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The Blue Haired One: Romance Dawn
TBHO Romance Dawn
Información
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Creador NeoGirl

Romance Dawn es el segundo spin-off de la historia The Blue Haired One, donde cuenta el pasado de Meredy y sus comienzos como pirata.

Sinopsis

El amanecer de una aventura

Una alerta se extiende por el Reino Lazaward. –¡La princesa ha desaparecido!– La voz se corrió por toda la isla, incluso rápidamente se extendió el rumor de que quien la encontrara sería recompensado. Un grupo de soldados del reino, encabezados por los príncipes, salieron a buscarla.

Luego de horas de búsqueda en los alrededores de Blue Mountain, se dirigieron a la bahía, donde prohibieron la navegación hasta nuevo aviso. Ya en el muelle, el príncipe mayor es el primero en divisar a una pequeña barca pesquera alejándose. –¡Regrese al muelle inmediatamente!– Gritó uno de los soldados, pero su orden fue ignorada.

Ronet, dispárale.– Le dijo el príncipe a su hermano menor. –Está bastante lejos ya, no creo alcanzarlo.– Manifestó. Mientras tanto, en la barca, un hombre era quien remaba, sin voltear hacia el muelle, nervioso al creer que iba a ser asesinado. –No te preocupes, ya no pueden atraparnos.– Decía una voz femenina con aparente alegría, intentando tranquilizar al hombre.

El príncipe menor preparó su arco y flecha y apuntó. Se tomó su tiempo para calcular el ángulo correcto debido a la distancia, mientras poco a poco la barca se perdía de la vista debido a la niebla nocturna. Apresurado por su hermano, soltó la cuerda de su arco, lanzando la flecha, que desapareció entre la niebla. –Te dije.– Se limitó a pronunciar, con un tono despreocupado.

• • •

Ya nos hemos alejado suficiente.– Mencionó el pescador. De entre unas mantas de la parte delantera de la barca emergió una joven peliazul, el resplandor del sol mañanero dio en sus ojos, pero eso no pareció afectarle, quedando prácticamente hipnotizada por el celeste cielo despejado. –Ya cumplí con mi parte.– Dijo el hombre, esperando su recompensa. La peliazul tomó una pequeña bolsa de monedas de entre sus ropas, y se la entregó.

¿Oye, no te gustaría ser mi navegante?– Preguntó la muchacha. –Si me pagas lo suficiente, tal vez lo piense.– Respondió el hombre, que dejó de contar las monedas y observó como la joven reía. –¿Por qué una joven noble escapa de los lujos de su familia?– Curioseó el hombre. –Quiero vivir libre, sin absurdas obligaciones impuestas por alguien más. Por eso es que me convertiré en una pirata.– Contestó con una sonrisa de oreja a oreja.

Al hombre le pareció bastante ridícula la respuesta, pero no dijo nada debido a la felicidad que transmitían las palabras de la joven. En ese instante, una sombra cubre a la pequeña barca, lo que sorprende a ambos. Al alzar la vista observaron como una enorme serpiente marina se levantaba sobre ellos. –¡KYAAAA!– Gritó la muchacha del susto, lo que atrajo la atención de la criatura.

El hombre se quedó paralizado del miedo al encontrarse frente a un rey marino. La criatura se lanzó rápidamente sobre ellos, embistiendo la barca y destruyéndola en el proceso. Bajo el agua, todo era borroso para la peliazul, la cual no tenía fuerzas para moverse. De repente, todo se oscureció.

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Amazon Lily

Una fuerte sacudida la hizo reaccionar. Abrió los ojos brúscamente, pero su visión seguía borrosa. Instintivamente se reincorporó, pudiendo notar que se encontraba rodeada de... ¿mujeres? –¿Cómo te llamas?– De entre tanto murmullo divisó una voz clara que le hablaba. –Meredy.– Respondió, mientras restregaba sus ojos.

Pudiendo ver con mayor claridad, notó que quien le hablaba era una joven mujer de cabello corto y grisáceo, también detalló que se encontraba rodeada de mujeres. –Somos las Piratas Kuja, y estás a bordo de nuestro barco.– Dio a conocer. –¡¿Pi-piratas?!– Exclamó la peliazul, sorprendida. Aunque no se mostró atemorizada, sino más bien emocionada.

¿Qué hacías en el Calm Belt? Tuviste suerte que te encontráramos flotando en el mar.– Mencionó otra mujer. Meredy se tomó un momento para intentar recordar. –Un enorme monstruo salió del mar y nos atacó.– Explicó, en ese momento recordó que no estaba sola. –¿Acaso no han encontrado a nadie más?– Preguntó, pero no obtuvo respuesta. –No hay tiempo, debemos llegar a la isla antes de que se oculte el sol.

En cuestión de unos minutos divisaron la isla, y las piratas comenzaron su labor de desembarco. Meredy, entusiasmada, las observaba atentamente. No podía disimular la alegría que le trajo su fortuita suerte. –Eres rara.– Comentó una de las tantas mujeres a bordo, al ver como Meredy curioseaba los movimientos de sus compañeras. –Es la primera vez que veo a alguien que no tiembla ante una tripulación pirata.

Meredy rió. –Desde que era niña siempre quise convertirme en una pirata. ¡Y ahora las veo a ustedes y son geniales!– Las palabras de la joven peliazul fueron muy sinceras, la mujer pudo notarlo. –Definitivamente eres rara, pero me agradas.– Dijo, para continuar presentándose y dándole la bienvenida a la isla. –Mi nombre es Neguilla, y esto es Amazon Lily.– Terminó por señalar en dirección a la isla.


Amazon Lily

Meredy abrió sus ojos en señal de sorpresa, quedando encantada ante las vistas que la isla otorgaba. Después de todo, era la primera vez que salía de Lazaward y visitaba otra isla. Acto seguido, otras dos mujeres se pararon tras ella. –Acompáñanos, te llevaremos ante la emperatriz.– Algo confundida, aunque sin más opciones, Meredy fue escoltada. En la larga caminata, en su paso por la ciudad, notó que en la isla sólo habían mujeres.

Al llegar al palacio, se hizo presente una mujer anciana de baja estatura, incluso más baja que la misma Meredy, quien era superada en tamaño por las otras mujeres de la isla. –Me han informado que has sido encontrada naufragando en el Calm Belt.– Las palabras de la anciana fueron directas. Meredy, algo intimidada, respondió con un leve movimiento de cabeza, afirmando. –Me llamo Nyon, y alguna vez fui emperatriz de Amazon Lily.– Se presentó.

¿Cuál es tu nombre, jovencita?– Preguntó. –Meredy.– Respondió. Tras esto, la anciana se la quedó observando por unos segundos. –Veo que tienes dudas, tus ojos te delatan. Es normal, supongo.– Nyon fue intuitiva. –Te preguntarás por que no hay hombres en la isla. La tribu de las Kuja está compuesta sólo por mujeres, y desde siempre hemos vivido en aislamiento pacífico.– Meredy se mostró sorprendida, creyendo que la mujer pudo leerle la mente o algo por el estilo.

Eres muy joven, es una pena. La «princesa serpiente» está esperando, si tienes suerte podrás seguir viviendo.– Fueron las últimas que dieron por terminada la charla. Meredy, confundida, no pudo preguntarle a que se refería puesto que fue escoltada a la fuerza hasta la siguiente puerta.

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Cara a cara con la Princesa Serpiente

Minutos más tarde, Meredy llegó a un enorme ring de combate, muy similar a un coliseo. Allí es donde las dos kuja que la escoltaban se retiraron. Al observar, pudo notar como en las gradas de alrededor se iban llenando poco a poco. Algunas de las mujeres comenzaron a gritar, alentando y alzando sus brazos. Pero fueron rápidamente silenciadas. –¡Silencio!– Exclamó una voz desconocida.

Volteando a ver, se encontró con un enorme pilar frente al ring donde estaba. Allí, al alzar la vista pudo notar a otras tres mujeres. Dos de estas con un aspecto mucho más extravagante al resto y aquella que se encontraba sentada en una suerte de trono con una belleza jamás antes vista. Meredy quedó anodadada por unos segundos, como si hubiera sido hipnotizada, hasta que un crudo cruce de miradas la hizo volver en sí.

No es habitual tener visitantes. ¿Crees poder darnos un show?– Mencionó la presunta princesa serpiente. Tras sus palabras todas las kuja presentes comenzaron a gritar halagos de todo tipo hacia ella. –Amm, he llegado aquí por accidente. Pero este lugar es genial, me gustaría poder quedarme y entrenar con ustedes.– Nyon, al oír las palabras, se sorprendió ante la ingenuidad de la joven peliazul. Por otra parte, la princesa serpiente, pareció disgustada por la insolencia de sus palabras.

Tras chasquear sus dedos, una enorme pantera negra apareció tras Meredy. –¡Gatito!– Exclamó de sorpresa. En ese instante todas las kuja comenzaron a alentar lo que esperaban que sea una sangrienta cena para la pantera. De forma salvaje se lanzó sobre la peliazul, esta también se lanzó sobre el enorme felino, aunque no con intenciones hostiles, sino que quería acariciarlo. Pero para sorpresa de las presentes, Meredy tropezó en su siguiente paso, cayendo de cara contra el suelo.

Con un inesperado y ridículo movimiento, la peliazul se salvó de ser embestida por la pantera, quien pasó sobre ella. Tras reincorporarse, nuevamente quedó cara a cara con la pantera negra. –Acaba con ella, Bacura.– Mencionó la princesa serpiente, con un tono de aburrimiento. Meredy apenas pudo reaccionar ante el veloz movimiento de la pantera, quien le dio un fuerte zarpaso, desgarrando parte de sus ropas e hiriéndola en su pierna izquierda en el proceso.

¡Oye!– Se quejó la peliazul, quien aún tendida en el suelo observó su herida en la pierna. Acto seguido, Bacura se lanzo nuevamente sobre ella, esta vez con sus afilados colmillos. Meredy nuevamente intento cubrirse, pero su brazo izquierdo quedó dentro de la mandíbula del felino. Asumiendo que el encuentro estaba por terminar, las kuja alzaron su voz y alentaron a Bacura a que la devorara. Aunque para ese momento ninguna se percató de lo que estaba sucediendo, a excepción de la princesa serpiente y sus dos hermanas.

Bacura, aún con el brazo de la peliazul entre sus dientes, se quedó inmovil. –¿Por qué me muerdes?– Dijo en voz baja Meredy, mientras clavaba su mirada en Bacura. La pantera no hizo más que soltar su brazo y, con las orejas hacia abajo retrocedió un paso. Nyon saltó de su asiento, incrédula ante lo que presenciaba. Mientras, las demás kuja no entendían lo que sucedía.

Meredy, sosteniendo su adolorido y ensangrentado brazo izquierdo, se paró y reposó su mano sobre el hocico de Bacura. –No pasa nada, te perdono.– Dijo con una sonrisa. A su vez, tanto la princesa serpiente como sus hermanas estaban sin palabras ante lo que vieron. –¿Acaso eso fue...?– Se preguntaba en voz alta una de ellas.

Nyon se acercó a la princesa serpiente con intenciones de apelar a su sentido común, y le pidió consideración con la joven peliazul. Así fue, como en breve momentos, Meredy se encontraba nuevamente en el palacio de Amazon Lily, esta vez en presencia de la princesa serpiente y sus hermanas, junto a Nyon. –¿Meredy, podrías decirnos tu apellido?– Habló la mujer de avanzada edad. –Provengo de la familia Aoyama, pero recientemente he escapado. ¡Por favor dejenme quedarme aquí!– Fueron las palabras de la peliazul, quien terminó por juntar las palamas de sus manos en señal de súplica.

Aquel color añil de cabello le era familiar, pero Nyon no lo roconoció hasta escucharlo. –Bueno, supongo que no habrá problema en que te quedes aquí.– Dijo, para luego observar a la princesa serpiente de quien esperaba una respuesta. Esta no hizo más que retirar la mirada, con un claro desinteres. –Por mi está bien, pero necesitará adaptarse a la tribu si es que piensa sobrevivir.– Mencionó. Tras esas palabras Meredy se mostró emocionada.

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Las doce pruebas

Una hora más tarde, Meredy se encontraba junto a un pequeño grupo de mujeres de la tribu, entre ellas estaba Neguilla, un rostro familiar para la peliazul. –Oye, si quieres ser una de nosotras deberás vestirte como una kuja.– Le dijo, tras observarla de arriba a abajo. Ciertamente Meredy parecía disconforme con la forma de vestir que acostumbraba la tribu, por lo que decidió improvisar. Tomando su desgastado y algo sucio vestido lo rasgó en la parte baja, por encima de sus rodillas, y arrancó sus mangas largas. –¿Ahora me veo más pirata?– Preguntó con ingenuidad, aunque sólo recibió unas miradas disconformes.

En ese instante llegó Nyon, acompañada de una de las hermanas de la princesa serpiente. –Mi nombre es Sandersonia, y seré quien te pruebe para ver si eres apta para ser una Kuja.– Habló con firmeza la mujer de cabello verde y rasgos de serpiente. Meredy estaba confundida respecto a lo de ser probada, y lo demostró tornando su cabeza hacia un lado. –Se te asignarán diferentes trabajos a modo de prueba, doce en total, y eso determinará si eres apta para formar parte de la tribu.– Explicó Nyon.

¡Bien, estoy lista!– Exclamó con entusiasmo la peliazul. –No te emociones, las pruebas no son para nada fáciles.– Comentó por lo bajo Neguilla. –La primer prueba consiste en derrotar a la pantera negra, Bacu...


Meredy y Bacura

Sandersonia se quedó sin palabras al ver como Bacura cedió rápidamente ante las caricias y palmadas de la peliazul. –Ehm... bueno, esa podemos asumir que ha sido superada. La siguiente prueba será derrotar a una kuja en combate cuerpo a cuerpo.– Habló en voz alta, acto seguido se dispuso a observar a las miembro de la tribu presentes. Tras pensárselo por unos segundos apuntó con su dedo índice, anunciando quien sería la rival de la peliazul. Meredy se sorprendió al ver que era Neguilla a quien apuntaba Sandersonia.

La peliblanca dio dos pasos al frente, portando un físico con una musculatura tonificada. –Mala suerte para tí.– Se limitó a decir, para luego sonreír. –¡Bien! Como he dicho, será un combate físico, ganará quien logre derribar a su adversario.– Anunció. Y tras que las presentes se hicieran a un lado para darles espacio, comenzó el encuentro. Ambas se lanzaron la una contra la otra, en un forcejeo por intentar derribar a su rival.

Al cabo de unos segundos, Nerguilla tomó la iniciativa y agarró a Meredy por sus ropas, a la altura de sus caderas, y haciendo demostración de su gran fuerza física la levantó y lanzó por el aire. Aunque se encontraba sorprendida, Meredy no tenía tiempo para eso, puesto que se encontraba cayendo de espaldas. Con un rápido movimiento acrobático en el aire, Meredy giró y logró posicionarse de forma que cayó con los pies, aunque con algo de inestabilidad. –¿Acaso eres un gato?– Expresó la kuja al ver el movimiento de la peliazul.

Meredy se tomó un breve momento para rasgar otro trozo de tela y usarlo para atar su cabello en una coleta. –¡Continuemos!– Expresó, y se lanzó sobre Nerguilla. Su ofensiva se vio opacada al ver como sus golpes eran esquivados uno tras otro. Así fue como Nerguilla aprovechó para un segundo intento. Con la pose adecuada tomó a Meredy del brazo, tras esquivar su golpe, y con su pierna la desestabilizó, de esta forma usó el propio impulso de la peliazul en su contra y la lanzó sobre sí. Pero nuevamente, para lo que sería el comienzo de su fastidio, Meredy giró en el aire y cayó de pie, pero esta vez con más seguridad.

Al ver la sonrisa de la peliazul, la cual parecía disfrutar del encuentro, se molestó. –Con que así lo quieres.– Dijo, para rápidamente lanzar un potente puñetazo directo al rostro de Meredy. El golpe dio de lleno, preocupando a las espectadoras e incluso a la misma Nerguilla, quien en ese momento sintió que se había pasado. La pequeña peliazul se balanceó hacia atrás, como resultado del puñetazo, pero cuando estaba a punto de caer sobre su espalda tomó el control y se estabilizó. Rápidamente Meredy le devolvió el golpe, pudiendo concretarlo de igual manera.

Pese a recibir el fuerte golpe de la peliazul, se mostró más sorprendida por la reacción de esta. En el momento previo a que le devolviera el golpe pudo verla sonreir, aunque creyó que fue su imaginación. Meredy procedio a frotar su labio inferior con el revés de su mano, limpiando un poco de sangre, para luego levantar sus brazos y ponerse en pose de guardia. Un extraño y distante sentimiento invadió a Nerguilla, a lo que no pudo evitar esbozar una sonrisa, era el primer combate que después de mucho tiempo la emocionaba.

Así fue como, durante varios minutos, ambas mantuvieron un intenso duelo de puñetazos, uno tras otro, pero ninguna cedía. Esto llevó al cansancio físico de Meredy, que apenas podía mantenerse en guardia pero sin levantar sus ya pesados brazos. Por su parte, Nerguilla mostraba más soltura y aún mantenía la postura. Decidida a acabar con el encuentro, esta última se precipitó a lanzar un golpe con todas sus fuerzas. Pero para su sorpresa, la peliazul se movió hacia un lado esquivando su golpe y tras esto le dio un leve empujón por la espalda, provocando que cayera sobre sus rodillas y brazos.

Parece que se terminó.– Mencionó Sandersonia. Por su parte, Nerguilla estaba incrédula ante el accionar de la peliazul. Meredy se acercó a ella y estiró su brazo para ayudarle a levantarse. –Sabía que no podía ganarte en fuerza. Espero algún día poder golpear igual de fuerte que tú.– Dijo con una sonrisa en su rostro, aunque se encontraba bastante golpeada. –Espera un momento. ¿Recibiste todos esos golpes sólo esperando para poder tomarme desprevenida?– El carisma de la peliazul era desesperante para Nerguilla, aunque por alguna razón no podía sentirse enfadada con ella.

El resto de las kuja presentes se acercaron para felicitar a Meredy. –Bien hecho. Aún así, no te lo tomes tan a la ligera. Debes descansar y recuperarte para mañana.– Esta vez era Nyon la que hablaba. Meredy no hizo más que asentir.

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Tras un día completo, en el cual Meredy había compartido amenos momentos con otras mujeres de la tribu y por la noche había dormido como un bebé, llegó el segundo día de pruebas. Las heridas de su pierna y brazo no habían sanado por completo, puesto que faltaba que cicatrizasen, y en su rostro se podían apreciar algunos hematomas aún.

Con la llegada de Sandersonia, acompañada por Nyon, fue anunciada su tercera prueba. Para el disgusto de Meredy, no era lo que esperaba. –Deberás limpiar la ciudad entera, tienes un día.– Anunció la peliverde, quien dejaba a su lado un balde con agua y un cepillo. –La formación de una kuja no solo consta de como se desempeña en un combate.– Palabrerío que Meredy probablemente no escuchó debido a que se estaba lamentando por adelantado el hecho de que la prueba no le pareciera divertida.

Así fue como, con el ceño fruncido, comenzó su labor de limpieza. Usando un cepillo de mano frotaba con desgano uno de los cientos muros que aún quedaban por limpiar. A su lado poseía un cubo con agua y jabón, donde remojaba el cepillo y seguía, repitiendo el proceso una y otra vez. Mientras tanto la tribu de las kuja mantenían sus labores diarios. Una mujer que portaba unos tablones de madera tropezó con el cubo que usaba Meredy y sin quererlo derramó su contenido. Rápidamente se disculpó, pero el hecho de que el agua salpicara el muro le dio una idea a Meredy.

No tardó en llenar otros tres cubos y, posicionándolos uno al lado del otro, decidió comenzar con su plan. Empezó por patear los cubos uno tras otro, salpicando casi por completo la pared. Pudiendo ver como la suciedad se lavaba casi por si sola y caía junto al agua con jabón. Asimismo también portaba una escoba de paja, con la cual mantenía una pose de lucha, como si fuera a ejecutar una técnica secreta. Acto seguido, con rápidos movimientos utilizó la escoba contra el muro, quitando la suciedad de una forma poco vista pero eficaz.

Y así se las arregló para ir muro por muro, avanzando a un ritmo acelerado. Y con su improvisación tan peculiar atrajo la atención de otras kuja, que no tardaron mucho en sumarse a la peliazul. Para cuando se dio cuenta, Meredy y las demás kuja, estaban en una encarnizada pero amistosa batalla de agua y escobas. Para cuando llegó Sandersonia a supervisar el trabajo de Meredy, se llevó la sorpresa de ver lo aseadas que se encontraban las calles que recorría. No tardó en llegar al centro de la diversión. Con su aparición, las mujeres presentes soltaron todo y la observaron detenidamente.

¿Qué significa esto?– Preguntó con firmeza. Las mujeres se aterrorizaron al ver su rostro, exceptuando Meredy quien no se había percatado de la intromisión de Sandersonia, siendo la única de espaldas a ella. Cuando volteó y cruzó miradas con la peliverde, procedió a soltar la maltratada escoba y el cubo que llevaba en la cabeza a modo de casco. –La prueba nunca detalló sobre el modo de completarla, ni tampoco mencionaste que no podía recibir ayuda.– Intervino una voz. Esta era Nyon, quien observaba alegremente a las kuja. –Lo importante es que ha completado la prueba en tiempo y forma.– Ciertamente, la anciana estaba en lo correcto.

Sin más alternativa, Sandersonia dio por cumplida la tercera prueba, lo que desató un festejo por parte de las mujeres de la tribu presentes. Nyon, observaba como, tras mucho tiempo, las kuja se divertían en compañía de Meredy. Asimismo, durante el resto del día transcurrieron la cuarta y quinta. Cazar un jabalí salvaje, la cual completó sin muchas dificultades, y una competencia de comida para ver quien terminaba antes contra Cosmos.

Ya habiendo superado cinco de las doce pruebas, Meredy comenzaba a ser el centro de atención de la isla. Esto atrajo la atención de Marigold, quien se interesó en los logros de la peliazul.

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