos del ejército, sería un oponente complicado, y probablemente no quería avisar a mi abuela de que en su día libre el príncipe había decidido escapar.

— Malditos enanos. ¿Pensaron que se escaparían sin problemas? — El golpe que propició el general con el mango de su espada fue sufiente para que Simón se alejara varios metros. Al instante, me dirigí hacia él con la finalidad de golpearle lo suficientemente fuerte y continuar corriendo. Sin embargo, su fuerza era increíble. — Niño iluso.

Me tomó de mi brazo y me lanzó hacia un árbol. Choqué y pensé que no iba a poder levantarme, sin embargo, al instante vi como Simón había decidido finalmente sacar sus dos abanicos de hierro, con los cuales impactó tan fuerte a la espada del general que la quebró en dos, seguido de eso, lo golpeó en el estómago con uno, y el general terminó de rodilla tomándose de este, y tratando de levantarse.

Tomé a Simón de la camisa y lo jalé para seguir corriendo, estábamos cerca de la costa finalmente. Ahí observé una figura femenina y pequeña, sentada observando el barco que Simón había construido, era majestuoso. Cuando me acerqué, la vi, su canoso cabello y vi como dirigía su mirada hacía mí. Ella lo sabía.

— Simón, espero que le hayas instalado propulsores a tu barco, porque nos meteremos en líos. — Comenté mientras corríamos a la costa

— Pues, sí, los instalé considerando que se nos podía complicar nuestra huida, pero no... — Simón detuvo su forma de hablar al ver a la reina en la costa.

Mi abuela nos sonrió, y tomando otra ruta se desapareció. Cuando nos montamos en el barco, Simón tomó el timón y presionó el botón de propulsores. El barco comenzó a desplazar a gran velocidad, y justo cuando se alejaban lo suficiente de la isla, un gato de 6 colas se encontraba flotando sobre el mar, quieto como si nada estuviera pasando.

Otra figura estaba a su lado, y al instante, Simón y yo estabamos en otro lugar, frente a una Isla completamente desconocida.

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